Una foto, mil palabras Ronda 7, Año 2013

Una foto, mil palabrasRonda 7, Año 2013ObjetivoEscribir un texto basándose en la foto propuesta, trabajar conjuntamente los textos publicados y elegir un texto ganador de la ronda.Reglas · Se pueden publicar hasta dos textos por usuario.
· El texto puede ser cuento, prosa poética, poesía, etc.
· El tema del texto es libre, pero debe estar basado en la fotografía propuesta.
· El texto debe tener una longitud máxima de 1000 palabras, sin contar el título.
· Cada texto debe tener un título.
· Antes de publicar, se recomienda revisar gramática y ortografía. Para verificar que el formato sea el correcto conviene Previsualizar antes de publicar.
· Durante las dos primeras semanas del juego se publican textos. Durante la tercera semana se pueden editar los textos la cantidad de veces necesarias, además de seguir publicando. La cuarta semana del juego es para votar.
· Durante las semanas de publicación y edición de texto se recomienda leer y comentar los textos publicados para colaborar en la corrección de los mismos.
· La edición de textos se debe realizar en el mensaje en que fue publicado y se recomienda escribir un nuevo mensaje avisando que se modificó el original.
· La votación la pueden realizar los usuarios que hayan comentado, al menos, los cuentos elegidos (o los comenten al momento de votar).
· Al votar se eligen dos textos, al primero se le otorga dos puntos y al segundo un punto.
· Si al finalizar la ronda de votación se produjera un empate, durante la siguiente semana se desempatará.
· El autor del cuento ganador propondrá la fotografía a usar en la ronda siguiente (la deberá enviar por e-mail al coordinador del juego).Cronograma
· Etapa de publicación de textos: Desde el Lunes 5 de Agosto hasta el Lunes 19 de Agosto
· Etapa de edición y publicación de textos: Desde el Lunes 119 de Agosto y durante una semana
· Etapa de votación: Desde el Lunes 26 de Agosto y hasta el Lunes 2 de SeptiembreTodas las horas son de Buenos Aires, GMT-3.
· Este juego ha sido creado por themanofthemask.
· Coordinador del juego: anittaaLa foto propuesta por Despistada, ganadora de la ronda 6 de 2013 es:
7 years, 3 months ago
Plantas… parece una foto de diseño de jardines. Estoy muy familiarizado con el tema porque mi madre es ingeniera agrónoma, y diseña jardines. Por alguna causa, estoy escribiendo mucho sobre plantas: hace no mucho escribí los cuentos “el jardín” y “la plantación”. Las plantas me requieren otra vez… ¿tendrá algún significado?
Si bien la foto es algo luminosa, tiene muchos elementos, y deja al escritor mucha libertad de creación, lo que se agradece. De modo que, en esta amplitud de elementos, buscaré de los más oscuros… para respetar mi naturaleza.
A escribir.
7 years, 3 months ago
Es lo que pidieron Craig!!!, que fuera algo más sencillo y que diere lugar a que la imaginación vuele por cualquier lado!!!!
Y para mi vuestros deseos son ORDENES!!!
7 years, 3 months ago
¡Qué boniiiitoooo! Parece un patio andaluz.
De golpe he recordado que tengo un cuento escrito sobre un jardín, lo tengo incluido en mi librito, se titula “El jardín de mi vecino”, y no recuerdo si lo he posteado alguna vez por aquí.
Lo subo en un rato, y ustedes opinarán si entra en juego y votación, o no es lícito un cuento “antiguo”.
Quedo a su disposición sra. moderadora, a tanto de tantos, etc…etc…
En un rato lo subo.
Preciosa foto, me encanta.
7 years, 3 months ago

EL PATIO DE MI VECINODesde mi balcón y la bruma de marzo veo el patio de mi vecino. Miro como espía al cartero y, cuando por fin llega, ya está en la puerta por si trae noticias de no sé dónde. Cuando no hay cartas, las que espera, se da la vuelta y camina despacio, se encoje un poco como si tuviera miedo de darse en la cabeza contra los vanos, o los techos, o los cielos, o la niebla que envuelve el patio. Tiene mal abrochada la chaquetilla con el botón que no corresponde al ojal y a mí me dan ganas de colocarle bien la ropa.
Estoy inventando al vecino, imagino que la quiso mucho, que está muy lejos, que ha pasado el tiempo sobre ellos, una historia de no pudo ser. Hace tanto que no se corta el pelo que parece el león de la Metro asomado al círculo de sus greñas. Un felino manso que ya ni gruñe.
Supongo que ella le dice que viene a verlo, y entonces ¡Ah! Entonces Jacinto…se llama Jacinto, entraría corriendo en el cuarto de los aperos del jardín, revolvería los trastos casi mohosos de no usarlos y enseguida se pondría a trasquilar la mala hierba que crece por todos lados. Sus tijeras sonarían con un chas chas acelerado. Ahora tiene el pelo demasiado corto, me gustaba más de Sansón. Miro como saltan los matojos desbrochados alrededor de su cabeza trasquilada.
Mientras lo espío desde mi ventana invento situaciones, salto desde el pretérito imperfecto al presente mediato, pero solo es un abuelo jugando con su nieto. Con las granadas desprendidas del árbol hacen diana en la antena parabólica, y a veces hasta aciertan.Jacinto escucha el revoloteo del colibrí que viene a libar de la rosa china, tan grande y abierta y hermosa y dispuesta a recibirlo. Al atardecer, pliega las sillas, las guarda no sea que la lluvia las estropee; riega las macetas del laurel, las margaritas silvestres, los rododendros, la enredada madreselva, y los geranios que crecen salvajes. De paso refresca aquellos recuerdos de antaño, los reproches,la indecisión, la caseta del perro y al perro que huye despavorido aunque no le sirve de nada. Unos frenéticos días de arreglos florales porque resulta que su amada, a lo mejor, viene a verlo.
Su amada.
Flota la palabra sobre las amapolas como si fuera un sueño, por encima de las azucenas, las macetas de dalias y de violetas, sobre los lirios, sobre las fotos recortadas, por encima de los miedos, de las flores blancas del limonero y del arco de la rosaleda que aún no ha florecido.
Cuando ella llegue estarán preciosas, seguro, y a punto de olor.
Imagino un paraíso perdido, el último tren desvencijado, un patio florido, y a un soñador que habita en él.
7 years, 3 months ago
Hermoso Atara!!!! Romanticismo en estado virginal. Solo le faltaba a la foto otra silla y podría ver a su amada, sentada frente a él, hablando de sus nietos y de su pasión aletargada.
Muy lindo!!!!
7 years, 3 months ago
Segundo párrafo (lo que quieres decir está magnífico), pero que le falta una n al inventado (INVENTANDO), creo que sería la palabra
Mientras tanto el espíritu del cuento (que creo debes volver a editar ¡Esas benditas palabras tan unidas!!) no tiene desperdicio.
Así que tranquila a revisar y acomodar, que es lo único que le falta para que quede para un diez!!!!———- Mensaje agregado a las 19:21 ———- Mensaje anterior a las 19:17 ———-
pepocarozo
Hermoso Atara!!!! Romanticismo en estado virginal. Solo le faltaba a la foto otra silla y podría ver a su amada, sentada frente a él, hablando de sus nietos y de su pasión aletargada.
Muy lindo!!!!
Vaya Pepo al pié del cañón esperando los relatos!!.
Pues que el mío que está en etapa de edición seguro te trae "algunos soberbios recuerdos jajajajajajaja
7 years, 3 months ago
Despi: Espero que no sea sobre el viejo, ya que uno sobre él esta pidiendo pista en mi coco y alguna que otra lágrima en mis ojos.
Si es así avísame y tomo para otro lado.
7 years, 3 months ago
Muchas gracias muchachitos …es verdad, le falta una ene al inventando y la maceta va con eme en vez de ene ( despistes)———- Mensaje agregado a las 11:43 ———- Mensaje anterior a las 09:41 ———-He cambiado el vídeo de música por el de Erik satie gimnopedy, más con este de Je te veux, el anterior era demasiada triste la música, y en esta hay una esperanza que casa con la primavera, con las flores, con la esperanza del jardinero.
atara
EL PATIO DE MI VECINODesde mi balcón y la bruma de marzo veo el patio de mi vecino. Miro como espía al cartero y, cuando por fin llega, ya está en la puerta por si trae noticias de no sé dónde. Cuando no hay cartas, las que espera, se da la vuelta y camina despacio, se encoje un poco como si tuviera miedo de darse en la cabeza contra los vanos, o los techos, o los cielos, o la niebla que envuelve el patio. Tiene mal abrochada la chaquetilla con el botón que no corresponde al ojal y a mí me dan ganas de colocarle bien la ropa.
Estoy inventando al vecino, imagino que la quiso mucho, que está muy lejos, que ha pasado el tiempo sobre ellos, una historia de no pudo ser. Hace tanto que no se corta el pelo que parece el león de la Metro asomado al círculo de sus greñas. Un felino manso que ya ni gruñe.
Supongo que ella le dice que viene a verlo, y entonces ¡Ah! Entonces Jacinto…se llama Jacinto, entraría corriendo en el cuarto de los aperos del jardín, revolvería los trastos casi mohosos de no usarlos y enseguida se pondría a trasquilar las malas hierbas que crece por todos lados. Sus tijeras sonarían con un chas chas acelerado. Ahora tiene el pelo demasiado corto, me gustaba más de Sansón. Miro como saltan los matojos desbrochados alrededor de su cabeza trasquilada.
Mientras lo espío desde mi ventana invento situaciones, salto desde el pretérito imperfecto al presente mediato, pero solo es un abuelo jugando con su nieto. Con las granadas desprendidas del árbol hacen diana en la antena parabólica, y a veces hasta aciertan.Jacinto escucha el revoloteo del colibrí que viene a libar de la rosa china, tan grande y abierta y hermosa y dispuesta a recibirlo. Al atardecer, pliega las sillas, las guarda no sea que la lluvia las estropee; riega las macetas del laurel, las margaritas silvestres, los rododendros, la enredada madreselva, y los geranios que crecen salvajes. De paso refresca aquellos recuerdos de antaño, los reproches,la indecisión, la caseta del perro y al perro que huye despavorido aunque no le sirve de nada. Unos frenéticos días de arreglos florales porque resulta que su amada, a lo mejor, viene a verlo.
Su amada.
Flota la palabra sobre las amapolas como si fuera un sueño, por encima de las azucenas, las macetas de dalias y de violetas, sobre los lirios, sobre las fotos recortadas, por encima de los miedos, de las flores blancas del limonero y del arco de la rosaleda que aún no ha florecido.
Cuando ella llegue estarán preciosas, seguro, y a punto de olor.
Imagino un paraíso perdido, el último tren desvencijado, un patio florido, y a un soñador que habita en él.
7 years, 3 months ago
EL PATIO DE MI VECINO - ATARA Qué hermoso relato, Atara, tan lleno de flores, de imágenes, de idas y venidas en el tiempo que en otro producirían remolino y en vos queda tan bien. Me encantó y acompañado por esa música me hizo soñar con el patio de mi abuelo. Gracias.
las malas hierbas que crece por todos lados: debe ir “crecen”
7 years, 3 months ago
EL PATIO DE MI VECINO: ¿Qué puedo decir? Un texto lírico, pletórico de imágenes… bueno, muy Atara. Cuando vi la foto, me dije: Vamos a ver cuántas imágenes esta foto evoca en Atara, pensé que te iba a venir al dedillo. Y no me equivoqué. Me exquisitaste, sé que es una palabra que no existe, pero la inventé para tu relato. Tus relatos, Atara, me exquisitan.
7 years, 3 months ago

LAS TÍAS
Hablando en términos psicológicos, relataré una anécdota de la familia extensa. O sea no el núcleo familiar íntimo o troncal, sino el que conforman el universo de tíos, primos, tanto primeros como segundos, de sangre y por afinidad. En ese tipo de familia, siempre hay alguien a quien amamos hasta la adoración, y otro a quien le tenemos ojeriza o directamente bronca.
En mi caso las dos puntas estaban ocupadas por tías. Angélica era mi diosa; desde chiquitita yo sabía que entre semana venía de visita y que, al entrar, siempre en sus manos escondidas tras la espalda había algo para mí. Claro que entonces no sabíamos mucho de las manifestaciones del amor; un nougat blanco podía ser el summum que nos demostraba el cariño. Esos eran días de fiesta. Cuando estaba la tía no había que tomar la sopa, ni dormir la siesta. Podíamos jugar en el jardín hasta que llegara la noche.
Ya en la adolescencia, ella era quien escuchaba los más íntimos secretos, sin traicionarlos jamás; quien enjugaba mis lágrimas por un amor contrariado; o ponía paños fríos cuando me enojaba con mi mejor amiga. Cuando iba a bailar, ella podía prestarme el mejor par de zapatos que hiciera juego con el vestido cosido por la abuela, y ni qué decir de las “joyas” con las que completaba mi atuendo.
En el otro extremo estaba la tía Dolores; nunca aprecié que un nombre estuviera tan bien puesto. Ella me causaba dolor apenas aparecía. Su constante decir “soberbio” fuera a un plato de comida, fuera a mi uniforme colegial —que odiaba como a ella— me ponía loca, y a sus espaldas hacía monigotadas repitiendo el latiguillo con voz en falsete. Y eso ocurrió no sólo siendo niña; cuando ya calzaba tacos altos y peinados de peluquería no podía abandonar el preciado juego.
A veces pienso que debo de haberlo hecho a propósito. Tenía apenas cinco años. El día de su casamiento con mi tío, me atiborré de aceitunas negras y, en medio de la fiesta, vomité por todas partes; no se salvaron los blancos manteles —que en partes quedaron “aperdizados”— ni los zapatos y ruedos de vestidos de elegantonas señoras o pantalones de los caballeros. Pero en algo fallé: le erré a su blanco y vaporoso vestido.
Pero esa no es la historia; sólo una apostilla para que sepan cuánta era mi “estima” por Dolores.
Una era el objeto de mis más entusiastas besos y cariños, y la otra, de las escondidas tras las polleras de mi madre para evitar cualquier contacto de bienvenida. Ambas estuvieron presentes cada domingo en los almuerzos en casa de los abuelos, y mi hermano y yo, que compartíamos tanto el amor como el odio, hasta ya grandecitos, le hacíamos las mil y una a la pobre mujer.
¡Eran tan distintas! Y sin embargo compartían una pasión: las plantas. Tenían manos de hada para sus jardines que, aunque pequeños, eran un festival de flores y hojas de todos los tamaños y colores.
No sé si se han dado cuenta, pero los jardines —como tantas otras cosas— pasan de moda. En mi juventud, quien no cultivara geranios y malvones, rosas y jazmines, calas, petunias, margaritones y alegrías del hogar, o helechos sin una hoja muerta —que limpiaban con un algodón mojado de leche, igual que a los filodendros que crecían sin coto en cada esquina— no podía decirse jardinero.
Tampoco faltaba en todo jardín un limonero, ocupando el lugar central.
Como complemento, en casi todas las casas, había jaulas que albergaban canarios cantores. Hasta competencia hacían para ver cuál cantaba mejor. ¡Ni les digo cuando alguna vecina lograba tener uno rojo (que alimentaba a tomate y zanahoria) o verdoso, condenado a comer espinacas, el pobre!
Mi abuelo, con infinita paciencia, hacía jaulas con maderitas, en forma de cúpula, que eran la envidia del barrio. Mi otro abuelo los criaba para la venta, pero jamás logré convencer a mi padre de tener uno. La cuestión es que, cierto día, mi tía Angélica encontró a mi tía Dolores cortando un gajo de un malvón pensamiento que era su orgullo (alguien le fue con el cuento de que estaba en el patio mirándolo mucho…)
¡La que se armó!; prácticamente a empujones, previo arrebatarle la pequeña rama, la echó de su casa. De nada valieron los ruegos de mis abuelos, los buenos oficios de mi madre, ni la reflexión que trataba de imponer mi padre.
Los domingos, mi tío venía con mis primos a los tradicionales almuerzos. Pero Dolores no pisaba la casa si sabía que vendría Angélica. Hasta las fiestas de fin de año fueron distintas. Por primera vez no se sentaba a la mesa la familia “dolorense” completa.
Entonces yo tendría unos trece años; lo calculo porque mi abuelo falleció cuando tenía catorce, y hasta ese día en el que obligatoriamente debieron encontrarse, no podía nombrarse a una delante de la otra porque ardía Troya. Lo que no pudo en vida, lo hizo mi abuelo con su muerte.
Dolores volvió al redil, ya que no podía abandonar a la abuela en su triste duelo. Angélica tampoco habría ocasionado a su madre semejante dolor.
Sin embargo… un sutil clima las envolvía. Cuando una le pasaba el mate a la otra, el “gracias” era cortito, bajo y seco. Jamás volvieron a hablar de plantas. Sus jardines siguieron siendo coloridos, y hasta alguna nueva especie, como por encanto, aparecía en los dos: una gorra de vasco; esa extraña cala roja; un cactus redondo; y las orquídeas patito, que de pronto se convirtieron en reinas de los jardines.
Alguna vez, haciendo un mandado en el almacén de Don Nicola, escuché a unas vecinas cuchicheando… “Sí, anoche cuando llegó mi hijo pasadas las doce, vio cómo Dolores salía del jardín de Angélica con una bolsa en la mano”.———- Mensaje agregado a las 19:51 ———- Mensaje anterior a las 19:40 ———-Vaya, por primera vez inserté un video ¡Y PARECE QUE FUNCIONA!!!!
7 years, 3 months ago
LAS TIAS - DESPISTADA: Qué delicia de relato autobiográfico, Susana. Muy bien escrito, y los personajes tan bien delineados que los veo, veo a esas dos tías y sus jardines, y los celos de Dolores y los posibles robos. La foto del jardín, te vino de perillas para relatar esta historia familiar. Te felicito.
7 years, 3 months ago
En verdad lo único verdadero es que adoraba a mi tía M.Angélica, y que le tenía bronca a la que llamo Dolores, pero tenía otro nombre español. Así como su muletilla de SOBERBIO, y que ambas amaban las plantas pero lo demás, pura imaginación. Gracias por las felicitaciones (por el Cuento y por el Monkey). Es una verdadera delicia leerte, y un mimo para el alma.
Gracias a ti amiga!
7 years, 3 months ago
Me prometí a mi mismo tratar de comentar a medida que van apareciendo los cuentos o relatos como lo es el de Despistada.
Como todos saben Susana y yo somos hermanos y toda vez que hablamos de la familia y del pasado…..hay discrepancias, por supuesto mínimas.
En este caso solo haré una acotación: únicamente que haya sido adrede y ya que fue fiel al nombre de mi adorada madrina (María Angélica), que además fue quien me bautizo Pepocarozo, le recuerdo que la otra tía (no de sangre, presupuesto) se llamaba Carmen y era la poseedora de un horrible lunar peludo junto a su boca el cual pinchaba nuestros tiernos rostros, al darnos falsos besos.
Me gustó como lo contaste, aunque te digo, el personaje de la tía Carmen daba para más.
7 years, 3 months ago
jajajajajaja, pero hombre!!!, que si, que era la Carmen, pero no la gorda, la hermana de Carlota, la del lunar peludo, sino la otra, la del Soberbio, la madre del Eduardito y de Raúl, y por supuesto que hay mucho de fantasía en el cuento aunque haya basado sus personajes en la querídísima tía María Angélica (que mi amor ni me dejó cambiarle el nombre!), y en la pobre Carmen del Soberbio, que jamás hubiera hecho nada como robar un gajo de una planta.
Por otro lado lo de la indigestión con aceitunas, pues que si, que fue tal cual, pero ocurrió en la primera semana de diciembre antes de que tu dieras el primer berrido.———- Mensaje agregado a las 01:10 ———- Mensaje anterior a las 21:23 ———-La lata de té
Desde pequeña, siempre me gustó fantasear con la vida de las personas y personajes que veía pasar. Uno que me fascinaba era la viejita de la caja del té que compraba mi abuela.
Nunca me gustó el té. Como decía mi viejo, era sólo para los enfermos. Pero vaya uno a saber por qué, en la casa de mis abuelos, que era bastante humilde, siempre había una lata del inconfundible Mazawattee. Era uno de los pocos lujos que se permitía mi abuela, quizás el único.
Por esas extrañas costumbres de aquellos tiempos, la bendita caja estaba siempre sobre la mesa, al lado de la tetera vestida y del colador de plata sobre su soporte. Como les contaba: me subía arrodillada a la silla para ver mejor, y abuela y nieta me hipnotizaban. Imaginaba que la niña me prestaba la cofia con puntillas; hasta envidiaba sus anteojos. Otras veces, sobre todo si el día anterior habíamos ido al cine a ver una de vaqueros, fantaseaba con ambas en una cabaña del lejano Oeste, y con que la viejita ahuyentaba a los bandidos con una escopeta.
La cuestión es que aquel personaje participó activamente en mi infancia, tanto que para mí era casi real, y hasta la escuchaba hablando en inglés, idioma que nunca dominé.
Así que grande fue mi sorpresa y encanto cuando, recién mudada a ese elegante cuarto piso del barrio de Belgrano, descubrí, desde el balcón de atrás, que mi personaje de entonces vivía en la casa que daba a los fondos del edificio. Le faltaba la cofia, pero la reemplazaba por un pañuelo negro que ataba por detrás de la cabeza. Salvo eso, era la viva imagen que tenía desde mi niñez. Estábamos a fines de agosto; la primavera se anunciaba tímida por todas partes, menos en el patio-jardín de ella; allí vivía eternamente.
Ella siempre vestía de negro, seguramente como símbolo de viudez. No sé por qué la imaginaba viuda, pero no viuda reciente, sino de hacía décadas.
Como el edificio no le robaba el sol hasta bastante tarde, en las tardes soleadas, ya pasadas las cinco (qué coincidencia, justo la hora del té), temprano salía al patio y amorosamente pasaba revista a sus plantas. Quitaba alguna hoja mustia; regaba las más sedientas; aspiraba el perfume de flores y plantas aromáticas, lenta y armoniosamente. A pesar de verse anciana, surcada de arrugas su cara, caminaba erguida; se notaba que mantenía una agilidad inusual para su edad. Se agachaba sin dificultad, y se erguía naturalmente.
Una vez terminada la ceremonia jardinera, tomaba la hermosa jaula donde dos canarios trinaban tan alto que su canto llegaba nítido hasta mi balcón. De una lata cuadrada (que imaginé de té Mazawattee), sacaba el alpiste para alimentarlos; cambiaba el papel del falso fondo y reemplazaba el agua de los bebederos. Entraba con la lata y volvía a salir con el tejido en una bolsa. A veces hasta mí llegaba música clásica que parecía provenir de su casa. Se sentaba en un sillón de madera y paja, y con la bolsa en su falda se ponía a tejer. Era increíble la ligereza con que movía sus dedos. Si uno se quedaba mirando un rato, veía crecer el tejido. Cuando sonaba la música, solía acompañarla con leves movimientos de la cabeza. Poco antes de que el sol abandonara el patio, entraba, y en unos minutos salía con una taza, que yo imaginaba humeante y de té, y un platito, que también fantaseaba que contenía masitas secas. Entonces, mientras ella sorbía de su taza, yo iba hilvanando historias que le atribuía.
La veía joven, recién llegada de la Bretaña, huida de la guerra, con el cabello casi blanco de rubio, asombrados sus ojos celestes (por supuesto también en mi mente), tratando de modular dificultosamente las palabras de este país tan lejano de su brumosa patria; buscando empleo de institutriz en The Buenos Aires Herald, sobreviviendo con las pocas libras que había logrado ahorrar y traerse. La veía en un caserón, cuidando de dos niños rubios como ella, que hacían sus deberes y estudiaban en esa lengua que dificultosamente iba aprendiendo. Ella vigilaba las tareas, aun cuando no comprendía mucho de qué trataban.
Entonces llegaban las cinco y comenzaba su reino. Se sentaba con los niños a una mesa redonda del comedor auxiliar. Les servía el té con unos scones cocinados por ella misma, todavía humeantes al abrirlos en dos y untarlos con “butter” (bater, modulaba ella). Ahora eran los niños los que debían esforzarse por imitar su acento, tan claro y flemático.
La abandono ahí, aprendiendo lo cotidiano.
Ahora la veo un tiempo después, en la plaza Francia, un domingo de sol. Está sola, sentada en un banco, leyendo un libro en su idioma natal. Y veo también un joven tímido sentarse a su lado, y saludarla quedo: “good afternoon” y ella contestar, sonriente y ya más fluidamente, “Bunas tardss”. Ideo otras muchas tardes de domingo sentados en el mismo banco. Y otra tarde de un día de semana, frente al Registro Civil de la calle Uruguay, con un trajecito severo, y un sombrero encantador…
Vuelvo de mi ensueño; la veo en el patio. Está juntando sus cosas; vuelve a la casa. Y yo a mis ensueños… vislumbrando una noche su desesperación porque él no vuelve. Conjeturando… ¿Un accidente? ¿Una patota? Suena el teléfono; angustiada lo atiende, escucha, cae al suelo quebrantada con el tubo en la mano. Y después, después el rito en el Cementerio Británico, y esa lápida simple de mármol blanco, y ella vistiendo de negro, como hoy, como siempre.
Y ahora los domingos, cortando unas flores, formando un pequeño ramo, y saliendo a la calle. Tomando el colectivo hacia Chacarita, visitando como cada domingo, desde hace más de veinte años, al tímido muchachito de la Plaza Francia.
7 years, 3 months ago
La pucha, viejo¡La gran siete! Viejo, si vieras el lugar que he visto. Y si supieras, viejo, que allí te imagino, pletórico de placer, rodeado de margaritas, petunias, azaleas, Santa Ritas que se observan a simple vista, y praxis, trigidias, azucenas y gladiolos que imagino.
Te distingo sentado en tu silla “director” que tanto te gustaba, y sobre ti… sabes que ahí esta Piazzolla, en su jaula, deleitándote con sus variaciones canarias.
¿Que cómo sé tanto de plantas? Pero, viejo, acordate, ¿quién sino vos me enseñó que los gladiolos se enamoran y cambian de color al igual que los rosales, que los esquejes de crisantemos comunes plantados al revés pueden dar crisantemos plumosos, que a las azaleas cada tanto hay que regarlas con agua con vinagre, y otras tantas cosas?
Quizás podríamos estar escuchando el Primer Concierto para Piano y Orquesta de Chaikovsky, o El Cascanueces, y podría demostrarte que aprendí lo que es un leitmotiv o un contrapunto, y que descubrí a Wagner.
Allí también hay un reloj, lo único fuera de lugar. El tiempo no importa, no existe.
Te veo igual que siempre, con tus ojos grises transparentes, siempre húmedos, fijos en textos releídos decenas de veces; con la alegría de recibir como regalo un nuevo libro que, aunque fuera malo, leías hasta en fin.
Sólo una cosa te debo, viejo, y es decirte cara a cara… te quiero.
7 years, 3 months ago
Sencillamente precioso!!
atara
Muchas gracias muchachitos …es verdad, le falta una ene al inventando y la maceta va con eme en vez de ene ( despistes)———- Mensaje agregado a las 11:43 ———- Mensaje anterior a las 09:41 ———-He cambiado el vídeo de música por el de Erik satie gimnopedy, más con este de Je te veux, el anterior era demasiada triste la música, y en esta hay una esperanza que casa con la primavera, con las flores, con la esperanza del jardinero.
———- Mensaje agregado a las 12:18 ———- Mensaje anterior a las 12:05 ———-Bellísimo relato , me ha llevado a mis días de infancia donde tambien había una tía favorita y otra a la que huía, y el jardín de mi abuela y los domingos en familia..
Despistada41
LAS TÍAS
Hablando en términos psicológicos, relataré una anécdota de la familia extensa. O sea no el núcleo familiar íntimo o troncal, sino el que conforman el universo de tíos, primos, tanto primeros como segundos, de sangre y por afinidad. En ese tipo de familia, siempre hay alguien a quien amamos hasta la adoración, y otro a quien le tenemos ojeriza o directamente bronca.
En mi caso las dos puntas estaban ocupadas por tías. Angélica era mi diosa; desde chiquitita yo sabía que entre semana venía de visita y que, al entrar, siempre en sus manos escondidas tras la espalda había algo para mí. Claro que entonces no sabíamos mucho de las manifestaciones del amor; un nougat blanco podía ser el summum que nos demostraba el cariño. Esos eran días de fiesta. Cuando estaba la tía no había que tomar la sopa, ni dormir la siesta. Podíamos jugar en el jardín hasta que llegara la noche.
Ya en la adolescencia, ella era quien escuchaba los más íntimos secretos, sin traicionarlos jamás; quien enjugaba mis lágrimas por un amor contrariado; o ponía paños fríos cuando me enojaba con mi mejor amiga. Cuando iba a bailar, ella podía prestarme el mejor par de zapatos que hiciera juego con el vestido cosido por la abuela, y ni qué decir de las “joyas” con las que completaba mi atuendo.
En el otro extremo estaba la tía Dolores; nunca aprecié que un nombre estuviera tan bien puesto. Ella me causaba dolor apenas aparecía. Su constante decir “soberbio” fuera a un plato de comida, fuera a mi uniforme colegial —que odiaba como a ella— me ponía loca, y a sus espaldas hacía monigotadas repitiendo el latiguillo con voz en falsete. Y eso ocurrió no sólo siendo niña; cuando ya calzaba tacos altos y peinados de peluquería no podía abandonar el preciado juego.
A veces pienso que debo de haberlo hecho a propósito. Tenía apenas cinco años. El día de su casamiento con mi tío, me atiborré de aceitunas negras y, en medio de la fiesta, vomité por todas partes; no se salvaron los blancos manteles —que en partes quedaron “aperdizados”— ni los zapatos y ruedos de vestidos de elegantonas señoras o pantalones de los caballeros. Pero en algo fallé: le erré a su blanco y vaporoso vestido.
Pero esa no es la historia; sólo una apostilla para que sepan cuánta era mi “estima” por Dolores.
Una era el objeto de mis más entusiastas besos y cariños, y la otra, de las escondidas tras las polleras de mi madre para evitar cualquier contacto de bienvenida. Ambas estuvieron presentes cada domingo en los almuerzos en casa de los abuelos, y mi hermano y yo, que compartíamos tanto el amor como el odio, hasta ya grandecitos, le hacíamos las mil y una a la pobre mujer.
¡Eran tan distintas! Y sin embargo compartían una pasión: las plantas. Tenían manos de hada para sus jardines que, aunque pequeños, eran un festival de flores y hojas de todos los tamaños y colores.
No sé si se han dado cuenta, pero los jardines —como tantas otras cosas— pasan de moda. En mi juventud, quien no cultivara geranios y malvones, rosas y jazmines, calas, petunias, margaritones y alegrías del hogar, o helechos sin una hoja muerta —que limpiaban con un algodón mojado de leche, igual que a los filodendros que crecían sin coto en cada esquina— no podía decirse jardinero.
Tampoco faltaba en todo jardín un limonero, ocupando el lugar central.
Como complemento, en casi todas las casas, había jaulas que albergaban canarios cantores. Hasta competencia hacían para ver cuál cantaba mejor. ¡Ni les digo cuando alguna vecina lograba tener uno rojo (que alimentaba a tomate y zanahoria) o verdoso, condenado a comer espinacas, el pobre!
Mi abuelo, con infinita paciencia, hacía jaulas con maderitas, en forma de cúpula, que eran la envidia del barrio. Mi otro abuelo los criaba para la venta, pero jamás logré convencer a mi padre de tener uno. La cuestión es que, cierto día, mi tía Angélica encontró a mi tía Dolores cortando un gajo de un malvón pensamiento que era su orgullo (alguien le fue con el cuento de que estaba en el patio mirándolo mucho…)
¡La que se armó!; prácticamente a empujones, previo arrebatarle la pequeña rama, la echó de su casa. De nada valieron los ruegos de mis abuelos, los buenos oficios de mi madre, ni la reflexión que trataba de imponer mi padre.
Los domingos, mi tío venía con mis primos a los tradicionales almuerzos. Pero Dolores no pisaba la casa si sabía que vendría Angélica. Hasta las fiestas de fin de año fueron distintas. Por primera vez no se sentaba a la mesa la familia “dolorense” completa.
Entonces yo tendría unos trece años; lo calculo porque mi abuelo falleció cuando tenía catorce, y hasta ese día en el que obligatoriamente debieron encontrarse, no podía nombrarse a una delante de la otra porque ardía Troya. Lo que no pudo en vida, lo hizo mi abuelo con su muerte.
Dolores volvió al redil, ya que no podía abandonar a la abuela en su triste duelo. Angélica tampoco habría ocasionado a su madre semejante dolor.
Sin embargo… un sutil clima las envolvía. Cuando una le pasaba el mate a la otra, el “gracias” era cortito, bajo y seco. Jamás volvieron a hablar de plantas. Sus jardines siguieron siendo coloridos, y hasta alguna nueva especie, como por encanto, aparecía en los dos: una gorra de vasco; esa extraña cala roja; un cactus redondo; y las orquídeas patito, que de pronto se convirtieron en reinas de los jardines.
Alguna vez, haciendo un mandado en el almacén de Don Nicola, escuché a unas vecinas cuchicheando… “Sí, anoche cuando llegó mi hijo pasadas las doce, vio cómo Dolores salía del jardín de Angélica con una bolsa en la mano”.———- Mensaje agregado a las 19:51 ———- Mensaje anterior a las 19:40 ———-Vaya, por primera vez inserté un video ¡Y PARECE QUE FUNCIONA!!!!
7 years, 3 months ago
Despi: hermoso relato,descriptivo y melancólico. Como verás más adelante, por unos segundos me ha ganado lo lacrimoso pero no crean que me han vencido. Volveré a lo irónico en cualquier momento.
7 years, 3 months ago
LA LATA DE TE - DESPISTADA : Qué tierno relato, Susana. Un narrador en primera que teje sus conjeturas con sencillez, pero con un registro muy trabajado. Pude ir imaginando con vos. Porque… en qué casa de clase media no existía una lata de té Mazawattee? Los rituales conocidos y los imaginados. Me gustó muchísimo!!! Te felicito.———- Mensaje agregado a las 10:37 ———- Mensaje anterior a las 10:27 ———-UFF!! LA PUCHA, VIEJO - PEPO: me mataste de melancolía, compañero. Creo que dijiste antes que no podías aguantar a escribir esto. Es un homenaje de gran belleza, natural, sincero. Nunca es tarde, porque los afectos son del corazón y ahí se quedan las personas cuando se van de la vida. El tiempo no importa, porque no existe. Es una ilusión. Así que cuando te metés en el jardín, estás realmente ahí y te veo aprendiendo y escuchando a Piazzolla en su jaula. Hermoso!!!
(en el pirmer párrafo, uno de los ‘imagino’ puede cambiarse por un sinónimo y Piazzolla ESTÁ)
7 years, 3 months ago
Como siempre los comentarios de ustedes, son más que benévolos. Es una gran satsfacción que les hayan gustado. Que la descripción esté lograda de forma que hayan podido identificarse, y recordar los tiempos idos.
Gracias. y en este juego, ahora tan solo a esperar los de Uds. para poder comentar.
7 years, 3 months ago
¡Estos hermanos son…bueno, ya diré lo que son estos dos hermanos cuentistas cuando toque comentarlos!
7 years, 3 months ago
Estaba evaluando escribir algo. Siento que la foto, un tanto colorinche, de un patio con plantas y flores se presta a una variedad de temas y a una mirada abarcativa y amplia que facilita la escritura. Pero acabo de leer El Patio de mi Vecino de Isabel y la verdad es que ya no estoy muy seguro de escribir nada. Semejante enormidad en el manejo de la prosa me ha dejado amedrentado y sin palabras. En fin, trataré de tener ánimo y poner algo medianamente decoroso en la luminosa pantalla del Word de la computadora de mi casa. No tengo demasiadas opciones, claro. Y así son las cosas.
7 years, 3 months ago
Craig…Nestor…no sé que decir, bueno si ¡Ponganse a escribir carajo!
Este exabrupto es debido a que me da algo de timidez los comentarios tan generosos que me hacen ustedes, y sobre todo me hacen muy feliz.
Pues eso…a escribir amigos, que ustedes saben hacerlo, estoy convencida.
P.D.- Los canarios usteamos el plural, sobre todo cuando nos enfadamos, y también para disimular emociones.
7 years, 3 months ago
VERDADES
La noticia se divulgó con rapidez. Un pueblo pequeño no permite ignorar nada de lo que sucede. La señora Sispaky pasó a mejor vida, como dicen. Mi madre la conocía poco, a pesar de que nuestras casas distaban pocos metros la una de la otra. Pero cuando me enteré, sentí que se me atascaba la garganta. Tenía que saber que era verdad, que no se habían equivocado de persona.
Marian Sispaky me enseñó todo lo que sabía: sobre la vida, los hombres, los peligros y los goces, lo que valía la pena y lo que no, el estudio, el aseo personal, y esas cosas de las que mi madre no hablaba; pero sobre todo, de lo malo y mentiroso que es el ser humano y el mundo en general.
Todo comenzó al ir a pedirle una taza de azúcar a su hija Irina: yo tenía doce años. Me hizo entrar al cuarto de Marian. Desde ese día, ni un solo martes y durante cinco años, dejé de ir. Era una hora, a la tarde, que atesoraba y mantenía en secreto. Después me enteré que todos lo sabían.
Por alguna extraña razón confiaba plenamente en ella. Su palabra era la única verdad para mí.
Era rara, no voy a negarlo: siempre sentada en su silla de ruedas, paralítica desde no sabía cuándo -ni pregunté-, en una habitación lóbrega envuelta en tinieblas y una leve capa de polvo en el aire, un olor rancio, el pelo canoso y despeinado, ojos semicerrados de los que nunca supe el color. Su voz desprendía sonidos tibios y cadencias con un acento que bien podía ser era polaco o ruso. Todos teníamos luz eléctrica, menos ella. Entre su sillón y mi banqueta, alumbraba una vela de siete colores que duraba una semana. La hija entraba en el cuarto solamente para llevarnos el té y unas galletas para mí. Al mediodía tomaba un caldo y a la noche, unos pasteles salados. Según dijo, hacía ya veinte años que no abandonaba esa habitación. De las paredes colgaban unos marcos antiguos, pero la falta de luz me impedía saber qué encerraban. Una vieja cama de metal y una mesita era el mobiliario. Hablar en la oscuridad le daba a todo un clima severo y de gravedad. Ahora que lo pienso eran demasiadas las cosas que no sabía.
Después de verla metida en el cajón, en la penumbra del cuarto, y a la luz de dos velones grandes, se me ocurrió que era una mentira, que en realidad dormía. No pude evitar tocarle las manos y la boca. Frías. Era mi primer muerto.
Irina nos sirvió a mi madre y a mí un licor y dijo:
— Se fue tranquila durante la noche, dios la tenga en su gloria.
Y a mí me sonó como si se hubiese ido de paseo. No había nadie más en el velorio. No sé por qué pero me molestó descubrir dentro de mí una sensación de libertad, como si me hubiera librado de algo.
— Betty…, te dejó un regalo.
Me sobresalté. Todo lo que aquella mujer sabía de la vida me lo había enseñado. Pensé que no habría nada más que pudiese darme.
Irina fue hasta una puerta doble que siempre permanecía cerrada con gruesas cortinas. Terciopelo negro. La abrió de par en par y la luz me cegó por un momento. Mamá seguía en silencio y asombrada al conocer el lugar donde yo pasaba una tarde por semana.
— Pasen… salgamos…
Y allí otro mundo apareció ante mis ojos. Un jardín increíble, prolífico, hermoso, una explosión de colores que abrumaba; y una jaula blanca con dos cotorritas azules que chillaban y parloteaban cosas sin sentido.
— Me hizo prometerle que cuando se muriera te entregara la jaula. Las quería mucho, como a vos, y todas las mañanas se la llevaba al cuarto para que ella les diera de comer.
Nunca me lo había dicho. No sabía que existían. ¿Qué otras cosas me había ocultado? Todavía con el licor en la mano, bajé el escalón para verlas de cerca. Y ahí me di cuenta: la extremada belleza del jardín era sólo aparente. Todas las plantas y flores eran de plástico. Un mundo artificial.
— Que la perdonaras por mantenerte en la penumbra. Hacía veinte años que estaba ciega.
Sentí un mareo, se me cayó la copa. ¿Cómo nunca me había dado cuenta? Mamá me sostuvo y vi que lagrimeaba.
Hace cinco años que vivo en la ciudad, trabajo y estudio. Aún tengo a Ping y Pong conmigo, lo único verdadero. Me he convertido en una escéptica. Todos mienten.
7 years, 3 months ago
Vaya, mira lo que se te ocurrido con el jardín!!
Como siempre nos sorprendes.
Ahora que los cuentos cuentos son, pero no entiendo el porqué lo que le ocurrió a la niña la convirtió en una escéptica. Yo creo que si una ciega hubiera tenido el don darme las armas para valerme en la vida(que es lo que entiendo ella hizo con la niña), creería aun más en que la vida puede deparar siempre cosas que nos modifiquen, Y que esas modificaciones pueden ser muchas veces para bien.
No se si se entiende lo que digo.
Pero bueno, es lo que salió
7 years, 3 months ago
No quiero explicarlo, Susana. Veamos lo que dicen los demás. Que la hay la hay (la razón, digo) . Gracias por leer y comentar,
7 years, 3 months ago

Aquí va una pavada que se me ocurrió recién. Es que, para mí, los deseos de Atara son órdenes.EL JARDÍN
Una nueva jornada termina en la ciudad. Una luna en cuarto menguante flota, casi con desidia, sobre la punta de los edificios.
Algo alejado del centro, a mitad de una estrecha cuadra, hay un café. Un hombre, vestido con un sobretodo, ingresa al local.
Dentro, se alinean unas cuantas sillas, todas desocupadas. Detrás de la barra, hay un gran ratón que viste un delantal blanco. Está pasando un trapo mojado por una zona de la barra.
El hombre se sienta en un taburete, frente a él. Se saludan con un apretón de manos; se miran como si se conocieran de toda la vida.
—¡Qué poca actividad hay, Ratón! Deja que anime la fiesta. Antes que nada, te voy a pedir un café con crema.
El Ratón invierte un tiempo en prepararlo. Deja una taza frente al hombre.
—Siéntate, Ratón. Ponte cómodo. Hoy voy a contarte un nuevo cuento… bueno, más que cuento, yo diría una anécdota. Así, te podrás ir a dormir tranquilo. Porque tú eres como yo. Somos niños, que necesitamos que nos cuenten cuentos antes de ir a la cama, ¿no te parece?
—No puedes estar más acercado.
—¿Has visto? Ha sido una jornada dura en la ciudad para todos, bien nos merecemos un momento de dispersión… ¡prepárate que va!
El hombre toma un sorbo de café.
—Hoy se cumple un año de la muerte de mi abuelo.
—Dios lo tenga cuidado y alimentado —acota el Ratón.
—Así que me parece bien contarte algo relacionado con él… Bueno. Mi abuela murió hace más de una década. A mi abuelo le afectó mucho su muerte. Lo que sucede es que ambos eran grandes conversadores. Eran de esas personas que pueden hablar por horas y horas, sin cansarse. Imagínate lo que sufrió mi abuelo al quedarse solo… ¿Con quién hablaría? Tenía amigos, por supuesto, con los que periódicamente tomaba café, pero no era suficiente. Para lo hablador que era, no alcanzaba. Le comenzó a hablar a su perro, fíjate. Pero Ulises, su terrier escocés, era bastante descortés, y no era raro que se lamiera los testículos mientras el abuelo hablaba. Así no hay quién se concentre. Tampoco le gustaba hablar con las paredes. “Eso es para los locos. Está bien que me guste conversar, pero hasta para mí hay un límite”, me decía. Probó con una sesión psicológica, pero no le funcionó. “Para gastar todas las palabras que tengo dentro, debería ir, simultáneamente, a siete u ocho psicólogos… no hay presupuesto que aguante.”
—Uh, ya me has enganchado. Mira que estaba algo disperso, por el cansancio que me provocó la exigente clientela de hoy… pareces hecho para contar cuentos —dice el Ratón, cruzando sus patitas delanteras sobre la barra.
—Es una anécdota.
—Claro, una anécdota. Ya me imagino en la cama… con mamá al lado, con su voz cálida y pausada, leyéndome un libro… Sigue, por favor.
—Mi abuelo comenzó a hablar con un helecho. Era una de las plantas favoritas de mi abuela. Descubrió que le gustaba. Después de todo, era un ser vivo, y no tan distraído como su perro. Es que si bien para él hablar con paredes era de locos, constituía incluso un pecado inexpiable, hablar con plantas era lo más natural del mundo, una prueba inequívoca de buena salud mental. Al poco tiempo se vio departiendo no solo con el helecho, si no con las dracenas, la madreselva, el limonero… Digamos que, dependiendo del estado de ánimo, hablaba con una planta determinada. Es decir, no es lo mismo hablar con una madreselva que con las dalias, eso lo sabemos todos. Cada planta tenía su perfil, sus características que la hacían única. Pero el abuelo era un hablador excepcional, como te dije, y pronto las plantas le parecieron pocas. Hasta entonces, él no le había prestado mucha atención al jardín. A su esposa tampoco le había interesado mucho el mundo de las plantas. No obstante, mi abuelo se dijo que eso iba a cambiar…
—Espera —dice el Ratón.
Abre una heladera que hay a sus espaldas, saca una pequeña botella y la destapa. Vuelve a su lugar en la barra.
—Disculpa, es que cuando me engancho con una historia, tengo la necesidad imperiosa de beberme una Coca helada. —Da un largo trago—. Ahhh… Sigue, vamos. El abuelo había decidido que las cosas iban a cambiar…
—Así es. Llenó de plantas el pequeño patio interior de su casa. Ahora estaba abarrotado, y tenías que ser un verdadero contorsionista para moverte por el lugar. Había aloe veras, ligustrinos, amapolas, rosas trepadoras, hiedras, hortensias, geranios, caléndulas, claveles, crisantemos, azaleas, pequeñas palmeras… hasta plantas carnívoras. ¿Increíble, no?
—Bueno, tu abuelo tuvo por fin suficientes interlocutores.
El hombre da pequeños sorbos a su café.
—Pero no te creas. No sé los ratones, pero los humanos siempre pedimos más, y eso nos trae problemas. En los cuentos está muy bien expresado: niños que no se conforman con los caramelos que tienen; quieren más, y eso les trae inconvenientes con las brujas… hombres que siempre dicen que será su última copa… después están tan borrachos que se meten en muchos líos…
—Sí, a los ratones también nos pasa. Somos insaciables.
—Entonces lo ampliaré a las especies en general: problemas de ambición. Bueno, mi abuelo era ambicioso e insaciable. No le bastó tener una sola sala de conversación, es que a veces estaba tendido en la cama y le daba flojera ir hasta el jardín, más en los días invierno.
»De modo que hizo de su casa un inmenso jardín. Pidió un préstamo, y se hizo llevar a la casa miles y miles de plantas. Su casa se transformó en un inmenso vivero… Cada vez que lo visitaba, teníamos que ir a un café o hablar en la vereda; no había quien pudiera moverse en semejante selva…
—De modo que su casa se transformó en todo un jardín.
—Casa-jardín, le terminé diciendo yo. Por fortuna, la ambición de mi abuelo se aplacó… y como para no.
—Es bueno que para la naturaleza haya límite. Si no, todo se desmadraría.
—Nunca mejor dicho.
El hombre termina su café. El Ratón su Coca. Hablan un poco más; luego el hombre se retira.
Ya es medianoche. La ciudad resplandece con miles de destellos de luciérnagas.
7 years, 3 months ago
Que placer enorme leer cosas tan bellas, tan dispares, como una misma imágen puede disparar historias tan diferentes…La lata de té: me ha gustado muchísimo, soy tambien muy aficionada al ensueño ..La pucha, viejo.: palabras muy sentidas que quizas llevaban mucho tiempo guardadas y necesitaban salir y encontrar su destinatario, asi ha sido amigo..Verdades : una historia que me ha sorprendido y más ese final..creo que la niña se volvió esceptica porque lo que descubrió al morir la viejecita , su ceguera, su jardín artificial, no coincidian con lo que ella había creido toda la vida…me ha gustado mucho!
Por ahora mi nivel de comentarios no pasa más que por el cedazo de mi gusto particular y de lo que me provoca cada lectura, espero poder ir aprendiendo más de eso tambien cada dia aquí…abrazos!!
7 years, 3 months ago
¡Así me gusta Craig! que sean obedientes!!!!!!!!!!!SoniaMila, agradecerte a ti tambien tu lectura y comentario, que me pasó por alto darte las gracias. Escribe tu también sobre el jardín, al fin y al cabo tu avatar es una flor.
7 years, 3 months ago
El jardín de las delicias
Penetré en el jardín por una puerta estrecha, pero no tanto como para que me impidiera pasar. Esa puerta solía ensancharse en ocasiones.
Me rodeó una vegetación lujuriante, que desplegaba todos los posibles tonos de verde. Había muchos árboles, cargados de frutos rojos, amarillos, azules; pensé que algunos podrían ser tóxicos. Las enredaderas colgaban de las ramas, en cascadas de hojas variopintas.
Sobre la tierra crecían plantas, portadoras de flores de todos los colores y formas imaginables y, cosa singular, todos esos capullos me resultaban atractivos. Sus perfumes se mezclaban y combinaban; los aspiré con fruición. Mariposas de reflejos irisados libaban de esas flores.
Me acerqué a un árbol de frutos anaranjados y relucientes. Tomé uno de ellos y me lo llevé a la boca. Deseaba morderlo enseguida y deleitarme con su gusto, pero lo mantuve entre los labios, percibiendo su lisura. Lo exploré con la lengua, y al fin lo mordí. Desprendió un jugo a la vez dulce, ácido y picante. La pulpa era carnosa y consistente; la fui tragando sin apresurarme. Si era tóxico, podía darme por muerto.
Otro árbol exhibía frutos rojos, recubiertos de vello aterciopelado. La sensación sobre la lengua fue del todo distinta, pero igual de agradable y excitante. Al morderlo, el fruto pareció quejarse, pero no se resistió; quizá disfrutara de ser comido tanto como a mí me deleitaba comerlo. Muy profundo, apareció un hueso duro, como de cereza. Lo tomé con cuidado y lo aparté. Tal vez más tarde lo partiera y masticara la pepita; imaginé que desprendería un sabor de almendras amargas.
No desdeñé las hierbas, que complementaron el festín. Algunas eran suculentas; habrían bastado para una cena por sí solas. Otras eran finas y delicadas como cabellos, pero nada fáciles de cortar.
Fulvia giró y me besó en la boca, como al principio. Sobre la cama también yacía, volcada, la copa que contenía el brebaje que me ofreció, pero yo había ingerido gran parte antes de que se derramara. La pintura del Bosco, a los pies del lecho, parecía relucir en la penumbra.
7 years, 3 months ago
Hola Atara, estoy escribiendo sobre el jardín, el tema es que se me suman las palabras y cuando quiero acordar me paso, estoy viendo si lo acorto o desarrollo otra idea y a este cuento lo dejo ser hasta donde quiera.
Un abrazo y buena vida, nos leemos!!
atara
¡Así me gusta Craig! que sean obedientes!!!!!!!!!!!SoniaMila, agradecerte a ti tambien tu lectura y comentario, que me pasó por alto darte las gracias. Escribe tu también sobre el jardín, al fin y al cabo tu avatar es una flor.
7 years, 3 months ago
EL JARDIN - CRAIG EX-CE-LEN-TE compañero. Un relato ingenioso, un cuento dentro de otro cuento (el del abuelo y el del hombre hablando con el ratón) escrito con aparente sencillez y naturalidad en los diálogos; para nada una pavada. Yo leí una filosofía sobre el hombre además de una patología psicológica. Es un relato complejo y además tiene mucho humor.
¿Será “dependiendo DEL estado de ánimo?
Frases memorables: ”Una luna en cuarto menguante flota, casi con desidia, sobre la punta de los edificios.“
”Ulises, su terrier escocés, era bastante descortés, y no era raro que se lamiera la entrepierna mientras el abuelo hablaba. Así no hay quién se concentre"———- Mensaje agregado a las 11:12 ———- Mensaje anterior a las 11:10 ———-Gracias Sonia por el comentario a mi cuento un poco complejo, Verdades. Creo que te encaminaste muy bien sobre el sentido del escepticismo de la adolescente.———- Mensaje agregado a las 11:25 ———- Mensaje anterior a las 11:12 ———-EL JARDÍN DE LAS DELICIAS - HARAKIRI: Bellísimo!!!! No me esperaba para nada ese final, aunque me dejó estupefacta por no saber si el beso le había producido todas esas sensaciones o el brebaje. Me quedo con el beso, Y la referencia al homónimo del Bosco… FORMIDABLE!!! Mientras leía sentía ue estaba en un gran festín!! Te felicito. Me encantó, textualmente.———- Mensaje agregado a las 12:45 ———- Mensaje anterior a las 11:25 ———-OBSESIÓN
Nunca, pero nunca nunca me gustaron las plantas y mucho menos las flores. Más aún, las detesto. Soy un hombre de oscuridad, nocturno, aborrezco todo lo que se interpone en mi camino. Mi madre tenía un jardín, sí. Y lo cuidaba más de lo que me cuidaba a mí. Eso decía mi padre. Estaba obsesionada con los colores, lloraba cuando una flor se marchitaba o si veía un limón caído a los pies del árbol. Lloraba todos los días y prácticamente todo el día. A la mañana me servía el desayuno en el comedor pero cuando bajaba a tomarlo, ella ya estaba en el dichoso jardín. Para mí, el desayuno, el almuerzo, la merienda y la cena se servían solos. Mamá nunca estaba conmigo. Jamás me preguntaba sobre el colegio, mis amigos, las maestras, mis gustos. No le interesaba. Aprendí a cuidarme solo cuando papá murió intoxicado por un té de manzanilla de la planta que ella cuidaba con tanto esmero. Estuvo un tiempo detenida por homicidio involuntario. Pero al regresar, siguió con el jardín, regándolo con sus lágrimas y pidiéndoles perdón a las malditas plantas por haberlas abandonado. Levantó una lápida y enterró las flores marchitas, macizos marrones y hasta una rama rota. Hasta que no arregló todo y sepultó, con dolor, lo que se había muerto, no entró a la casa. Creo que fueron como diez días. Eso sí, al entierro de mi padre no fue. Una vez me subió la fiebre, tosía y casi no podía respirar. Quiso darme un preparado de diversas hojas, pero no lo tomé, por si acaso. Me fui a lo de la vecina y ella me mantuvo en cama y cuidó hasta mejoré. Creo que mi madre ni se enteró. Ella y sus plantas. Ella y sus flores. Ella y sus árboles.
A mí me parece que estaba loca, qué quieren que les diga. Hablaba con los arbustos como si fuesen personas; todo delicadeza, todo caricias, todo mimos con las flores. Yo ni salía al jardín porque me asfixiaba de tanto aroma. Lo odiaba.
No la tuve que internar, por suerte. Se descuidó con el veneno del estramonio, con sus flores blancas tan hermosas pero letales. Pobre. Ella no hubiese querido que la separen de sus plantas. La enterré debajo de la Santa Rita. Juro que me costó. Lo hice casi casi con los ojos cerrados, porque los colores me ciegan.
Sí. No puedo mentirles: nunca, pero nunca nunca me gustaron las plantas y mucho menos las flores. Más aún, las detesto. Por favor, no me las traigan al cementerio. Cada vez que ponen una me revuelco en la tumba.
7 years, 3 months ago
Mi queridísimo Craig. en verdad espero fervertemente que Anitta, sea condescendiente y deje pasar las palabras de más que tiene tu cuento.
Te diré que yo soy igual de verborrájica (en el teclado), pero tengo un hacha humana que me repasa los escritos y esos me ayuda a quedar en el limite.
Pero como te dijera Lidy, el cuento es en verdad bellisimo, será porque goza de una ingenuidad que a mi edad me deslumbra.
Te felicito. Me hizo recordar la película esa del ratoncito blanco que se integra a una familia. Es más cuando leo siempre les pongo cara a los personajes y esta vez, aunque en gigante tenía la cara de es ratón.
En verdad, ¡Mira si hubieras pasado! tu cuento ha enriquecido la ronda.
Gracias por participar, has sido el artífice de un momento precioso.———- Mensaje agregado a las 14:07 ———- Mensaje anterior a las 13:51 ———-Jajajaja Lidy!!, pues que estás en un período obscuro!
Y eso hace que tus letras adquieran una originalidad magnífica.
Que mis jardines familiares, o ilusionistas se desdibujen ante tu prosa cáustica; casi descarnada.
Claro que te prefiero cuando tu verbo me arroba, o me saca alguna sonrisa. Pero nada tiene que ver con la calidad de lo que escribesw. Ante ella tengo que sacarme el sombrero. Se que si en algún momento se propusiera en el juego un policial negro, tragedia, u humor negro, aunque no quisiera, tendría que pasar, o poner algo que son duda “pasaría sin pena ni gloria. Mi vida no ha sido un jardín de rosas, pero tampoco un campo de espinas. Siempre dejé atrás lo doloroso. Si pude lo convertí apenas en nostálgico (la muerte de mi padre), es más hasta muchas veces, me olvido que está muerto y casi converso con él , como en el cuento de mi hermano.
Huyo de las imágenes escalofriantes (Hara dice que no entiende como me gustan los CIS), no se será que no ”me identifico" con esas historias, ahí son crónicas que puedo ver sin involucrarme. En cambio la literatura ,e envuelve y hace vivir.
Bueno que voy a escribir más que tu en tu cuento.
Vaya ronda variada la que estamos teniendo!!!
7 years, 3 months ago
Gracias por leer, Susana. Sé que no te gustan mis temas pero a veces he escrito una que otra historia romántica, no? jaja
7 years, 3 months ago
GRACIAS Lidy y Despis por los comentarios, me alegra que les haya gustado. Gracias Lidy por la corrección. En breve estaré con los comentarios.
7 years, 3 months ago
Estimado Craig, tú escribes muy bien y tus ideas son en algunas oportunidades brillantes, como en este caso. Pero como creo que sabes, me gustan los finales sino bien explosivos, quizás sorprendentes. Este venía de diez para un final de esos y no…….se quedo allí. Se que quizás es mas importante como se dice que lo que se dice que así sea está bien.
Como nota de color te comento que con respecto a lo que lamia Ulises, creo deberías aclarar ya que él no poseía entrepierna (ningún perro la tiene, ni perra tampoco) y el Abuelo seguramente si. Solamente para que se entienda.———- Mensaje agregado a las 23:17 ———- Mensaje anterior a las 23:01 ———-Querida LIDY: Tres veces leí tu cuento y juro que recién en la tercera me di cuenta que el relator era varón.
No se porque se me hizo también ciego.
¿Quizás asesino? No lo se.
Tu escribes espléndidamente pero el final no lo entiendo ni tampoco tengo porque ya que en la vida hay cosas que no se entienden y son magníficas, por ejemplo….las mujeres.
Bay!!!!
7 years, 3 months ago
Gracias Pepo por tus palabras. Hace poco que estás, y yo creo que con el tiempo me conocerás más. Sabes, como dice en una parte el personaje del cuento, corrigiéndolo a Ratón, “esto es una anécdota, no un cuento”. Quiero decir que yo tiendo a escribir más bien relatos/anécdotas que cuentos propiamente dichos (con cuentos me refiero a escritos bien cerraditos, donde todo cuaja, con giros argumentales en los momentos precisos. Un ejemplo de esto: Cortázar. Al menos, a mi parecer).
¿Por qué escribo relatos y no cuentos? Ni idea; mi cabeza está formateada de esta manera. Tal vez podría haberlo cerrado mejor, claro, pero en sí el relato no creo que cambiaría en lo fundamental. En algún momento intenté cambiar, pero Ratón se me plantó y me dijo: “nada de mentiras. Refleja nuestras palabras, Craig, no las tuyas.” De modo que el hombre y Ratón me llevaron por delante.
Ojalá escribiera más cuentos, pero no me salen. Digo, ya soy así. Lamento decepcionarte, pero no creo que sean cosas que uno pueda cambiar así como así.
Gracias por la aclaración de “entrepierna”. Para que se entienda, pondré “testículos”.
Un abrazo y espero con ansias tu cuento. ———- Mensaje agregado a las 04:03 ———- Mensaje anterior a las 23:35 ———-LAS TÍAS: hermoso tu cuento Despistada, tan detallado y bien escrito. Incluso aprendí varias palabras nuevas, como “nougat” y alguna otra. “Apostillas”, hacía añares que no escuchaba esa palabra. No sé por qué me hizo recordar al estilo de Capote. Te felicito.———- Mensaje agregado a las 04:08 ———- Mensaje anterior a las 04:03 ———-LA PUCHA, VIEJO: Piazzolla, lindo nombre para un pájaro! Emotivo y corto relato. Las cosas que quedan guardadas, los remordimientos posteriores. Un tema recurrente en la literatura y tan difícil de tratar, las cosas pendientes con nuestros muertos. Escrito desde el corazón, muy, muy bueno. Te felicito.———- Mensaje agregado a las 17:20 ———- Mensaje anterior a las 04:08 ———-VERDADES: vaya sorpresa en el final, Lidy. Un cuento algo más largo de lo que nos tienes habituados, muy oscuro, con aires de Poe. Agradezco que haya sido tan ambiental, me encantan los cuentos así. Bien por las plantas que plástico. Me fascina y me aterra toda reproducción de lo vivo. Hace un tiempo te dije que me aterraban las marionetas, entre otras cosas, por su emulación de lo humano. Por esas mismas razones, siempre me fascinaron/aterraron las plantas de plástico. Excelente relato, compañera.———- Mensaje agregado a las 17:38 ———- Mensaje anterior a las 17:20 ———-EL JARDÍN DE LAS DELICIAS: una delicia para los sentidos, Harakiri. Hace mucho que no leo un relato que explote tanto el sentido del gusto. El final también, inesperado. Muy bueno.———- Mensaje agregado a las 17:39 ———- Mensaje anterior a las 17:38 ———-Bueno, más tarde sigo…
7 years, 3 months ago
MIRTHA
Cuando se tiene un amigo, se tiene un hermano.
Así me dijiste aquel día al salir del estadio. La multitud acompañaba nuestros pasos y la tarde era tan diáfana como la luna del barrio. Había, además, una cierta oquedad en el paisaje. El estadio y las calles se iban quedando vacíos y el empedrado de la ciudad de Avellaneda brillaba debajo de la suela de nuestros zapatos.
Nada te amedrentaba Roberto, ni siquiera lo cursi y trillada que fuera una frase.
–Un amigo es un hermano que se elige. –repetías.
Y todo resultaba casual entre nosotros. Éramos vecinos y habíamos nacido el mismo día, del mismo año. Simpatizantes del mismo club de fútbol, vivíamos en la misma cuadra y habíamos sido compañeros de banco en la escuela primaria.
Aunque aquel día, al salir del estadio, los dos contábamos ya con veinte años.
Y la sombra de Mirtha nos acechaba.
Yo la conocí en el baile de la primavera del año 65. En los bosques del Parque Pereyra Iraola. Ella era tierna y a la vez sensual , de nariz respingada y de flequillo rubio y lacio. Bailaba las canciones de Los Beatles haciendo ondular su minifalda. Y era tan bella que a veces al mirarla, lastimaba.
Una tarde le hablé a Roberto de ella en el jardín delantero de mi casa.
Los dos bebiendo a la vera del rosal mayor una cerveza que con los años iba a tornarse legendaria. El jardín era bello y muy cuidado por mi madre. Lo rodeaba un cerco de ligustrina que nos guardaba de las miradas indiscretas. En el centro, el camino de baldosas lo separaba en dos partes bien diferenciadas. De un costado, los rosales y del otro los jazmines de Francia.
Una noche de Carnaval, sin embargo, tuvimos una fuerte discusión con Mirtha y terminamos separados. Yo acabé bebiendo en una de las mesas del club y ella se la pasó bailando con Roberto toda la noche. Ya de madrugada, volvimos juntos caminando hasta casa y casi sin decir palabra. Y en mi caso personal, estaba medio borracho y tenía un fuerte dolor en el alma.
Roberto me dijo:
– ¿No te importa si salgo con ella?
–No. –Le contesté- Para nada.
Y así comenzó a pasar el tiempo en aquel Buenos Aires de rock y militancia.
Roberto fue sorteado para el Servicio Militar y le tocó hacerlo en la Marina. Dos años rigurosos de milicia y además, en la distancia. Yo me salvé por número bajo pero a él lo enviaron a Puerto Belgrano, en las afueras de Bahía Blanca.
Nos despedimos una tarde en la Estación Constitución. Roberto partía en aquel tren y yo me quedaba en el barrio, que es como quedarse en la Patria. El convoy comenzó finalmente a moverse y entonces nos dimos un abrazo. Y desde el estribo del último vagón me gritó:
– ¡Cuidala mucho por favor!
Hasta que su figura fue haciéndose pequeña en la distancia.
Lo que pasó después no tiene demasiada explicación.
Me reencontré con Mirtha una tarde de domingo a la salida del cine. Yo estaba saliendo y ella entraba. Fue en el Cuyo del barrio de Boedo, cuando estrenaron Help! de Los Beatles.
Me causó tanto impacto el volver a verla que tomé un café en el bar de la esquina y me dispuse a esperarla hasta que terminara la función. Cuando salió, acompañada por una amiga, me miró con sorpresa entre la multitud que colmaba la antesala del cine.
– ¿Qué estás haciendo acá? –preguntó.
–Vine a cuidarte. –le dije.
Entonces llevó a su amiga hacia un costado, le comentó algo al oído y la amiga se fue y nos dejó solos entre la gente.
–Mis viejos viajaron a Europa –murmuró– vamos a casa.
Y yo le dije que sí, sin la menor duda, sin el menor remordimiento, sin la menor vergüenza y cargando sobre mis espaldas el futuro peso del arrepentimiento y la desesperanza. Es que ella era tan bella y los dos éramos tan jóvenes que luego los años me enseñaron que jamás hubiera podido contestarle otra cosa.
Roberto regresó cuatro meses después. Era infante de marina y se la pasaba entrenando. Ni bien se enteró, Mirtha decidió pasar unos días en el campo para no encontrarlo. A mí me tocó la dolorosa tarea de la simulación. Nos vimos en un bar de la calle principal y me preguntó por ella.
–No sé dónde está. –Le dije– Hace rato que no la veo.
–Le escribí varias cartas –agregó– y no me contestó ninguna.
Después nos separamos y ya no volvimos a encontrarnos durante casi un año. Roberto regresaba un par de veces por semestre y yo siempre lo evitaba. Mirtha finalmente viajó al exterior junto a sus padres a instalarse en Europa y a Roberto lo dieron de baja justo en la semana de su cumpleaños.
Nos vimos en uno de esos bares que a los dos tanto nos gustaban. No solo era su cumpleaños sino también el mío y la verdad es que lo noté muy cambiado. Más serio, más aplomado. Dos años de milicia cambian a cualquier persona.
Charlamos un largo rato acerca de la vida y de las cosas que nos habían pasado. También acerca del rumbo divergente que iba tomando nuestra existencia. Yo pronto viajaba a Nueva York y el iba a comenzar a trabajar en el negocio del padre.
Nos dimos un abrazo en la puerta del bar y Roberto, con una mirada extraña, me dijo:
– Cuando se tiene un amigo, se tiene un hermano.
Juro que yo nunca pude descifrar ni el tono ni la intención.
He pasado la vida sin saberlo y jamás quise averiguarlo.
Y hoy que han transcurrido tantos años a veces me pongo a recordarlo con un cierto recato. En especial cuando íbamos a la cancha y cuando al salir del estadio las calles se iban quedando vacías y el empedrado de la ciudad de Avellaneda brillaba debajo de la suela de nuestros zapatos.
7 years, 3 months ago
MIRTHA - NESTOR: tenés la maldita costumbre de empujarme hacia atrás en el tiempo con tanta fuerza que me duele. Ese es el gran poder de tus relatos, Nes. Cosas que había olvidado reaparecen cuando las sacás de la galera de tus palabras: en el 65 me eligieron Reina de la Primavera en el Parque Pereyra Iraola, (en que árbol dejaban sus cosas ustedes?) después salí con un chico al que mandaron a la mili y me consoló su mejor amigo. La que viajó a New York fui yo, pero da igual, y también iba al Cuyo. No recuerdo si fue Help u otra pero seguro que el protagonista de tu historia estaba también cerca de mí.
Lo escribís con esa naturalidad que emana de un excelente escritor que transmite sentimientos, muchas veces sin querer.
Te perdono las lágrimas. Un abrazo fuerte. Magnífico relato.
7 years, 3 months ago
Gracias Lidy por tus elogios. Pero qué increíbles coincidencias no? Aunque el cuento no es autobiográfico y las fechas que puse no coinciden con las de mi vida. De todos modos ¡No cualquier mina sale Reina de la Primavera en el Parque Pereyra Iraola! Te felicito, porque es un recuerdo hermoso.
7 years, 3 months ago
Bueno, me pongo las pilas con los comentarios porque si no me atraso.
OBSESIÓN: un relato Heavy que trata el desamor y la obsesión. Les recomiendo leer el magnífico cuento “El manzano”, de Daphne de Mourier, que Lidy, con tu cuento, me lo hiciste recordar. Oscuro, casi tanto como tu cuento anterior, con un personaje oscurísimo. Creo haber entendido que la madre murió con la planta carnívora. Lo que no sé si plantas esas tienen potencial para matar a una persona. Genial el twist del final, ¡así que estábamos hablando con un muerto! Impecable.———- Mensaje agregado a las 00:18 ———- Mensaje anterior a las 00:09 ———-MIRTHA: más allá de algún “él” sin acento, y del título, que no me convence del todo (después de todo, lo importante del relato es la relación de los dos amigos, no tanto la chica) es un magnífico relato, y de lo mejor que leí de vos. Emotivo, nostálgico, con frases muy lindas como “el suelo brillaba bajo la suela de nuestros zapatos”. Enhorabuena por tu retorno al foro, y gracias por este gran relato.
7 years, 3 months ago
Acabo de leer “LA LATA DE TE” ¡Qué bonito qué bonito, PERO QUÉ BONITO…cómo me ha gustado!
Y sobre todo, magníficamente escrito, si señora, eso es saber contar.
7 years, 3 months ago
Tiene razón Craig, las plantas carnívoras matan y comen a lo más insectos y quizá un ratoncillo que se ahogue en esa especie de copa que tienen las nepentes. Pero ficción es ficción, y el párrafo está perfectamente metido, como al descuido. Fue causa de mi segundo ataque de risa. El primero lo ocasionó el no haber asistido al entierro. Y me causan gracia no tanto los hechos en sí, sino cómo están contados. Muy bueno.
7 years, 3 months ago
Gracias Harakiri. Estuve investigando. Algunas pueden llegar a comer un ratón. y hay un caso en que se encontró un esqueleto humano adentro de una de estas perversas plantas, pero ha sido un caso aislado. Ya modifiqué el texto para que sea una planta venenosas que las hay y muchas. Pero esperaré al momento de edición.
7 years, 3 months ago
ÑOQUIS A LA BECHAMEL
Miguel se sentía gris y vacío. De a poco, los sentidos se le habían ido anquilosando, lenta pero irremediablemente, uno tras otro.
Ahora acababa de volver de su trabajo, y estaba echado en la cama, en la oscuridad. Y tuvo una idea.
De la mesa de luz, sacó la pequeña tarjeta que su padre le había dado antes de morir, fue hasta el teléfono y discó el número que había en ella.
Aguardó. Cinco tonos después, alguien descolgó.
—¿Sí…? —dijo una voz grave.—¿Hablo con el Hombre Misterioso?
—El mismo.
—Quiero que me ayude, Hombre Misterioso. Mi padre me entregó una tarjeta antes de morir. Y me dijo que solo llamara a este número si me encontraba en un aprieto muy grande. Me dijo que usted le debía algo, y que me ayudaría. “Acude al Hombre Misterioso”, me dijo. Veinte años después de su muerte, aquí estoy.
—Ajá. Y… ¿cuál es su drama?
—Mmm…. ¿Puedo formularle aquí mi problema, o es necesario que nos veamos?
—Dígame por aquí.
Miguel suspiró.
—La vida ha perdido su color. Yo mismo he perdido mi color; frente al espejo, me veo como fuese un personaje de una película expresionista de los años veinte. La comida no tiene ni el mismo aroma ni el mismo sabor. ¿Sabe a qué me sabían las papas fritas que hice ayer? A clavos. A clavos blandos. Esta sensación de pérdida de densidad, de presencia en el mundo, se hace cada vez más pronunciada. Tengo la sensación de que, de tocar mi cuerpo, mi mano lo traspasaría. He perdido el miedo y el deseo. Antes me la pasaba haciendo ñoquis, que siempre fueron mi pasión, ahora ni eso. No tengo planes. Carezco, en definitiva, de motivos para vivir, y tampoco los tengo para morir… ¿qué paradoja, no? Ahorita mismo envidio a los suicidas con toda mi alma.
Del otro lado resoplaron.
—Bastante compleja su situación… Mmm…, su vida ha perdido sabor, color, olor, peso… ya no quiere cocinar ñoquis… Un vacío existencial de acá a la China.
—Exacto. Ahora mismo estoy flotando… quiero recuperar mis raíces, mi consistencia, mi unión con el mundo. Espero que sea posible… tal vez le esté pidiendo demasiado.
—Bueno, no crea que es muy raro. Hoy en día se ven muchos hombres grises.
—Ah, mire usted. Yo soy un Hombre Gris, usted es un Hombre Misterioso. ¿Y, por ejemplo, qué lo empuja seguir, a levantarse todos los días, Hombre Misterioso?
—El misterio, naturalmente.
—¡Vaya que tiene humor!
Pero del otro lado no hubo risas, por lo que Miguel guardó la compostura.
Luego de un carraspeo, se escuchó:
—Bueno, voy a solucionar su problema. Aguarde en línea.
A continuación, Miguel escuchó un débil y agudo pitido. Le recordó a la audiometría que le habían realizado un par de años atrás. Pronto, pasados diez o quince segundos, el pitido perdió intensidad y se apagó.
—Listo.
—¿Qué pasó?
—Pronto habrá un cambio en su vida —dijo el Hombre Misterioso—. Es posible que recupere sus raíces. Tenga en cuenta que el cambio será gradual, y usted deberá poner mucho de su parte. Digamos… no es nada mágico y automático. Le deseo mucha suerte, Hombre Gris. Adiós.
Y cortaron.
Miguel se pasó estreñido los cuatro días siguientes a la llamada. Estuvo terriblemente mal, más él que era un reloj yendo al baño; no había mañana en la que no fuera de cuerpo.
Estaba pensando llamar al médico cuando, en la mañana del quinto día, y luego de pujar por más de media hora, un gran objeto salió de su ano y cayó al agua del inodoro.
Para su sorpresa, no eran sus heces, sino un huevo. Lo sacó y estuvo examinándolo un buen rato.
Era algo más grande que un huevo de gallina, ¡con razón había tenido la sensación de que el recto se le iba a desgarrar! La cáscara se veía dura y fuerte. La zona más gruesa del huevo estaba sobre la mitad, y a diferencia de los huevos de gallina, no era fácil distinguir su norte de su sur. Se le ocurrió ponerlo sobre papel de diario y bajo la luz de una lámpara.
“Es obvio que tiene relación con el llamado”, pensó Miguel. “El Hombre Misterioso me lo implantó. Pensar que quizás, mientras escuchaba ese extraño pitido, este huevo entraba en mis entrañas… Pero, ¿qué relación tiene este huevo con volver a echar raíces, a recuperar algún interés en el mundo? No lo entiendo.”
Al cabo de un par de días, el cascarón se agrietó en la parte superior. Luego asomó un pequeño tallo… Era blanco, casi transparente en la zona de arriba, e iba tomando un tono verde desvaído a medida que uno bajaba la mirada.
Con el pasar de los días, el huevo se fue agrietando también del otro lado, y pronto comenzaron a asomar nuevos tallos.
“Es una planta”, se dijo Miguel. “Definitivamente.”
Compró tierra abonada, de la mejor que encontró, y una maceta mediana. Llenó la maceta de tierra abonada y enterró el huevo hasta la mitad.
Como había resistido en el interior, Miguel decidió no sacar la planta-huevo al jardín. En cambio, la dejó al lado de una ventana, para que le diera algo de luz por las mañanas.
La regaba por las tardes, cuando volvía del trabajo. La planta-huevo crecía, lenta pero continuamente, y pronto sus raíces, que asomaban entre las duras cáscaras del huevo partido, se afianzaron en la tierra.
Dos meses luego de haber efectuado la llamada al Hombre Misterioso, Miguel enharinó la barra de su cocina.
“Estoy cansado del delivery”, se dijo.
Puso a hervir papas enteras, en cacerolas que habían juntado tierra de lo abandonadas que estaban. Después las peló, las hizo puré. Al puré le agregó huevos. Luego harina. Condimentó con sal, pimienta y nuez moscada. Preparó una salsa bechamel.
Mientras manipulaba la masa, lloró intensamente, y muchas lágrimas cayeron en la masa. No lloraba de esa manera desde que había muerto su madre, hacía más de una década. Se extrañó que saliera agua en lugar de petróleo, con la cantidad de lágrimas que se había guardado todos esos años.
“Bueno, total, a la masa le falta agua”, pensó, al ver que más y más lágrimas caían sobre la masa que aporreaba.
Hizo tanta cantidad de ñoquis que a la mayoría los tuvo que congelar.
Más tarde se sentó a mesa, con los brazos exhaustos, y con la cara enrojecida por lo que había llorado. Cayó en la cuenta que había amasado por más de una hora.
Los ñoquis estaban buenos. Podía distinguir el sutil sabor de la pimienta, la penetrante nuez moscada, la buena consistencia de la salsa… No tenían el excelente sabor de los que había hecho años atrás, cuando estaba más entrenado, pero estaban lejos de saber a clavos.
Frente a él, la planta seguía creciendo. Despacio, pero crecía al fin. Y él había, de a poco, recuperado el gusto, y su vieja pasión por los ñoquis: en lo sucesivo, los haría de zanahoria, zapallo, remolacha, ricota… y los probaría con todas las salsas: rosa, bolognesa, pesto, carbonara, al prosciutto…
“De a poco recupero el color”, se dijo. “Pronto, dejaré al Hombre Gris en el que me he convertido. La planta está echando raíces en el mundo. Y mi cuerpo está dejando de flotar…”
Miguel se terminó varios platos. Como seguía con hambre, sacó una bandeja de ñoquis del congelador y los echó en agua caliente.
Vaya, que había recuperado el apetito. Y eso era un comienzo.
7 years, 3 months ago
Perdón , digo yo, ¿donde quedo la ficción, la imaginación, lo irreal??
Querido Craig, si nos ponemos a analizar textualmente. veremos que realmente las hojas de los árboles no lloran, las flores jamás entristecen, las nubes no dibujan un carajo y el corazón no siente a no ser un infarto..
Y aunque tú no lo creas, tu ratón no habla y si tú lo escuchas, entonces necesitas urgente la atención de un profesional. Nuevamente perdón.
7 years, 3 months ago
Pepo, no entiendo muy bien qué quieres decir, tal vez sea corto de entendederas. Pero te puedo decir que cada quien trabaja la ficción como quiere (que acá lo hacemos) y gracias a la diversidad de espíritus y de voces hay relatos tan diferentes. Cada uno trabaja con lo que puede, con sus armas, y eso es hermoso.
PD: perdón si mi comentario anterior te ofendió en algo, no fue mi intención.
7 years, 3 months ago
ÑOQIOS A LA BECHAMEL - CRAIG Estupendo relato escatológico. compañero. Muy interesante el planteo, la idea y me gustó la forma en que lo contaste. El dichoso huevo planta, no es un jardín pero podría serlo si esperamos un poco más. Ahora yo te digo, es imposible no0 estar estreñido su se comen nada más que ñoquis. JAJAJA Si este relato no lo continuás, el pobre protagonista morirá de ñoquismo, con todos los colores, pero ñoquismo al fin, que no es lo mismo que le hayan pegado un ñoqui en la jeta, como se dice.
Me parece que daba para seguirlo. Al menos a mi me hubiera gustado saber que pasa con el huevo planta y tanto ñoqui en el organismo.
7 years, 3 months ago
Estimado Craig: Te pido mil disculpas . Quizás hay algo que yo no entiendo bien. Mi comentario fue a raíz de Tú crítica a Lidy. por lo de la planta carnívora. Yo pensé: “ si Craig, no puede digerir, en un cuento, que haya una planta carnívora capaz de causar una muerte, como puede creer que un ratón le habla y fuera de un cuento”. Era solo eso. Pero supongo que me equivoque. Te ruego me disculpes. .
7 years, 3 months ago
Les cuento que dejé en suspenso el otro cuento que había comenzado para este tema del jardín, porque me desbordaban las ideas, espero que madure y salga algo lindo, aquí les dejo este trabajo, inspirado en mi nona y en mi niñez en su casa y su jardín, espero que les guste, un abrazo y buena vida a todos.
El jardín de mi nona Emma
Camino entre escombros y arbustos secos, hierros retorcidos, restos de muebles y ramas caídas, aquí en lo que queda de la casa de mis nonos.
Me siento en un muro semiderruído del que fué el jardín, cierro los ojos y la nostalgia me lleva de la mano hasta este mismo lugar cuarenta años atrás.
Ahí estamos las dos, yo revoloteando a tu alrededor preguntándolo todo, vos paciente y serena como siempre, explicándome que éstas se llaman azaleas, las de allá clivias, allá las petunias, las calas, las prímulas; los geranios rojos me encantan, vos me dejas sacarle con cuidado algunos pétalos que yo pego en mis uñas y juego a que las tengo pintadas.
Y aquí las alegrías del hogar, mis preferidas, tan coloridas y abundantes, vos me decías que siempre hay que tener aúnque séa una planta, para que la alegría viva siempre en nuestro corazón.
Con qué amor les vas quitando las malas hierbas, los gajitos secos, sabés qué necesita cada una y ellas responden a tu cuidado amoroso regalándote sus más bellos colores y su perfume embriagador.
En invierno o verano, en esta casa nunca faltaron las flores, sea para adornar la mesa, el rincón de tus santitos o llevar al cementerio, vos decías que nunca debían faltarle flores a los que estaban en el otro pueblo, porque esa era nuestra manera de darles cariño y que sepan que no los olvidamos.
Éste era tu rincón, el sillón donde te sentabas incansable a tejer tu crochet, al costado en la pared la pajarera del canarito, que siempre se llamaba Pipín, al medio el naranjo que se quedó petizo pero que daba tan rica fruta, casi puedo sentir en la boca el dulzor de esas naranjitas, el aroma que desprendían y el intenso placer de comer una, viéndote trajinar por ahí, canturreando esa canción de la pulpera de Santa Lucía.
Mi día podía ser espantoso, pero a la vuelta de la escuela pasar corriendo a buscarte al jardín todo lo arreglaba, eras mi pilar y mi sostén tan serena y firme, amorosa y cálida, con pocas palabras sabías consolar mis penas y alejarme de los dolores.
En las vacaciones no pedía ir a ninguna parte, sólo a casa de la nona, así teníamos más tiempo de estar juntas, me dejabas ordenar el aparador del comedor, sacar una a una cada copa, fuentes y platos de fino relieve, las tacitas con ramitos de rosas pintadas, botellones con borde dorado y las estatuas de las chinas que me causaban admiración, tan flacas altas y frágiles, pero vos confiabas en mí y me permitías tocarlas.
El reloj dorado dejaba oir su tic tac y unos muñequitos bailaban dentro de su cuerpo de cristal.
Y podía darle cuerda a la mesita musical y seguir con mis dedos el dibujo del pavo real de su tapa.
El comedor era una habitación enorme, con una mesa imponente para doce invitados, que no se usaba casi nunca, porque nos gustaba más juntarnos en la cocina o en el patio, bajo el parral.
No me cansaba de mirar esos retratos tan antiguos, vos me contabas que esa señora de peinado tan raro y ojos de enojo era mi bisabuela Tani y el señor con cara de susto, el bisabuelo Antonio, del otro lado la tía Nelly cuando se casó con el tío Juan, siempre me pregunté porqué esas caras tan serias si se estaban casando, en mi imaginación infantil, casarse era lo más hermoso del mundo, con un vestido blanco enorme una corona en el pelo y un ramo de flores en las manos, un novio alto y elegante vestido de frac y bailando el vals sin parar.
A la hora de la siesta, cuando vos y el nono dormían y a mi se me hacían eternas las horas, iba al comedor y jugaba a tomar el té con los personajes de los retratos; pero mi lugar preferido era tu jardín, me sentaba entre las plantas a soñar despierta, mi ocupación favorita en esos tiempos y mirar las abejas y las mariposas , buscarle formas a las nubes que pasaban por ese cielo diáfano e inocente de mi niñez. Hacía casitas con ramas y cocinaba tortas de barro con frutitos de paraiso, el jardín me acogía en su seno sin reservas, era nuestro lugar en el mundo.
A veces cuando te levantabas me decías: vamos a visitar a la tía Lala, cosa que yo odiaba, porque tenía que ponerme pollera y no podía trepar ni saltar por ahí, sino estarme quieta soportando pellizcos en las mejillas y preguntas tontas, lo único bueno era que servían cosas ricas con el mate o el té, a mi me daban chocolatada, de todos modos detestaba ir de visita.
Crecí entre varones, única mujer entre hermanos y primos, me gustaba ser nena, pero disfrutaba más jugando sus juegos, la pelota, los autitos, trepar arboles, jugar a policias y ladrones, armar arco y flechas y barriletes de papel era más divertido.
Qué lejos me han llevado los recuerdos, allá a mis 14 años una siesta de enero en este mismo lugar, mi primer beso, con el primo José María venido del sur a pasar las fiestas con sus padres, temblando de miedo los dos, ansias de algo aún desconocido, pero tan fuerte, recuerdo sus ojos claros mirándome asustados y el temblor de su abrazo y mi sorpresa y la inefable sensación de que algo nuevo comenzaba en mi vida, dejando atrás las travesuras y los juegos de la niñez.
Me están llamando, me debo ir, este viaje a tu casa es una despedida, el progreso se lleva todo por delante y aquellos tiempos idos quedan sepultados en los recovecos de la memoria. Frías lágrimas bañan mi rostro, no puedo evitar dar una última vuelta y en ese rinconcito, casi sepultada por los hierbajos, una mata de florecitas rojas se abre al sol, parece hablarme y decirme como lo hacías vos, nunca pierdas la alegría.
7 years, 3 months ago
Te disculpo si quieres Pepo, pero de verdad, no me ofendí en ningún momento. Ahora entiendo lo que dices, la verdad no lo había entendido por el lado de la planta carnívora de Lidy.
Supongo que es una cuestión de contextos: con respecto a la planta de Lidy, supuse que, al menos esa parte del cuento, no tenía una intención fantástica, de ahí la sugerencia.
Con respecto al “ratón que me habla”, era una metáfora.
Un gran abrazo.
7 years, 3 months ago
EL JARDÍN DE LA NONA EMMA - SONIA: Me gustó muchísimo este relato nostálgico y pleno de sentimientos. Muy bueno, Sonia.
Lo único que puedo señalar como una crítica es la mezcla que hacés entre un narrador en primera y el narrador en segunda, hablándole a tu abuela. Podrías dejar un espacio activo (dos espacios comunes) cuando empezás a hablarle a la nona y cada vez, que pasás a la primera. Por lo demás, me pareció bien elaborado y el tema bien construído. Te felicito
7 years, 3 months ago
Gracias Lidy, creo que así queda mejor, ya lo corregí..besos
Noquis a la bechamel :un relato atrapante, no me imagino alguien que pueda vivir sólo de ñoquis!!! muy bueno Craigbale..Mirtha: una historia de amor muy singular, me gusta mucho tu manera de contar Nes..El jardín: por lo que veo sos adicto a sorprender con tus trabajos, me encanta, me quedé con ganas de más de ese cuento.
El jardín de las delicias : absolutamente delicioso HarakiriObsesión : muy fuerte, me ha estremecido tanta soledad y dolor, tan bien contado.
7 years, 3 months ago
Ya amaina algo el calor que desde el Sahara nos asola, ya parece que los canarios y los que viven en las islas podemos respirar….y leer. Eso he hecho, he leído y me he asombrado de que cada vez, ustedes señoras y señores cuentistas, lo hagan tan bien.
En especial quiero felicitar a la inteligente y sensible compañera Sonia Mila, que despega a la velocidad de la luz, y nos sorprende cada vez más.
Ya empiezo pronto a comentarles…no se apuren!
7 years, 3 months ago
Hola chicos, ya edité “El patio de mi vecino”, y adelanto algunos comentarios que les debía:LAS TÍAS
¡Ay Susana! Me hiciste recordar, como bien dices, a los dos polos opuestos familiares, mi tía adorada soltera de nacimiento, divertida donde las haya, permisiva con sus sobrinas…y a mi tía odiosa de la que todas nos encondiamos, la de los besos húmedos en las mejillas y los pellizcones en los mofletes. Una estampa familiar que conozco bien, hasta limpiar con leche las hojas de algunas plantas, como las de que llamamos por aquí “ficus”.Por supuesto la foto propuesta encaja tu relato de encanto algo caduco, con el patio abigarrado, las jaulas de los canarios, la mezcla de colores, el piso empedrado, solo falta un pozo en el centro para que fuera exacto al patio de mi abuela, que en paz descanse.La lata de té
Este cuento es delicioso, con ese tono algo caduco que me encanta, como la estampa de la foto de la lata.Quizá, y rizando el rizo, y por supuesto si el cuento fuera mío, obviaría la primera frase explicativa, y comenzaría con el Nunca me gustó el té. Es verdad que hay personas en nuestros recuerdos que siempre tuvieron la impronta que nos marcaron, como la viuda eterna vestida de negro, no importa si fue reciente su viudez, así es como la recreamos mentalmente ( yo tengo una tia, ya te lo dije antes, que le decimos soltera de nacimiento, como si eso pudiera ser, y con este san Benito la marcamos para siempre), seguro que a la viejita nunca la imaginas con un vestido de color, y además, que contraste su fúnebre aspecto con el colorido patio florido. también Veo crecer el tejido de su ganchillo porque lo cuentas muy bien.¿Qué son masitas secas? ¿Pastas inglesas que decimos por aquí? ¿dulces secos? ¿Ves cómo no es necesario explicar que de pequeña te daba por inventar personas….? Ya lo dices sin decir diciendo al imaginar su encantador sombrero, su acento británico, su angustia al teléfono, tu recreación particular de la lata de té tan bien conseguida.La pucha
¡Qué cortito y efectivo recuerdo Sr. Pepo! ¡Tan emotivo!¡Tan de verdad!Y ¡Vaya! Ya he leído dos cuentos donde hay pájaros canarios, se ve que tiene fama allende los mares los trinos isleños.Bravo por ese conocimiento de plantas, esquejes, agua, cariño y vinagre.Puñetera manía tenemos los indecisos humanos de decir te quieros a destiempo, o peor aún, no decirlos cuando tocan, snif.
7 years, 3 months ago
Querida Atara: Agradezco sobremanera que haya leído y comentado mi pequeño homenaje.
Por otro lado, ¡ mire Ud como hemos progresado! de pepo a secas a Sr.Pepo, cojones!!!!!!.
Y por último, para terminar con alguna que otra puñetera manía de algunos indecisos humanos, dígole a Ud. ¡LA QUIERO!.
Un abrazo.
Pepocarozo.
7 years, 3 months ago
QUÉ DIFÍCIL!!! NO PUEDEN SER POR LO MENOS TRES? es que hay tantos y tan buenos cuentos… no quiero ser injusta pero deberé serlo, las normas me lo imponen. Pero acompañaré mi voto con llanto. EL JARDÍN - CRAIGBALE: 2 puntos
LA PUCHA, VIEJO - PEPO: 1 punto
Es que me quedan MIRTHA y EL JARDÍN DE LAS DELICIAS pidiendo por ahí un premio y un aplauso. ¡Qué tristeza me da!
7 years, 3 months ago
pepocarozo
Querida Atara: Agradezco sobremanera que haya leído y comentado mi pequeño homenaje.
Por otro lado, ¡ mire Ud como hemos progresado! de pepo a secas a Sr.Pepo, cojones!!!!!!.
Y por último, para terminar con alguna que otra puñetera manía de algunos indecisos humanos, dígole a Ud. ¡LA QUIERO!.
Un abrazo.
Pepocarozo.
¡Epa! Señor Pepo coj…. noooo, solo Sr. Pepo, sin coj…
mejor dejamos el trato en Pepo y punto pelota ¿vale?
A ver si saco tiempo para poder terminar de leer y comentar esta semana, ando con el agua al cuello ( metaforicamente), deseando pillar vacaciones también, hasta mediados de septiembre no me tocan.
Un abrazo chicos.———- Mensaje agregado a las 02:19 ———- Mensaje anterior a las 09:46 ———-VERDADES
¡Qué bueno tus verdades Lidy ! Una historia nada edulcorada de cómo, en ocasiones, aprendemos cosas de la vida desde su lado oscuro.La puesta en escena, tétrica, gris…la voz sin timbre…la oscuridad…realdiad brumosa, todo se suma para conseguir el tinte adecuado para esta historia opaca..un contraste con el regalo del colorista jardín plastificado y la ceguera de su dueña.Aunque trabajas bien los cortos, este pide algo más de extensión, un tránsito más amplio entre la oscuridad y la luz radiante, todo se produce de manera precipitada…y quizas eso haga dificl la comprensión del escepticismo final de la narradora. EL JARDÍN Para describir ambientes eres único Craig. Siempre me repito en los comentarios contigo, pero vuelvo a insistir en que parece que fueras un guionista de cine. Primero nos cocolas el escenario, casi siempre de manera fria, limitándote a describir sin sugerir….y luego cuando nos has situado, ya nos cuentas la farsa.Me gustan mucho las historias que cuentan historias, cajas chinas o muñecas rusas. El sujeto de tu cuento , cuenta un cuento.Bravo por los toques de humorada, sobre todo en el pasaje del Terrier Ulises.Hay otra vuelta más de tuerca, porque en el diálogo del cuento a cuentos, el ratón se larga un soliloquio ( casi solo-loco),que es impagable, sobre su manía de hablar. En especial la conversa con el helecho es genial…el perfil de cada planta, sus propias características, laambición desmedida por tener más interlocutores floridos.El hecho deque los conversadores sean dos ratones y trates este hecho con toda naturalidad le da un toque surrealista que me encanta.
7 years, 3 months ago
Bueno, veo que hay que votar. Así que lo haré:EL JARDÍN DE MI VECINO (Atara) 2 Puntos
Creo que debería haber sido declarado fuera de concurso. No pienso que sea una inexactitud ni una hipérbole lo que voy a decir pero es imposible escribir mejor un cuento corto.LA LATA DE TE (Despistada) 1 Punto
Muy buen trabajo. Cargado de recuerdos precisos. Tiene ternura y nostalgia. Me gustó mucho.
Un cariño grande a todos y ¡Buen fin de sermana!
7 years, 3 months ago
Atara: Me quedó contestarte que son masitas secas.
Aquí hablamos de "masitas finas (las que se deben conservar en la heladera porque tienen cremas o dulces, y son casi todas húmedas) y las secas, que son confituras como para tomar el té, pero no tienen crema ni dulces húmedos que necesiten heladera.
Así muchas tienen baños de chocolate blanco o negro. Dulce de membrillo o de leche (no se si lo conocen por tus pagos pues es una especialidad nacida en Argentina, que comparte Uruguay, pero no mucho más)
PERDÓN POR EL DESVIRTUE, pero ¿de que otra manera le contestarían?———- Mensaje agregado a las 12:42 ———- Mensaje anterior a las 12:37 ———-Gracias Nestor por la distinción. En verdad siempre me fascinó la lata de ese te!!
Y ahora a votar
Vaya que es difícil esta vez! (bah siempre pero en esta ocasión hay varios cuentos que una quisiera votar!!)
Pero dado que sólo podemos hacerlo con dos lo único que les cuento que tuve que hacer algo así como sexta ballesta, para decidir cual va primero!El Jardín de las Delicias de Harakiri: 2 puntosEl Jardín de Craig: un punto
En verdad me siento injusta con Atara, Néstor, Lidy y sigue la lista, pero… reglas son reglas
7 years, 3 months ago
Hola chicos, muchas gracias Susana por la aclaración y las fotos, y si, por aquí lo llamamos pastas a las masas. Hoy justamente compré una bandeja con chocolate y azucar glaseada.
Gracias a quienes me han votado ( parezco politiquilla), y a quienes no tambien, gracias por formar parte de este grupo que nos hace crecer como escritores. Aún no he terminado de leer, estoy en ello. Ahí van dos comentarios más:El jardín de las delicias
El primer desnudo que vi, o que recuerdo que vi, yo era una niña pequeña, fue una lámina del Edén del Bosco, en las páginas centrales de una Biblia litografiada, me llamó la atención poderosamente esas figurillas casi asexuadas en el mágico jardín lleno de símbolos, luz, y color, ( no conocía la palabra sexo, naturalmente), me parecieron Adán y Eva similares a los muñecos articulados con los que me entretenía vistiendo y desvistiendo. Aún no sabía que años tarde figurarían como opción de tesina de final de carrera la pintura Gótica Flamenca ( de fondo siempre el Bosco, burlesco y simbolista), o hacer un trabajo en vivo remodelando los balcones y fachadas de la Melilla modernista, trabajo por el que me decanté ( probablemente, que casualidad, en las mismas fechas , años 86-87, que nuestra Lidy anduvo por esa ciudad Norte Africana). Todo se mezcla.Así es la vida.
Y ahora me encuentro con el Jardín de las Delicias de un tal Harakiri que ha sabido mezclar de modo genial la lujuria sensual, con la lujuria floral.Sabores,olores, colores , sensaciones….tu jardín es un pecado delicioso deliciosamente escrito, sí señor.OBSESIÓN
Otro relato contrapuesto de luz/sombra de nuestra Lidy, con personajes en blanco y negro, sin matices, una mala y un bueno, una víctima, y un verdugo, una madre y un hijo. Sin medias tintas.Un relato contado de forma circular, un acierto enlazar el final con el comienzo.
7 years, 3 months ago
De nada Lidy, un abrazo.
otro comentario:MIRTHA
¿Qué decirte Nestor? Pues lo que siempre te digo ¡Qué bien escribes!, y siempre el amor a tu ciudad de fondo, que la tratas con el mismo mimo que si fuera tu novia, o tu amante, o tu esposa ( una mezcla).Y si a mí, tan lejana de territorio, me entusiasma ya tu ciudad sin conocerla, imagino los ecos que debes despertar en tus conciudadanos.Por supuesto, el trato literario que sueles dar a las mujeres me encanta, sea rubia o castaña, trigueña o verde turquesa, sabes hacer ondular una falda, una melena, una mirada o una intención. Tu yo nos parecemos en la manera que tenemos de insertar los diálogos en los textos, sin que los coloquios se coman la narración, y no sé si es una práctica para disimular algo nuestra incapacidad de hacer coloquios ( hablo por mi), o que nos gusta que sea así, dejando asomar el diálogo.
Gran trabajo, como siempre.———- Mensaje agregado a las 17:23 ———- Mensaje anterior a las 11:13 ———-Ya comento otro día ÑOQUIS A LA BECHAMEL, gran trabajo, ya que, al parecer, no entraen votación, ¡lástima!, porque si no me pilla el toro del tiempo.El jardín de mi nona
Que ritmo más tranquilo, pausado….parece que nos llevas de la mano contigo por el jardín de tu nona.
Lo que más me gusta de este relato es el encanto algo caduco del pasado, la galería de personajes familiares, y sobre todo, cuando señalas las flores, éstas, allá…y es que suenan tan bien las petunias, calas, prímulas y clivias…quedan ganas de tener un jardín, no solo para plantarlas, regarlas, ver cómo crecen, sino para también pronunciarlas y decir como tú, o como vos, allá las clivias, o los rojos claveles y geranios. También me has hecho reflexionar el por qué esos retratos antiguos de bodas, de color canelo, tenían los contrayentes laexpresión tan seria, supongo que era un acto trascendental, para “los siempres”,mucho más antes que ahora donde un juez puede disolver la cadena perpetua.Pequeños fallos de acentuación, despistes (seguro que en mi jardín también los hay). Te pediría queprescindieras algo de los diminutivos, que en exceso minimiza el precioso jardínde la nona(canarito, naranjitas, tacitas, muñequitos, mesita, casitas,frutitos, autitos, rinconcito, florecitas…), prueba a relatar limpio de ellos y ya verás cómo gana el jardín, como crece tu literatura, porque eres sensible,visual, rítmica, curiosa de minucias…y eso engrandece cualquier asunto que te propongas escribir.Un abrazo apretado Sonia, por favor sigue con nosotros mucho tiempo, me gusta que estés por aquí.———- Mensaje agregado a las 01:53 ———- Mensaje anterior a las 17:23 ———-VOTACIÓNEs muy más difícil votar por el segundo cuento, que son por orden de aparición:LA LATA DE TÉ que es delicioso, caduco, encanto añejo, sensibilidad, colorido, buena y fluídanarración ( en su contra demasiado explicativo en la introducción). El jardín protagonista.LA PUCHA VIEJO. Porel sentimiento que emana, la manera coloquial, directa de hablar desde elcorazón. El jardín protagonista.VERDADES Por originalidad,por hablar en blanco y negro, y ser, a pesar de todo la oscuridad laprotagonista en un jardín artificial.( en su contra el escepticismo que no setermina de entender ni su causa, ni el por qué, ni su relación con la historia,aunque asevere en la última frase del texto que “todos mienten”).EL JARDIN.- Gran escrito, ya lo dije, ingenioso, una vuelta de tuerca, un jardín que se apoderade la mente de un ratón que cuenta un cuento sobre un jardín. El jardín protagonista.MIRTHA.- Un impecable relato en todos los sentidos, complicado porque en tan corto texto hayvarios protagonistas con sus diferentes circunstancias. Si el tema centralfuera el jardín lo votaría sin ninguna duda, pero la ciudad se come al jardín,y este aparece casi como excusa, lo que no quita para felicitar este excelenterelato.EL JARDIN DE MINONA EMMAYo diría que esprotagonista absoluto el jardín y casa con la foto propuesta perfectamente. Haypequeñísimos asuntos por limar. Un encanto de cuento. El jardín protagonista. A los dos únicos relatos que no he puesto ninguna pega, y siempre teniendo en cuenta lafoto propuesta son:LA PUCHA VIEJO y EL JARDIN, los dos muy diferentes, y aunque LA PUCHA VIEJO emociona ,considero que EL JARDIN es un gran ejercicio de literatura e imaginación, además de contener las premisas propuestas.Todo este discurso “patatero” para justificar mi votación que me la tomo, como puedenver, muy en serio, así que finalmente:Tengo clarísimo los 2 puntos, sin ninguna duda, y es para:2 PUNTOS “EL JARDÍN DE LAS DELICIAS”1 PUNTO PARA “EL JARDÍN”
FELICITACIONES PANDILLA
7 years, 3 months ago
Aqui mi votación, casi no llego:
2 puntos :Jardín de las delicias
1 punto: El jardín
A todos felicitaciones, gracias por los consejos y palabras de aliento, me siento muy felíz de poder participar a pesar del poco tiempo del que dispongo. Un abrazo gigante y nos seguimos encontrando por aquí..
7 years, 3 months ago
Muy buena ronda. Pido disculpas por no haber comentado los cuentos en su momento, y ahora hacerlo tan brevemente.El patio de mi vecino:
Es un muy buen cuento, tranquilo, imaginativo, desestructurado.
Me queda una duda, Atara: ¿hay colibríes allá donde vives, o has dado por supuesto que ocurre en otro lugar?Las tías:
Clásico relato nostálgico de la infancia y la adolescencia perdidas, con una interesante vuelta de tuerca final.La lata de té:
Más nostalgia, e imaginación vívida.La pucha, viejo:
La nostalgia está de moda… Emotivo recuerdo.Verdades:
Sólo puedo decir: ¡genial! El tema del aislamiento humano, del rechazo a la intimidad, de la coraza que cada uno de nosotros lleva, del desencuentro, del desengaño, en fin, de la vida misma, rara vez ha sido mejor tratado en un relato.El jardín:
Clásica pero no menos sorprendente historia dentro de otra, ¡y las dos del género fantástico! No sé muy bien por qué, pero trajo a mi memoria “El corazón de las tinieblas”, de Joseph Conrad, cuando comienza el relato:
—Y también éste —dijo de pronto Marlow— ha sido uno de los lugares oscuros de la tierra."Obsesión:
Humor negro del mejor. Lamento que hayas quitado la referencia a la planta carnívora. No hay que hacer caso de las críticas…Mirtha:
Un excelente cuento, que comienza de forma un tanto difusa, para revelarnos gradualmente el conflicto irresoluble.El jardín de mi nona Emma:
Has progresado mucho, Sonia. Te felicito. Este cuento está muy bien escrito. Lo que noto que le falta es algo de relieve, o quizá un hilo conductor.
Mis votos (lamento que sólo se puedan votar dos cuentos en este caso) son:
2 puntos para Verdades.
1 punto para Mirtha.
Me ocurrió como a Atara: no tenía duda sobre el primer puesto, pero para el segundo tenía cuatro candidatos.
7 years, 3 months ago
Muchas gracias por tu comentario Ricardo.
El colibrí no es endémico de aquí, aunque los he visto a menudo, tenemos un gran parque llamado Palmito Park,el mayor zoológico y botánico de las Islas Canarias. Puedes disfrutar de las exhibiciones de Rapaces, de Papagayos, de Aves Exóticas y un delfinario espectacular, donde abundan estos pajaritos, se han desarrollado también fuera de cautiverio y no es raro verlos por estas íslas aunque no sean de aquí.
7 years, 3 months ago
Mañana dejo los resultadosssssss———- Mensaje agregado a las 15:16 ———- Mensaje anterior a las 23:52 ———-Aca estan los resultados compis, y el ganador es “Harakiri”.
Aplausetes para todossssssssssEL JARDÍN - CRAIGBALE: 2 + 1 + 1 + 1 = 5
LA PUCHA, VIEJO - PEPO: 1 = 1EL JARDÍN DE MI VECINO 2 + 1 = 3LA LATA DE TE 1 + 2 = 3
EL JARDIN DE LAS DELICIAS 2 + 2 + 2 = 6
VERDADES 2 =2
MIRTHA 1 =1
7 years, 3 months ago
He estado unos dias ausentes por enfermedad de un familiar. Ya estoy de vuelta, un abrazo apretado y a Harakiri ENHORABUENA GRANDE.
A por la foto.
7 years, 2 months ago
atara
He estado unos dias ausentes por enfermedad de un familiar. Ya estoy de vuelta, un abrazo apretado y a Harakiri ENHORABUENA GRANDE.
A por la foto.
¡Ati! Qué todos los problemas vayan mejorando es mi deseo!!!
Besosss
7 years, 2 months ago
Enhorabuena, HARAKIRI!!!! Esta ronda estuvo muy peleada entre vos y Craig, ambos excelentes escritores. Mis felicitaciones a los dos!!
7 years, 2 months ago
Lidyfeliz
Enhorabuena, HARAKIRI!!!! Esta ronda estuvo muy peleada entre vos y Craig, ambos excelentes escritores. Mis felicitaciones a los dos!!
Gracias, Lidy. Pero, ¿no incluirías a una tal Lidy en tal categoría? Y otros cuantos también de ahora que no menciono para no olvidarme de alguno.
Añoro los tiempos en que ingresaban Iride, AnaAlonso, D. Vitribio, ttbaires, y tantos otros que desaparecieron hace rato de estos lugares que solían frecuentar…
7 years, 2 months ago
Harakiri
Gracias, Lidy. Pero, ¿no incluirías a una tal Lidy en tal categoría? Y otros cuantos también de ahora que no menciono para no olvidarme de alguno.
Añoro los tiempos en que ingresaban Iride, AnaAlonso, D. Vitribio, ttbaires, y tantos otros que desaparecieron hace rato de estos lugares que solían frecuentar…
¿Los podremos volver a convocar?
7 years, 2 months ago
Estaría bueno!!!
Sobre todo Ana Alonso, que se fue para los pagos Mendocinos, quién te dice si la llamamos quizás se acerque. Lo mismo con Iride, me acuerdo que hasta a las reuniones iba!!
Walpe, también, por donde andará. ¿Están aún activos en psico?, puedes tu averiguarlo Anitta?
Vamos, que si los ubicas todos los convocamos!!!
7 years, 2 months ago
Despistada41
Estaría bueno!!!
Sobre todo Ana Alonso, que se fue para los pagos Mendocinos, quién te dice si la llamamos quizás se acerque. Lo mismo con Iride, me acuerdo que hasta a las reuniones iba!!
Walpe, también, por donde andará. ¿Están aún activos en psico?, puedes tu averiguarlo Anitta?
Vamos, que si los ubicas todos los convocamos!!!
Decis Wallp? Ahora me fijo … Hace una semana no entra…
AnaAlonso desde Enero no ingresa, Sniff Snifff
Betty desde Noviembre de 2012 …
Sigo investigando y me parece que saldrá un e-mail para cada uno de ellos.
7 years, 2 months ago
Entre otros que recuerdo, están Fleurr, Lumencita, OlgadelLago (que la vi en otro subforo), Mielma (entra en política), y otros tantos que podemos encontrar mirando rondas anteriores.
7 years, 2 months ago
Sería lindísimo poder ubicarlos. Este es el mejor grupo al que pertenezco y del que más aprendo. Cuanto más seamos, mejor!!
7 years, 2 months ago
Pues allá vamos, a los que aún concurren a algún foro, pues a ubicarlos y hablarles.
¿Qué les parece si hacemos una especie de “declaración” de pedido de regreso, suscripto por todos los que aún seguimos fieles en este ámbito?
Creo que muchos se emocionarán y aunque sean vendrán a saludarnos
7 years, 2 months ago
Se me ocurrio algo: Crear un tema especifico para que hablemos sobre esto y demos nuestras opiniones. ¿les parece?
Acá está:
7 years, 2 months ago
 

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