Ensalada de situaciones, Ronda 9 - 2013

Ensalada de situacionesRonda 9, Año 2013ObjetivoEscribir un texto basándose en el género propuesto, trabajar conjuntamente los textos publicados y elegir un texto ganador de la ronda.Reglas• Se pueden publicar hasta tres textos por usuario.
• El texto puede ser cuento, prosa poética, poesía, etc.
• El texto debe tener una longitud máxima de 1000 palabras, sin contar el título.
• Cada texto debe tener un título.
• Antes de publicar, se recomienda revisar gramática y ortografía. Para verificar que el formato sea el correcto conviene Previsualizar antes de publicar.
• Durante las dos primeras semanas del juego se publican textos. Durante la tercera semana se pueden editar los textos la cantidad de veces necesarias, además de seguir publicando. La cuarta semana del juego es para votar.
• Durante las semanas de publicación y edición de texto se recomienda leer y comentar los textos publicados para colaborar en la corrección de los mismos.
• La edición de textos se debe realizar en el mensaje en que fue publicado y se recomienda escribir un nuevo mensaje avisando que se modificó el original.
• La votación la pueden realizar los usuarios que hayan comentado, al menos, los cuentos elegidos.
• Al votar se eligen tres textos, al primero se le otorga tres puntos, al segundo dos puntos y al tercero, un punto.
• Si al finalizar la ronda de votación se produjera un empate, durante la siguiente semana se desemparatá. En ese caso se podrá elegir sólo entre los textos finalistas.
• El autor del cuento ganador propondrá el género literario a usar en la ronda siguiente (la deberá enviar por mensaje privado al coordinador del juego).Cronograma
· Etapa de publicación de textos: Desde el Sabado 2 de Noviembre y durante dos semanas
· Etapa de edición y publicación de textos: Desde el Lunes 18 de Noviembre y durante una semana
· Etapa de votación: Desde el Lunes 25 de Noviembre y hasta el Lunes 2 de Diciembre.El género propuesto por Craig y Lidy es:“Suspenso”Thread de ayuda sobre géneros literarios
7 years, 1 month ago
CONEJO EN SU MADRIGUERA
Un fuerte sacudón sacó a Conejo de los brazos del sueño. Le costó lo suyo incorporarse; la tela del sueño se negaba a despegarse de su conciencia. A los pocos instantes, cuando pudo poner al menos medio pie en la vigilia, entendió. Su cama estaba inclinada hacia la izquierda. Una pata trasera había penetrado en el piso de parquet. Conejo salió de la cama y sacó la pata del agujero. El agujero tenía unos ocho centímetros de diámetro. A través de él, se podía ver el departamento de su vecina. La mujer, vestida con un vestido de raso, estaba bajo el cuerpo morrudo de un sujeto que bombeaba y bombeaba dentro de ella. A Conejo le costó quitar la mirada de semejante escena. ¿Acaso no se habían percatado de que había un agujero en el techo? ¿Que la pata de una cama extraña había asomado a su departamento? “Qué cosa tan rara”, se dijo Conejo restregándose los ojos. “Que yo sepa, no soy tan pesado como para hacer que la cama perfore el suelo.” Por la ventana, se veía una sólida oscuridad, rotas a intervalos por grandes y amenazantes conos de luz blanca que atravesaban un cielo sin luna ni estrellas. Conejo echó una mirada al reloj digital. 3:23. “Una hora poblada de tinieblas”, le decía su abuela. “Las tres de la madrugada es un lugar, no un tiempo. Diría, es una isla. Ya lejos de las costas del atardecer, y lejos de las costas del amanecer… Una isla poblada de frío y oscuridad.” En noches de insomnio, Conejo siempre recordaba aquello. Las tres de la mañana era un lugar. Más precisamente, una isla, rodeada de un mar vasto, profundísimo.
Se lavó los dientes, y se entretuvo en el hilo dental. Siempre que estaba inquieto, echaba mano del hilo dental. Jugó tanto con el hilo que hizo sangrar las encías. Orinó. Fue a la cocina, se calentó un vaso con leche y se lo debió. Volvió a su dormitorio, y no pudo evitar volver a mirar por el agujero. El hombre bombeada sobre la mujer, esta vez con más potencia. Las sacudidas eran tan fuertes que hacían chillar los muelles de la cama de dos plazas. Um-ah, um-ah, gemía la mujer. El hombre no emitía sonido, estaba concentrado en un trabajo. Conejo tuvo que hacer un gran esfuerzo en apartar la mirada. Cuando lo logró, se echó en la cama.Um-ah, um-ah. El sonido llegaba con total claridad. Y los ruidos de la cama también: crak, crak, crak. Pronto aquellos sonidos fueron llenando la conciencia de Conejo. Podía ver a la mujer bajo el hombre, y el vaivén de la cama. La mujer gemía, y el hombre pujaba y pujaba dentro de ella, en silencio. Una y otra vez, una y otra vez, sin descanso. No había disfrute en aquello, al menos eso le parecía a Conejo. Era algo mecánico, una muestra de fuerza, en todo caso. Aquello se repetía y repetía como un bucle. Conejo estuvo mucho tiempo recostado en la oscuridad, abandonado a los sonidos que no cesaban. Cuando su mente ganaba algún resquicio, alejado de lo que pasaba en el departamento vecino, Conejo se veía en una isla desierta. Alrededor, hacia donde uno dirigiera la mirada, había una bruma densa, que estrangulaba el paisaje. Conejo estaba recostado en la arena, no tenía intención de moverse ni hacer nada. La idea de un futuro rescate no lo animaba; incluso, pensándolo bien, hasta lo desasosegaba. Le gustaba la soledad. Le gustaba que aquella niebla hiciera de velo. Estaba él, para él. Con él y en él. Y nadie más. Solo en su intimidad. En la isla de las tres de la mañana.
Sumido en estos pensamientos, Conejo estuvo recostado largos instantes. Luego se incorporó. Abajo, el hombre seguía pujando sobre la mujer. La camisa mojada se le pegaba al cuerpo, tal era el sudor que lo envolvía. La mujer, que hasta entonces había mantenido los ojos cerrados, de repente clavó una mirada de ojos celestes en Conejo. Conejo, pese al miedo, le mantuvo la mirada. Incluso, daba la impresión que la mujer sonreía. No movía la boca, ni la tenía curvada, pero, tal vez por obra de la mirada, Conejo estaba convencido de que la mujer sonreía. Dentro de aquellos ojos, Conejo no pudo avizorar absolutamente nada.
De pronto, sintió pudor. Se quitó la parte superior del pijama, la hizo un bollo y la encajó en el agujero. Apretó todo lo que pudo, y se aseguró que no hubiese quedado ninguna rendija. No, ya no se veía. Aquella mujer no podía observarlo con esos ojos de nada. Pero los ruidos llegaban con tanta potencia como antes. Um-ah, um-ah.
Conejo se dirigió al comedor. Al lado de la puerta de entrada, descansaba el diario. ¿CÓMO SOBREVIVIR EL FIN DEL MUNDO?, rezaba un gran titular. Abajo, uno más pequeño, decía: NO SE RECOMIENDA SALIR DE LAS MADRIGUERAS BAJO NINGUNA CIRCUNSTANCIA. Conejo no pudo concentrarse en la lectura. Los ruidos del piso de abajo eran cada vez más fuertes. Y él, de repente, se convenció de que la mujer todavía lo miraba. No importaba que entre ellos se interpusiera un cielo raso. Ella lo miraba, bajo el cuerpo sudoroso del hombre que bombeaba y bombeaba. Conejo ya no estaba a gusto en su madriguera. Y todo, desde que se había hecho el agujero. Si esos sonidos persistían, lo obligarían a salir, y lo pondrían en peligro.
Se dirigió a la cocina. Contra una pared, detrás de la heladera, descansaba un largo tubo de PVC. Lo tomó. En una alacena, había un líquido destapa-cañerías. Llevó las dos cosas a su habitación. Quitó su pijama del agujero. La mujer lo miraba, efectivamente como había creído. Y el hombre, se apretaba sobre ella. Conejo pasó el caño por el agujero, apuntando un extremo a la cama de los cuerpos sudorosos. Una vez que encontró resistencia, vació el líquido destapa-cañerías en el hueco del tubo. Se puso entonces la parte superior del pijama y se recostó en la cama.
A continuación, se escucharon unos sonidos extraños que Conejo no pudo identificar. Parecían una serie de gritos sofocados. Luego, se escucharon unos claros y burbujeantes glup, glup. Y luego silencio. Ya no se escuchaba ni a la mujer ni los chillidos de la cama. Conejo miró el reloj. 3:45. “El silencio de las tres de la madrugada”, se dijo. Al parecer, todo había vuelto a la normalidad.
Entonces, del extremo del caño de PVC, comenzó a salir un humo blanco. Conejo tuvo la seguridad de que el humo pertenecía a la mujer y al hombre sudado. Se incorporó, empujó del caño hasta que cayó por el agujero. Entonces, colocó en el agujero la pata de la cama. A continuación, se echó en la cama inclinada. “Todo como antes”, se dijo. “Si tengo suerte, descansaré en la isla de las tres de la madrugada, que está perdida en medio de la niebla. Estoy rodeado de frío y oscuridad, pero es mi frío y mi oscuridad. Y en la niebla no se esconde nada amenazante, es una simple pantalla que me protege del exterior. Una isla en medio de mi madriguera. Y afuera, el mundo se cae a pedazos.”
Conejo aguardó que el humo se dispersase. Luego, cerró los ojos en la oscuridad, y no tardó en conciliar el sueño.———- Mensaje agregado a las 21:21 ———- Mensaje anterior a las 22:57 ———- NOCTURNOS (III) El abuelo se dispone a contar nuevas historias. Los niños, alrededor de la fogata, aguardan. El crepitar del fuego dibuja sombras extrañas en el rostro del anciano. “Nuevas historias para esta noche de invierno”, dice, y enciende un cigarrillo. “Aquí vamos…”Los Tigres Salen Con La Lluvia
Lo que oyó Tomás hizo que el chorro de pis que expulsaba hacia el mingitorio se cortara. Afuera llovía, y las gotas crepitaban sobre una ventana del baño de la escuela. Zuk. Lo había escuchado claramente. Andrés, su compañero de clase, había entrado al cubículo Tomás tenía a sus espaldas. Tomás, si podía, no entraba a los cubículos. Bien sabía la historia del tigre que le contaba su abuelo. Existía un tigre… más bien una garra, que flotaba en las cloacas de la ciudad. Si llovía mucho, la garra salía a superficie, y siempre lo hacía por los huecos de los inodoros… y arremetía, con sus afiladas uñas, con lo que estuviera obstruyendo.
Con sumo cuidado, Tomás metió su pene en el pantalón y cerró la cremallera. “¿Andrés?”, preguntó, aún de espaldas. Rogó que algún compañero entrara. Entonces sí tendría el valor de gritar, después de todo, era una escuela grande, y el tráfico de alumnos, enorme… sin embargo… Zuk, había escuchado. Y, ahora que pensaba, era probable que también hubiese oído un gritito sofocado.
“¿Andrés?”, insistió. Giró sus pies primero noventa grados, y luego otros noventa. Frente a él, estaba la puerta del cubículo. Dio un par de pasos hacia adelante. Aguzó el oído. Nada, nada más que la lluvia tamborileando sobre la ventana. “La Garra de Tigre navega por las tuberías, y abre a los chicos en canal”, había dicho el abuelo. Y el abuelo sí que sabía de historias… “¿Andrés…?”
Con una mano temblorosa, entornó la puerta… Lo primero que vio fue sangre. Abundante sangre sobre el piso. La puerta, a medio abrir, chocó contra algo. Había una pierna. Una pierna, un brazo…, mitad de un torso. Todo aquello estaba unido. Algo había cortado el cuerpo de Andrés en dos. Tomás quiso gritar. Pero no por el horror de la sangre y de la muerte ajena. No, no había tiempo para eso. El agua de inodoro burbujeaba, y de ella salía una garra gorda, coronada por uñas curvas como guadañas…¡Zuk!, fue lo último que escuchó Tomás en su vida.El Espíritu De La Tribu
Lunes, una de la madrugada.
El pueblo D. descansa apaciblemente. Entonces, sucede algo. Se levanta una brisa, que mueve las copas de los abetos. Las hojas, de a poco, se acumulan en las afueras del pueblo, en el cementerio. “Levántate”, croan las voces de la noche. “Ya es tiempo”, ríe alguien entre los árboles. Entre la brisa, en un lento crescendo, se comienza en escuchar un extraño tamborileo que, de a poco, se apodera del silencio. Suenan sonajas, cencerros… Bu-bum, tu, tu-bum… También hay cascabeles. Shhh, se oye en medio del baile ahora enloquecido del viento.
El suelo del cementerio se comienza a agrietar. Pareciera que gigantescos gusanos, en el fondo de la tierra, se despertaran de una larga siesta. Algo late en las profundidades, algo grande. Algo primigenio. Bu-bum, bu-bum, se escucha. “Levántate”, susurran las voces en la brisa.
Entonces, de pronto, se levanta una enorme criatura. Sale de una grieta, entre las lápidas torcidas. Con ella, se alza una gran nube de polvo. Bu-bum, tu, tu-bum… Shhh… Por lo visto, está hecha de muerte. Literalmente. Sus extremidades son un conjunto de huesos ensamblados entre sí, sus articulaciones están compuestas de tejido muerto y pelos. Ante nosotros, se levanta un mefítico ser, hecho de los muertos. Con pasos torpes, avanza. La brisa, al parecer, la empuja. El objetivo está claro: el pueblo. Bu-bum, bu-bum, suenan las percusiones. La criatura alza los brazos y aúlla. La intención está clara: quiere engordar.
La noche, hoy más que nunca, pertenece a los muertos. La Marea
En las afueras de Hafnarfjörður.
—Por favor, espera —dijo Jónsson—. Estoy molido.
—Que te apures —urgió Geirsson, cambiándose de mano el garrote ensangrentado—. Ya está haciendo frío.
Estaban haciéndose paso a través de las grandes piedras de la costa. El agua golpeaba y golpeaba en forma de espuma; de a poco comenzaba a devorar parte de la playa. Jónsson miró por encima del hombro. El sol, una piñata naranja, lamía el horizonte. Abajo, el manto de agua se mostraba verdemar en la costa y azul oscuro en la lejanía. A medida que transcurría octubre, los días se iban acortando. El frío recrudecía día a día, hora a hora. Y pronto, con la oscuridad total, llegaría la nieve.
Apretó el paso.
Una ráfaga fría de mar le subió la capucha. Se la apartó la cabeza, y en el trajín de tropezó con una roca.
—¡Que me esperes! —vociferó.
Geirsson se volvió.
—Si no te apuras me iré solo. —Se encogió de hombros y hundió la cabeza. Una fuerte ráfaga de viento lo sacudió—. Nos vamos a congelar.
Geirsson no parecía en absoluto cansado, aun con el terrible desgaste físico que había sufrido matando a garrotazos a unas cuantas focas. Cada tanto miraba la punta de su garrote teñido de rojo, cubierto de tejido y pelos.
—¿Geirsson? —dijo Jónsson, sin resuello. Evidentemente no tenía el estado de su compañero; la matanza lo había extenuado.
—¡Qué pasa, hombre! —gritó Geirsson, haciéndose escuchar sobre las ráfagas de viento.
—Pensé que me habías hablado —dijo Jónsson en un murmullo.
Se frenó y aguzó el oído. Un súbito estruendo. El choque del agua contra la roca. El slop, slop, slop, de la marea. El graznido de una gaviota. El viento, el incansable ulular del viento.
Pero ninguna voz.
Siguieron caminando, Jónsson siempre nueve o diez pasos detrás de Geirsson. Adelante, sobre un pequeño promontorio, descansaba la camioneta.
Geirsson estaba a un par de pasos de su destino cuando escuchó el grito. Se giró. Una ola gigante había roto justo detrás de Jónsson. Cantidades de algas y gotas quedaron suspendidas en el aire por lo que se le antojaron horas.
Jónsson se incorporó y corrió hasta la posición de su compañero.
—Mierda, esa sí que ha sido grande. —Suspiró—. Oh dios…
El agua se había retirado lo suficiente para dejar cantidades ingentes de algas sobre las rocas. Y aquí y allá reposaban cadáveres de focas.
—¿Son las que matamos? —preguntó Jónsson.
—No… No hemos matado a tantas. Muchas de ellas deben haber muerto incrustadas contra las rocas… Esa ola sí que ha sido fuerte.
De pronto un alga de movió.
Jónsson se frotó tanto los ojos que creyó que de un momento a otro saltarían de las cuencas. Aguzó la visión.
Sí, las algas me movían… Aunque más bien eran arrastradas. Unas manchas negriverdosas, glutinosas, de forma más o menos circular, se arrastraban por la playa llevando colgajos de algas tras de sí. Sus lomos cartilaginosos brillaban con la luz del crepúsculo.
—Dios santo… —exclamó Geirsson, llevándose una mano a la boca.
Muchas de esas manchas se posaban sobre los cadáveres de las focas. Una vez encima, se estremecían una y otra vez, emitiendo ruidos como gárgaras.
—Vamos —musitó Jónsson. Comenzaba a sentir un tufo que olía a alga, mar y sangre—. Vamos ahora mismo.
Tanteó en los bolsillos hasta que dio con la llave. Se aproximó a la camioneta.
—Geirsson…
Escuchó un alarido.
Geirsson había caído al suelo rocoso. Una criatura estaba junto a él, aferrándolo con tentáculos azabaches, cubiertos de ventosas que se abrían y cerraban y exudaban una especie de semen morado. Geirsson, con la mirada perdida por el horror, agitaba y agitaba el garrote, que pocas veces daba con su objetivo. Cuando lo hacía, la mancha emitía un sonido acuoso, y todo su cuerpo estremecía. Pero se recuperaba rápido, y más y más tentáculos surgían de sus flancos y se adherían a las piernas de su víctima.
De repente el tacto de algo en la pierna sacó a Jónsson del obnubilamiento. Era la mano de Geirsson, que se aferraba a sus pies desesperadamente.
—¡Haz algo, imbécil! ¡Apúrate! ¡Agggh!
Se aproximaban más manchas. Por todos los flancos. Y nuevas surgían del mar espumoso, que hoy tenía el aspecto de la mismísima piscina del demonio.
Eran muchas. Y todas traín consigo el olor a mar.
—¡Ayudame, dios santo! ¡Te lo pido por favor!
Los tentáculos habían cubierto a Geirsson hasta la cintura. Y la mancha estaba sobre sus pies. Levantaba una especie de labios, y dejaba ver cientos de pequeños dientecillos alineados desordenadamente en cinco, seis, hasta siete hileras.
Jónsson levantó su garrote y lo bajó. Le dio de lleno a la sien izquierda de su amigo. Se escuchó un crac; los gritos desesperados se apagaron. Jónsson se libró de los brazos que apresaban su pie. Si su amigo pretendía tener un acompañante en su viaje a la muerte, se desilusionaría.
Se subió a la camioneta y cerró la puerta. Miró por el espejo retrovisor. La cosa había cubierto la mitad del cuerpo de Geirsson, y otra se aproximaba a su cabeza. De pronto, comenzó a escuchar golpeteos contra la chapa. Encendió el motor y aceleró tan deprisa que las ruedas traseras giraron en el mismo lugar durante unos instantes. Entonces, la camioneta salió disparada, dejando una gran nube de piedras y polvo detrás.
La playa se cubrió de grandes lunares negros.
7 years ago
Guau Craig! Que prolífico. Me alegro mucho que alguien llene los vacíos que pululan últimamente el Foro.
Yo agregaré mi granito de arena y si no lo hago más arduamente es porque me siento disminuido ante todos Uds. Aunque me guste mucho leer no se prácticamente nada de literatura. Cero de sintaxis y otras yerbas. Por eso es que aveces pido tanto perdón. Bueno aquí va.UN PELIGROSO REGRESO A CASA
No debí demorar tanto el regreso.
La visita al antiguo barrio fue tan agradable. Ver antiguos amigos siempre recordados me lleno de alegría.
Al llegar a la plaza, el arrepentimiento ante la demora borro todo eso.
Allí estaban ellos, como todas las noches, en medio de la plaza, con sus horribles caras.
Desde su apostadero dominaban toda la plaza. Era prácticamente imposible llagar a casa sin que me vieran.
Pendencieros, sucios y arrogantes, no permitirían, seguramente, cruzar la plaza sin tratar de iniciar una pelea.
Nunca entendí a estos personajes siniestros. Que ganaban con sus actos patoteriles.
No eran más de cuatro o cinco y sin nombre definido para mi. Solo conocía el nombre del que suponía era el jefe, Pepo.
Grandote, negro, peloduro enhiesto, patojo, arrastraba sus extremidades cansinamente, mirando hacia todos lados tratando de ver a quien molestar.
Un chiquitín de pelo rojizo y grandes ojos lo seguía a todos lados. Consiente de su esmirriado físico se cobijaba en Pepo y junto a él se imaginaba un delincuente peligroso.
Los demás eran seres de poca monta pero el grupo potenciaba su maldad.
Ellos sabían que Antonio, el guardián de la plaza, se retiraba durante la noche. Él era el único que los mantenía a raya. Hasta Papelito, el ciruja, se iba por las noches para no ser molestado.
Y ahí estaba yo, consiente que cuando más tarde se hacía peor sería mi situación.
Mi casa estaba justo frente a la plaza.
Escondido tras el tronco de un gran plátano mascullaba mil formas de evitar la patota.
Sabía que algo tendría que hacer.
Opte por dar toda una vuelta a la manzana para llegar a la esquina más próxima de mi hogar.
Durante el camino decidí que ante la más mínima distracción del grupo, correría los pocos metros hacia la puerta de entrada y eso hice.
La desgracia pudo que la puerta estuviera cerrada. Pensé saltar la reja pero esta era muy alta y las puntas de su terminación se veían amenazadoras.
La casa a oscuras delataba que nadie estaba dentro de ella por lo tanto para que llamar la atención de la banda haciendo ruido.
Pero Pepo parecía tener un sexto sentido y advirtió mi presencia y se encaminó hacia mí, sin prisa pero sin pausa.
Pensé, estas listo amigo, solo te queda correr y rogar que no te alcancen.
Eso hice y al llegar a la esquina, como un milagro apareció José quien dándome una palmada dijo:
-¿Qué haces vos de noche y en la calle?
No pude contestarle sino con algo que se parecía a una enorme sonrisa.
Los delincuentes detuvieron su marcha mirando como el objeto de su diversión entraba en la casa junto a José
Juro que hacía mucho tiempo que no sacudía mi cola con tanta alegría..
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7 years ago
UN PELIGROSO REGRESO A CASA: Bravo, Pepo, suspenso al cien por ciento, me tuviste entretenido y tenso todo el relato. Me encantó que pusieras tu nombre en el cuento. ¡A ver si con esto el resto de los compañeros se anima!———————————————————————————————————–
PSICOSIS, 1959
John Friedkin aguarda en la habitación. Afuera llueve intensamente y, a intervalos, los intersticios de las cortinas se encienden con los relámpagos. Sentado en el borde de la cama, apura otro trago de whisky. Mira el reloj. 22:10. Shirley no ha vuelto todavía, es extraño. Friedkin sabe que cometieron un error. Si se apuraban, podían llegar a Los Ángeles antes del amanecer. A su vida nueva, nada menos. Pero no, Shirley había sugerido parar. “Con esta lluvia, yo no viajo. O paras, o me bajo.” Así de terca fue. No les quedó otra alternativa que parar en ese motel aislado. El Bates Motel. Afuera, bajo la lluvia, descansa su Ford. Es el único coche en el estacionamiento. ¿Cómo diablos hace el establecimiento para sobrevivir, tan lejos de todo? Friedkin no lo puede entender.
Se está por cumplir media hora desde que Shirley se fue a la casa en lo alto de la colina, a buscar comida. “No van a encontrar un local abierto en cincuenta millas a la redonda”, dijo el recepcionista del local, aquel joven de hombros crispados y rostro enfermizo. Y Shirley aceptó subir a la misma casa. “Quédate, cariño. De paso, báñate. En un rato vengo con comida.” Friedkin hace rato terminó de bañarse. Y Shirley no vuelve.
22.15. Friedkin se incorpora y, luego de vaciar su vaso con un último trago, sale de la habitación, cruza el pasillo y llega a la recepción. Se acerca al mostrador, toca la campana. Su sonido agudo reverbera en la habitación. Nada. Y es lógico, piensa Friedkin. “Están en la casa, estúpido.” Colgados en las paredes, lo miran los ojos muertos de los animales embalsamados. Friedkin siente un viboreo por la espalda. El joven, del otro lado del mostrador, sonrió cuando Shirley y él le preguntaron por los animales. “Todos estamos un poco locos,” graznó el joven. De pronto, un relámpago ilumina la sala, y hace refulgir la mirada de una lechuza. Por unos instantes, mirando esos ojos brillar, Friedkin está seguro de que esa lechuza alzará vuelo, levantará su cuerpo relleno de pegamento, químicos y trapos, y, con su pico afilado, rasgará su cuello. Entonces un fuerte trueno ruge, y saca a Friedkin de su ensimismamiento. La lechuza, naturalmente, sigue sobre el pedazo de tronco en el que pasará, seguramente, la eternidad. “Tienes una mente rara”, se dice Friedkin. Franquea la puerta de entrada y se precipita al exterior.
Cortinas de agua resplandecen bajo las luces de neón del Bates Motel. En el cielo, aquí y allá, se producen explosiones de luz. Friedkin dirige la mirada a una casa victoriana de dos plantas que se recorta sobre una pequeña colina. Solo hay una ventana iluminada. Una persona, inmóvil, mira a través de ella.
La puerta de entrada está entreabierta, Friedkin la empuja e ingresa a la casa. Tiene la camisa y el pantalón pegados al cuerpo de tanta agua que los envuelven. “¿Hay alguien aquí?”, pregunta a una sala vacía y en penumbras. Se hace lugar entre los muebles, y comienza a subir una escalera. Por lo visto, el piso superior está más iluminado. Los zapatos croan bajo sus pies, con cada nuevo peldaño que avanza. “¿Shirley, estás aquí?”, pregunta. Le contesta un potente trueno que hace temblar el techo.
Frente a la boca de la escalera, hay una puerta abierta. Da a una habitación iluminada por una gran araña. Y… hay una señora, de espaldas, asomándose por la ventana. “¿Señora?”, exclama Friedkin, casi en el umbral. Entonces, detrás de su posición, escucha un alarido. Shirley repta por la moqueta del pasillo; un camino de sangre se dibuja por donde va pasando. Detrás, está el joven recepcionista. Tiene la camisa manchada de sangre. En una mano, empuña un cuchillo de cocina. “¿Ansioso por la comida, señor Friedkin?”, ulula. “En ese caso, puedo encargarme de usted primero… ¿no Madre?”, pregunta a la habitación iluminada.
El recepcionista, blandiendo el cuchillo, se precipita sobre la humanidad de Friedkin. Todo sucede muy aprisa a continuación. El ataque es muy frontal, Friedkin alcanza esquivar la embestida una, dos veces, y, cuando el cuerpo del recepcionista le da la espalda, le conecta un puñetazo a la altura de la nuca. El joven, tambaleante, ingresa a la habitación iluminada, y cae sobre la moqueta. Friedkin entra a la estancia y se abalanza sobre el hombre caído. “¿Qué has hecho, infeliz?” Entonces, de súbito, siente un frío glacial en el estómago. El cuchillo está clavado en su vientre. El recepcionista se lo quita de encima. Friedkin rueda sobre sí mismo. Se incorpora, y, con pasos tambaleantes, se aferra a la mujer que continúa de espaldas. Vuelve a caer, esta vez sobre la mujer. Entonces, con la vista embotada por el dolor, Friedkin observa lo que pensaba era una mujer no es más que una peluca, un vestido y una percha sujetados por un palo de escoba.
“Shirley…”, gime, borracho de dolor. El recepcionista le quita el cuchillo del vientre; una punzada de dolor lo atraviesa. “¿Qué has hecho con Madre?”, dice el recepcionista. “Oh, no, Madre. Quédate tranquila. Lo voy a arreglar, y te dejaré tal como estabas. No falta mucho. Sé que quieres estar sola. Este entrometido no tenía derecho a ingresar a tu habitación. Sí, sé que estás molesta…” Friedkin cree escuchar gritos desde el pasillo. Shirley, herida, lo llama. Pero él tiene que hacer un esfuerzo sobrehumano para seguir conciente. El dolor lacerante rasga cada centímetro de su cuerpo. El joven recepcionista, de pronto, lo toma del cuello. Con la otra mano, alza en cuchillo ensangrentado. La ventana se ilumina con un relámpago, y el filo del cuchillo reverbera como, instantes atrás, lo habían hecho los ojos de la lechuza embalsamada. Entonces, la mano del recepcionista baja como un látigo.
Un grito rasga la noche.
7 years ago
¿Qué pasa aquí? ¿Dos semanas después sólo tenemos las tres ensoñaciones (luego te las comento, me gustaron…smile de Craigbale y la peligrosa vuelta a casa de Pepo?
Aunque no sé cuando, tengo que escribir algo…
7 years ago
El asesino sinestésico.
John Smith (seguramente este no fuera su verdadero nombre) era un asesino que se parecía demasiado a los demás asesinos. Adusto y desabrido funcionaban en él como dos bonitas palabras sinónimas que le definían muy bien. Calvo, alto, fuerte, no demasiado feo… Los años, entorno a la media docena de decenas, cargaban ya sus hombros y reducían su tamaño. La cirugía había cambiado su rostro y hasta sus huellas dactilares. Su aspecto era tan de cartón como su nombre.
En el devenir de su actividad profesional siempre se encargaba de que fuera un accidente, no se conformaba con que sólo lo pareciera. Especializado en semáforos en “doble verde”, abandonó el método cuando colateralmente murió una familia. «Tampoco soy un monstruo» pensó entonces. No le faltaba imaginación así que sus estadísticas no se resintieron en aquel momento.
Se notaba fresca la mañana a la sombra del tilo desnudo. Buscando un pañuelo en el bolsillo, su aterida mano derecha se comportaba como la izquierda. Percibir sus dedos temblorosos le hizo pensar en la edad. El último catarro, también en declive, le suministraba por vía retronasal un constante aporte de gargajos con los que hacía punterías con un bote. Recordaba que algo muy parecido hacía cuando mató a aquel niño con la electricidad de una catenaria.
Desde el cercano parque infantil llegaban arrebujadas las hondas sonoras del bullicio, como un ovillo de colores vibratorios. El blanco de las risas, el azul de un llanto, el amarillo de agudos gritos, el arco iris de un jilguero, el ocre de un barullo de semáforo… se mezclaban dando un color parecido al marrón en el oído de Saturno (un nombre más antiguo que quizá también fuera prestado).
Saturno o John o como quiera que se llamase, podía desde siempre ver los sonidos. No era su rareza ninguna bendición, pues el destino no le hizo músico. Él era capaz de ver otros colores además de lo que veían sus ojos. Colores envolventes que rodeaban por detrás la luz que atravesaba sus pupilas. La gente normal tiene la posibilidad de entender la nada intentando ver lo que queda fuera el campo de visión. Tendemos a pensar que como en un cine, todo lo que vemos es rodeado por un marco negro. No es verdad ¡no hay nada! John sin embargo no podía. Cerraba los ojos y percibía el mundo en todo su alrededor. Necesitaba el silencio absoluto para dormir. De niño era para él difícil conciliar el sueño sin coloreadas pesadillas en aquella casa con problemas de malos tratos.
— No te subas ahí— Gritaba en el color que hace frontera del amarillo con el rojo, sin demasiada fe, una madre que aparentaba preocupación.
John vigilaba la escena con los ojos entornados, mientras sustraía tosiendo valiosos y compactos proyectiles mucosos del fondo de la garganta. Este último trabajo era especial, no solían solicitarle con frecuencia la muerte de un niño y estaba algo nervioso por la urgencia del encargo. Algunos críticos con mucho poder dentro de la organización, le habían hecho notar que perdía facultades. «No pasa nada» pensó. «Dos tornillos que no están y la barandilla superior del gran barco pirata se vendrá abajo.» En ocasiones su trabajo era tan perfecto, tan fuera de sospechas, tan “accidente”, que había tenido problemas de cobro. Desde entonces una pequeña cámara grababa siempre la irrupción de la muerte. Un nuevo escupitajo cruzó el aire. Saturno pensaba con tanta intensidad que si pasabas junto a él podrias escuchar estos pensamientos: «Este trabajo me remontará. Es la primera vez en cuarenta años que trabajo con un plazo tan corto, taparé sus bocas». Hacía dos días que la trampa estaba lista. Ayer ningún niño se atrevió a subir al mástil y está tarde ha venido el niño gitano que se sube a todas partes. Pensó que su padre o su madre tenía que haber hecho algo muy malo a la persona equivocada. —Bájate de ahí inmediatamente. Cuento hasta tres y subo a por ti… Uno…— El pequeño de no más de cinco años se encaramaba ya en lo alto de la torre del vigía. Se reía del miedo de su madre mientras se agarraba a la barandilla y bailaba —Dos… ¡Qué voy con la zapatilla!— boceaba la gitana en color granate mientras simulaba amenazante el ademán de descalzarse. Los pequeños dedos se movían titubeantes lateralmente por todo el pasamanos. El niño cargó riendo todo su peso sobre la barandilla manipulada. —Tres…—
No pasó nada. El Niño bajó corriendo y se abrazó como en una fiesta a la pierna de su despreocupada madre. Predominaba el rosa.
John no podía creerlo. Había preparado la trampa perfecta y se creó la situación perfecta, pero había fallado. «La prisa es mala» pensó . Esa misma noche revisaría el trabajo. Mañana no fallaría.
El oscuro paseo nocturno era iluminado con fuegos de colores en su cabeza, por una banda de música que en la otra punta del parque ensayaba con bombos y trompetas.
A pesar de que sabía que las condiciones no eran las optimas, John subió la escala de cuerdas y un maltrecho y deshilachado nudo se rompió soltando el último peldaño. «Demasiado peso y demasiado viejo… La prisa es mala.» alcanzó a pensar cuando su mano libre no pudo alcanzar a la baranda y caía hacia atrás desde muy arriba. Se golpeó la cabeza contra el suelo y la sangre comenzó a manar de sus oídos. Las trompetas seguían sonando pero el viejo y cansado asesino no las podía oír. Sólo percibía chispazos de color cada vez menos nítidos. Al fin todos los colores se oscurecieron hasta el negro. Sólo fue un momento, en seguida el color negro también desapareció.
Dos días más tarde el periódico relataba la misteriosa muerte de un desconocido sin huellas dactilares y sin identidad. Encontraron en su abrigo una cámara con desconcertantes imágenes de niños jugando. La policía trabajaba con la hipótesis de que se tratara de un pederasta. Nosotros sabemos más, nosotros sabemos que su verdadero nombre no era John Smith ni quizá Saturno.
En una cafetería de esa misma ciudad, la madre gitana sonreía mientras leía. En su bolsillo aun jugaba con unas tijeras. La nueva asesina era rápida y muy imaginativa.
6 years, 11 months ago
Ahora que puede entrar por recónditos pasadizos, posteo un cuento de suspenso:
ESPERABA UNA PESADILLA
En ese instante, escuché un grito. Parecía un sonido femenino. Aquello me sobresaltó, no tenía que haber nadie en aquella casa en el bosque, al menos es lo que me dijo el hombre al que se la compré hacía una semana. Una preciosa cabaña, cerca de un lago, para pasar los fines de semana alejado de todo, y de todos. Un bonito enclave para pescar y relajarme. Entonces ¿qué había sido eso? Apagué el motor del todo terreno y me acerqué despacio. Tomé la barra antirrobo: pensaba utilizarla como arma si fuese necesario.
Estaba ya a pocos metros de la puerta de entrada cuando se escuchó otro grito. Si el primero me sobresaltó, este hizo que se me erizase la piel, y una sensación cercana al pánico me invadió. Sonaba aterrador. Intenté orientarme hacia el lugar en el que lo había escuchado, y pude comprobar que no procedía de la cabaña, sino del bosque cercano, tal vez del lago. Armado de valor, me adentré unos metros en aquella exuberante vegetación, agarrando con tanta fuerza la barra antirrobo, que tenía los nudillos blancos. No soy hombre de gran valor y debo confesar que las piernas me temblaban, un sudor frío recorría cada centímetro de mi piel, y mi corazón parecía desbocarse de lo rápido que latía.
No recuerdo cuantos metros avancé, pero cuando quise darme cuenta una agradable penumbra lo cubría todo; aquello sólo podía significar una cosa, que era una arboleda densa, ya que la luz del sol apenas podía atravesar las copas de unos árboles que se elevaban como obeliscos. Avancé un poco más. A cada paso que daba la oscuridad se hacía más impresionante. Oí algo a mi derecha y se me heló la sangre. No sabría definir qué era aquel sonido, pero no eran pasos. Me quedé inmóvil, deseando que los latidos de mi corazón, como tambores indios, no delataran mi presencia.
Decidí dejar de lado la cobardía y defender lo que era mío, así que atravesé un pequeño grupo de matorrales con los que me corté, y aparecí en un pequeño claro junto al lago con las aguas más transparentes que había visto en mi vida. La palabra bucólico se queda pequeña para describir la belleza de aquel sitio. Quedé hipnotizado. Me sentía un hombre afortunado rodeado de tanta hermosura, pero entonces volví a escuchar aquel sonido. Sentía cómo la sangre bombeaba hasta mi cerebro: necesitaba con urgencia una dosis extra de oxígeno para no perder la cordura y aplacar los nervios que amenazaban con paralizarme.
Otro pequeño arbusto separaba el lugar en el que me encontraba del que procedían los sonidos, así que lo atravesé, apartando las ramas con la barra que llevaba. Y entonces lo vi. Nunca he experimentado el terror de manera tan nítida como en ese momento. No puedo definir con palabras qué era aquella cosa; parecía un gusano enorme con una boca llena de afilados dientes tras los cuales solamente se divisaba una oscuridad infinita. Su piel parecía escamosa, dura, pero no me acerqué a comprobarlo, bastante tenía con mantenerme a cierta distancia de aquel engendro. En el suelo, se podían ver algunos restos que parecían humanos y sin duda tendrían que serlo ya que los gritos que yo había escuchado eran de mujer, y los trozos de ropa que vislumbré así lo demostraban.
Intenté alejarme sin hacer ruido, pero apenas había dado el primer paso, cuando aquello giró hacia mí. No sé cómo pudo oírme ya que no parecía tener orejas; tampoco tenía ojos pero se dirigió hacia mí, y no reptaba como hacen los gusanos: iba erguido. Yo no puedo explicar cómo podía hacerlo, pero juro por todos los santos que lo hacía.
Corrí, arrojé la barra a aquella boca putrefacta y me alejé de allí lo más rápido que mis piernas me permitieron. Ni siquiera miré hacia atrás, lo único que quería era poner tierra, mucha tierra, entre aquella aberración y yo. No sé cómo lo hice pero conseguí aparecer casi por el mismo sitio por el que penetré en aquel obsceno bosque y monté en mi camioneta. Arranqué y pise a fondo el acelerador y no he dejado de pisarlo hasta hace apenas unos minutos, cuando la estrecha carretera, rodeada de árboles, ha dado lugar a otra en la que no crece absolutamente nada en sus cercanías.
Respiro profundamente. He bajado del coche. Necesito pasear y tomar algo de aire. Quiero asegurarme de que aquello ha sido sólo una pesadilla. Rodeo el vehículo y miro la parte trasera. El terror me invade y creo que voy a caer. Algo afilado se clavó junto a la ventanilla. Es un diente.———- Mensaje agregado a las 15:10 ———- Mensaje anterior a las 15:09 ———-Me costó un perú entrar chicos. Perdonen. Mañana leo sus cuentos con atención y comento. Abrazos.!!!
6 years, 11 months ago
Conejo en su madriguera.
Me gusta el escenario que describes… A altas horas ponen en España unos dibujos animados (“Agallas el perro cobarde” se llama la serie) que suelo ver las noches de insomnio y que me produce una sensación similar a tu cuento. Una sensación como de pesadilla tranquila (aunque a veces te pasas de bizarro)… Este cuento me recordó un poco a una “Alicia” para adultos, con sus paseos con conejos y agujeros en un escenario cargado de magia preapocalíptica algo cafquiana. Seguramente no escribiste este cuento de día. Queda claro lo importante que es dormir y por supuesto soñar.
Me gustó mucho eso de que una hora es un lugar no un tiempo. La historia en si no tiene demasiada historia pero es un poco lo de menos. A ti lo que te va es transmitir sensaciones cercanas a la angustia y lo logras de nuevo.
Escribes deprisa, así que si repasas despacio lo escrito encontraras algunas repeticiones que al menos a mi me suenan regular. Un cuento muy tuyo.
Nocturnos III
Los Tigres Salen con la Lluvia.
Un cuento de terror también de pesadilla, cargado de meticulosas descripciones que me ayudan a meterme en la historia. Ya sé que un tigre no entra en una cañería pero es un detalle que forma parte del componente mágico/onírico que tanto te caracteriza.
El Espíritu De La Tribu.
Cementerio indio del que surge una criatura que las supera a todas (parece un pasaje de “El señor de los anillos”, me recordó al surgir desde las profundidades de el Balrog de las minas de Moria…smile. Tienes dos “de a pocos” un poco juntos.
La Marea.
Buenísimo! Descripción pormenorizada de un escenario demoledor y sorprendente. Fui tus protagonistas de impronunciable nombre por momentos! Quería resaltar tu léxico, tu uso sin complejos de palabras complicadas de utilizar, pienso que nos acerca en la forma de escribir y me gusta. Pienso que si más escritores utilizasen la palabra “mefítico” la gente terminaría por conocer su significado. Y pienso que la palabra “semen” es evocadora de imágenes divergentes que te descoloran durante la lectura. Como consejo no corras tanto. Tienes muchas ideas y necesitas plasmarlas todas pero tómate tu tiempo en cada una o al menos en las mejores y plásmalas aún mejor.
Un último apunte. Jeje. Si “Nocturnia III” es la historia de un viejo que cuenta historias, yo las hubiera enlazado con comentarios de los nietos del tipo: “¡jo este, qué miedo abuelito!”———- Mensaje agregado a las 06:57 ———- Mensaje anterior a las 06:55 ———-Un peligroso regreso a casa.
No pidas perdón que a mi me gusta mucho como escribes. Este cuento en particular se trabaja con su final una nueva lectura. La primera me dejaba un poco descolocado, notaba algo que no sabía qué era y que pude identificar como la mente de un perro en esa segunda lectura. Pocos pueden sentenciar que causan mejor sensación en una segunda lectura así que no pidas perdón. Bueno si, no es “cosciente” es “consciente”. Pero no te preocupes demasiado, a mi cuento también le falta al menos una letra, la “d” creo que es. Un abrazo y que no decaiga el foro con nuevas cabezas.———- Mensaje agregado a las 07:12 ———- Mensaje anterior a las 06:57 ———-Por cierto, acabo de releer mi cuento y tengo la sensación de que ese final no es del todo mío, de que he leído algo muy parecido hace tiempo en el foro. Si es así (probablemente soy víctima de mis paranoias…smile que le estoy agradecido y que fue sin querer.
6 years, 11 months ago
CONEJO EN SU MADRIGUERA - CRIAG: un increíble cuento mezcla de suspenso y fantástico! Excelente. Me llevaste con rapidez, no podía dejarlo. Recursos literarios y en especial metáforas degran calidad, Craig. “La isla de las tres de la madrugada” ese debería haber sido el título, pero lo de la madriguera anda bien por lo del fin del mundo. Te aplaudo. Lidy
Me encantó: “la tela del sueño se negaba a despegarse de su conciencia” un hallazgo!———- Mensaje agregado a las 13:24 ———- Mensaje anterior a las 13:19 ———-LOS TIGRES SALEN CON LA LLUVIA - CRAIG Esa vez mezclás el suspenso con el terror. Corto, denso y fuerte. Qué manejo del lenguaje, Craig! Te felicito.
“al cubículo Tomás tenía a sus espaldas”: será “al cub´çiculo que tomás tenía a sus espaldas”? Además me gusta más ‘espalda’ pero es un detalle ínfimo.———- Mensaje agregado a las 13:29 ———- Mensaje anterior a las 13:24 ———-EL ESPÍRITU DE LA TRIBU- CRAIG: suspenso en un corto relato de miedo en el cementerio. Me gustó, pero en comparación con los anteriores, creo que se centra mucho más en el terror que en el suspenso. Impactante!!———- Mensaje agregado a las 13:38 ———- Mensaje anterior a las 13:29 ———-LA MAREA - CRAIG: Qué suspenso y qué horror! No sé donde ocurría la acción, quizás Noruega o Suecia, aunque es en Dinamarca donde matan a palazos a las focas porque sí, porque son muchas. El suspenso está en no saber qué son los monstruos que van a apareciendo para cobrarse la cuenta, seguramente. Un hombre que puede matar una foca con un palo, también puede matar a otro hombre fácilmente con tal de salvar su vida. Sin remordimiento. Eso es lo que me queda. Muy bueno, y muy visual como los anteriores. Se puede ver, sentir, escuchar lo que está pasando.
“Sí, las algas me movían…” me parece que tendría que ser “se movían”———- Mensaje agregado a las 14:26 ———- Mensaje anterior a las 13:38 ———-UN PELIGROSO REGRESO A CASA - PEPO JAJAJA!!! Hermoso cuento con suspenso y un final perfectode cuento!. Por supuesto que hay un montón de palabras sin acento que podrías editar, pero es lo de menos. Me encantó. Muy de mi estilo, compañero. Te felicito!!!———- Mensaje agregado a las 16:11 ———- Mensaje anterior a las 14:26 ———-PSICOSIS 1959 - CRAIG: Qué puedo decir frente a esta maravilla?
Sòlo eso, una MA-RA-VI-LLA!! Qué análisis voy a hacer de este relato que fui recorriendo con las imágenes tan nítidas de Bates y cualquiera de sus víctimas! Excelentemente escrito, quizás yo hubiese puesto un cadáver sin carne en el lugar de la madre, pero igual lo que hiciste está perfecto. Mucho suspenso, rápido, intenso, Alfred!!! Te felicito
Los zapatos croan bajo sus pies: beautiful!!———- Mensaje agregado a las 16:28 ———- Mensaje anterior a las 16:11 ———-EL ASESINO SINESTÉSICO - MEFISTO: Qué interesante trabajo de investigación y creación que hiciste, compañero. Muy original y con suspenso como se requería. Tiene de todo: un asesino, una cualidad muy rara como es la sinestesia o cinestesia o kinestesia en ete caso referida a los sonidos y colores, una maravillosa descripción de lo que el JS veía al escuchar, y un error en donde aparece otro/otra asesina.
Muy bien, pero muy bien escrito!! La verdad es que no solamente me hiciste acudir al diccionario para enterarme de lo que era una catenaria, sino que me hiciste sentir compasión de este asesino que no podía escuchar música sin que los colores invadieran su cerebro.
Muy bueno!! Te felicito.
El último catarro, también en declive, le suministraba por vía retronasal un constante aporte de gargajos con los que hacía punterías con un bote: perfecto!
hondas de las risas: ONDAS de las risas
6 years, 11 months ago
Gracias Lidy y Mefisto por sus esmerados comentarios. Además, por su vuelta. Una enorme alegría. Y otra alegría que hayan vuelto a escribir. Enseguida comento lo que me falta.
6 years, 11 months ago
¡Que bueno, cuanta gente, cuanto cuento para leer y releer.
Creo que están resucitando los tiempos ociosos y creadores.
¡ BRAVO!!
6 years, 11 months ago
Psicosis, 1959.
Ya está decidido. Lo que más me gusta de tu forma de escribir es la sencilla rotundidad con que describes las imágenes. Perfecto homenaje al que inventó precisamente ese “suspense en imágenes…” ¡Eres o serás o serías un Guionista de cómics que lo flipas!
Como apunte personal tengo que decirte que yo me sigo liando con los nombres que bautizas y que eres a ratos demasiado de denso (estoy pa' hablar…smile y obligas a leerte atento, porque si se te lee deprisa parece paja lo que no lo es. Al final yo solo pondría “…reverbera como los ojos de cualquier lechuza embalsamada”. Por lo demás PERFECTO.
6 years, 11 months ago
ESPERABA UNA PESADILLA: Sí, resultó ser una pesadilla, pero una pesadilla en la vigilia, que son las peores. Muy bien retratado el suspenso, la tensión que crece. Y qué decir del gusano/aberración, excelentemente escrito. Y un final abierto que, como en todo buen cuento de terror, nos deja muy pero muy intranquilos. Muy bien!
6 years, 11 months ago
INTERCAMBIO
Con dificultad metí la llave. Era la correcta. Abrí la puerta y tanteé en la pared, buscando el contacto de la luz, que no pude encontrar. Todo me daba vueltas. Cerré la puerta y di unos cuantos pasos, inseguro. Tropecé con una mesa y encontré una lámpara. Rastreando por el cable llegué a la perilla. Una luz azulada atravesaba el vidrio. No era mi departamento. Sentía vértigo y ganas de vomitar. Abrí la primera puerta a mi izquierda. El baño. Largué una mezcla de vodka, naranja, menta y gin. Borrosa, vi una cara con barba rala en el espejo. Era yo. El cerebro me rebotaba. Me arrastré por la sala buscando la puerta del dormitorio. Lo único que quería era acostarme. La penumbra me guió, me quité los zapatos y casi sin equilibrio, los pantalones, abrí las sábanas y me tiré sobre el colchón. Un brazo me cubrió. Al rato, caricias desconocidas me despertaron.
Me gustó. Pero no me interesaba conocer la cara de ese hombre que dormía a mi lado. Me pregunté qué estaría sintiendo ahora mi mujer, en nuestra cama, en nuestro departamento, recorrida por manos femeninas, las mismas con las que en la barra de aquel bar de mala muerte intercambiamos llaves y direcciones.
6 years, 11 months ago
¡Abrazos y todo mi cariño para mis compañeros de psicox! que pasen unas estupendas fiestas. No les olvido eh?
6 years, 11 months ago
Por este lado también te digo: qué seas siempre muy feliz, Atara. No nos olvidamos de los verdaderos amigos de todos los días, ni siquiera cuando no escribimos. A veces creo que nos conocemos más que si nos viéramos en un café o en un bar a escuchar música. Compartimos mucho. Al menos a mí, me ayuda a seguir adelante! Gracias.
6 years, 11 months ago
atara
¡Abrazos y todo mi cariño para mis compañeros de psicox! que pasen unas estupendas fiestas. No les olvido eh?
¡Esperamos que tu ausencia sólo sea temporal!
Lidyfeliz
Por este lado también te digo: qué seas siempre muy feliz, Atara. No nos olvidamos de los verdaderos amigos de todos los días, ni siquiera cuando no escribimos. A veces creo que nos conocemos más que si nos viéramos en un café o en un bar a escuchar música. Compartimos mucho. Al menos a mí, me ayuda a seguir adelante! Gracias.
Lidy, siento lo mismo que vos. Es un grupo muy lindo y por eso duele cuando los vínculos se pierden. Fuerza y a seguir adelante.
6 years, 11 months ago
Gracias, muchas gracias por tu comentario. Yo y la ortografía… Si sólo tengo una incorrección voy mejorando. Resulta curioso que puedo recordar que aprendí a escribir bien “onda” el mismo día que aprendí a escribir bien “ola”, pero soy incapaz de recordar cuando lo olvidé… No me doy cuenta de donde ves mi error cuando aparece la nueva asesina, así que si quisieras ser más explícita yo te lo agradecería. No he editado el cuento porque desde el móvil (escribo siempre desde el movil) no puedo editar. Pero en el original ya está corregido.
A ver qué te cuento de tus cuentos.
Esperaba una pesadilla.
Me gustó mucho como describes el lugar y las situaciones. Y como elevas la tensión hasta la irrupción del monstruo. ¡Qué valientes resultan ser siempre los cobardes en las historias de miedo…! No sé la razón pero imaginaba que era de noche, así que cuando te adentrabas con tu protagonista en la espesura se me hizo raro constatar que era de día (una tontería, cosas mías). También me resultó un poco chocante que el aterrado personaje pudiera abstraerse de su casi paralizante miedo y disfrutar de la belleza de un lugar, por otro lado magníficamente descrito. La descripción del monstruo bien, la huida bien y el detalle final del diente muy bien. El título no me convence demasiado, supongo que se refiere justo a ese momento antes de descubrir el diente en el que espera que todo hubiera sido un sueño… Quizá veo demasiados tópicos para la originalidad a la que nos tienes acostumbrados, pero muy bien escrito como siempre.
Intercambio.
No lo vi de suspense. Me pareció un muy buen inicio para un cuento erótico y hasta de una novela, ya sé que a ti te va la sorpresa final en formatos cortos. Es un intercambio complicado… Pero nada es imposible de noche, en la penumbra de un bar de mala muerte. Deja casi todo a la imaginación, eso está bien cuando el que lee tiene imaginación… Puede que por eso me gustó mucho más que el otro. Un abrazo, un beso y feliz Navidad a ti y a todos.
6 years, 11 months ago
Ay Mefisto: no quise decir que hubiese un error en la redacción, sino que a JS se le presentara un error en su carrera, con la intervención de una nueva asesina, tan seguro él. No me expliqué bien. El cuento está perfecto!!
Un abrazo. Lidy———- Mensaje agregado a las 12:12 ———- Mensaje anterior a las 12:11 ———-Muchas gracias por tus acertados comentarios sobre mis dos cuentos.
Ya veré si puedo editar algo.
6 years, 11 months ago
Chicos estos días me ausenté, lo sé. Viajé a Buenos Aires, y por una cosa y otra me bajoneé bastante… Ya voy a volver, ustedes son un hermoso grupo y uno nunca puede sentirse solo.———- Mensaje agregado a las 22:01 ———- Mensaje anterior a las 20:53 ———-Felices fiestas!
6 years, 11 months ago
Craig no hay problema.
Unos días más y damos por concluídas las rondas actuales e iniciamos nuevas.
Ojalá se reanime.
6 years, 11 months ago
Ay, Craig… quién no se bajonea en Buenos Airtes? Por favor!! Y además, para las fiestas. Todo es un bajón para mí. De todas maneras, coincido con que nuestro grupo siempre nos hace sentirnos acompañados. FELICES FIESTAS!!!!
6 years, 11 months ago
Sì, Lidy, hasta ataques de pánico me produjo el calor y el ritmo porteño (pero ya estoy recuperado, Clonazepam mediante). Jajja, al menos, la aventura me va a hacer escribir algún cuento.
Páseanla bien, en estas fiestas. Personalmente, estas fechas me deprimen un poco (sobre todo navidad) pero hay que pasarlas lo mejor posible. Los quiero.
6 years, 11 months ago
ESO!!!! Bien por Lidi!!!, tengo ganas de volver, pero con ENSAYO ni se acuerden de mi!!!, Jamás tuve facilidad con eso, es más, creo que cuendo en la escuela tuve “ la fuerza” que hacer algo así en literatura fue mi único 7 (y yo tenía 10 de promedio !!!)
Así que mi voto es por el género cómico (aunque tampoco cre que se me de my bien, al menos alguna posibilidad tendré)FELICES FIESTAS ( Las que quedan ya que la Noche Bueno y la Navidad ya son historia) y quiero que todos sepan que están siempre en mis pensamientos y mi corazón (aún cuando estoy ausente)Un gran y fuerte abrazo para todos!!! y que el 2014 se porte un poco mejor que este 2013 que está muriendo———- Mensaje agregado a las 14:12 ———- Mensaje anterior a las 14:04 ———-Para Craig:
Buenos Aires es una especie de mounstruo como esos que están de moda para los chicos.
Algunos son hermosos, “pero algo tienen que da cosa”, algunos son buenos, pero no dejan de inquietarnos.
YT cuando de calor se trata!!!, ni quiero saber lo que lo habrás sufrido tu que eres del sur!!. Nosotros estuvimos algo más de una semana en casa de mi hermano, cuya “habitación de huéspedes” no tiene aires, y te juro que empapábamos las sábanas cada noche!.
Llegar a El Pinar nos ha hecho revivir.
El aire (aún cuando el calor también está muy presente, hasta hoy que el sol está escondido detrás de las nubes) que respiramos es como si fuera “mas aire” que el porteño.
Mientras tanto no tienen idea como muchos que debieran estar orgullosos y felices de vivir por aquí, tienen el interminable sueño de VIVIR Buenos Aires. Nosotros pensamos que en general Buenos Aires es para escaparle. Algo así como un “toco y me voy” y si, el clonazepan es "indispensable!!! jajajajaja
Muchos cariños
6 years, 11 months ago
Qué enorme alegría que hayan vuelto, Despis y Hara. Despis, lo que decís, tal cual. Demasiada velocidad y calor, todavía me estoy recuperando. Por suerte, aquí siempre es un espacio de tranquilidad y donde se está con amigos. Muchas felicitaciones para este año, que estoy seguro va a ser un año muy participativo.
Si vuelvo a Buenos Aires, será algún invierno. Ojalá nos podamos reunir!
Besos.
6 years, 11 months ago
Jajajajaja ¿Celosa la Sra.?
Vamos!!1 que siempre estas en la mente de todos. Lo único que sucedió es lanovedad de la vuelta
Besitos
6 years, 11 months ago
No se como se llego a la elección (lo cual realmente no importa) pero voto por el género cómico.
¡Que otra cosa se podía esperar de mí!¡FELIZ NUEVO AÑO PARA TODOS¡
6 years, 11 months ago
Bueno, aquí me tienen de nuevo, esperando poder intervenir en los juegos.
De B.A. ya les contó la Su; yo ni quiero hablar. Pero dicen que esta madrugada va a llover.
Les deseo un feliz 2014 a todos. Y que si el 2013 la pasaron mal, que lo olviden, y si la pasaron bien, que lo recuerden con cariño.
Lidy, el ensayo no tiene por qué ser serio; puede ser una parodia de un ensayo serio, como las que publiqué acá en su oportunidad. (¿Recuerdan “La vida sexual de la mosca doméstica”?).
Bueno, por ahora apoyo la moción de “Ensayo”. Como parece que hay empate, creo que le toca decidir a Anittaa.
Saludos.
6 years, 11 months ago
Bueno…el inculto contraataca.
No tengo ni la más mínima idea de que es un “ensayo”.
Mirando por allí se que viene del latín “exagium” (peso).Lo primero que pensé es que se trata de en escrito pesado, por lo tanto me niego a escribir algo pesado ( por lo menos con esa intención).
Luego me informé que es “ escrito en el cual un autor desarrolla sus ideas sin necesidad de mostrar el aparato erudito” y me encontré más desorientado que antes.
Que cuerno es el aparato erudito.Por lo poco que pude averiguar yo soy “un erudito a la violeta”.
Mis únicos ensayos ocurren en la cocina y demasiados fracasos me ocurren. Aún no puedo hacer la masa de hojaldre con la cual mi madre hacia riquísimos “MILHOJAS” . Perdón..
Por lo tanto insisto con el género cómico.
6 years, 11 months ago
A ver, que un ensayo no deja de ser una divagación mas o menos lógica y convincente sobre algo que se tenga muy pensado. Y si tiene que dar risa por mi bien también…
6 years, 11 months ago
Pepo: sería un ensayo fantástico si hablás sobre alguno de la cocina jajaja!! Yo qué sé, hagan lo que quieran. Estoy tan ocupada con el estreno de mi obra de teatro que no sé cuándo ni qué voy a escribir.
———- Mensaje agregado a las 17:13 ———- Mensaje anterior a las 17:04 ———-
NO SE LA PIERDAN!!!!!
LENGUA MADRE SOBRE FONDO BLANCO
Actúan: Lidia Castro Hernando
Alicia Costantino
Romina Rey
Asistente de Dirección: Gabriela Turco
Dirección: Felix Bello
Instituto Artístico Musical . Av. Independencia 1851 1º piso
Funciones: 11 y 18 de Enero
21.00 y 22.30 hs (2 funciones cada sábado)
Entrada: 60$ ¡LOS ESPERAMOS! — en Mar del Plata.
6 years, 11 months ago
Lidyfeliz
Claro CRAIG, y a mí que me parta un rayo!!
Ay, Lidy, no me pelees. Sabés que sos mi favorita . Mataría por ver tu espectáculo. Te felicito, seguro que será grandioso.
6 years, 11 months ago
No quiero que mates a nadie, craig y sí, creo que será un espectáculo realmente bueno!! Disfruté los ensayos durante todo el año y ahora viene la prueba de fuego. Lo mandé para que estén enterados mis amigos a quienes quiero muchísimo.
Me encanta ser la favorita de un rey. Jajaja!!!
6 years, 11 months ago
Bueno, creo que vamos a tner que hacer una especie de revolución o empezaremos el año sin temas!!!
ANITTA!!! y ¿las consignas? Es cierto que estos días sobre todo las mujeres tenemos mil cosas que pensar, pero… ¿aunque sea un juego? podríamos tenerlo antes de que fenezcael 2013
6 years, 11 months ago
Querida Lidy, espero que las tablas te den la satisfacción que merece la dedicación que le has prestado a la obra.
Que sean muchos sábados los que tengas la alegría de estar frente al público y que los aplausos sean música en tus oídos cada una de las funciones.
Un gran beso y como dijo Pepo MUCHA MERDE
6 years, 11 months ago
Chicos, estoy sin luz y despidiendo a mi tia que falleció ayer. Hace dos semanas me tocó despedir a mi tio también.Asi que si Dios quiere el Jueves arrancamos la ronda.Ojala sepan entender,
6 years, 11 months ago
Querida Anita: me he quedado sin palabras.
En este extraño y maravilloso mundo, muchas veces nos olvidamos que somos seres reales que tenemos una vida con alegrías y sinsabores.
Esta no será para ti una noche feliz. lo siento mucho.
Además quiero que sepas, que, si por cualquier causa crees que puedo serte útil desde este espacio, puedes contar conmigo
Un gran abrazo
6 years, 11 months ago
Bueno una buena… Volvió la luz, aunque no sé por cuánto.Los votos fueron:Mefisto ENSAYOCraigbale ENSAYOHarakiri ENSAYOlidy COMICODespis COMICOPepo COMICOY cómo necesito un poco de risa y leí por allí que me tocaría desempatar, elijo “Cómico” y espero que nadie se enoje…Si gana alguno de los caballeros que votó por Ensayo, lo estaremos viendo en la próxima ronda.Como uds. no tienen la culpa de mis problemas y considerando que volvió loa luz, ahora arranco la ronda.Gracias a todos por comprender!!
LINK:
6 years, 11 months ago
Anittaa, repito lo que te dijo Despistada. Espero que el 2014 te trate mejor.
Un beso.———- Mensaje agregado a las 00:34 ———- Mensaje anterior a las 00:28 ———-Lidy, primero te felicito. Segundo, por favor aclaranos cuál es tu intervención en la obra. Aunque escribiste “mi obra de teatro”, entiendo que no sos la autora. ¿O sí? Mariana Obersztern, ¿no será un seudónimo tuyo? ¿O ella es amiga tuya? Humildemente solicito más precisiones…
6 years, 11 months ago
Gracias chicos, y cosa de no creer el 31 a la noche perdí a mi tio padrino. Asi que un fin de año complicado.Gracias por sus palabras.
6 years, 11 months ago
La verdad, imagino que este diciembre del 2013 no vas a poder olvidarlo, aunque espero sinceramente que puedas al menos superarlo.
Cuando de pronto nos abandonan sin darnos respiro, varios seres queridos, es casi para ponerse supersticioso y pensar que los demonios se instalaron en la casa.
La verdad me da satisfacción tu entereza y las ganas de seguir peleándole a la vida ante tanta muerte.
Te queremos y estamos aquí para lo que podamos ayudar.
Un gran beso. Susana
6 years, 11 months ago
 

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