Vietnam de sur a norte en una win 110cc

Hola, hace 25 días que arrancamos con una amiga el viaje desde Saigon hasta la frontera con China, bajando hasta la bahia de Halong y terminando en Hanoi.
Hace semanas que quiero escribir este post. Hasta el momento hemos recorrido más de 1800 kilometros y nos encontramos ahora a 490 kilómetros de Sa Pa, en la frontera con China.
Voy a ir publicando relato, y datos sobre consumo, gastos, etc.
Esta es la máquina:
Es una moto genérica símil Honda win 110cc, que es una moto común acá en Vietnam, o lo era antes de que se poblara este país de cubs. El motor dice que es marca Fuski, japonesa. Googlie esa marca y no encontré nada, asi que no estoy muy seguro. Tiene infinito kilometraje (los relojes no funcionan), consume un poco de aceite y tiene un andar muy sereno. Se la banca bastante para ser una 110cc cargada con dos personas más bolsos, en caminos de montaña.
Se llama Victoria.
Los mantengo al tanto
Saludos
5 years, 6 months ago
Che , que buen viaje Nico.Felicitaciones-
Fijate si podés de poner fotos de los lugares donde le ganaron a los yanquis.
5 years, 6 months ago
tiene un aire a mi ml110 esa moto !! lindo viaje le mandaste, yo le hago maso menos 40km por dia, no pense que se bancaria tanto el motorcito
5 years, 6 months ago
Muy parecida! le encontraste la hermana Sergitin. Me costó $300 dólares en Ho Chi Minh, que como bien dicen se llamaba Saigon hasta su caída, pero la gente acá le sigue diciendo Saigon. Ho Chi Minh esta por todos lados, en todos los carteles, en todas las propagandas políticas, y nosotros estamos haciendo el Camino de Ho Chi Minh, que es la red de rutas que va por la selva, por los lugares donde pasaba la red de caminos del vietcong.
Hace dos días tuvimos un choque feo contra otra moto, doblando una curva en descenso, me apareció de la nada otra moto en contramano y chocamos. La sacamos baratísima.
Acá la crónica:
Esa tarde frenamos en Moc Chau, en el primer hotel que encontramos al costado de la ruta en lo que, descubriríamos al otro día, era una ciudad mediana. Bajé de la moto, Vera se quedó cuidando los bolsos mientras iba a mirar la habitación y preguntar los precios. Era muy barata, así que decidimos quedarnos ahí. El cuarto era una fiesta, grande, limpio y tenía una terraza a la que sólo se podía acceder desde nuestra habitación. Descansamos un rato hasta que nos agarró hambre y bajamos a comer.
Cuando terminamos de comer, fieles a la costumbre vietnamita, nos sentamos en unas sillas afuera del comedero a chusmear un poco lo que pasaba en la calle, mientras Vera se fumaba un cigarro. Había unos pibes de unos veinte años, que rápidamente entendimos que estaban discutiendo. Eran cinco contra dos. De repente apareció uno con un caño de 60 cm. de largo. Se estaba por pudrir todo. Momento de mover y seguir la acción desde la terraza. Desaparecimos sin levantar la perdiz.
Nos acomodamos en la terraza. La discusión seguía justo debajo nuestro, podíamos ver a la perfección todo lo que pasaba. El del caño le pasó plata a un taxista por el arma. Enfrente habrían diez o quince personas atentas a lo que pasaba. No parecía que la discusión se fuera de manos, aunque el pibe que tenía el caño en la mano lo agitaba amenazante. En el sudeste asiático es raro ver escenas de violencia, parecía que todo se diluía, por eso que entré a buscar la pipa y cargarla mezclada con tabaco. Me estoy echando una meada cuando Vera aparece gritándome que vaya para allá. Agarro el material al pasar y corro hasta la terraza. Abajo se estaban dando fuerte.
Entre dos agarraban a uno mientras el del caño lo sacudía por todos lados. El compañero de moto del pibe que estaba cobrando, recibía su parte mientras intentaba defenderse con el casco. Se armó un tumulto y un par cayeron dentro de un local donde sentados en sillas los dueños miraban el espectáculo. Sin violencia pero con un fuerte sacudón, los del local empujaron el tumulto a la calle. Aquí no entra nadie. Acto seguido cerraron la persiana metálica.
Los dos pibes salieron corriendo, abandonando la moto en el medio de la calle. Después volverían por ella, ahora tenían que salvar sus vidas. Se perdieron en la oscuridad de la noche. No le podíamos ver. Los atacantes salieron en su persecución, los comerciantes volvieron a abrir las persianas y en la calle se llenó de gente que comentaba lo que había pasado. Encendí la pipa para relajar.
Al otro día nos levantamos temprano, bajo a comprar unos yoghures de Moc Chau, que resultan ser una delicia que me hace olvidar por una vez que ya no tenemos mate. Armamos el mapa de recorrida de ese día. La idea era hacer 240 kilómetros hasta la ruta 32, durmiendo en cualquier lugar que encontremos, para quedar a unos 100 km de Sa Pa, nuestro destino final, el punto norte de Vietnam. Las altas montañas nos esperarían ese día, pero primero tendríamos que recorrer 100 km. de una ruta que en los mapas figuraba con un trazo tan fino que suponíamos sería un desastre. Preparamos a Victoria y salimos a la ruta. Eran las 08.30 de la mañana.
Los paisajes se sucedían unos tras otros, sin que pudieramos determinar cual era más lindo. Gigantes formaciones de piedra, carcásticas, y unas rutas deliciosas, curva y contracurva. Estabamos disfrutando el día a pleno. Esta vez no hacía tanto calor.
Recorrimos unos 120 km cuando entramos en Son La, una ciudad grande donde teníamos que cruzarnos con la ruta que nuestro mapa nos mostraba sin número. Estabamos cansados y hambrientos por lo que decidimos parar a comer algo. En esta ciudad la gente nos miraba raro, sin hacernos sentir bienvenidos como en tantos otros lugares. Encontramos una panadería, compramos unos panes rellenos con algo que resultó ser como dulce de membrillo muy feo. Comimos sentados en la vereda, al costado de la moto, mirando la gente pasar. Vimos una vieja que rengueaba, cubierta de tierra. Había sufrido un accidente de moto, todavía caminaba con el casco puesto.
Terminamos los panes y nos subimos a la moto. Al costado nuestro un río y atrás unas enormes formaciones de piedra. Llego a comentarle a Vera lo lindo que es el lugar, mientras tomo una curva en descenso hacia mi derecha. Cuando estabamos terminando el movimiento aparece una moto, en nuestro carril, en contramano. Todo dura unos segundos. Clavo los frenos, trato de abrirme para esquivarlo, él también clava los frenos y su moto colea quedando perpendicular con la ruta, la choco en uno de los costados y salimos despedidos hacia adelante. Me duele todo el cuerpo, no puedo mover un brazo. Me levanto rápido para ver como estaba Vera. Por suerte, parecía estar en mejores condiciones que yo. Me corro al costado de la ruta, dejando la moto tirada, agarrándome el brazo que ya se había hinchado.
La escena es surrealista, varios vietnamitas frenan para ver qué pasa. Vera me pide que la ayude a mover a Victoria, que sigue tirada en el medio de la ruta. El choque fue muy duro también para ella. Intento darle una mano, con mi izquierda, porque la derecha me late sin ninguna fuerza. No puedo, y desisto, tiro la toalla. La moto está toda doblada, chorrea aceite y nafta, pero ya no me importa, lo único que quiero es ir a un médico, a una cama, tomar analgésicos. Estoy a punto de llorar.
En ese momento veo que el causante del accidente se sube a su moto, listo para escapar de la escena del crimen. Los vietnamitas empiezan a gritarle, yo hago lo propio y me acuerdo, en castellano, de su madre, de la concha de ella y de toda su familia. Mientras el sujeto se escapa con cara de pánico, busco a mí alrededor una piedra grande para tirarle. Un tremendo sorete, ni siquiera se acercó a ver como estábamos o a dibujar una disculpa. Quería que al menos se fuese cascoteado y si se caía de nuevo, mejor. Pero no encuentro nada y las fuerzas me abandonan. Me desplomo sobre el guardarrail.
Vera se carga el equipo al hombro, con un vietnamita tratan de mover la moto, que quedó doblada de tal modo que el freno trasero quedó accionado y no se la puede mover. Finalmente, después de unos minutos lo hacen. Admiro su valor, su fuerza. Se me acerca y me pregunta si puedo manejar hasta el mecánico, que unos vietnamitas dicen que queda a unos kilómetros. El brazo me duele mucho. Le contesto que no se si puedo. Ella me pide que saque fuerzas de donde no tengo. A puro golpe dos vietnamitas dejan la moto precariamente armada como para andar unos kilómetros. No puedo mover el brazo derecho, que es el que necesito para acelerar. Un vietnamita vestido con una camisa azul de trabajo, me da un beso en el cachete como deseándome que me mejore mientras me señala el casco como diciendo que me salvó la vida. Tiene un tremendo olor a escabio, pero una parte de mí se siente bien con su gesto.
Nos subimos y arrancamos como podemos. Avanzamos muy lento. Siento mucho miedo, y en silencio, me largo a llorar. Quiero estar en mi casa, en mi barrio, en mi cama. Me rescato y dejo de llorar, todavía faltaba arreglar la moto e ir al hospital. Llegamos al mecánico, nos desplomamos sobre unas sillas mientras el tipo solucionaba nuestros problemas mecánicos. Me temblaba el cuerpo del dolor. El mecánico resultó ser un capo del soldado, corto pedazos de la moto y los volvió a soldar con otra forma. Habíamos encontrado el sujeto indicado para la operación quirúrgica de Victoria. En un rato la deja funcional, aunque noto que la mecánica no es lo suyo y que sólo se encargó de enderezar los metales que se habían doblado. Arrancamos con los espejos todos doblados rumbo a la siguiente ciudad donde encontráramos un hotel. A esta altura no quería ir a un médico, no quería gastar plata, prefería tirarme en una cama totalmente drogado por los analgésicos y esperar a ver como evolucionaba.
Los siguientes 20 km fueron una tortura, cada vez que tenía que tironear del acelerador, un dolor indescriptible se adueñaba de mi sistema nervioso. Bajamos en un pueblo de nombre Moung La, encontramos una habitación de hotel y nos desplomamos en la cama. Los dos estabamos en shock, no podíamos dormir. Me quedé fumando mis dolores en la cama, mientras Vera se puso a lavar la ropa. Esta piba no paraba de sorprenderme. Ahí quedé, tirado, medio culposo por no poder dar una mano, drogado por una combinación de paracetamol, ketorolac y faso. Me dolía todo y mi cabeza no paraba de rememorar una y otra vez la secuencia del choque.
Después de dormir un rato, noté que mi brazo estaba bastante mejor. Seguramente por acción de los analgésicos. El hospital estaba enfrente al hotel, aunque sentí que no iba a ser necesario una atención médica. La habíamos sacado barata. Golpes fuertes pero ninguna fractura. Eso era motivo suficiente para estar contentos. Bajamos a comer a un comedero donde una familia vietnamita nos hizo sentir como en casa. Bah, si en casa se comiera arroz con vegetales. El padre de la familia nos trajo unos chupitos de whisky casero para brindar. Brindamos, aunque mañana teníamos la prueba de fuego. ¿Estaría en condiciones de manejar los 178 km que todavía nos separaban de Sa Pa? Allí descansaríamos.
5 years, 6 months ago
Buenisimo Nico !! ¿vos no habias entrado hace mucho en “El Rincon de la Yamaha XTZ” pensando comprar una y hacer este vieje?????
Fotos ya!!!!!
primero fotos de VERA …
segundo de los paisajes …
las fotos de la moto y del brazo podes no ponerlas … ya lo explicaste
Mis felicitaciones por el viaje !!!!!!! ·
5 years, 6 months ago
jajajjaja fotos de Vera!
Estoy viajando por el sudeste asiático hace unos meses. La moto la compré en Saigón y la voy a vender en Hanoi, la capital, en 20 días, cuando terminemos el viaje.
Se compra la moto en cash y no se hacen papeles. Te dan una cédula azul para circular, pero la realidad es que siendo extranjero tenés prohibido ser propietario de un vehículo, aunque por otro lado la policía jamás te para (a menos que circules sin casco, lo cual acá es una infracción grave).
No hablo vietnamita ni mandarín, del vietnamita aprendí los básicos para poder pedir comida, cargar nafta, conseguir donde dormir, etc.
5 years, 6 months ago

45 días. 3.682 kilometros. 113 litros de nafta. 24 pueblos/ciudades. 3 caídas. 1 choque. Rutas hecha polvo, rutas de piedras y pozos, rutas con barro hasta la rodilla. Las rutas más dificiles que manejé. Camiones de frente que te hacían bajar a las piedras, vacas, perros, gallinas, gente en bici, tractores.
Sobrevivimos.
Un viaje épico.
5 years, 5 months ago
45 días. 3.682 kilometros. 113 litros de nafta. 24 pueblos/ciudades. 3 caídas. 1 choque. Rutas hecha polvo, rutas de piedras y pozos, rutas con barro hasta la rodilla. Las rutas más dificiles que manejé. Camiones de frente que te hacían bajar a las piedras, vacas, perros, gallinas, gente en bici, tractores. Sobrevivimos.Un viaje épico.———- Mensaje agregado a las 15:06 ———- Mensaje anterior a las 15:05 ——————– Mensaje agregado a las 15:07 ———- Mensaje anterior a las 15:06 ———-
5 years, 5 months ago
elnico2
Vera se carga el equipo al hombro, Admiro su valor, su fuerza.
Cuidala que como ella no se hacen más maestro.
Los felicito por el coraje y el espíritu de grupo, eso es lo que pone a prueba un viaje así y creo que la han superado con creces…
5 years, 5 months ago
Gracias loco!———- Mensaje agregado a las 12:33 ———- Mensaje anterior a las 16:13 ———-Este tanque de acá destruyo 25 tanques yankis
5 years, 5 months ago
elnico2
Este tanque de acá destruyo 25 tanques yankis
jejeje típica historia épica comunista, seguro está lleno de monumentos de este tipo !!!
5 years, 5 months ago
Realidad vietcong… les rompieron bien el orto a los gringos. Claro que si te guias por la series yankis y sumas cada misión que ganaron en hollywood le hubieran ganado la guerra a Korea también
Todavía se despiertan con el ruido del kaláshnikov
5 years, 5 months ago
Deathtank
Si, que lo hicieron prisionero los del vietcong. :3
Enviado desde mi LG-E987 mediante Tapatalk
Spoiler
5 years, 3 months ago
 

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