Una foto, mil palabras Ronda 8, Año 2013

Una foto, mil palabrasRonda 8, Año 2013ObjetivoEscribir un texto basándose en la foto propuesta, trabajar conjuntamente los textos publicados y elegir un texto ganador de la ronda.Reglas · Se pueden publicar hasta dos textos por usuario.
· El texto puede ser cuento, prosa poética, poesía, etc.
· El tema del texto es libre, pero debe estar basado en la fotografía propuesta.
· El texto debe tener una longitud máxima de 1000 palabras, sin contar el título.
· Cada texto debe tener un título.
· Antes de publicar, se recomienda revisar gramática y ortografía. Para verificar que el formato sea el correcto conviene Previsualizar antes de publicar.
· Durante las dos primeras semanas del juego se publican textos. Durante la tercera semana se pueden editar los textos la cantidad de veces necesarias, además de seguir publicando. La cuarta semana del juego es para votar.
· Durante las semanas de publicación y edición de texto se recomienda leer y comentar los textos publicados para colaborar en la corrección de los mismos.
· La edición de textos se debe realizar en el mensaje en que fue publicado y se recomienda escribir un nuevo mensaje avisando que se modificó el original.
· La votación la pueden realizar los usuarios que hayan comentado, al menos, los cuentos elegidos (o los comenten al momento de votar).
· Al votar se eligen dos textos, al primero se le otorga dos puntos y al segundo un punto.
· Si al finalizar la ronda de votación se produjera un empate, durante la siguiente semana se desempatará.
· El autor del cuento ganador propondrá la fotografía a usar en la ronda siguiente (la deberá enviar por e-mail al coordinador del juego).Cronograma
· Etapa de publicación de textos: Desde el Lunes 9 de Septiembre y hasta el Lunes 23 de Septiembre
· Etapa de edición y publicación de textos: Desde el Lunes 23 de Septiembre y durante una semana
· Etapa de votación: Desde el Lunes 30 de Septiembre y hasta el Lunes 9 de OctubreTodas las horas son de Buenos Aires, GMT-3.
· Este juego ha sido creado por themanofthemask.
· Coordinador del juego: anittaaLa foto propuesta por Harakiri, ganadora de la ronda 7 de 2013 es:FOTO.JPG
7 years, 2 months ago
uy!! Qué linda foto! No creo que sea pero es igualito, quizás algo más pequeño que mi terrier tibetano!!! Esa puedo ser yo caminando por la playa con él, cuando estaba viejito y no podía caminar a mi lado jaja
7 years, 2 months ago
craigbale
¿De qué raza es el bicho?
Ni idea. Tomé la foto en la playa brasileña de Itapema, previo permiso de la señora que acarreaba al pichicho.
PD: Parece que Anittaa tuvo que recortar la parte de abajo de la foto. Puedo asegurarles que el carrito y la señora estaban sobre la arena. En la foto da la impresión de que estuvieran en el agua.
7 years, 2 months ago
Harakiri
Ni idea. Tomé la foto en la playa brasileña de Itapema, previo permiso de la señora que acarreaba al pichicho.
PD: Parece que Anittaa tuvo que recortar la parte de abajo de la foto. Puedo asegurarles que el carrito y la señora estaban sobre la arena. En la foto da la impresión de que estuvieran en el agua.
Richard, la foto me llegó tal como está. Si vos la tenes diferente, volvela a mandar y la vuelvo a subir.
Besos
7 years, 2 months ago
Tenés razón, Anittaa. Lo que pasa es que tengo dos fotos similares, y te envié la segunda porque está más linda. O sea que me confundí con la otra foto. Dejémoslo así.
Un beso.
7 years, 2 months ago
INSOMNIO
Hacía un tiempo que Raúl padecía insomnio. Había probado tomar leche caliente con miel, baños caldeados, llenar la almohada con manzanilla y eucaliptos, beber infusiones de ajo… incluso, probó con todo tipo de bebidas alcohólicas, pero nada aliviaba su padecimiento.
Decidió entonces ir al psiquiatra. Le contó su problema, le dijo que se sentía debilitado y angustiado, que se pasaba la noche en un incómodo estado de duermevela, con los ojos abiertos en la oscuridad… Si tenía suerte, podía dormir un par de horas por noche, tres como mucho, pero su sueño era liviano, poblado de intermitencias. Pronto, la falta crónica de energía que sentía, le afectaría en el trabajo. ¿Se había sentido deprimido, alguna mala noticia, algún motivo de estrés? No, a no ser por la patología, no se había sentido especialmente angustiado por nada. Trabajaba en una empresa de fumigaciones, era exterminador de plagas. Le gustaba su oficio. De chico, había soñado con ser astronauta o, en su defecto, bombero. El ser extintor de plagas tenía algo de esas profesiones. Te colocabas máscaras, llevabas un tanque de químicos en la espalda, y rociabas sitios oscuros y ocultos con una especie de pistola alargada. Y todo vestido con un traje de lo más peculiar. En definitiva, que ayudaba a la gente, y eso lo hacía sentir pleno. Era soltero. A menudo conocía a alguna mujer… pero no le interesaba, al menos de momento, tener una relación estable. ¿Amigos? No, prefería jugar solitarios.
El psiquiatra le recetó algunas pastillas. Raúl las probó tal y como se le había sugerido, pero todo lo que los fármacos le provocaron fue que se sintiera más extenuado de que ya se venía sintiendo, por lo que a los pocos días los suspendió.
A comienzos de octubre, y en su cuarto mes de insomnio, Raúl comenzó a experimentar un sueño recurrente. Se encontraba en una playa. El cielo estaba encapotado, y el mar lucía tranquilo, se semejaba a un arrugado manto de terciopelo. Una mujer cuarentona, algo gorda, ataviada con un vestido verde desvaído, empujaba un cochecito de niño a lo largo de la línea costera. En el coche llevaba un perro pequeño, de un largo pelaje blanco.
Raúl seguía a la mujer y, una vez que la alcanzaba, caminaba a su lado, hombro con hombro, sin decir absolutamente nada. A veces, el perro le dedicaba una mirada entre boba y asustada.
Un día, Raúl se despertó sobresaltado; una capa de sudor frío envolvía su cuerpo. “Ese perro es mío”, se dijo. “Mañana, cuando sueñe con él, me lo llevaré.”
De modo que, en la noche siguiente, cuando por fin pudo conciliar el sueño, pasadas ya las cuatro de la madrugada, soñó con la mujer, de manera idéntica a las noches anteriores. Como siempre, Raúl apretó el paso, y la alcanzó. “Ese perro que llevas es mío”, dijo. “Anoche, al despertarme, he tenido una revelación. El perro es la causa de mi insomnio… digo, su falta. Este perro me pertenece. Cuando lo recupere, podré dormir la cantidad de horas que necesito. Cómo lo sé, no tengo la menor idea. Así que lo quiero.” La mujer continuó impasible, sin modificar un ápice su enérgico ritmo de caminata. Ni siquiera se molestó en volverse hacia él. “Usted está en mi sueño”, continuó Raúl. “El cielo, el mar, el sol que está detrás de las nubes, la arena, el perro… hasta sus pasos…, todo es mío. Usted misma, ahora que lo pienso, me pertenece; está en mi jurisdicción. ¡Deténgase ahora mismo!” Pero la mujer ni se mosqueaba, no parecía percatarse de su existencia. “Se lo advierto, señora. Tenga la amabilidad de mirarme. Lo que le digo es de una gran importancia. Usted tiene algo que me pertenece, y lo recuperaré con o sin su consentimiento.” Como no hubo respuesta, Raúl decidió tomar una medida drástica. Primero buscó, oteando alrededor, algún objeto contundente que pudiera lanzarle a la mujer. Pero, sobre la arena, no había más que alguna que otra concha, y algún trozo de esqueleto de cangrejo. Nada de utilidad. Entonces, se percató, por primera vez desde que soñaba aquello, que estaba ataviado con su vestimenta de trabajo. Llevaba el tanque sobre la espalda, tenía la pistola fumigadora al alcance de la mano. De modo que sacó la pistola del soporte, y la apuntó a la mujer. “Deténgase ya, señora. Es mi última advertencia.” Como la mujer no contestó, Raúl disparó su pistola. La sustancia impactó de lleno en la cara de la mujer, que de inmediato detuvo su marcha y, luego de emitir un gruñido desarticulado, cayó de rodillas en la arena. Todo sucedió muy aprisa en los instantes siguientes. La mujer se fue disolviendo de a poco. Se le cayeron pedazos de piel, luego tejido, trozos de cuero cabelludo; de a poco, sus huesos quedaban al descubierto. La carne que caía al suelo se transformaba en una especie de gelatina humeante; pronto, en torno a los huesos, se formó un charco con un fuerte olor acre, y sobre él comenzaron a nadar unos pequeños gusanitos blancuzcos.
Raúl tomó el perro entre sus brazos, y corrió lo más lejos que pudo. “Todo va a estar bien, bebé”, le susurró. “Esa señora mala no te va a volver a molestar.”
“Y, desde aquella noche, ya no tuve ningún problema con el sueño”, dijo Raúl. Estaba en el consultorio de su psiquiatra. “Ahora duermo profundamente, cerca siete horas, sin despertarme una sola vez en toda la noche. A veces sueño con la playa. Estoy paseando con el perrito blanco. Lo tengo bien sujeto a una correa… todavía no le puse nombre, pobre. Y ni rastros de la mujer del cochecito.”
“Así que ese era su drama”, dijo el psiquiatra. “Todo se redujo a recuperar el perro blanco, que es una especie de talismán del sueño. A la mujer, la eliminó como elimina las plagas.”
“Exacto. Y mientras esa malvada mujer gorda del cochecito no vuelva, podré dormir en paz… Sí, no crea que soy tonto. Sé cómo me mira. No me cree una palabra. No me importa. Por mi parte, no tengo nada que hacer aquí. Soy una persona feliz, y ahora me puedo dedicar a pleno a mis chicas y a mi trabajo.”
“Veo. Solo deberá procurar tener el perro bien cerca suyo, que no se escape.”
“Exacto. Que no se me aleje ni un palmo.”
La sesión terminó poco después, y Raúl no volvió a pisar el consultorio. Por lo que se sabe, tampoco volvió a tener problemas con su sueño.
7 years, 2 months ago
PASEANDERAS
Desde hace años, ELLA acostumbra sacar a Boopi, su perrita, a la mañana y a la tarde. Boopi fue pisada hace un año por una bicicleta, -mejor dicho por un ciclista-, y quedó paralítica de las patitas traseras. Por eso su ama es la única que camina: la perra va cómodamente sentada en un cochecito de bebé.
Son las siete de la tarde. ELLA recorre la playa muy junto al agua, despaciosamente, con pasos a veces cortos, a veces largos. Pero siempre lento y descalza. Le gusta concentrarse en lo que hace: apoya primero el borde posterior del talón, luego el borde exterior del pie; enseguida la almohadilla del metatarso, y por último los dedos, mientras el resto del pie ya está en el aire. Después presta atención al otro. Le contaron que a eso se llama meditación activa. De verdad resulta interesante y por alguna suerte de mimetismo, su perra lhasa permanece quieta admirando el mar. En ese instante atemporal para ELLA sólo existen las manos que toman el carro, sus pies, la arena húmeda, el viento en el rostro, y por el rabillo del ojo la luminosidad del agua y el tostado de la espuma acercándose, cuando empieza a atardecer.
Mira el reloj de oro que le cuelga del cuello, único recuerdo de su madre, y pregunta: ¿Caminamos un poco más? ¡El atardecer es tan lindo! Una mirada de mudo asentimiento de Boopi y decide caminar otros 30 minutos. Ya recorrió dos veces los cien metros que separan ambos muelles. Siente el pecho abierto y libre, la cabeza y los hombros relajados y un bienestar absoluto que le recuerda que en ese momento es feliz. Sin embargo, sus huellas son más profundas que las de días atrás y empujar el cochecito le implica gran esfuerzo. La arena está revuelta por el tormentón de anoche y, aunque no le gusta admitirlo, ELLA se agregó uno o dos kilos después de la fiesta de Nochebuena. Todo esto le hace pesado y menos libre el andar. Intrigada, observa que casi no puede empujar a Boopi, porque las ruedas, casi enterradas no rotan, tiene arena húmeda en las pantorrillas…y descubre desconcertada que cada vez se hunde más y más.
A la madrugada siguiente, extrañado por unas huellas que el mar aún no borró, el joven buscador de oro verá cómo el aparato detector de metales se clava de repente justo ahí.
El reloj de oro pasará a ser propiedad de otra familia como trofeo secreto e insólito, y de ELLA y de Boopi no se va a saber nunca nada más. Sus amigas comentarán que es como si se las hubiera tragado la tierra.———- Mensaje agregado a las 15:43 ———- Mensaje anterior a las 19:50 ———-Muy bueno, Craig, el cuento INSOMNIO; uno de los mayores problemas del ser humano, no dormir (cuando se quiere) y esa posibilidad que tienen algunos (lo sé porque mi marido la tenía) de modificar los sueños a voluntad. Era impresionante cómo se despertaba, me contaba el sueño y me decía “esto hay que cambiarlo, no puede ser así”, por eso me impresionó tu texto. Excelente!!
7 years, 2 months ago

CARA EN LA SOPA
Fui un asesino a sueldo. Pero no uno vulgar del montón. Mataba con verdadero estilo, a mi manera. En mis mejores tiempos, elevé el asesinato a rango de arte.
Mi jefe de turno me indicaba la persona en cuestión. Nombre, domicilio, y una foto. Yo seguía a mi víctima, no le perdía pisada, generalmente durante una semana. Ese tiempo me bastaba para saber cómo debía proceder. Por lo general, emboscaba a mi presa de noche, cuando regresaba del trabajo. Salvo honradas excepciones, la gente suele ser terriblemente predecible en cuanto a rutina, cuestión que facilitó enormemente mi tarea. Me acercaba, entonces, con toda discreción y sigilo, y, cuando estaba lo suficientemente cerca de mi víctima, desenfundaba mi Colt con silenciador y le disparaba en la nuca. Luego efectuaba un segundo disparo, también en la nuca, para asegurarme que no hubieran sorpresas. Acto seguido giraba sobre mis talones y me perdía en la noche.
He estado activo dieciocho años, y he matado nada menos que a cuatrocientas personas. Todos trabajos impecables, nunca una huella, una señal: la asepsia misma. Imaginen una elegante gacela corriendo a través de una sabana africana, al atardecer. O… ¡no! Mejor esto: un plano secuencia de Tarkovski. Bueno, así de elegante y efectivo era mi trabajo.
Las únicas condiciones que ponía eran:
a) Solo una víctima por semana.
b) Nunca mataría a nadie menor de veintiún años.
Recuerdo que una vez, excepcionalmente, me negué a liquidar a un escritor de novelas policiales baratas. Es que sus historias habían sido una de las razones por las que había entrado en el mundo del crimen organizado, y le tenía especial cariño. Pero fuera de esta excepción, nunca puse peros a ningún trabajo que cumpliera mis condiciones.
Me jubilé al cumplir treinta y ocho años.
“El Jefe quiere verte”, me dijo un compañero el día de mi retiro. “Sí, así como lo oyes, el Jefe con mayúsculas.”
Resulta que el lugar donde yo trabajaba era inmenso, y, la cadena de jerarquías, infinita. Por sobre tu jefe había otro. Y sobre este, otro más. Parecía una novela kafkiana. Y no cualquiera tenía el privilegio de verse, cara a cara, con el Jefe de todos los jefes.
De modo que subí al último piso del gigante edificio donde había recibido las directivas durante tantos años, y luego de perderme por cantidades de estrechos y oscuros pasillos, di con la habitación de la máxima autoridad de la Organización.
Frente a mí, y bajo la potente luz de un reflector, había una mujer gorda, que llevaba una vincha en la cabeza. Sostenía un cochecito de bebé y, en este, había un pequeño perro blanco. Tenía los ojos saltones, en una eterna expresión de estupefacción, y el pelo largo y sedoso. Atrás, había una gigantesca lámina que mostraba una playa. Cada tanto, la mujer le tendía al perro un vaso pequeño, con una sustancia oscura sobre la que flotaban pedazos de cáscaras de naranjas; hubiera apostado que era un Negroni. El perro le daba unas lameteadas.
“Ha sido usted un trabajador excepcional”, me dijo de pronto el animal. “Como Jefe de la Organización, no podía menos que convocarlo a darle las gracias. Está de más decir que trabajadores tan competentes como usted no abundan. Gente que invente formas de hacer las cosas, eso casi no hay.”
Yo asentí.
“Es un honor que me haya convocado, señor. Y, sin fatuidad, le diré que todo lo que ha dicho es cierto: soy más que bueno, soy un verdadero inventor de formas.”
“Me dije que usted merecía algo especial. La ocasión lo amerita. Es sofisticado. Por supuesto que recibirá una enorme fortuna a modo de jubilación. Pero yo voy a ofrecerle algo más. Pedirá un deseo, lo que quiera, y se lo cumpliré. Así de mucho aprecio que usted haya estado en las filas de la Organización.”
“¿Lo que quiera?”
“Lo que quiera.”
Me lo pensé un tiempo. Luego dije:
“Como voy a comenzar una vida totalmente diferente, me gustaría verme distinto. Es curioso lo que le voy a decir, pero hoy, ante el espejo del baño, me vi extraño. Quizá asocie mucho mi cara al trabajo que realicé tantos años para la Organización. No sé, me encantaría renovarme de alguna manera. Si voy a llevar una vida diferente, quiero que los cambios sean de raíz.”
El perro terminó su bebida.
“Una renovación, lo entiendo perfectamente. Eso es lo que tendrá. Simplemente espere, y sus deseos serán órdenes.”
“Muchas gracias.”
“Y… simple curiosidad. ¿Ya tiene pensado cuál es el nuevo camino que piensa seguir?”
“Me gustaría montar mi propia cadena de panaderías”, le dije al perro. “No lo sabe casi nadie, pero no hay muchos como yo cuando de amasar scones se trata.”
“Genial. Por favor, envíe algunas bandejas de scones ni bien inaugure.”
“No lo dude.”
Y ese fue mi último día en la oficina.
Hace una semana, mi cara se cayó sobre la sopa de pollo que estaba bebiendo. Así como suena. De pronto, flotando entre los pedazos de pollo, apio y cebolla, había una máscara de piel gruesa: mi cara.
Ante el espejo, lo que había sido mi rostro se parecía a una cabeza de un muñequito Lego: absolutamente circular, sin relieve alguno. Mis pómulos habían desaparecido, al igual que mi mentón, y lo mismo hizo mi nariz aquilina. Mi cara era una tabla rasa, que exhibía algunos agujeros: uno la boca, un par para los ojos y otro par para la nariz.
Confieso que al principio me extrañó, pero ahora estoy conforme con el cambio. Después de todo, ya no tendré que ver mi viejo rostro nunca más: una verdadera renovación, tal como me prometió el perro que supo ser mi Jefe. Es verdad que mi cara es bastante anodina, así, sin detalle ni accidente alguno que la caracterice. Pero es tan, digamos, genérica, que termina siendo original. Y la gente me lo hace saber en las calles.
Ya he abierto mis primeras panaderías, por lo que estos días estuve muy ocupado. Hasta ahora vienen siendo un verdadero éxito. Paso la mayor parte del tiempo con las manos enharinadas, de tantos scones que amaso, imagínense…
Deberían probarlos.
7 years, 2 months ago
La niña eterna
Todas las mañanas se la veía con su cochecito de bebe en la playa paseando a un perrito blanco y lanudo, el que no ladraba ni se agitaba, sólo miraba a todas partes con una curiosidad contenida.
La mujer, que a veces sonreía al pasar otras, recorría la playa abstraída de todo, dirigiendo alguna palabra al perrito.
Los días de sol era normal verla con un vestido corto y un sombrero que se le volaba a cada rato. Los días de frío solía llevar un chal y, cuando llovía un impermeable amarillo y un sombrero plástico a lunares.
La mujer se llamaba Irina y el perrito Plush, eran muy conocidos en aquel pueblo costero. Algunas personas se burlaban llamándola la loca del perro, pero la mayoría la miraba pasar sin molestarla.
Irina tenía 32 años y era autista en grado moderado. Hija única y huérfana de padre vivía en una pequeña casa cerca de la costa, con su madre Alexandra; su único amigo era Plush un hermoso lhasa de pelo largo.
No había sido fácil para Alexandra criar sola a Irina, su esposo era militar y había muerto en servicio cuando la niña tenía apenas un año de vida; había nacido por parto normal un día de año nuevo, era una hermosa beba de tres kilos y medio que había completado la felicidad de la pareja.
Poco habían disfrutado juntos de la pequeña ya que el padre viajaba a menudo, pero cuando estaba en casa era un marido cariñoso y atento y un padre afectuoso.
Al morir su esposo Alexandra quedó devastada, sus padres habían muerto y sus familiares vivían muy lejos. Su mundo había girado en torno al marido su carrera militar y sus viajes y; de golpe se quedó sola a cargo de una niña pequeña que le demandaba una atención y energía que no poseía.
Quizás por estar inmersa en su dolor y desesperanza no había advertido el extraño comportamiento de Irina, de casi 2 años: se mantenía por horas sentada en el piso mirando la pared o agitando los brazos; no hablaba apenas emitía algunos sonidos repetidos que no tenían sentido.
Por esos años no se sabía mucho sobre este trastorno y la madre fue de médico en médico buscando respuestas, su frustración crecía al tratar de entender que pasaba con su bebe.
Hasta el año había crecido normalmente. Mientras ella permanecía en una nebulosa de tristeza la pequeña se transformaba en esta criatura casi inaudible que podía pasar el día entero balanceando su cuerpecito rítmicamente, sin llorar ni pedir comida. Sus intentos de comunicarse eran inútiles, la niña pataleaba y gritaba cuando la alzaba, no quería que la tocasen ni buscaba los brazos de su madre. Su día se iba en girar una ruedita o mirándose los dedos de las manos. Cambiarla o bañarla eran tareas titánicas, la pequeña rechazaba todo contacto.
Alexandra no se dio por vencida. Conoció a una señora en un consultorio de los tantos que visitó que tenía un niño con el mismo problema, se vio reflejada en esa otra mamá, la misma pregunta en sus ojos, el mismo pesar en el alma, al fin podía compartir con alguien lo que estaba viviendo.
De a poco fue encontrando la manera de criar a Irina, con muchas dificultades y muy sola. No era sencillo ir de compras o participar en las actividades comunes, porque la pequeña no entendía bromas o juegos y vivía en su propio mundo inocente.
Así creció en la seguridad de su hogar aferrada a sus rutinas y rituales. La mamá, con inmenso amor y paciencia le fue enseñando a hacerse cargo de si misma.
Se convirtió en una joven tranquila y dócil, no decía muchas palabras pero se hacía entender perfectamente, adoraba los dibujos animados, bailar y ayudar a su madre a batir las tortas que vendía para sumar a la pensión que recibía del ejército. Alexandra había aceptado su destino y el de su hija.
Desde el momento en que Plush había llegado a la pequeña casa de la costa la vida de las dos había dado un giro inesperado, nunca habían tenido una mascota y no sabía como se comportaría la joven ante ese bulto chillón de pelos blancos que le trajo su padrino para su cumpleaños número 20.
La mamá no pudo contener las lágrimas al ver la inmensa sonrisa de Irina al sostener el inquieto perrito en sus brazos y recibir en sus mejillas las​ húmedas lamidas.
Desde aquel día la vida de la joven se llenó de alegría, el perrito logró cosas que ella nunca había podido, Irina hoy jugaba, acariciaba, corría y se divertía como jamás imaginó.
Alexandra había descubierto que Irina no soportaba que Plush tuviera las patitas sucias, así que le había conseguido un coche para que lo sacara a pasear por la playa. Ella los miraba desde la casa. Había aprendido a disfrutar el día a día, las pequeñas alegrías, los momentos de paz que la vida le regalaba.
Había dedicado su vida a su pequeña, no había vuelto a casarse. Sólo había aceptado lo que la vida le presentó y trataba de hallar felicidad en cada logro de Irina y en momentos como este en que la veía caminar por la playa con el perrito y una radiante sonrisa pintada en su rostro.
7 years, 2 months ago
BRUNELLI
No supongo que la mía sea una historia edificante ni estoy buscando aprobación para las cosas que han sucedido en mi vida durante los últimos años. Me hago responsable de todo; puedo pararme frente al pelotón de fusilamiento sin cobardía pero también sin ninguna clase de excusa.
Yo tomé la decisión de no volver a trabajar cuando cumplí los cuarenta años.
Era músico profesional, tocaba el acordeón en las cantinas de La Boca y acompañaba con la guitarra eléctrica a algunos cantores del Club del Clan. Ganaba bien, tenía buenos instrumentos y hasta me había comprado una moto de primera calidad. Pero una noche, en un baile, fui maltratado por el organizador y luego por el director de la orquesta.
Aquello fue suficiente para mí.
Sentí dolor, un profundo dolor y una humillación tan grande que hasta me quitó el aliento. Entonces comprendí que en tanto dependiera de otras personas siempre me pasaría lo mismo. Así que juré que nunca volvería a trabajar con nadie en el resto de mi vida.
Y pueden dar por cierto que he cumplido mi promesa, no tengan ninguna duda.
Al poco tiempo se murió mi padre y yo me quedé viviendo junto a mi vieja.
Los dos nos arreglábamos muy bien en la pequeña casa. Vivíamos de su pensión, yo la acompañaba y le hacía las compras. Y aunque la propiedad se deterioraba, nos gustaba mucho hacer asados en el jardín. Y cuando la parrilla se quemó, pusimos una reja sobre la pileta de lavar y seguimos haciendo asados. Los dos disfrutábamos mucho, nos bebíamos algún brebaje, algún vino o algún licor y después hacíamos la siesta.
Aunque mi vieja estaba ya muy grande y un día se murió en un hospital público.
Aquello fue terrible para mí. No sólo me quedé sin mi vieja sino también sin su pensión y la casa comenzó a deteriorarse mucho más.
Fueron tiempos de mucha tristeza hasta que conocí una mujer, una limeña que había llegado sin muchas esperanzas a la Ciudad de Buenos Aires y entonces la traje a vivir a la casa conmigo. Pensé que necesitaba una mujer, un cuerpo de mujer que calmara mis ansias y ella me pareció la adecuada para eso.
Aquel experimento no duró más de cuatro años.
La peruana finalmente se cansó de mí y de las privaciones y me abandonó en una tarde de otoño sin dejar ningún rastro.
Luego vendí la mitad de la casa. Algo ilegal, por supuesto y un vecino levantó en el jardín un garaje para su auto. A mí me quedó un estrecho pasaje al costado que me permitía llegar hasta la habitación de atrás.
En esos tiempos conocí a Brunelli.
Un desalmado había dejado cinco cachorros de perro al costado de la basura. Los fui levantando uno a uno y noté que todos estaban fríos y muertos, salvo el último, que me pareció bastante tibio y probablemente con vida. Lo llevé hasta mi casa y lo comencé a alimentar, primero con un gotero y luego con un biberón. Y un par de meses después andaba corriendo por todos lados.
Le puse de nombre Brunelli, en homenaje a Feliciano Brunelli, un acordeonista argentino muy famoso y que yo recordaba de los tiempos en que tocaba el acordeón.
A partir de aquel tiempo Brunelli y yo fuimos la misma persona.
No cambiaba su compañía por nada ni nadie. Era un perro pequeño, mestizo y gris. Inteligente a más no poder aunque seguramente mucho menos gris que yo.
Por él vendí las cañerías de plomo de la casa cuando ya no teníamos nada para comer. También hice dinero con el piso de pinotea y hasta con la broncería de la cocina y del baño.
Nada me importaba.
Le hice una cucha, una casita donde dormir con cartón que encontré en la calle y él me lamía las manos por la noche cuando los dos nos quedábamos muertos por el sueño.
Un buen día cumplí los setenta años y el Estado Argentino me dio una pensión por la vejez. Mi Patria me premiaba por ser viejo. Aunque yo no le hubiera dado demasiado a cambio del premio. Era una pequeña suma que sólo lograba que llegara a la mitad del mes.
Entonces le enseñé a Brunelli a buscar comida.
Mi perro usaba técnicas diferentes. Sabía diferenciar entre un Supermercado Chino y un Hipermercado. Aunque también se esmeraba ante la carnicería del barrio. Y siempre traía algo entre sus fauces para que los dos pudiéramos comer durante el día. Fueron años de mucha felicidad y siempre dormía tranquilo y sin que nadie me humillara.
Una tarde noté que Brunelli no había llegado y entonces salí a buscarlo. Lo encontré muerto tirado en una zanja. Estaba destrozado. Nunca supe si había sido arrollado por un automóvil o lo había matado un comerciante. Lo cierto es que enterré su cuerpo detrás del arco de una cancha de fútbol y nunca me olvidé de su compañía.
Hoy sobrevivo como puedo en la habitación de atrás. Los insectos de todo tipo me están acechando. Algunos vecinos, por caridad, me suelen dar comida y agua. Y así el tiempo va pasando sin sentido, como suele pasar el tiempo mal que les pese a la gente humana.
De lo único que estoy seguro es que cuando se termine todo este tormento lo reencontraré a Brunelli (Y acaso puede ser que sea en el cielo) e iremos juntos los dos caminando por la calle.
De eso no tengan ninguna duda.
7 years, 2 months ago
PASEANDERAS: Qué bueno! Pobre Boopi y ELLA. Me llamó la atención cómo llamaste a la mujer ELLA. ¿Tenías alguna intención estética? El final duro, con tus típicas vueltas de tuerca sobre el final. Te felicito!
7 years, 2 months ago
Gracias Craig. Acabo de leer tu LA CARA EN LA SOPA" Desopilantemente loco!! Muy bueno, excelente. Esas ideas que aparecen en tu mente me saben a genialidades. Te felicito.
(Una pregunta solamente: ¿Analizaste cual es el problema que tenés con las mujeres gordas, que casi siempre aparecen en tus escritos? No sé… digo, tiene un tufillo a discriminación que no me gusta)
7 years, 2 months ago
Gracias Lidy por la lectura. En principio, tenía dudas que no se entendiera, pero parece que lo hiciste así que buenísimo.
No, yo mismo estoy bastante entrado en kilos, así que de discriminación ni hablar. De todas formas, no recuerdo haber hablado mucho de mujeres gordas. En lo que a mí respecta, y citando una expresión de Atara, al discriminador, al menos de mi parte, ni agua.Me encanta que te haya gustado el Perrito jefe de la organización y su negroni.
7 years, 2 months ago
Bueno, me alegro que no lo seas, pero tendría que ir a los cuentos de los otros juegos, porque estoy casi segura que varias veces tus personajes femeninos son gordos. No serás Botero, vos? Aunque quizás fue requerimiento de la fotografía, en INSOMNIO también usaste ese personaje: Una mujer cuarentona, algo gorda, ataviada con un vestido verde desvaído,
Será que me siento gorda? Nunca nadie me ha discriminado, pero desde chica tuve siempre unos quilos de más. Por eso me llamó tanto la atención.
Por favor seguí escribiendo ‘gorda’, todo lo que necesites, lo demás lo arreglo en mi sesión. JAJAJA
Un abrazo
7 years, 2 months ago
La playaCaminaba solo, cámara en ristre, por la playa de Itapema, listo para fotografiar cualquier cosa interesante que apareciera. Así fue cómo me enteré de que, bajo medio metro de arena, había una especie de camarones que los brasileños llaman “corruptos” y usan como carnada. Los habían puesto en un recipiente con agua, y eran horribles y retorcidos. Les tomé un par de fotos, y seguí caminando por la playa.
De repente, me encontré con un espectáculo insólito: una señora simpática, de abundantes carnes, paseaba por la playa un perro dentro de un cochecito para bebé. No lo podía creer. He visto ridiculeces en mi vida, pero ésta superaba a muchas. No quise pecar de indiscreción y, antes de fotografiarlos, le pedí permiso a la señora, que accedió gustosa. Posó con una amplia sonrisa. Me acerqué más y entablé una conversación con ella (en portugués, pero acá me limitaré al español):
—Disculpe la curiosidad, pero ¿por qué lo lleva en el cochecito?
—Es para que tome aire de mar el pobrecito.
—¿Está enfermo?
—Sí. Es de nacimiento que está así. El especialista me dijo que es genético y no tiene cura, pero que el aire de mar lo puede revivir bastante y le va a sentar bien.
—¿Y no sería mejor que lo dejara suelto? ¿O no puede caminar?
—Sí, puede caminar, pero usted sabe cómo son los chicos: se va a querer meter en el mar, con el peligro de que se pueda ahogar, y encima yo no sé nadar y no podría acudir a rescatarlo. Además, el especialista me aclaró que sumergirse en agua salada podría hacerle mal a la piel.
Yo pensaba: esta mujer está rayada. Quiere al perrito como si fuera una persona. Y hasta debe de pensar que lo es. Habla de cómo son “los chicos”. Aunque con mi escaso conocimiento del portugués quizá me haya confundido y también se pueda llamar “chicos” (“garotos”) a los animales. O lo hace sólo de cariñosa, embobada con el perrito, y por lo excéntrica que es.
—¿Y cuál es la enfermedad que tiene?
—Son esos pelos, ¿ve? No es normal. Cada dos meses hay que pelarlo. No sabe cómo sufro cuando veo cómo lo pelan, y después el frío que tiene. No sabe el invierno pasado cómo sufrí, porque no se deja abrigar. El especialista me dijo que a él no le hace daño, pero yo no puedo soportarlo.
—¿De qué es el especialista?
—De piel.
“Lo que le debe a salir un especialista en piel de perros a esta señora. Pero viendo cómo está vestida para andar por la playa, eso me confirma lo que me pareció desde el principio: ¡está podrida en guita!”, pensé, pero por supuesto no se lo dije.
—¡Mamá, teno hambe! ¡Quero la teta! —dijo de pronto el perrito.
Quedé aturdido. ¡Ese perro hablaba! ¡Y lo que había dicho!
—¿Este perrito habla, señora?
—¡Qué perrito! ¡Es mi hijo de un año y medio! —y tras levantarlo y llevárselo al pecho, comenzó a bajarse la blusa con el evidente propósito de sacar una teta.
—¡Ma, quero teta! —repitió el engendro.
Era demasiado para mí. Huí despavorido. Un brasileño me paró y preguntó:
—¿Qué le pasa, amigo? ¡Huye como si hubiera visto al demonio!
Le expliqué como pude.
—No le haga caso. Esa mujer está loca. Siempre anda con ese cochecito por la playa —me consoló.
—¡Pero el perro habló!
—Seguro que tiene un grabador escondido por ahí.
—¿Usted lo vio?
—No, ¿pero cómo podría ser si no?
Yo todavía no lo sé.
7 years, 2 months ago
LA PLAYA - HARAKIRI: Las cosas que hacen los seres humanos a veces son muy locas!! Muy bien escrito, Hara. Seguro que no había tal grabador… Es lo fantástico que tiene a veces la realidad. Te felicito———- Mensaje agregado a las 18:46 ———- Mensaje anterior a las 18:27 ———-LA NIÑA ETERNA - SONIA: describiste muy bien el trastorno del autista y lo importante que es para su tratamiento el que tengan una mascota. Los avances son increíbles. Lo mismo para esquizofrénicos y para nosotros los bipolares.
Un relato tierno para una historia con un tema difícil. Te felicito.
(Como siempre, pulí los verbos teminados en aba, agregá comas y acentos… en este hay mucho menos que corregir, Sonia. Muy bien)
7 years, 2 months ago
Comento “Insomnio”, de Craigbale.
¡Excelente! ¡Qué imaginación! A varios nos pegó el realismo fantástico. Algunos comentarios:poblado de intermitencias: ¡Qué buena imagen!de que ya: ¿Debería ser “de lo que ya”?se semejaba a un: Creo que el uso habitual sería aquí “se asemejaba a un” o “semejaba un”.una capa de sudor frío: Mejor quedaría simplemente “un sudor frío”cerca suyo: Lo correcto es “cerca de él”
7 years, 2 months ago
BRUNELLI - NÉSTOR Qué historia bien escrita, como siempre, Néstor! Tan natural en tu decir y escribir… Me imagino al protagonista levantando los pisos, el inodoro, etc. y vendiéndolos, hasta que solo quede el piso de tierra, un colchón y la caja de Brunelli. Me encantó el nombre que le pusiste al perrito.
Te diría que es uno de los mejores que leí hasta ahora, pero la verdad es que no veo a la mujer con el perro en el cochecito de bebé.Aunque mi vieja estaba ya muy grande : me parece que el ‘Aunque’ sobra
7 years, 2 months ago
Comento “Paseanderas”, de Lidy. Lo fantástico siguió dándonos fuerte. Muy bueno.
Como a Craig, también excitó mi curiosidad que llamaras ELLA a la protagonista. ¿Alguna intención oculta? ¿O no sabías qué nombre darle, le pusiste ELLA y luego te olvidaste de reemplazar?———- Mensaje agregado a las 19:20 ———- Mensaje anterior a las 19:04 ———-Comento “Cara en la sopa”, de Craigbale.
¡Otro excelente cuento fantástico! Lo que sí, veo un poco desconectados los temas principales del cuento (digamos, demasiados para un cuento; mejor para una novela):
- Asesino a sueldo
- Condiciones para matar (no se vuelven a mencionar)
- La Organización
- El perro, jefe
- Cambio de cara
- La panadería
Un comentario aparte:honradas excepciones: ¿Por qué honradas?———- Mensaje agregado a las 19:51 ———- Mensaje anterior a las 19:20 ———-Comento “La niña eterna”, de SoniaMila
Tu escritura es correcta, Sonia, pero tenés un problema con la puntuación, o mejor dicho, dos.
El primer problema es que hay lugares donde falta una coma, un punto, o un punto y coma; otras veces una coma debería ser reemplazada por un punto o punto y coma.
El segundo problema está de alguna manera asociado al primero. Al usar siempre oraciones largas no das respiro al lector y le quitás relieve al texto. No conviene un estilo de sólo oraciones largas o sólo cortas, aunque es preferible el de las cortas.
Cuando un concepto está acabado, no se debe buscar cómo alargar la frase colocándole apartados, aclaraciones, adjetivos, etc. Se le pone un punto, se lo deja ahí y se comienza una nueva oración, o un nuevo párrafo si lo que sigue no está muy relacionado.———- Mensaje agregado a las 20:05 ———- Mensaje anterior a las 19:51 ———-Comento “Brunelli”, de Nesravazza
Un muy buen cuento que es casi una mininovela. Tiene muchos elementos, pero están tan bien hilados que asombra.
Coincido con Lidy en que ese “Aunque” tendrías que suprimirlo.
No me parece muy feliz la expresión “la gente humana”,
7 years, 2 months ago
HARAKIRI Y CRAIG, El uso de ELLA en el cuento no fue un error, fue intencional. Me gustó y eso fue todo. Me pareció que le agregaba algo de misterio.
Ahora que lo pienso también Fitzgerald se llamaba ELLA, no?
7 years, 2 months ago
Hara, gracias por los comentarios. Geniales tus correcciones, muy útiles. ¡Cuántas cosas me faltan aprender! Con respecto al cuento Cara en la sopa, te diré que las condiciones del personaje no es un tema en sí. Para matar, el personaje ponía condiciones, y punto. Está dicho muy al pasar, como toda la primera parte. Digo, no es una línea temática fuerte en el cuento, como sí lo es el pasado delictivo del personaje, su jubilacíón y su cambio de vida (ahora panadero).
7 years, 2 months ago
Un despliegue de imaginación impresionante en este juego, felicitaciones a todos!!
Lidy y Harakiri: muchas gracias por sus conceptos, tengo muchísimo
que aprender y participar aquí es de gran ayuda.
Ya corregí algo de la puntuación y alguna palabra de más
si les parece y tienen ganas de señalarme algo más será bien
recibido el consejo.
7 years, 2 months ago
Gracias Lidy y Ricardo por los comentarios. Ni bien tenga tiempo termino de leer los trabajos y comento.
Respecto de “Brunelli”, te diré una cosa Lidy, recuerda que en su momento convinimos en que los cuentos no serían una mera descripción de la foto sino que también podía escribirse acerca del impacto que esa foto provocaba en los participantes.
Les mando un cariño grande a todos.
los dejo, voy a sumergirme en el torbellino de esta loca Buenos Aires.
7 years, 2 months ago
SONIA
Estuve leyéndolo más detenidamente y ya que pediste ayuda, arreglé una cuantas cosas. El nombre del perro aparece hasta la mitad como PLUS y después PLUSH, yo puse todo como Plus, pero si no era tu intención, cambialo.
Ojalá te sirvan mis sugerencias. Un abrazo LA NIÑA ETERNA.doc
7 years, 2 months ago
REEMPLAZO
Muerte súbita. Es lo que dijeron. ¿Cómo puede alguien morir así, de repente, sin razón alguna? No lo entiendo. No lo puedo entender, no lo entenderé jamás.
Fría noche del mes de junio. Amalia es una mujer de cuarenta años, poco sociable, que fue abandonada en una caja en la puerta de una iglesia cuando tenía apenas unos meses y despedida del orfanato a los dieciocho. Trabaja como mesera en un restaurante mediocre. Hoy regresa a la pensión a las once, hora de cierre. No viene cantando; ni siquiera tararea. Está, como siempre, llena de miedos y apurada por llegar a su cuarto frío y solitario de todos los días y todas las noches. Cien metros antes de la puerta de entrada, tres muchachotes la sorprenden, la golpean, la violan, uno a uno. Es el momento de mayor intimidad que Amalia ha vivido con hombre alguno. Bañada en sangre y semen, y dolorida, pasa la noche lavando y curando sus heridas. Pero no siente odio.
Dos meses después se da cuenta del embarazo. Y contra toda predicción, siente el calor de la felicidad. No le importa nada más: será madre y nunca renunciará a su hijo. Ella no es esa mujer que la metió en una caja.
Los días y las semanas pasan como aves. Su panza puntiaguda sobresale del papel que escribe al tomar los pedidos de los clientes. Tiene las mejillas rosadas, y una sonrisa que parece soldada en su boca. Quienes la conocen creen que es verdad lo que cuenta: se enamoró, se casaron por civil, él trabaja lejos de la ciudad. Aunque les parece extraño, aceptan la historia.Arrorró mi niño, arrorró mi amor…
Ocho meses después toma su licencia. Prepara el ajuar y al momento de las esperadas contracciones va sola, como siempre, al hospital. La habitación queda lista para recibir al niño (porque su instinto le dice que lo es): moisés, ropa, juguetes, globos de bienvenida. Sin invitados ni acompañantes ni amigos que no tiene. Regresa con su bebé por las mismas calles en donde la atacaron. Ya no recuerda. Lo ha borrado de su memoria.Arrorró pedazo de mi corazón…
A los dos días, Manuel muere sin razón, sin un llanto de protesta. Amalia se sumerge en dolor. Dos meses se mantuvo dentro del departamento sin comer ni dormir, alimentándose sólo de lágrimas. Pero también quiere olvidar esto.Este niño lindo que nació de noche…
Pasada la congoja, de regreso al trabajo lleva el cochecito del bebé para que sus compañeras conozcan a su hijo; alborozadas, las tres se acercan rápidamente para verlo.
Amalia dice: —Se llama Manuel y lo amo. Ya tiene tres meses. —y ríe a carcajadas, mientras levanta un perrito Lhasa con un moño celeste que le despeja los ojos, y lo acuna sin detenerse, durante un tiempo que a las chicas les pareció una eternidad. Asombradas, sus rostros no solamente parecen signos de interrogación sino asustadas máscaras frente a lo incomprensible. Ella continúa riendo y dando de mamar al cachorrito.Quiere que lo lleven a pasear en coche…
Llamaron al médico y este a una ambulancia que la llevó al Hospital Psiquiátrico. No hubo forma de separarla de Manuel.
7 years, 2 months ago
​DECISIÓN
Buenas noches, desconocido Muy tarde por estos parajes. ¡Pasada la medianoche! He vuelto a casa; atrás quedó el congreso. Gracias por la hermosa bienvenida. Me parece tan extraño haberte encontrado… Aquí, en esta pantalla, sin saber cómo; es insólito que desde tan lejos comulguemos; que no tema traducir en palabras escritas mis pensamientos íntimos, y que vuelen tan lejos, pero que sin embargo te sienta tan cercano. A nadie le he hablado de mis esperanzas, de mis ilusiones. ¿Encontrar el amor? ¿Cómo vencer miedos y pudores? ¿Por qué puedo hacerlo contigo, acaso porque estás lejos? ¿Sabes? Apenas ayer, caminando por la playa en este fin de noviembre ni caluroso ni fresco, por culpa de un carricoche en el que paseaban un perro, descubrí que lucho contra la vida misma, sin sentido ni alivio. Descubrí cómo esta coraza, que me obligo a vestir cada día para evitar el dolor, no vale como defensa, y sólo sirve para engañarme y traicionarme. He logrado que nadie moleste mi espíritu, ¡pero a qué costo! Hace ya mucho que nadie requiebra mi oído o se zambulle en mi mirada para bucear el alma que escondo con esmero. Y a veces el destino me juega sucio. ¿Por qué un HOMBRE como tú, capaz de comprender hasta en el silencio, de leer aun entre líneas, de ofrecer su hombro, de alentar mi aliento, sólo está en un espacio que semeja el sueño? ¿Por qué si mis logros, mi trabajo y empeño, pueden despertar los loores de más de un caballero, ninguno tiende su mano, no para estrechar la mía cual camarada sin sexo, sino en la tibia caricia que acelere mi sangre y estremezca mi cuerpo? ¿Sabes? No es que me niegue al ensueño, sino que mi realidad muestra que ha de ser sólo eso. Y no por ello me caigo, ni mis brazos están mucho tiempo vencidos, y en verdad muy adentro mi temor es el tiempo, ese tiempo que pasa, que transcurre invencible, día a día sin pausa, sin que nada lo detenga; ese paso que a veces parece tan lento y que después vemos cómo ha volado, arrasando la senda de nuestra esperanza. Al mirarme al espejo descubro que soy una por fuera y otra por dentro, y que el cuerpo no responde a las órdenes de una mente sin la edad de la piel y de los huesos; entonces me sorprende la imagen de ese ser que no es quien respira mi aliento. Y mejor, caballero, que dejemos los versos, que retorne al relato sencillo y sincero de una mujer sin vueltas que entregó su vida en capítulos para que llegaras a conocerla a fondo, que en cada recodo dejó un mensaje nuevo y que de a poco pareciera haber estado en tu vida desde siempre. ……………………………………………………………. Caminaba despacio mojando mis pies desnudos. Entonces apareció. No sé por qué, al verla, en mi cabeza comenzó a sonar “Balada para un Loco”. O sí, quién sino una demente podía caminar a la vera del mar con un carricoche de bebé que cargaba un perrito lanudo, muy orondo en su carruaje. Ella sonreía mientras caminaba, orgullosa de su “bebé”, al que se lo notaba bañado y cepillado con esmero. Pensé en hablarle, en preguntarle por qué paseaba a su perro en el cochecito. Imaginé mil historias: que el perrito era inválido —pronto comprobé que no, pues para verme mejor se paró en sus patas traseras para acomodarse, apoyándose en el borde del coche—. También pensé que quizás fuera una solterona cuyo mayor tesoro era el perro, y temiera perderlo en su paseo playero; o… ¡qué importa todo lo que pensé en ese momento! Lo que sí tuvo muchísima importancia fue el efecto que causó en mi ánimo la imagen: cómo me golpeó la soledad que adiviné tras esa sonrisa de autómata. Y me vi, en unos pocos años, igual de sola. Y odié la imagen. Y sentí que no podía resignarme así. Desde que me separé, hasta este momento en que mi próxima torta de cumpleaños lucirá sesenta velitas, jamás le di lugar a ningún hombre para que entrara a mi intimidad. Salvo esta comunicación anónima que contigo mantengo. ¿Y cuál es el cuento? Pues que aquí te digo hasta pronto, con algo de tristeza y mucho de esperanza, porque esa tarde, señor, aquella mujer y su perro me han dado las fuerzas necesarias. Después de quince años de absoluta castidad, ya con casi sesenta, se revolucionó mi mente, mi corazón y mi cuerpo. Tomé una decisión que afectará toda mi vida. Una decisión drástica y definitiva; no una más de las que, emprendidas desde que allá por el ochenta y pico me hicieron decir ¡basta!, y de un portazo dejar atrás un marido egoísta, demandante e infiel. Quizás la más importante. Al menos para mí, la más sorpresiva. Mañana, al salir de casa, puede que tan sólo para armarme del coraje necesario para cambiar mi vida, quizá arroje por los aires una de mis chancletas, puede que la más querida. Con ese gesto saldré a la calle con otro objetivo y otra mirada. Debo encontrar un hombre que no le tema a mis canas, que se insolente y me lleve a su cama. Y creo que ya es hora, señor, de que cierre la pantalla y me disponga a dormir las pocas horas que restan hasta que sea el tiempo de empezar mi nueva vida.
7 years, 2 months ago
DECISIÓN - SUSANA Es extraño el relato que escribiste. Digo extraño porque 1º) no reconozco este estilo nuevo que adoptaste, aunque es muy bello y 2º) porque se puede leer como un largo poema o romance rimado; 3º) además de sorpresivo son como dos textos separados que tienen vida propia por sí mismos. Quizás la segunda parte es la que más se ajusta a la foto, pero el introito es muy elaborado. Sé que estás entrando poco por temas que te tienen ocupada, pero cuando entrás lo hacés de esta manera, novedosa e increíble. Te felicito.
7 years, 2 months ago
La loca de los perros
Cada pueblo tiene personajes legendarios, y Valle Viejo tenía a Olga, la loca de los perros.
Era una mujer de edad indefinida y gruesa figura, que vivía en las afueras en una casilla inmunda, rodeada de un batifondo de cachivaches de lo más variado, por única compañía los perros.
Ella soportaba pacientemente que la corrieran o le gritaran improperios, pero no toleraba que se maltratara a uno de sus animales. Si eso sucedía era capaz de atacar furiosa gritando y pegando palos a diestra y siniestra.
Recorría las calles con un coche donde solía llevar un perro lanudo al que le faltaban las dos patitas traseras, se paraba frente a cada casa esperando que le dieran algo para ella y sus compañeros.
Nadie sabía a ciencia cierta de donde había salido, los ancianos la recordaban más joven y menos perdida bajando del tren que llegaba del sur; durante años había sido muchacha de los mandados y moza de limpieza, hasta que fue sumiéndose más y más en su delirio y ya nadie quería tenerla cerca. No es que fuera peligrosa, pero no les gustaba convivir con una persona como Olga, su mirada extraviada y su obsesión por los perros.
Ocupó la casucha medio derruída y ahí se quedó hablando sola. De a poco fueron llegando los perros, ella les regalaba una ternura que no había encontrado destinatario en toda su vida.
Un día internaron al cura párroco mordido por un perro, las calles se habían llenado de animales que rondaban las casas, rompían las bolsas de basura y se robaban las gallinas.
El intendente ordenó encerrarlos y sacrificar a los más violentos.
Alguien advirtió que hacía mucho no se veía a Olga, fueron hasta la casucha a ver que había pasado; el lugar estaba desierto.
En la orilla del río encontraron el coche de bebe que solía empujar, fué el único indicio de que algo le podía haber pasado, pero nadie se ocupó de seguir investigando. El pueblo siguió su ritmo habitual, en un par de semanas el chisme se agotó y se olvidaron de ella.
En pleno verano comenzaron los primeros casos, gente de un extremo al otro del pueblo, todos con los mismos síntomas: fiebre, diarrea, alucinaciones y delirios. El médico no encontraba explicación alguna, les daba una medicación sintomática mientras hacía análisis y consultaba a otros colegas. Lo único que tenían en común era una marca de mordida… ¡Pero nadie recordaba haber sido mordido!
Tras mucho pensar, los pacientes se dieron cuenta de que antes de sentirse mal habían tenido algún problema con un perro. Un hombre recordó haber atropellado a un enorme perro negro en la carretera, una señora que había pegado un escobazo a un perrito que tiró su tacho de basura, un niño había olvidado a una perra y sus cachorros bajo la lluvia. Cada día aparecía un nuevo caso.
Estaban desconcertados ante lo extraño de la situación, llamaron al cura quien todavía rengueando fue a visitar a los enfermos y ordenó una serie de penitencias especiales.
Pero no fue hasta que pasó lo del carnicero que hallaron la explicación a los hechos. Una mañana apenas abierto su negocio se metió un perro pelado y sarnoso a mendigar algo para comer, el carnicero le pegó tal patada que el pobre fue a los tumbos hasta la calle, donde lo chocó una moto y lo mató en el acto.
Esa noche el carnicero se descompuso de tal manera, que tuvieron que llevarlo de urgencia al hospital y a pesar de los esfuerzos el hombre murió. Aseguran que Olga envuelta en una luz opaca fue vista en la ventana del cuarto de hospital, sonriendo satisfecha.
Así fue que el recuerdo de Olga se hizo presente con fuerza, resolvieron hacerle una novena y misa, frente a la casucha levantaron una pequeña gruta y a falta de una foto pusieron una estatuilla de un perro.
Como todos temían enfermar y morir trataban con cariño a los animales, tanto propios como ajenos, y como es natural al ser bien tratados, hasta los más bravos se transformaron en criaturas cariñosas y juguetonas.
A veces se escuchaban aullidos que iban de un extremo al otro del poblado y cientos de perros recorrían las calles hasta la gruta, donde se echaban formando un circulo. Hay quienes juran haber visto a Olga con su perrito inválido en brazos, repartiendo caricias uno a uno y hablándoles quedamente. Seguramente confirmandoles que ella seguía allí para cuidarlos por siempre.
7 years, 2 months ago
Lidyfeliz
DECISIÓN - SUSANA Es extraño el relato que escribiste. Digo extraño porque 1º) no reconozco este estilo nuevo que adoptaste, aunque es muy bello y 2º) porque se puede leer como un largo poema o romance rimado; 3º) además de sorpresivo son como dos textos separados que tienen vida propia por sí mismos. Quizás la segunda parte es la que más se ajusta a la foto, pero el introito es muy elaborado. Sé que estás entrando poco por temas que te tienen ocupada, pero cuando entrás lo hacés de esta manera, novedosa e increíble. Te felicito.
Como te imaginarás, Lidy, fui el primero en leer este cuento. Pese a estar a dos metros uno del otro, como de costumbre me lo envió por mail (¡ah, esa tecnología!) para que lo leyera tranquilo y lo evaluara, al tiempo que me decía “¿podés mirar esta tontería?” Por supuesto que, tras la lectura, le dije que no era una tontería sino un hermoso poema en prosa, y le sugerí algunos retoques. Sí, cuando se pone sentimental, le salen esas cosas tan lindas. Voy a cometer una indiscreción, que espero que me disculpe: salvo la mujer con el perrito, mero pretexto para la historia, el resto es netamente autobiográfico, y yo soy el afortunado “desconocido” que entonces se comunicaba con ella a través de Internet.———- Mensaje agregado a las 22:45 ———- Mensaje anterior a las 22:40 ———- Spoiler
SoniaMila
La loca de los perros
Cada pueblo tiene personajes legendarios, y Valle Viejo tenía a Olga, la loca de los perros.
Era una mujer de edad indefinida y gruesa figura, que vivía en las afueras en una casilla inmunda, rodeada de un batifondo de cachivaches de lo más variado, por única compañía los perros.
Ella soportaba pacientemente que la corrieran o le gritaran improperios, pero no toleraba que se maltratara a uno de sus animales. Si eso sucedía era capaz de atacar furiosa gritando y pegando palos a diestra y siniestra.
Recorría las calles con un coche donde solía llevar un perro lanudo al que le faltaban las dos patitas traseras, se paraba frente a cada casa esperando que le dieran algo para ella y sus compañeros.
Nadie sabía a ciencia cierta de donde había salido, los ancianos la recordaban más joven y menos perdida bajando del tren que llegaba del sur; durante años había sido muchacha de los mandados y moza de limpieza, hasta que fue sumiéndose más y más en su delirio y ya nadie quería tenerla cerca. No es que fuera peligrosa, pero no les gustaba convivir con una persona como Olga, su mirada extraviada y su obsesión por los perros.
Ocupó la casucha medio derruída y ahí se quedó hablando sola. De a poco fueron llegando los perros, ella les regalaba una ternura que no había encontrado destinatario en toda su vida.
Un día internaron al cura párroco mordido por un perro, las calles se habían llenado de animales que rondaban las casas, rompían las bolsas de basura y se robaban las gallinas.
El intendente ordenó encerrarlos y sacrificar a los más violentos.
Alguien advirtió que hacía mucho no se veía a Olga, fueron hasta la casucha a ver que había pasado; el lugar estaba desierto.
En la orilla del río encontraron el coche de bebe que solía empujar, fué el único indicio de que algo le podía haber pasado, pero nadie se ocupó de seguir investigando. El pueblo siguió su ritmo habitual, en un par de semanas el chisme se agotó y se olvidaron de ella.
En pleno verano comenzaron los primeros casos, gente de un extremo al otro del pueblo, todos con los mismos síntomas: fiebre, diarrea, alucinaciones y delirios. El médico no encontraba explicación alguna, les daba una medicación sintomática mientras hacía análisis y consultaba a otros colegas. Lo único que tenían en común era una marca de mordida… ¡Pero nadie recordaba haber sido mordido!
Tras mucho pensar, los pacientes se dieron cuenta de que antes de sentirse mal habían tenido algún problema con un perro. Un hombre recordó haber atropellado a un enorme perro negro en la carretera, una señora que había pegado un escobazo a un perrito que tiró su tacho de basura, un niño había olvidado a una perra y sus cachorros bajo la lluvia. Cada día aparecía un nuevo caso.
Estaban desconcertados ante lo extraño de la situación, llamaron al cura quien todavía rengueando fue a visitar a los enfermos y ordenó una serie de penitencias especiales.
Pero no fue hasta que pasó lo del carnicero que hallaron la explicación a los hechos. Una mañana apenas abierto su negocio se metió un perro pelado y sarnoso a mendigar algo para comer, el carnicero le pegó tal patada que el pobre fue a los tumbos hasta la calle, donde lo chocó una moto y lo mató en el acto.
Esa noche el carnicero se descompuso de tal manera, que tuvieron que llevarlo de urgencia al hospital y a pesar de los esfuerzos el hombre murió. Aseguran que Olga envuelta en una luz opaca fue vista en la ventana del cuarto de hospital, sonriendo satisfecha.
Así fue que el recuerdo de Olga se hizo presente con fuerza, resolvieron hacerle una novena y misa, frente a la casucha levantaron una pequeña gruta y a falta de una foto pusieron una estatuilla de un perro.
Como todos temían enfermar y morir trataban con cariño a los animales, tanto propios como ajenos, y como es natural al ser bien tratados, hasta los más bravos se transformaron en criaturas cariñosas y juguetonas.
A veces se escuchaban aullidos que iban de un extremo al otro del poblado y cientos de perros recorrían las calles hasta la gruta, donde se echaban formando un circulo. Hay quienes juran haber visto a Olga con su perrito inválido en brazos, repartiendo caricias uno a uno y hablándoles quedamente. Seguramente confirmandoles que ella seguía allí para cuidarlos por siempre.
Sonia, te felicito. Estás progresando a pasos agigantados. Este nuevo cuento sí tiene mucho “relieve”, la puntuación es mucho mejor, y sobre todo, “pasa algo”, el cuento tiene sustancia, es suculento.
Una vez más, felicitaciones.
7 years, 2 months ago
¡¡De modo que esta fenomenal pareja de escritores se formó a través de la magia de internet!!! felicitaciones por ello . Mi pareja y yo también nos conocimos por internet por eso me identifiqué muchísimo con el cuento de Despistada, me pareció muy bello ..no hay caso soy una romántica empedernida.
Gracias Harakiri por leer y valorar mi cuento, creo que esa es la forma más cómoda que encuentro para escribir. Seguiré por esa senda. Un abrazo.
7 years, 2 months ago
LA LOCA DE LOS PERROS - SONIA : Qué historia de género fantástico que escribiste tan bien, Sonia. Me llevó naturalmente por las situaciones. Coincido con Harakiri, en que has mejorado muchísimo no solo las ideas, los temas, sino también el gran cuidado con los aspectos gramaticasles. Muy interesante la vuelta de tuerca de la mujer que se venga del maltrato a los animales. Me gustó mucho.———- Mensaje agregado a las 14:39 ———- Mensaje anterior a las 14:38 ———-HARAKIRI quiero hacerte una pregunta. Cómo hacés para incluir un “Spoiler” en la respuesta. No encuentro nada. Hasta me costó meter un documento word. doc
Gracias desde ya. Lidy
7 years, 2 months ago
Que cosa loca!!!
Parece cómo si todos hubiéramos quedado marcados a fuego con el juego anterior.
Lo fantástico ha invadido nuestra imaginación. Si no fuera porque en todos los cuentos de una u otra manera está nuestra señora paseadora del perrito, casi cualquier cuento podría inscribirse en el tema de la ronda anterior!
¿ Será que una vez que nuestra imaginación se adentró en la fantasía le cuesta desprenderse de esa forma tan hermosa de evasión?
No se, mientras tanto, metida en entre escritos judiciales (a ver si puedo de una vez terminar con todo y cobrar mis pesitos devengados durante años; ¡más que materialista la cuestión! jajajaja). Estoy pergeñando otro cuento que se escape de lo fantástico.Como para volver a la normalidad.
Mientras tanto… si bien nuestra convocatoria para recuperar compañeros, parecía ir bastante bien, no veo que ninguno se haya asomado por aquí ni para comentar ni mucho menos para escribir.
Si lo están haciendo ¿Al menos podrías dictar un “presente”?, Vamos!!!, que los extrañamos y los queremos, y por supuesto quisiéramos volver a tenerlos por estos parajes!!
7 years, 2 months ago
Lidyfeliz
HARAKIRI quiero hacerte una pregunta. Cómo hacés para incluir un “Spoiler” en la respuesta. No encuentro nada. Hasta me costó meter un documento word. doc
Gracias desde ya. Lidy
Para eso tenés que ir a “avanzado”, abajo a la derecha. Ojo que en “avanzado”, si el mensaje lo estás editando, te aparece cómo se ve arriba, y el texto para editar abajo, pero esto que te digo no tiene que ver con el spoiler directamente, sino con “avanzado”.
Una vez en “avanzado”, selecciónás (pintás) el texto que querés poner en spolier, y arriba hay una serie de opciones, una de las cuales muestra la palabra SPOILER. Le das click ahí, y listo.
Un beso.
7 years, 2 months ago
Craig, excelentes tus dos cuentos. Pero el primero tiene 1094 palabras, y el segundo 1178. ¡Así no vale! Un poco de transpiración, hombre, y quedarán de diez.La mirada: Más que realismo fantástico, o fantástico a secas, el cuento entraría en la temática del absurdo, muy anterior a García Márquez, pero también muy posterior a la aparición de la literatura fantástica. ¡Excelente!
Un par de detalles de tecleo (y si los corregís, ya que estás, recortale unas 100 palabras. ¡Dale, no seas malo!).
vente -> veinte
llavaré -> llevaréEl Pacto: Cuento de evidente origen onírico, tan bueno como el anterior. ¿Se podrá categorizar lo onírico como fantástico? Yo diría que no es lo mismo. Los sueños no son imposibles: son muy reales para cada uno de nosotros. Lo que lo vuelve fantástico a tu cuento es el intermedio, la conversación con el otro hombre.
Acá encuentro también un par de detalles:
el miedo de que el hombre (el “de” hace falta)
comienza a empujar (debería ser “tirar” o “pujar”, en todo caso; una cuerda no se “empuja&rdquosmile
Felicitaciones por tu desbordada imaginación, tanta que excede el límite de las 1000 palabras
7 years, 2 months ago
Gracias Hara, por las observaciones y los comentarios, tan útiles. Suerte que los cuentos se entendieron. Haré lo imposible para recortarlos.
7 years, 2 months ago
Craig, una cosa es recortar un cuento de 2500 palabras para que quede de 1000. Hay que quitar párrafos enteros que no aportan al cuento, simplificar la introducción, etc. Después se hace un ajuste fino. Lo he hecho, pero lleva mucho tiempo y reflexión para que el cuento quede bien
En cambio, quitarle 100 palabras a un cuento de 1100 es fácil. Se va frase por frase y se reemplazan locuciones largas por cortas, en cuanto a número de palabras.
Ejemplos:
tenía que -> debía
para que se quedara -> para quedarse
de seguro -> seguramente
yo pensaba eso -> pensaba eso
sin darse cuenta -> inadvertidamente
me senté a una mesa, la cual estaba ubicada al lado de una ventana ->
me senté a una mesa cerca de una ventana
Y en muchos casos queda mejor. En otro, nos conduce a abusar de los adverbios terminados en “mente”.
7 years, 2 months ago
Gracias Hara. Me explicaste muy bien. Ahora voy e investigo. Un abrazo
YA LO ENCONTRÉ. GRACIAS OTRA VEZ. Beso———- Mensaje agregado a las 18:49 ———- Mensaje anterior a las 18:46 ———-LA MIRADA - CRAIG: Estupendo cuento!! Qué puedo decirte, de lo mejor. Una inventiva e imaginación que no se comparan con la de nadie. Me oiste bien? con nadie!.
Me pareció que el portero era demasiado culto, no?
Te felicito, compañero.———- Mensaje agregado a las 18:55 ———- Mensaje anterior a las 18:49 ———-EL PACTO - CRAIG Otro de excelente factura (pero no para comer, eh?) Ojalá yo tuviese el 20% de tu extenso vocabulario para escribir cosas tan intrigantes, Craig. Me gustó mucho. Hay frases que pueden sacarse para no repetir y que no te vayas del total de palabras. La verdad es que tenés una mente imaginativa y prolífica, que admiro!!
Estoy en pozo, será Estoy en un pozo, o en el pozo?———- Mensaje agregado a las 19:14 ———- Mensaje anterior a las 18:55 ———-NO OLVIDA NI PERDONA
Corría y corría y corría: las patitas en movimiento casi invisible. Una bola de pelo color té con leche con un flequillo que le tapaba los ojos. Claudia no podía alcanzarlo, aún si tuviera sus piernas en forma.
Su primera bicicleta, usada, a los treinta años, una bocacalle sin semáforo y un coche rojo que viraba a toda velocidad, llevaron a un choque del que ella quedó con fracturas que nunca soldaron correctamente. El conductor había bajado, se dio cuenta de que vivía y decidió largarse sin pedir ayuda. Manolete, el perro le había mordido el tobillo y rasgado el pantalón, quedándose con un trozo de tela en la boca.
La bici quedó arrumbada, basta de jugar al volley, y solo caminar con bastones.
Manolete había llegado como regalo de cumpleaños de su padrino Jorge, único pariente de Claudia desde que sus padres murieran en un accidente de tren hacía tres años.
La persecución de su perrito le estaba produciendo hiperventilación y un intenso dolor en las piernas. Cayó sobre las baldosas, los bastones quedaron a varios metros. Las lágrimas eran más producto de la vergüenza y la perdida de su mascota que del sufrimiento físico.
Su compañero, era el que la ayudaba a recuperarse, al obligarla a caminar dos veces por día por la plaza, por la arena, por el departamento, cuando llovía. Había aprendido, después del accidente, a ir a su paso, tranquilo, llevando la correa enganchada en el bastón izquierdo, sin distraerse con la gente o con otros animales.
Claudia seguía contorsionada en la vereda, cuando apareció una pareja que la ayudó a incorporarse y la acompañó hasta su edificio.
Siguió llorando. No sabía qué hacer. Vivía sola. Se le ocurrió llamar al celular de Jorge y entre lágrimas, hipando, consiguió contarle lo sucedido. Aunque ya se había dado por vencida y había aceptado, acongojadada la desaparición del pichicho, Jorge decidió que al día siguiente ambos saldrían en su auto e intentarían ubicar a Manolete. Sabían que era una empresa difícil.
A tres kms. de distancia, Claudia pegó un grito:
—¡Ahí, ahí, ahí está! Miralo padrino, allá, acurrucado en la puerta de ese jardín…
Lo llamaron suavemente. Manolete caminó despacio hacia ella, que tiró los bastones y lo alzó. La colita del perro se movía como un plumero, y hasta parecía que había una sonrisa bajo el hocico, mientras lengüeteaba el rostro de su ama.
—¡Cosita, cosita de mamá! ¡Hermoso! ¡Cómo te extrañé! Ahora estoy acá y nos vamos para casa.
Junto al jardín, en la entrada de la casa, estaba estacionado el Fiat rojo que la había atropellado.
7 years, 2 months ago
Que puedo decir? FANTÁSTICO, no por que sea de ese género, sino porque parece un retazo de la vida misma. ¿y el final? estupendo, el bicho estaba indicando al culpable. Soy una romántica empedernida, y aunque esto no se pueda decir que es romántico, me hizo el mismo efecto, me puso la carne de gallina, e hizo que se asomara alguna lagrimita a mis ojos.
GRACIAS LIDY. me hizo muy bien leerte
7 years, 2 months ago
Compis no se asusten. Es posible que desde mañana a la noche hasta el Martes no puedan entrar al foro. Habrá migración. Crucemos los dedos y nos volveremos a ver! jejejeje
7 years, 2 months ago
Como premio por haber participado en la ronda esta despelotada … he decidido que todos los cuentos entren en votación…A ver si motivamos a los demás participantes que están ausentes.Espero mi decisión no enoje a nadie.
¡Vaya! No encuentro como adjuntar el archivo. A ver, a ver …
7 years, 1 month ago
No sé, ví que había más cuentos que en otras rondas, pero ahora me doy cuenta de que fuimos solamente Craig y yo los que publicamos más de dos. Lo dejo a tu criterio siempre tan criterioso.
7 years, 1 month ago
Amigos, estoy indagando otros recursos para subir el archivo…A ver si lo logro…Monooooos vengan a mí jajajaja
Prueben abrir este enlace, ahí están los textos.
Si alguien no puede, me avisa, me da su correo y lo mando por mail en cadena general.
7 years, 1 month ago
craigbale
Qué pasó con Despis y Harakiri?
Aparezco y contesto:
Despistada anda por Buenos Aires, con mal acceso a Internet, y con problemas personales/judiciales varios que está intentando resolver. Mañana jueves por la noche la tengo de vuelta en casa, pero no sé si tendrá tiempo de entrar al foro.
Mi caso es diferente: después de esta migración, por motivos misteriosos (realmente muy misteriosos) mi Notebook que uso habitualmente dejó de poder entrar al foro. Anda bien con cualquier programa y sitio de Internet que probé, pero al foro ¡minga! Consulté a una srta o sra especialista que vive muy cerca, y entre los dos no pudimos hacer nada. No soy el único usuario con este problema. Como sigo sin saber las causas, y esto comenzó después de la migración, me resisto a la opción de formatear mi equipo, porque no sé si después del formateo se solucionará el problema (podría ser una incompatibilidad de hardware con Psico).
Para escribir esto estoy usando una PC vieja de escritorio, muy obsoleta, con un teclado que tampoco anda bien, etc. Para todo lo demás, uso mi Notebook.
Así que, por ahora, me verán poco por acá. A lo mejor desde mañana le pido prestada la Notebook a Despistada, pero no es la mejor solución———- Mensaje agregado a las 21:49 ———- Mensaje anterior a las 21:47 ———-Bueno, esto me confirma que el problema no es de mi Notebook. Mandar el mensaje anterior me costó un pulmón y la mitad del otro, porque el editor o no sé qué de Psico no respondía.
7 years, 1 month ago
Qué bueno Hara que vuelvas, y qué malo que no puedas entrar seguido. Qué mal ahora que somos tan poquitos! Basta, por favor Psico, de migraciones.
7 years, 1 month ago
Los problemas de la famosa migración fueron muchos. Todavía hay cosas sin resolver. Por ejemplo, si quiero editar, tengo que copiar todo el texto y volver a pegarlo en la nueva pantalla y allí editar, paso que antes no tenía que hacer. No sé que han estado haciendo, No veo ninguna mejora y sí muchos inconvenientes. Hasta Anittaa parece haberlos tenido al subir los enlaces. Bone chances, compañeros! Los esperamos de vuelta pronto Susana y Ricardo!.
7 years, 1 month ago
Mis votos:Brunelli 2 ptos
Paseanderas 1 pto———- Mensaje agregado a las 15:57 ———- Mensaje anterior a las 04:13 ———-Anita, no sé qué pasa ahora. Teóricamente, es Ensalada debería haber empezado la votación, pero habiendo tan poca gente… ni vos te aparecés más. Estoy triste.
7 years, 1 month ago
No craig, hoy rindo y no me distraigo ni un segundo.
A la noche, cuando vuelva de la facu pongo al día las etapas.
Es que no me tienen paciencia, como dice El Chavo.
7 years, 1 month ago
Uyyyyyyyy, qué pocos votos…
Ganó Nesravazza con “Brunelli”…
LA CARA EN LA SOPA - CRAIG: 2 Puntos
BRUNELLI - NESTOR: 1 Punto + 2
Paseanderas 1 pto
Amigos, ¿tienen idea dónde esta el resto? Se que Despis y Hara estaban con problemas para ingresar al sitio.
7 years, 1 month ago
Jeje, Lidy, de hecho ganó Néstor, aunque no sé si se sigue conectando. Y en ensalada no se si vamos a poder votar, porque posteamos solo dos usuarios.
7 years, 1 month ago
PERDÓN POR LA CONFUSIÓN.. COMO VERÁS ESTOY CON INSOMNIO Y NO COORDINO BIEN. bUENO, IGUAL YO LOS HABÍA VOTADO A USTEDES DOS.
AHORA CORRIJO PARA QUE NO SE DÉ CUENTA!! JAJA
7 years, 1 month ago
Hola a todos. He pasado unos días muy agitados, nada grave, cosas de la vida actual. No sabía que había ganado porque estuve muchos días sin siquiera navegar. Cariños para todos. A la brevedad mando la foto!
7 years ago
Chicos, andamos con problemas de diversos tipos para entrar. Entraremos de cuando en cuando, pero volvereeeeemoooooossssss… creo que a partir del 27 de diciembre.
Suerteeeee….
7 years ago
 

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