Historias Familiaers

Cada familia tiene su secreto culinario que es transmitido de generación en generación. Sobran las historias de las recetas de la abuela que quedaron entre viejas anotaciones de cuadernos.
También con el devenir del tiempo las recetas se reformulan, van adquiriendo nuevas metodologías y les sumamos un toque personal, así pues las conductas en la cocina se van reproduciendo con una sumatoria de participantes que hacen maravillosa no solo el consejo, sino la historia que se esconde detrás.
Les dejo un cuentito gastronómico de una de estas historias:RESULTA QUE UN DIA…..La madre estaba cocinando peceto y como siempre le había cortado las dos puntas. El hijo, que había visto en otras casas cocinar el peceto entero y pensando que justamente las puntitas quemadas eran la parte mas rica, preguntó por qué se las cortaban antes de asarlo.“Es una tradición familiar. Mi abuela lo cocinaba así, y mi madre también. Creo que alguna desgracia puede suceder si se lo sirve completo…. No sé bien, tendrías que preguntarle a mi madre.” El niño, muerto de curiosidad, fue a ver a la abuela y le preguntó las causas de aquella mutilación.“Ningún misterio”, dijo sonriente, “cuando mis padres emigraron a este país por la guerra solo pudieron traer consigo algunos pocos utensillos de cocina y entre ellos la asadera que trajeron era tan pequeña que para que el peceto entrara había que cortarle las puntas. Así lo aprendí a hacer y así lo hice toda mi vida y tu madre aprendió de mí
¿Qué cuentos o historias hay en sus familias?
7 years, 11 months ago

Muy bueno. Pero ché, se perdían la parte más rica.
Y, sí, todos tenemos nuestras recetas de familia.
La mía es la Ensalada César. Soy la que la tiene que preparar oficialmente todas las Navidades.
Yo era muy chiquita, cuando en unas vacaciones en Acapulco (vivíamos en México por aquel entonces), fuimos a comer a un restaurant que quedaba alejado del centro.
Bueno, había Ensalada César en el menú, y como no teníamos ni idea, la pedimos.
Apareció el mozo con una mesita y cuatrocientos utensillos al lado de la mesa, porque te la hacían en el momento. El mozo se llamaba Charlie, y desde entonces para nosotros es la Ensalada César de Charlie.
Le pedimos la receta, y todavía tenemos el papelito en el que la anotó.
Aca vá la receta mejor guardada de mi familia. Atención, no tiene pollo como se suele hacer acá.
Se lavan dos plantas de lechuga orejona. Se separan las hojas más viejas, y el resto de las hojas, enteras, se disponen en una fuente.
Se ponen a hervir dos huevos, hasta que queden “pasados por agua”.
Los dos huevos se ponen en un mortero (no usar mini pimer, sino chau toda la gracia).
Se agregan cuatro filets de anchoas y un diente de ajo grande. Y a moler con el mortero hasta que quede una pasta suave.
Se agrega 1/2 cucharadita de mostaza de Dijon, el jugo de medio limón, 1/4 taza de aceite de girasol, pimienta negra recién molida, dos “sacudidas” de salsa inglesa y dos de salsa Maggi. Y le siguen dando con el mortero porque tiene que quedar bien homogéneo.
La pasta resultante se vuelca sobre la lechuga. Ojo, no poner sal porque con las anchoas es suficiente.
Se adorna todo alrededor de la fuente con panes tostados frotados con ajo (no fritos).
Y se sirve con el parmesano rallado para que la gente se sirva a gusto.
Tolis, ¡¡riquísima!!
7 years, 11 months ago
En la casa de la bobe (de la abuela), la especialidad siempre era el arroz con pollo azafranado, que lo hacía en las ollas Marmicov, que son ollas a presón.
De chico siempre me gusto que lo cocinara con poco o nada de sal, ese gusto desabrido se me hizo costumbre… claro está, luego me di cuenta que se cocinaba así por los problemas de presión que ella tenía xD.
Pues así quedo en el tiempo y mi paladar se acostumbró a ese gusto, es al día de hoy que lo sigo preparando de esa manera.
7 years, 10 months ago
 

Buscar mensajes