Ensalada de situaciones, Ronda 8 - año 2013

Ensalada de situacionesRonda 8, Año 2013ObjetivoEscribir un texto basándose en el género propuesto, trabajar conjuntamente los textos publicados y elegir un texto ganador de la ronda.Reglas• Se pueden publicar hasta tres textos por usuario.
• El texto puede ser cuento, prosa poética, poesía, etc.
• El texto debe tener una longitud máxima de 1000 palabras, sin contar el título.
• Cada texto debe tener un título.
• Antes de publicar, se recomienda revisar gramática y ortografía. Para verificar que el formato sea el correcto conviene Previsualizar antes de publicar.
• Durante las dos primeras semanas del juego se publican textos. Durante la tercera semana se pueden editar los textos la cantidad de veces necesarias, además de seguir publicando. La cuarta semana del juego es para votar.
• Durante las semanas de publicación y edición de texto se recomienda leer y comentar los textos publicados para colaborar en la corrección de los mismos.
• La edición de textos se debe realizar en el mensaje en que fue publicado y se recomienda escribir un nuevo mensaje avisando que se modificó el original.
• La votación la pueden realizar los usuarios que hayan comentado, al menos, los cuentos elegidos.
• Al votar se eligen tres textos, al primero se le otorga tres puntos, al segundo dos puntos y al tercero, un punto.
• Si al finalizar la ronda de votación se produjera un empate, durante la siguiente semana se desemparatá. En ese caso se podrá elegir sólo entre los textos finalistas.
• El autor del cuento ganador propondrá el género literario a usar en la ronda siguiente (la deberá enviar por mensaje privado al coordinador del juego).Cronograma
· Etapa de publicación de textos: Desde el Martes 24 de Septiembre y durante dos semanas
· Etapa de edición y publicación de textos: Desde el Martes 8 de Octubre y durante una semana
· Etapa de votación: Desde el Martes 15 de Octubre y hasta el Martes 23 de Octubre.El género propuesto por Despistada es:“Crónicas de Viaje”Thread de ayuda sobre géneros literarios
7 years, 2 months ago
Presumo que las crónicas de viajes pueden ser ficticias.
De no ser así estoy en el horno, no creo que pueda sacarle mucho jugo a un viaje de poco más de dos horas desde Claypole hasta la Ciudad Universitaria. Eso si, ida y vuelta.
Querida hermanita, podrias haber sido un poquito más popular.
7 years, 2 months ago
Me gusta!!..no es la distancia lo que hace al viaje, el más difícil es hacia uno mismo así que da para unas buenas historias..
7 years, 2 months ago
PEPO!!!, la literatura, casi por definición es ficción, y si hay algo que no te falta es imaginación. Por otro lado, sin ir más lejos he escuchado mil anécdotas de un cierto viaje a La Rioja!! Y si hablamos de Excursiones de Pesca?, No te me achiques que material tenés de sobra. Se me ocurrió el tema, no exactamente porque tenga una idea sobre algo ocurrido en alguno de mis viajes (lo de los cocodrilos por Ej.), sino porque recordé un sencillo viaje, del “antes de”, hecho a Entre Ríos, y le vi una linda vena.
Así que exprimir el coco que si de anécdotas viajeras se trata se que sabes bastante.———- Mensaje agregado a las 11:58 ———- Mensaje anterior a las 11:57 ———-Eso mismo Sonia!!!, Cada uno puede encontrar el tema dónde su imaginación lo lleve
BRavo por la interpretación
7 years, 2 months ago
UYYY!!! qué temazo! tengo tanto para contar… pero no sé si podré escribirlo… mis viajes siempre han sido como grandes anécdotas para contar en voz alta a mis amigos y parentela, pero únicamente cuando me preguntaban. Nunca hice de eso una costumbre. Lo mismo que mostrar fotos, Veré si me animo.
7 years, 2 months ago
Compis no se asusten. Es posible que desde mañana a la noche hasta el Martes no puedan entrar al foro. Habrá migración. Crucemos los dedos y nos volveremos a ver! jejejeje
7 years, 2 months ago
LOS ÚLTIMOS PELDAÑOS DE UNA ESCALERA - CRAIG: como siempre una historia llena de elementos fantásticos y excelentemente escrita, Craig. Sin embargo, creo que entra dentro del género fantástico y no de viajes. Para mí, el género empezaría justo donde lo dejaste. Me atengo a la definición del género tal como la presentó Anitta al comienzo del juego. Veamos qué dicen los compañeros cuando todo vuelva a la normalidad.
Un abrazo.———- Mensaje agregado a las 15:40 ———- Mensaje anterior a las 14:27 ———-MI LONDRES OCULTA
Amo Londres, con ese amor instintivo de la persona que sabe que ha estado allí, mucho antes de su primer viaje. Es, por cierto, una de las capitales más antiguas y extensas. Algunos la llaman país. Allí viven millones de personas y todos se consideran londinenses. Para quien, como yo, la prefiere al resto del mundo, no tiene defectos, tal como no tiene defectos la persona de quien nos enamoramos.
En un día bueno, tranquilo, sin demasiados autos, lluvia o nieve, toma unas cuantas horas atravesar esta metrópolis de Norte a Sur. En el camino es inevitable toparse turistas, muchos turistas.
Una de las principales ventajas de ser local en una tierra de turistas, como lo fui durante un año, es que, después de un tiempo, uno deja de visitar lugares superpoblados y comienza a descubrir los rincones que muestran la verdadera cara de una ciudad, su cultura, su historia y su gente. Esos rincones están lejos de la Abadía de Westminster, los negocios de Oxford Circus ,o del Palacio Real.
Una cosa que aprendí en mi primer viaje fue que a la hora de explorar Londres hay dos cosas que resultaban indispensables: un paraguas y una guía A-Z. Caminar es genial pero aún mejor es hacerlo en colectivo; pero no los que no tienen techo, donde se comparte con otros que tampoco conocen la ciudad. La verdadera aventura está en los buses de dos pisos, para los que no se hace fila al subir y los verdaderos personajes de esta ciudad existen y conviven. El bus estaba repleto. Trabajadores de oficina, nerviosos por llegar a tiempo adonde fuera y visitantes cargados con enormes cámaras y mapas. Recordar me calienta el corazón y me anima el deseo de regresar.
Elegí el día domingo para mi primer recorrido. Estaba en el centro y comencé desde ahí por la mañana. El bus 23 me llevó desde Trafalgar Square hasta Liverpool Street, a unas pocas cuadras del primer destino, Brick Lane, en el este de la ciudad: pintoresca, ecléctica, histórica y energizante, era uno de los barrios más pobres de la ciudad, sede de la gran inmigración asiática. En sus restaurantes he comido el mejor curry de la isla.
Es aquí mismo donde, hace muchas décadas, Jack el Destripador solía seducir a sus víctimas llevándolas a tomar un trago en el famoso The Ten Bells. Hoy, un pequeño pub de barrio en el que pude tomar una pinta de cerveza en la mesa que, dijeron, pertenecía a Jack. Emocionante para mí, una amante de las historias de crimen y misterio.
Jóvenes artistas, músicos callejeros, actores de teatro under y amantes de lo retro pululaban en Brick Lane, una imagen que no muestran las agencias de turismo. Resultó el mejor lugar para observar, oler y oír la Londres del siglo XXI.
De ahí a la Pequeña Venecia, como la llaman los locales por similitud, un oasis en medio de una jungla de cemento. Los canales acuáticos y las diminutas veredas me permitieron disfrutar la ciudad al escaparme de ella. El contraste con su vecina Camden fue absoluto: tenía delante algunas de las mansiones más caras de Londres: imponentes construcciones de estilo victoriano y eduardiano, casonas de fachadas blancas y ladrillos descubiertos, con grandes ventanales.
Pero yo quería buscar historia y alejarme de todo el turismo. Preguntando, me enteré que el lugar obligado era Crystal Palace, en el extremo sudeste de la ciudad. Sólo 20 minutos en tren: uno de los puntos más altos de la ciudad. El Palacio de Cristal es, me aseguraron, el lugar donde la alta sociedad de principios del siglo XX buscaba relajarse y recuperar energías. Resultó que el edificio de vidrio había sido destruido en 1870 por un incendio y en su lugar había un gigantesco parque, con lagos, juegos, un estadio de fútbol.
Volví ocho veces. Quien no ama Londres es porque no la conoce.
7 years, 2 months ago
MI LONDRES OCULTA: bárbaro tu relato, Lidy. Nos hiciste pasar unos momentos muy lindos en Londres (ciudad que no he visitado) y hasta nos tiraste datos en caso de tener el privilegio de pisarla. Totalmente de acuerdo, yo tampoco soy “turista de monumentos”. Por eso, jamás iría en esos viajes que tenés guías y toda la parafarnalia. Para conocer una ciudad, mejor sus barrios, su café, su gente… Como tu Londres Oculta.
7 years, 2 months ago
Gracias, Craig. Es un relato verdadero. Por supuesto que tuve que recorrer mi agenda de viajes y al ver algunas de las fotos que saqué lloré un poquito. Siempre dije que me gustaría morir en Londres.
Lástima que las fotos no sean digitales. Me hubiese gustado compartir alguna. Un abrazo lluvioso y frío desde Mar del Plata.
7 years, 2 months ago
Por supuesto!!!, la cuestión es… se enterarán todos nuestros colegas?
Mientras tanto, HOLA LIDY!!!, ya cruzamos algunas palabras en te digo la palabra, pero en verdad estoy más que contenta volver a leerte!
Un gran abrazo
7 years, 1 month ago
Qué suerte que volvió el sitio… hasta leí rumores que cerraba y todo. Pensé… ¿y mis compañeros del alma? ¿Cómo los ubico? Es una suerte volver…———- Mensaje agregado a las 21:24 ———- Mensaje anterior a las 03:09 ———-Han vuelto, compañeros?———- Mensaje agregado a las 21:24 ———- Mensaje anterior a las 21:24 ———-Han vuelto, compañeros?
7 years, 1 month ago
Craig, me gustó tu cuento. La idea en sí es de lo más creativa, ahora bien explicame algo porque no entiendo… ¿qué haces escribiendo con tan pocas palabras? jajaja
7 years, 1 month ago
Me encanta Anita que me leas… ¿Que por qué tan pocas palabras? Porque no quiero cansar. Hay que dejar que otra gente se exprese. En unos días, supongo que esto vuelve a la normalidad… (de paso, mal por Psicofxp por decir una cosa y hacer otra totalmente distinta).
7 years, 1 month ago
craigbale
Me encanta Anita que me leas… ¿Que por qué tan pocas palabras? Porque no quiero cansar. Hay que dejar que otra gente se exprese. En unos días, supongo que esto vuelve a la normalidad… (de paso, mal por Psicofxp por decir una cosa y hacer otra totalmente distinta).
¡Qué venga más gente al avispero entonces!
Llamemos a la patota…
Un placer leerte Craig
7 years, 1 month ago
Hola a todos y a todas. (perdón, el no poder entrar en este sitio me obligo a ver demasiada TV).
Nuevamente Psico en el eter !!. Aunque parece que hay tanto entusiasmo como lo tendría un náufrago de una isla solitaria en ponerse a nadar.
Solamente dos textos !!!!. Una verguenza. Ni la perjeñadora del tema ha hecho su contribución.LOS ÚLTIMOS PELDAÑOS DE UNA ESCALERA- CRAIGBuenísimo. Me hizo recordar un cuento sobre un señor que creía estar en el cielo y estaba en el infierno.
Quizás este cuento tendrá una segunda parte donde estaría el relato de un viaje muy especial.MI LONDRES OCULTA- LIDYOcho viaje a Londres !. Y cuantos otros lugares habrás visitado Lidy. Que suerte inmensa !
El poder conocer otras costumbres y no digo otras gentes ya que una mala persona lo es igual aquí que en Madagascar.
Lindo relato y en cuanto a no amar aquello que no se conoce no es tan así. Hay mucha gente que se desenamora cuando conoce el objeto de su amor.
Esperemos recibir más contribuciones. Yo estoy empollando la mia.
7 years, 1 month ago
LETONIA - CRAIG Un cuento memorable, no solo por lo acertado del planteo existencialista (tema del cual podríamos hablar frente a frente porque yo no me escaparía) sino porque como quiero creer que tiene algo de autobiográfico estoy dispuesta a compartir con vos toda tu plata tio Patilludo, perdón, Craig y viajar por el mundo llevándote de la mano si es preciso para que no te vueles. No sos aburrido, para nada!!, perdón, quise decir, el narrador no es aburrido, tiene la cabeza llena de pensamientos interesantes y solamente tiene que pasar esta etapa de duelo necesaria para seguir adelante sin la molesta sombra.
Muy bueno!!!
7 years, 1 month ago
Gracias Lidy por la lectura. Lamentablemente, el relato tiene poco de autobiográfico. Ni soy rico ni vivo de la renta, ni me paso un tercio del año viajando por el mundo. Tampoco perdí a mi sombra. Lo que sí, me gusta tener charlas “existencialistas”, así que encantado de tenerlas, pero no en Letonia jaja. Gracias, como siempre, por tus lecturas tan amables.
***
El editor de texto funciona mal, te borra el texto y hay que pegarlo nuevamente. Cuidado.———- Mensaje agregado a las 16:09 ———- Mensaje anterior a las 16:08 ———-Gracias Pepo por tu lectura, me alegra que te haya gustado. Esperamos tu texto.———- Mensaje agregado a las 16:09 ———- Mensaje anterior a las 16:09 ———-Gracias Pepo por tu lectura, me alegra que te haya gustado. Esperamos tu texto.———- Mensaje agregado a las 16:10 ———- Mensaje anterior a las 16:09 ———-Ah, y Lidy, con lo que has viajado en tu vida, no esperamos menos de un par de textos para esta ronda!!!———- Mensaje agregado a las 16:10 ———- Mensaje anterior a las 16:10 ———-Ah, y Lidy, con lo que has viajado en tu vida, no esperamos menos de un par de textos para esta ronda!!!
7 years, 1 month ago
Estoy escribiendo otro. Veremos. Estoy un poco desmoralizada porque a decir verdad, me parecías un buen partido!! jajaja. Qué se le va a hacer!! Letonia es fantástica para esas charlas. Voy a tener que viajar al sur para tomarnos un café, pero desde ya te digo que yo me pago el mío y vos el tuyo, porque ahora que sé que sos pobre no puedo aprovecharme de vos. JAJA
———- Mensaje agregado a las 17:49 ———- Mensaje anterior a las 16:08 ———-
VIAJE SIN PASAPORTE
Después de desayunar tomo mi cámara digital. Son las 10 de la mañana. Salgo del departamento y en planta baja el portero me abre la puerta y me desea un buen día. —Humberto, ¿puedo tomarle una foto para mi álbum? Su peluquín pelirrojo está un poco ladeado pero me da no sé qué decírselo. Clic. En la calle enfilo hacia mi izquierda. En el contiguo, Edificio Boulevard, Esteban limpia con esmero las manijas de bronce. Nos saludamos. —¿Se va de viaje, Lidia? —Sí, pero será un viaje corto. Después lo veo. ¿Me deja tomarle una fotografía? Sonríe orgulloso y enarbolando el trapo en una mano y el líquido limpiador en la otra mete panza y se coloca una sonrisa artificial. Clic. Sigo hasta la esquina, al cyber de Telefónica. Entro a saludar a Liliana, siempre de buen humor, ella. Le encanta la idea de que le saque una instantánea y me pide una copia para su hija Mariela Clic. No hay nadie. ¡Qué lástima! Los personajes que se encuentran a la tardecita, hipnotizados frente a las pantallas, son interesantes. Es el cyber más caro del barrio. Le doy un beso y salgo, para doblar en la esquina hacia la izquierda por la calle Sarmiento. Por veinte metros solo tengo a mi lado los vidrios de las cabinas telefónicas vacías. Algunas personas esperan colectivos. Tomo tres fotos: una viejita con bastón, clic; una señora con dos chicos, clic; y una pareja de adolescentes clic. Nadie se da cuenta. La entrada de la panadería Pastorivo está abierta. Entro y a la panadera que conozco poco le digo: —Estoy haciendo un trabajo periodístico sobre los negocios del barrio. Clic, clic, clic, a ella al pan y a las bandejas con facturas. —¡Gracias! Sigo mi camino y muy a pesar mío me topo con el encargado del edificio Mar del Plata: un día, lavando la vereda a las 11 de la mañana, me manchó con lavandina un pantalón nuevo. Por supuesto está preparado para tirar un baldazo. Me ve y le digo: —Yo espero… no te aflijas. Mientras ¿puedo sacarte una foto? Ni espero su respuesta: clic; la vereda está mojada y él sigue con su cara de asco de siempre. Aprovecho para tomar unas fotos a los colectivos, todos variopintos. Para mi sorpresa, un adolescente sentado en el 541 me está sacando una fotografía con su celular. Sonrisa de foto para él. Clic ajeno.
La vereda ya está seca. El maldito ya se metió en su departamento y puedo pasar sin peligro. Veinte metros: Vittal, cuya puerta principal se abre en la esquina. Es una casa típica, construida en piedra y techo de tejas rojas. Hermosa residencia convertida en empresa de emergencias médicas. Clic. Tres ambulancias estacionadas. Los médicos me conocen y saludan, mientras les tomo una foto: clic. Rodeo la esquina y camino por la Avda. Colón; dos ambulancias para niños que parecen carritos de juguete: Vittal Infantil. Clic. Siempre a mi izquierda, uno, dos, tres edificios de departamentos: nadie en la puerta. Estos encargados son muy respetuosos de los horarios de limpieza de veredas. Clic, clic, clic. Los palieres de todos son idénticos porque fueron construidos por el mismo arquitecto: ¡Qué soberanamente aburridos! Colón I, Colón II y Colón III. Tampoco se esforzaron mucho para ponerles el nombre por cierto. Desde aquí, veo una hilera de autos estacionados. Clic. Una entrada de estacionamiento a mitad de cuadra: la primera, corta la fila interminable. Clic. Me siento intrigada por la falta de personas a esta hora. Otros tres edificios; Marimar IV, Caracola II y Aguas azules. Son absolutamente diferentes uno del otro, y me agradan. Clic: un palier con espejos, mesa de caoba y dos silloncitos provenzales. Clic: entrada estilo los 70’, lámpara de pie, escritorio para el sereno. Clic: una entrada en donde las plantas dominan, exuberantes, vivas, de una hermosura casi agresiva. Oh!! Ahí llega la cieguita con su bastón, todos los días, a paso ágil. Nunca pude explicarme cómo ella puede caminar casi corriendo alrededor de la manzana y yo voy a tranco corto. Hasta la envidio: mis piernas no son lo que eran hace veinte años y no las quiero. En la ochava, un Laverap. Lástima que no pueda sacar fotos del calorcito que se escapa por las rendijas de la puerta de entrada. Sí le tomo una fotografía a David y a su mujer Lisa, los dueños del local. Clic.
Enfilo por la calle Alsina, la calle más ventosa de la ciudad. Y la más descuidada: la gente que pasea sus perros por aquí no lleva bolsitas de nylon. Hay solamente dos construcciones: ambas de estilo antiguo, abandonadas, con remiendos de pintura, y con palieres muy pequeños. Tengo que comparar: clic. Clic. En la primera, Rosmar, nunca parece vivir nadie: las persianas cerradas, los balcones pelados y la vereda sucia. No tiene portero. En la que le sigue, Mar Verde, una viejita está por entrar con su caniche toy. Me ladra. Clic. Aquí tampoco queda lugar para estacionar. Faltan solamente 10 metros para llegar a la esquina: a través de los vidrios, el salón de un restaurant mediocre. Clic. No hay comercio que dure más de 3 meses en este sitio. ¿Estará maldito? Me produce tristeza. Y allí enfrente los tengo, son míos, el mar, la playa, la arena…Clic, clic, clic. Tomo por el Boulevard Marítimo, la única cuadra con recova, y después de entrar al quiosco, comprar un atado de cigarrillos y sacarle una foto a Sergio: Clic, paso por Aguas de Mardel, clic. Claro de Luna, clic. Estos edificios son los más antiguos de la ciudad, los más señoriales, cuidados, con entradas amplias, palieres de gran categoría, luminosos y hermosas plantas. Julio y Mariano son los encargados, ambos jóvenes y atractivos, pero casados… una pena, clic. Clic. Se ríen: ya se ha corrido la voz de mi viaje fotográfico. Al fin, una foto panorámica de la entrada de Pleamar, donde vivo. Ascensor, llave, café. Fue un viaje muy ajetreado. También me cansé.
7 years, 1 month ago
VIAJE SIN PASAPORTE: Lidy, hermoso que, teniendo tantos lugares del mundo sobre los cuales escribir, hayas elegido a tu amada Mardel. También excelente por este viaje mínimo, totalmente original, a base de clics. Relato muy visual, largo para lo que nos tenés acostumbrados, lleno de detalles. Y es que se esperaba que sea visual, si la protagonista en la cámara y las imágenes de la ciudad. Muy conseguidas, por otra parte, las descripciones (sillones provenzales, palieres pequeños, remiendos de pintura y muebles de los 70). Te felicito.
7 years, 1 month ago
Qué raro! Aquí sí me aparece editar mensaje (en Nuevo Nuevo, no) aunque tenga que copiar y pegar todo para corregir. Me dijo Anittaa que a todos les está pasando lo mismo. Es así?———- Mensaje agregado a las 16:03 ———- Mensaje anterior a las 13:15 ———-EL MÉXICO FANTÁSTICO
Siempre tenemos presente a la muerte y muy seguido experimentamos gran terror. Hace unos años fui de vacaciones a Acapulco. En el viaje desde el Distrito Federal pasé por la ciudad de Taxco, famosa por sus minas de plata. Era de mañana. Di una caminata por sus calles estrechas, retorcidas y empinadas: se asienta sobre un cerro peñascoso. Admiré sus mil y una artesanías, sus casas de estilo virreinal, sus museos, y especialmente su templo parroquial Es un edificio barroco construido por orden de José de la Borda, en honor a Santa Prisca y está recubierto todo en su interior con láminas de oro. Por la tarde regresé al cuarto de hotel que había tomado. Abrí la ventana y me asombré con la destreza que parecen poseer las construcciones para adherirse a la montaña. Da la impresión de que esta se inclinara adrede para deshacerse del hombre y de sus cosas. Al día siguiente me levanté a eso de las diez, sin preocupación alguna, sin tener la mínima idea de lo que me esperaba en el camino rumbo al puerto. Después de que en el comedor dejé los platos limpísimos de huevos rancheros, exquisitos, me subí al automóvil alquilado, encendí el motor y empecé a andar. Después de bajar las cumbres en zigzag, llegué al llano, preludio de la costa. El terreno ya no era montañoso, pero el camino estaba acompañado por un escurrimiento de agua, al que con bastante atrevimiento se le podría otorgar el título de río, de aguas cristalinas que reflejaban los rayos del sol al chocar contra las piedras distribuidas sin ton ni son en la corriente. Aunque las ventanillas iban abiertas, respiraba con gran dificultad porque el aire entraba a la cabina como jadeando: ese aire que aplasta los insectos contra el parabrisas. Escuchaba el chillido de animalitos escondidos entre los matorrales mientras el estéreo a todo volumen, reproducía música de Charlie Parker. Dejé atrás el terreno abrupto y entré en un llano curvo. Por la derecha y a unos quince metros corría el río, que parecía retarme, intrépido, a ver quien llegaba primero al mar. Al salir de una curva cambié el cassette; quité el de Parker y puse el de Cold Play. Para esta pequeña operación me había agachado un poco, y al levantar la cabeza, a unos cincuenta metros, en la raya amarilla divisoria de los dos carriles, vi una mujer delgada, vestida de blanco, de cabellos largos cayendo sobre su espalda, con los que traveseaba el viento; me di cuenta de que mantenía los brazos levantados, girando sobre si misma. No me extrañó. Podía ser que viviera en alguna de las muchas chozas instaladas al costado del camino; esas reconfortantes casas rancheras con sus cocinas de adobe y fogones con lumbre de madera que ofrecen a los viajeros sabrosos productos comestibles. Digo que no me asombré, pero bajé la velocidad para no golpear a la mujer, porque noté que no miraba hacia ningún lado. Me acerqué lentamente, pasé a un metro de distancia y seguí despacio para verla por el espejo retrovisor. Y ahí fue cuando el terror me mordió, mis piernas temblaron, se me arrugó la piel de todo el cuerpo y un terrible escalofrío me corrió por la espalda como un chorrito de agua helada: la mujer había desaparecido así, de repente. Por suerte a los pocos kilómetros encontré una fonda, una de esas casitas de madera con techo de varillas largas y secas, de ajonjolí: matorrales exclusivos de la tierra caliente mexicana que crecen a la vera de ríos y de arroyos. —¿Me da una cerveza bien helada? le pedí a la propietaria, una mujer pequeña, de rostro moreno y redondo, cabellos amarrados en dos trenzas, brazos gruesos, caminar lento, sonrisa alegre y franca que seguramente nunca dejaba sus labios. —¿Qué le ocurre, señora? —me preguntó al verme tan asustada. —Una… una mujer… Estaba parada en el medio de la carretera… Y cuando pasé junto a ella, desapareció misteriosamente… Así como le cuento… Si no me cree, qué voy a hacerle… pero así fue. —Le creo, por supuesto que le creo, pues eso mismo me han contado otros viajeros. Y es que hará cosa de un mes, allí hubo un accidente en el que hubo muchos muertos, El autobús cayó por la barranca y se hizo pedazos al chocar contra las enormes piedras del río.
Yo no podía dar crédito a lo que me decía. La aparición de la mujer en la carretera era un hecho fantástico. —Ya, ya, señora, por favor; no siga contándome de muertos; mejor tráigame otra cerveza.
—No se aflija… una vez que la ven, nunca más se le aparece a la misma persona.
7 years, 1 month ago
¡Hola! No soy de participar en el foro, suelo entrar varias veces para leer y nada más… Pero estuve mirando un poco los Juegos y la verdad me gustaron mucho. Así que, bueno, me dieron ganas de participar.
Estuve leyendo los textos de Craig y Lidy, y me se me hicieron muy interesantes. Prometo que ni bien pueda se los voy a comentar. Por ahora, dejo el mío:
Un lugar oscuro y silenciosoEl camino era muy largo. El Sol me pegaba de lleno en la cara y me hacía arder las quemaduras. De vez en cuando pasaba algún auto por el camino de tierra y tenía que ponerme a un costado. Me parecía que todas las miradas se clavaban en mí y no sabía qué cara poner. Me sentía muy enrarecido, como si tuviera electricidad vibrando por todo el cuerpo. Y sin embargo tenía que seguir.
Era difícil dejar de sentirme así de mal. En aquel momento tenía ganas de encerrarme en algún lugar oscuro y silencioso y que no pudiera verme nadie durante mucho tiempo. Pero no podía. Estaba solo en un pueblito, sin nadie que me acompañara, y no podía volver porque en ese viaje había puesto toda mi fuerza. Había dejado el trabajo, había preparado la mochila y me había subido al tren. Pero eso no lo había hecho solo. Con mi amigo nos habíamos pasado meses hablando del viaje, era algo que queríamos desde hacía mucho, y ahora podíamos hacerlo. Sólo teníamos que juntar algunos ahorros y dejar nuestros trabajos. El resto era abandonarse al camino.
Después de unos pocos meses de hablarlo tomamos en el tren hacia Córdoba. Estuvimos en la ciudad y nos quedamos en un hostel. Después nos tomamos un colectivo a la Quebrada del Condorito y acampamos ahí un par de noches. En ese lugar mi amigo discutió con su novia por teléfono por ciertas cosas que ella había encontrado sobre él. Entonces él me dijo que teníamos que volver. Es increíble cómo pueden derrumbarse las cosas en las que uno pone tanto de sí, tan de repente. Yo me quedo, le dije.
Pero ahora el camino ardía y el Sol era muy largo y los autos quemaban. Y no había oscuridad ni silencio por ninguna parte. Caminaba hacia el pie del Pan de azúcar. A pesar de las ganas que tenía de quedarme en mi carpa, estaba en Cosquín y al menos tenía que subir al cerro.
El camino se hacía de a poco más elevado y tenía más plantas y rocas a los costados. En algunos tramos había pilares de piedra en los bordes, y yo los aprovechaba para descansar unos minutos y tomar agua, e incluso alguna que otra vez para leer unas páginas de El guardián entre el centeno. Pero nunca llegaba a concentrarme en la lectura. Cuando los autos pasaban, sentía las miradas como muchas agujas y tenía ganas de esconderme. Pero seguía caminando.
En un punto, cuando ya me parecía que faltaba poco, el camino pasaba sobre una especie de puente. Tenía barandas a los costados y aproveché para sentarme a leer. Pero los autos pasaban ahora más seguido y se me hacía imposible. Quería estar solo aunque fuera un rato sin que me tuviera que ver nadie, y entonces me fijé que en donde terminaba el puente había varias rocas por las que se podía bajar. Por lo que se veía, la parte de abajo estaba llena de malezas, rocas, y telarañas. Aún así me pareció mejor que los coches y bajé
Debajo del puente, el suelo estaba lleno de basura. Papeles de comida, latas, botellas y, a un costado, una mierda. Me fijé entonces en lo fuerte que se escuchaban los sonidos ahí abajo. Cada paso que daba, cada ruido que hacía, cada respiración, se amplificaba diez veces en ese lugar y retumbaba. Me alejé todo lo que pude de la mierda y me senté contra una de las paredes, sobre mi mochila. Entonces me puse a leer. Escuchaba cuando los autos pasaban por arriba y me sentía bien por no estar ahí.
Cuando ya estaba pensando en seguir, escuché una moto que frenaba arriba. Yo esperé, y entonces escuché cómo alguien bajaba por las piedras. Me paré y pensé qué hacer. Lo que menos quería era que me encontrara ahí nadie.
Entonces, sin haber llegado a asomarse adonde yo estaba, el hombre que había bajado empezó a gritar bendiciones como si no hubiera mañana. Uf, gracias, dios, decía. Exclamando con fuerza, dejándose llevar. Ay, dios, gracias. Qué bueno, qué bueno.
Estaba cagando. Había escuchado cuando se desprendía el cinturón y se bajaba el pantalón.
Yo no sabía qué hacer. Miré de nuevo mis cosas en el suelo, pero sabía que con lo mucho que ese lugar potenciaba los sonidos el hombre me iba a escuchar si agarraba todo y me metía entre la maleza. Preferí esperar. Tenía la esperanza de que se fuera sin más.
El hombre seguía soltando bendiciones mientras se escuchaba lo que hacía con todo detalle. Yo trataba de no moverme. De respirar poco. De no tragar saliva. Pero en eso fallé. Aunque puse todo mi empeño en no tragar saliva, terminé haciéndolo igual. Y de verdad se escuchaba, aunque fuera algo tan mínimo como eso. Desde el primer momento en que tragué saliva no percibí más los ruidos del hombre. Es horrible estar en silencio esperando que no pase algo que probablemente de cualquier manera vaya a pasar.
Después escuché cómo se subía los pantalones y se ajustaba el cinto. Esperé. Una pisada. Dos pisadas. Y a la tercera, el hombre se estaba asomando adonde yo estaba. Su cara, más que roja, violeta. Una expresión de vergüenza terrible. Yo no sabía qué hacer o decir. Parecía una buena persona y eso hacía que me sintiera peor. Hola, le dije entonces. No se me ocurrió otra cosa. Hola, me respondió con voz vencida, ¿Estás parando acá? No, no, respondí. Y miré hacia el costado donde estaba la mierda. También bajé a…, dije y no agregué nada más. Ah, lo mismo que yo. Bueno. Bueno. Y subió por las rocas del costado.
Yo agarré rápido mis cosas y me interné en la maleza. Di varios pasos. Las telas de araña se me pegaban en la cara. Por qué carajo me tienen que pasar cosas como esta, pensé. Cuando escuché la moto arrancar, volví al puente y subí por las rocas.
Entonces seguí caminando.
7 years, 1 month ago
Candelero
¡Hola! No soy de participar en el foro, suelo entrar varias veces para leer y nada más… Pero estuve mirando un poco los Juegos y la verdad me gustaron mucho. Así que, bueno, me dieron ganas de participar.
Estuve leyendo los textos de Craig y Lidy, y me se me hicieron muy interesantes. Prometo que ni bien pueda se los voy a comentar. Por ahora, dejo el mío:
Un lugar oscuro y silenciosoEl camino era muy largo. El Sol me pegaba de lleno en la cara y me hacía arder las quemaduras. De vez en cuando pasaba algún auto por el camino de tierra y tenía que ponerme a un costado. Me parecía que todas las miradas se clavaban en mí y no sabía qué cara poner. Me sentía muy enrarecido, como si tuviera electricidad vibrando por todo el cuerpo. Y sin embargo tenía que seguir.
Era difícil dejar de sentirme así de mal. En aquel momento tenía ganas de encerrarme en algún lugar oscuro y silencioso y que no pudiera verme nadie durante mucho tiempo. Pero no podía. Estaba solo en un pueblito, sin nadie que me acompañara, y no podía volver porque en ese viaje había puesto toda mi fuerza. Había dejado el trabajo, había preparado la mochila y me había subido al tren. Pero eso no lo había hecho solo. Con mi amigo nos habíamos pasado meses hablando del viaje, era algo que queríamos desde hacía mucho, y ahora podíamos hacerlo. Sólo teníamos que juntar algunos ahorros y dejar nuestros trabajos. El resto era abandonarse al camino.
Después de unos pocos meses de hablarlo tomamos en el tren hacia Córdoba. Estuvimos en la ciudad y nos quedamos en un hostel. Después nos tomamos un colectivo a la Quebrada del Condorito y acampamos ahí un par de noches. En ese lugar mi amigo discutió con su novia por teléfono por ciertas cosas que ella había encontrado sobre él. Entonces él me dijo que teníamos que volver. Es increíble cómo pueden derrumbarse las cosas en las que uno pone tanto de sí, tan de repente. Yo me quedo, le dije.
Pero ahora el camino ardía y el Sol era muy largo y los autos quemaban. Y no había oscuridad ni silencio por ninguna parte. Caminaba hacia el pie del Pan de azúcar. A pesar de las ganas que tenía de quedarme en mi carpa, estaba en Cosquín y al menos tenía que subir al cerro.
El camino se hacía de a poco más elevado y tenía más plantas y rocas a los costados. En algunos tramos había pilares de piedra en los bordes, y yo los aprovechaba para descansar unos minutos y tomar agua, e incluso alguna que otra vez para leer unas páginas de El guardián entre el centeno. Pero nunca llegaba a concentrarme en la lectura. Cuando los autos pasaban, sentía las miradas como muchas agujas y tenía ganas de esconderme. Pero seguía caminando.
En un punto, cuando ya me parecía que faltaba poco, el camino pasaba sobre una especie de puente. Tenía barandas a los costados y aproveché para sentarme a leer. Pero los autos pasaban ahora más seguido y se me hacía imposible. Quería estar solo aunque fuera un rato sin que me tuviera que ver nadie, y entonces me fijé que en donde terminaba el puente había varias rocas por las que se podía bajar. Por lo que se veía, la parte de abajo estaba llena de malezas, rocas, y telarañas. Aún así me pareció mejor que los coches y bajé
Debajo del puente, el suelo estaba lleno de basura. Papeles de comida, latas, botellas y, a un costado, una mierda. Me fijé entonces en lo fuerte que se escuchaban los sonidos ahí abajo. Cada paso que daba, cada ruido que hacía, cada respiración, se amplificaba diez veces en ese lugar y retumbaba. Me alejé todo lo que pude de la mierda y me senté contra una de las paredes, sobre mi mochila. Entonces me puse a leer. Escuchaba cuando los autos pasaban por arriba y me sentía bien por no estar ahí.
Cuando ya estaba pensando en seguir, escuché una moto que frenaba arriba. Yo esperé, y entonces escuché cómo alguien bajaba por las piedras. Me paré y pensé qué hacer. Lo que menos quería era que me encontrara ahí nadie.
Entonces, sin haber llegado a asomarse adonde yo estaba, el hombre que había bajado empezó a gritar bendiciones como si no hubiera mañana. Uf, gracias, dios, decía. Exclamando con fuerza, dejándose llevar. Ay, dios, gracias. Qué bueno, qué bueno.
Estaba cagando. Había escuchado cuando se desprendía el cinturón y se bajaba el pantalón.
Yo no sabía qué hacer. Miré de nuevo mis cosas en el suelo, pero sabía que con lo mucho que ese lugar potenciaba los sonidos el hombre me iba a escuchar si agarraba todo y me metía entre la maleza. Preferí esperar. Tenía la esperanza de que se fuera sin más.
El hombre seguía soltando bendiciones mientras se escuchaba lo que hacía con todo detalle. Yo trataba de no moverme. De respirar poco. De no tragar saliva. Pero en eso fallé. Aunque puse todo mi empeño en no tragar saliva, terminé haciéndolo igual. Y de verdad se escuchaba, aunque fuera algo tan mínimo como eso. Desde el primer momento en que tragué saliva no percibí más los ruidos del hombre. Es horrible estar en silencio esperando que no pase algo que probablemente de cualquier manera vaya a pasar.
Después escuché cómo se subía los pantalones y se ajustaba el cinto. Esperé. Una pisada. Dos pisadas. Y a la tercera, el hombre se estaba asomando adonde yo estaba. Su cara, más que roja, violeta. Una expresión de vergüenza terrible. Yo no sabía qué hacer o decir. Parecía una buena persona y eso hacía que me sintiera peor. Hola, le dije entonces. No se me ocurrió otra cosa. Hola, me respondió con voz vencida, ¿Estás parando acá? No, no, respondí. Y miré hacia el costado donde estaba la mierda. También bajé a…, dije y no agregué nada más. Ah, lo mismo que yo. Bueno. Bueno. Y subió por las rocas del costado.
Yo agarré rápido mis cosas y me interné en la maleza. Di varios pasos. Las telas de araña se me pegaban en la cara. Por qué carajo me tienen que pasar cosas como esta, pensé. Cuando escuché la moto arrancar, volví al puente y subí por las rocas.
Entonces seguí caminando.
¡Qué bueno que haya un nuevo integrante en nuestro foro!¿Bienvenido a bienvenida?———- Mensaje agregado a las 00:58 ———- Mensaje anterior a las 00:58 ———-
Candelero
¡Hola! No soy de participar en el foro, suelo entrar varias veces para leer y nada más… Pero estuve mirando un poco los Juegos y la verdad me gustaron mucho. Así que, bueno, me dieron ganas de participar.
Estuve leyendo los textos de Craig y Lidy, y me se me hicieron muy interesantes. Prometo que ni bien pueda se los voy a comentar. Por ahora, dejo el mío:
Un lugar oscuro y silenciosoEl camino era muy largo. El Sol me pegaba de lleno en la cara y me hacía arder las quemaduras. De vez en cuando pasaba algún auto por el camino de tierra y tenía que ponerme a un costado. Me parecía que todas las miradas se clavaban en mí y no sabía qué cara poner. Me sentía muy enrarecido, como si tuviera electricidad vibrando por todo el cuerpo. Y sin embargo tenía que seguir.
Era difícil dejar de sentirme así de mal. En aquel momento tenía ganas de encerrarme en algún lugar oscuro y silencioso y que no pudiera verme nadie durante mucho tiempo. Pero no podía. Estaba solo en un pueblito, sin nadie que me acompañara, y no podía volver porque en ese viaje había puesto toda mi fuerza. Había dejado el trabajo, había preparado la mochila y me había subido al tren. Pero eso no lo había hecho solo. Con mi amigo nos habíamos pasado meses hablando del viaje, era algo que queríamos desde hacía mucho, y ahora podíamos hacerlo. Sólo teníamos que juntar algunos ahorros y dejar nuestros trabajos. El resto era abandonarse al camino.
Después de unos pocos meses de hablarlo tomamos en el tren hacia Córdoba. Estuvimos en la ciudad y nos quedamos en un hostel. Después nos tomamos un colectivo a la Quebrada del Condorito y acampamos ahí un par de noches. En ese lugar mi amigo discutió con su novia por teléfono por ciertas cosas que ella había encontrado sobre él. Entonces él me dijo que teníamos que volver. Es increíble cómo pueden derrumbarse las cosas en las que uno pone tanto de sí, tan de repente. Yo me quedo, le dije.
Pero ahora el camino ardía y el Sol era muy largo y los autos quemaban. Y no había oscuridad ni silencio por ninguna parte. Caminaba hacia el pie del Pan de azúcar. A pesar de las ganas que tenía de quedarme en mi carpa, estaba en Cosquín y al menos tenía que subir al cerro.
El camino se hacía de a poco más elevado y tenía más plantas y rocas a los costados. En algunos tramos había pilares de piedra en los bordes, y yo los aprovechaba para descansar unos minutos y tomar agua, e incluso alguna que otra vez para leer unas páginas de El guardián entre el centeno. Pero nunca llegaba a concentrarme en la lectura. Cuando los autos pasaban, sentía las miradas como muchas agujas y tenía ganas de esconderme. Pero seguía caminando.
En un punto, cuando ya me parecía que faltaba poco, el camino pasaba sobre una especie de puente. Tenía barandas a los costados y aproveché para sentarme a leer. Pero los autos pasaban ahora más seguido y se me hacía imposible. Quería estar solo aunque fuera un rato sin que me tuviera que ver nadie, y entonces me fijé que en donde terminaba el puente había varias rocas por las que se podía bajar. Por lo que se veía, la parte de abajo estaba llena de malezas, rocas, y telarañas. Aún así me pareció mejor que los coches y bajé
Debajo del puente, el suelo estaba lleno de basura. Papeles de comida, latas, botellas y, a un costado, una mierda. Me fijé entonces en lo fuerte que se escuchaban los sonidos ahí abajo. Cada paso que daba, cada ruido que hacía, cada respiración, se amplificaba diez veces en ese lugar y retumbaba. Me alejé todo lo que pude de la mierda y me senté contra una de las paredes, sobre mi mochila. Entonces me puse a leer. Escuchaba cuando los autos pasaban por arriba y me sentía bien por no estar ahí.
Cuando ya estaba pensando en seguir, escuché una moto que frenaba arriba. Yo esperé, y entonces escuché cómo alguien bajaba por las piedras. Me paré y pensé qué hacer. Lo que menos quería era que me encontrara ahí nadie.
Entonces, sin haber llegado a asomarse adonde yo estaba, el hombre que había bajado empezó a gritar bendiciones como si no hubiera mañana. Uf, gracias, dios, decía. Exclamando con fuerza, dejándose llevar. Ay, dios, gracias. Qué bueno, qué bueno.
Estaba cagando. Había escuchado cuando se desprendía el cinturón y se bajaba el pantalón.
Yo no sabía qué hacer. Miré de nuevo mis cosas en el suelo, pero sabía que con lo mucho que ese lugar potenciaba los sonidos el hombre me iba a escuchar si agarraba todo y me metía entre la maleza. Preferí esperar. Tenía la esperanza de que se fuera sin más.
El hombre seguía soltando bendiciones mientras se escuchaba lo que hacía con todo detalle. Yo trataba de no moverme. De respirar poco. De no tragar saliva. Pero en eso fallé. Aunque puse todo mi empeño en no tragar saliva, terminé haciéndolo igual. Y de verdad se escuchaba, aunque fuera algo tan mínimo como eso. Desde el primer momento en que tragué saliva no percibí más los ruidos del hombre. Es horrible estar en silencio esperando que no pase algo que probablemente de cualquier manera vaya a pasar.
Después escuché cómo se subía los pantalones y se ajustaba el cinto. Esperé. Una pisada. Dos pisadas. Y a la tercera, el hombre se estaba asomando adonde yo estaba. Su cara, más que roja, violeta. Una expresión de vergüenza terrible. Yo no sabía qué hacer o decir. Parecía una buena persona y eso hacía que me sintiera peor. Hola, le dije entonces. No se me ocurrió otra cosa. Hola, me respondió con voz vencida, ¿Estás parando acá? No, no, respondí. Y miré hacia el costado donde estaba la mierda. También bajé a…, dije y no agregué nada más. Ah, lo mismo que yo. Bueno. Bueno. Y subió por las rocas del costado.
Yo agarré rápido mis cosas y me interné en la maleza. Di varios pasos. Las telas de araña se me pegaban en la cara. Por qué carajo me tienen que pasar cosas como esta, pensé. Cuando escuché la moto arrancar, volví al puente y subí por las rocas.
Entonces seguí caminando.
¡Qué bueno que haya un nuevo integrante en nuestro foro!¿Bienvenido a bienvenida?
7 years, 1 month ago
BIENVENIDO, CANDELERO!!!! Qué bien tenerte con nosotros. Me alegra que hayas empezado con un relato de viaje. Me hiciste reir!!!! a qué mochilero no le ha pasado lo que contás? Escribís simple, como yo, sin muchos floreos. Eso me gusta.
Sugerencia para corregir: "escuché una moto que frenaba arriba. Yo esperé, y entonces escuché cómo alguien bajaba por las piedras.
A seguir escribiendo, compañero!!
7 years, 1 month ago

VIAJE DE INFANCIA(verso 1)Marzo de 1995, ojotas y marihuanaNos pasábamos odiando a nuestros padresY maestrosSumergidos en una tristeza eufóricaJugábamos a ser infelices(verso 2)La nieve lo tapaba todoEn nuestra habitación, sonaba la radioPlaneábamos viajar, tarde o tempranoA un lugar donde el sol derritiera el hielo(estribillo)Algún día volveremosRegresaremos como estamos ahora, sin un centavoEncontraremos nuestros huesos, los mezclaremosY los volveremos a donde pertenecen(verso 3)Mamá lloraba todo el tiempoPapá viajabaLa vida yacía lejos, y tú no estabasCerca como quería(estribillo)Algún día volveremosRegresaremos como estamos ahora, sin un centavoEncontraremos nuestros huesos, los mezclaremosY los volveremos a donde pertenecen(estribillo)Algún día volveremosRegresaremos como estamos ahora, sin un centavoEncontraremos nuestros huesos, los mezclaremosY los volveremos a donde pertenecen(coda/fade out)Oh, regresaremosTú y yoEl cielo y miles de coloresOh, regresaremosTú y yoEl cielo y miles de coloresOh, regresaremosTú y yoEl cielo y miles de colores
Se mezclan
Se mezclan
Se mezclan
7 years, 1 month ago
VIAJE DE INFANCIA - CRAIG: Qué hermosa! pensar que todo eso para mí comenzó dos décadas antes, “casi”. Imagino que va acompañada de esa música excelente que componés. Quiero escucharla!!! Me encantó.
7 years, 1 month ago
PURÉ Y PASTRAMI EN NUEVA YORK - CRAIG: JAJAJA!!! Con un tití así quien necesita un enemigo, no? Te imaginás que los terapeutas dijéramos las cosas que él le decía al protagonista? Increíble texto de un viaje que le dio más dolores de cabeza que placer, y lleno de humor, del bueno! Tenés razón, Nueva York es verticalísima y eso permite esconder las perversiones, las maldades, las rarezas. Pobre mono? Nada de pobre, se lo merecía. Yo creo que el buen señor (que como siempre tiene mucho dinero) se debió largar antes de que llegara mamita.
“tenía llenarle la bandeja de agua una vez por día”: agregale un “que” después de tenía, eh?
Totalmente de acuerdo: Es que hay cosas que mejor es no saberlas, para no arruinarse la vida.
7 years, 1 month ago
BRATISLAVA MON AMOUR - CRAIG: Hermoso relato, Craig. Me impresionó la detallada descripción en modo poético de la protagonista. No le sobra nada, no le falta nada. Como nos tenés acostumbrados, excelentes imágenes y sensaciones de todo tipo.
Me encantó: “el día se negaba a despedirse, luchaba como un animal moribundo”, sólo como muestra, este botón.
Agradezco que leyeras tan detenidamente mi relato mexicano. Ya editaré según tu sugerencia, del todo acertada. Un abrazo
7 years, 1 month ago
HIBERNACIÓN EN ALASKA - CRAIG : Tenés tanta imaginación!!! Sos tan prolífico que no puede creerse. Y aunque la historia parecería descabellada, la escribiste de tal modo que parece posible… más ún, probable. Me encantó que pusieras un narrador femenino. Muy bueno, Craig. Un abrazo alaskeño. Quisiera saber còmo se hace para meterse a dormir a voluntad durante 4 meses. Me hace tanta falta!
Yo me pregunto, sabiendo que se pueden postear solo tres cuentos, cómo vamos a hacer con los 6 escritos que publicaste? Jajaja
7 years, 1 month ago
¿Seis escritos? Upa. Es que… culpa de esta migración, los compañeros (que ya eran poquísimos) dejaron de escribir totalmente. Hay mucho espacio en blanco, y es deprimente el espacio en blanco. Alguien tiene que escribir, comentar y participar para levantar el ánimo de los foristas. Así que, en todo caso, estos escritos son una protesta. Mi protesta.
Gracias enormes por leer, Lidy. Me alegra que te haya gustado.
7 years, 1 month ago
Perdón, perdón y perdón ni se imaginan la semanita que pasé en Bs. As., parecía la loca del ir y venir. Ya estoy en casa, pero lamentablemente no puedo prometer mucho ya que twngo que volver el 6 y para peor!!!!, (MENTIRAS PARA MUCHO MEJOR!!!!) EL 15 NOS VAMOS DE PASEÍTO PÓR UN MES.
Así que si son algo pacientes llegaremos para contar un cuento de navidad (o el tema que en ese momento este en juego.
Mientras tanto vuelvo a pedir perdón, porque no tuve tiempo no ya de escribir, sino ni siquiera de leer.
Prometo que despues de MI MIGRACIÓN (mejor dicho NUESTRA MIGRACIÓN) volveremos a estar como siempre al pie del cañon
Besos a todos.
7 years, 1 month ago
UN HOMBRE DE TELGOPOR
BUSCA SU ALMA EN MONTPARNASSE
Estaba en un hotel en París, en el barrio de Montparnasse. Mi valija yacía sobre una cama de una plaza, sin abrirse. Me encontraba sentado en el borde de ella, contemplando el paisaje parisino a través de la ventana. A María nunca le había gustado París. “Es un cliché”, me decía. Sin embargo, me acompañaba. Ella estaba enamorada del báltico. Recuerdo cómo disfrutaba caminar por las calles de Tallin. Lo que más disfrutaba, sin embargo, eran los hoteles. Más precisamente, las habitaciones de los hoteles.
Era una muy buena fotógrafa. Había publicado varios libros de fotografía. Elegía con cuidado el hotel a hospedarse. Entonces, invitaba a gente que pasaba en la calle. Era muy complicado, porque tenías que convencer a los empleados del hotel que dejaran pasar a las personas, y convencer a las mismas personas. Pero María no tenía problemas en convencer. Seguramente, toda esa parafernalia de trípodes y bolsos ayudaba.
Hacía sentar a la gente en una silla. También, pero menos frecuentemente, sobre un borde de la cama o sobre un sillón. Siempre, a las espaldas de la persona, se veía una ventana. Al costado, había un velador. Ponía iluminación de modo que se veía un solo costado del modelo. El aspecto final que entregaban era muy melancólico. Ella pensaba en una “obra”, me decía. “No temo repetirme.” Siempre hacía las mismas fotos, y nunca sacaba en exteriores.
Ya no estaba conmigo. Un día, muy cerca de cumplir dos años de relación, habíamos discutido fuertemente. “No guardo misterios contigo, quédate tranquila”, le dije en un momento. “Justamente”, dijo ella. “No guardas misterios. Quizá, nunca los guardaste. Algo me atrajo de ti. Pero tal vez, detrás, no hay nada. Quizá, tu interior sea de telgopor, y eso que espero que aparezca, simplemente nunca estuvo allí.”
Muy seguido volvía a sus libros de fotografía. Pasaba las páginas lentamente, me quedaba mucho tiempo en cada foto. Intentaba develar qué había en la parte luminosa del rostro de las personas, para así deducir su misterio. Tal vez, si encontraba su misterio, sabría por qué es que yo carecía de esas sombras, por qué, según ella, era tan plano. Por algo, en todo el tiempo que estuvimos juntos, ella jamás quiso tomarme fotos.
“Tal vez, tu interior sea de telgopor.” Realmente, había que reconocerle la capacidad de construir frases hirientes. Mejor dicho, ahora las comenzaba a considerar hirientes. Antes, simplemente me habían desconcertado. ¿No era mejor, acaso, si alguien decidía compartir su vida con otra persona, ver claramente en su interior, sin zonas distorsionadas ni oscurecidas, sin secretos de ningún tipo? Bueno, eso no pensaba mi novia, por lo visto, y yo, cada día que pasaba, era más escéptico sobre este razonamiento.
Era probable que fuera de telgopor, no lo sabía. Nunca había tenido ninguna curiosidad artística de ningún tipo. Si había foie gras, caviar, y milanesas con papas fritas, me decantaba por las milaneses y las papas fritas. Entre música sinfónica o la música pop de la radio, elegía sin la mínima sombra de duda la música pop. Entre Stephen King, Borges, y Tolstoi, me quedaba con Stephen King. Tampoco me gustaba usar ropa muy ostentosa. Con mis amadas remeras viejas de algodón, mis pantalones cortos y mis ojotas, estaba más que satisfecho, iba prácticamente a todos los lugares con ellos. No tenía curiosidad por aprender nada. Ni idiomas, ni geografía, ni cultura; jamás cultivé, que yo recordara, una afición por algo. Si me llevaban a la ópera, era muy probable que acabara dormido. Menos aún tenía preocupaciones ecológicas de ninguna especie, y no me importaba especialmente el hambre en el África ni que en España se masacrara a los toros y se hiciera de ello un gran espectáculo. Simplemente, pensaba, el mundo se nos había dado de esta manera, y había que aceptarlo.
Me había limitado a ir a la universidad como se me había exigido, me había recibido de biólogo en los plazos esperados, y tenía un trabajo como dios mandaba. Y listo. Si tenía que entretenerme, me alcanzaba con la televisión y Michael Jackson. Nada que fuera muy sofisticado.
Sí, lo sé, estoy divagando. Por gustos y preferencias culturales y de vestimenta no se puede definir a nadie; eso es superficial, y hasta perezoso. Los humanos somos más complejos… bueno, tal vez, acabo de dar en el clavo. Los humanos, se supone que somos complejos. Tal vez yo no lo era tanto. Posiblemente mi alma, mi sensibilidad, mi espíritu si prefieren llamarle, todo estaba anquilosado. Dentro de mi ser, es probable que solo hubiera aire. Si uno posaba su oído sobre mi pecho, escucharía un largo wuuuuuuu, el ruido del danzar del viento dentro de una larga tubería. Así de vacío. Vacío como una placa de telgopor. Y mi novia se había percatado a tiempo, y me había dejado… Bueno, todo esto, claro, si es que finalmente mi novia estaba en lo cierto.
Coloqué en mi regazo su último libro publicado, y comencé ojearlo. Habitaciones de Hotel IV, se llamaba. Por título, las fotos llevaban un número, que continuaba la serie de los libros anteriores. María me dijo alguna vez que no quería guiar las emociones de la gente, bajo ninguna circunstancia. Si ponía Crepúsculo, o Luz clara, o Soledad, ya estaba induciendo las cosas de alguna manera. Así que les ponía el número correspondiente, y asunto resuelto. De haberme sacado una foto a mí, con este sistema se hubiese ahorrado poner como título Telgopor o Tubería, supongo.
Me quedé observando una foto, la Cuatrocientos quince. Mostraba a una señora cuarentona, vestida con un sencillo vestido florido. Tenía el pelo pajizo, recogido en un rodete. A través de la ventana, se veía un cielo encapotado. Por más que me esforcé, su rostro no me dijo nada. No se podía decir que estuviera relajado ni tenso. Su mirada no transmitía nada en particular. Las sombras que cubrían la mitad de su rostro, incluso, parecían mucho más débiles que las de las otras fotografías; parecían flotar sobre su rostro. Daba la impresión que se alejaban, que evitaban todo contacto con ese cuerpo, como si no tuvieran nada que ver con él. Me dije que quizá ella se me pareciera. Una mujer de telgopor. Tal vez esa era la imagen que le entregaba a mi novia.
Estuve un rato largo observando aquella foto. Intenté buscar el reflejo de mi alma en ella. Como no coincidían del todo, me resigné y cerré el álbum. Decidí dar un paseo y dejarme de cuestiones existenciales, aquello nunca había sido mi fuerte. Era mi primer día en París, después de todo, y debía aprovecharlo.
Salí y me metí en el primer café que encontré.
7 years, 1 month ago
Sabés CRAIG? Leo y releo mi México Fantástico y no sé qué sacarle porque todo fue tal y como lo cuento. La dama de blanco apareció y giró y desapareció y la “bartender” estuvo conmigo mucho más tiempo. Me gusta así como está. Lo siento.
7 years, 1 month ago
Bueno, Lidy, si es que estuvo con la bartender más tiempo, entonces tenés toda la razón. Simplemente intento ayudar, hicieron todos ustedes tanto por mí, con sus grandes consejos, que no está nada mal devolver algunos. Si es así, dejalo como está, que es un cuento extraordinario.
7 years, 1 month ago
Bueno ahora sí, damos comienzo a la votación.
Craaaaaaaaaaaaaaaaaaaaig, ¿cuántos textos escribiste?
Hay que armar el archivo,no? Alguien tiene ganas?———- Mensaje agregado a las 14:28 ———- Mensaje anterior a las 23:13 ———-Chicos, me parece más didáctico que entre los que quedaron osea Craig y Lidy, elijan el género.
Así arrancamos la nueva ronda y vemos si podemos encontrar al resto.
Les parece??
7 years, 1 month ago
Por mí está bien, Ana. También participó un usuario nuevo, pero no volvió a aparecer. Y perdón por la cantidad de textos, estaba en medio de un mortífero ataque de glotonería literaria. No volverá a suceder.
7 years, 1 month ago
No queda muy fino pero en lugar de glotonería literaria (que sería ingerir) debería ser vómito literario, pero de cosas bellísimas, Craig, no te enojes jajajaja
Yo no tengo problema te mando un mensaje privado y te digo qué me gustaría. Un abrazo
7 years, 1 month ago
Mande, mande!———- Mensaje agregado a las 22:17 ———- Mensaje anterior a las 18:02 ———-Anita, ahora Lidy te manda el género!
7 years, 1 month ago
craigbale
Mande, mande!———- Mensaje agregado a las 22:17 ———- Mensaje anterior a las 18:02 ———-Anita, ahora Lidy te manda el género!
Recibidooooooooooooo
7 years, 1 month ago
 

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