Ensalada de situaciones, Ronda 7 - año 2013

Ensalada de situacionesRonda 7, Año 2013ObjetivoEscribir un texto basándose en el género propuesto, trabajar conjuntamente los textos publicados y elegir un texto ganador de la ronda.Reglas• Se pueden publicar hasta tres textos por usuario.
• El texto puede ser cuento, prosa poética, poesía, etc.
• El texto debe tener una longitud máxima de 1000 palabras, sin contar el título.
• Cada texto debe tener un título.
• Antes de publicar, se recomienda revisar gramática y ortografía. Para verificar que el formato sea el correcto conviene Previsualizar antes de publicar.
• Durante las dos primeras semanas del juego se publican textos. Durante la tercera semana se pueden editar los textos la cantidad de veces necesarias, además de seguir publicando. La cuarta semana del juego es para votar.
• Durante las semanas de publicación y edición de texto se recomienda leer y comentar los textos publicados para colaborar en la corrección de los mismos.
• La edición de textos se debe realizar en el mensaje en que fue publicado y se recomienda escribir un nuevo mensaje avisando que se modificó el original.
• La votación la pueden realizar los usuarios que hayan comentado, al menos, los cuentos elegidos.
• Al votar se eligen tres textos, al primero se le otorga tres puntos, al segundo dos puntos y al tercero, un punto.
• Si al finalizar la ronda de votación se produjera un empate, durante la siguiente semana se desemparatá. En ese caso se podrá elegir sólo entre los textos finalistas.
• El autor del cuento ganador propondrá el género literario a usar en la ronda siguiente (la deberá enviar por mensaje privado al coordinador del juego).Cronograma
· Etapa de publicación de textos: Desde el Martes 20 de Agosto y durante dos semanas
· Etapa de edición y publicación de textos: Desde el Martes 3 de Septiembre y durante una semana
· Etapa de votación: Desde el Martes 10 de Septiembre y hasta el Martes 17 de SeptiembreEl género propuesto por Craigbale es:“Realismo Mágico”Thread de ayuda sobre géneros literarios
7 years, 3 months ago
¡Me gusta!
Tengo cierta propensión a escribir realismo mágico, aunque no sabía que se llamara así.
A ver que se nos ocurre….
7 years, 3 months ago
Rebeca, la niña de la calle Tilcara
Los hechos no son muy conocidos. En especial porque lo que me sucedió aquella noche no lo he referido nunca a nadie. Con la excepción (siempre hay excepciones) de un par de amigos y familiares muy allegados. La historia, sin embargo, es tan especial que probablemente se convierta en una nueva leyenda urbana de la Ciudad de Buenos Aires.
Las cosas sucedieron en el barrio de Nueva Pompeya. Una noche de invierno de aquel año inolvidable y desolado del 2001, justo cuando comenzaba el nuevo Milenio y el país se derrumbaba en una crisis asombrosa.
Regresaba por entonces de una fiesta en familia en la zona del Parque Chacabuco. Una típica reunión del núcleo duro del grupo familiar que integro desde niño, y que incluye mucha efusividad, baile, canto, alegría, buena comida y naturalmente bastante vino y a veces (en los buenos tiempos) champagne.
Yo había participado con satisfacción de aquella reunión y debo aceptar que también me había tomado algunas copas.
La cuestión es que circulaba de madrugada, cerca de las cinco de la mañana, por la calle Tilcara. Lo hacía en el viejo Dodge 1500 modelo 84 que todavía usaba en aquel año y con la clara intención de regresar a mi casa de la manera más rápida posible. Buscaba el abrigo y la contención del hogar luego del cansancio por el ajetreo de la fiesta y también porque las ganas de dormir me estaban nublando la mirada.
Al llegar al cruce de la calle Tilcara con la avenida Perito Moreno, sin embargo, algo extraño sucedió en el trayecto. El paso se convierte en ese lugar en una especie de túnel entre los dos cuerpos de una enorme fábrica abandonada y es tan oscuro y solitario que realmente inspira temor, en especial en horas de la madrugada. Por eso decidí acelerar y atravesar aquel cruce lo más rápido posible, ya que no deseaba permanecer detenido en el semáforo.
Metros antes de la esquina, no obstante, apareció una niña vestida de negro parada delante del trayecto de mi automóvil y aunque frené con todas mis fuerzas no pude evitar golpearla y arrojarla por el aire.
Aquello me espantó.
En especial por el ruido brutal entre el cuerpo y el metal.
Un torbellino de pensamientos vino en ese momento a mi cabeza y bajé decidido a ayudarla. Entonces recorrí todo el perímetro cercano al automóvil buscando su cuerpo, caminé alrededor del vehículo, inspeccioné en las veredas y me fijé detrás del tronco de los grandes álamos del lugar pero no pude encontrarla. Y juro que en ese momento el silencio de la madrugada se hizo mucho más hiriente para mí.
Regresé luego a sentarme en el auto y me miré de soslayo en el espejo retrovisor. Mis ojos brillaban de incertidumbre –o tal vez de miedo– en la oscuridad del lugar. Entonces me recompuse como pude y regresé a mi hogar. Allí estacioné el vehículo justo frente a la puerta de calle y al bajar noté que no tenía ningún golpe en la parte delantera del auto.
Al otro día al levantarme me dediqué a indagar en la TV, en la radio y en los periódicos acerca de algún accidente de tránsito donde hubiera muerto una niña pero no encontré nada en ningún lado. Entonces decidí atribuir el suceso a un exceso de alcohol de mi parte y dejé que el recuerdo de aquel episodio (como tantos otros en la vida humana) se perdiera en los pliegues de mi memoria para siempre.
Hace poco, sin embargo, encontré de casualidad en un portal de Internet algunos testimonios que afirman de la existencia de ciertos hechos muy similares a los que a mí me tocó pasar. Muchos hablan de Rebeca, la niña de la calle Tilcara. Y afirman que la pequeña (de unos 8 años) murió en una humilde vivienda de esa esquina luego de haber sido golpeada brutalmente por su padre.
Yo ya no quisiera abundar en detalles, en especial porque no deseo hacerle ninguna concesión a mi memoria después de tantos años. Y al respecto no niego ni afirmo nada acerca de lo que ha pasado.
Pero lo cierto es que a veces, cuando me toca manejar de noche mi automóvil por esa zona, siento una y otra vez la presencia inusitada de Rebeca a lo largo del trayecto por el que voy pasando.
Y aunque no me guste, me aferro al volante y miro a uno y a otro lado de la calle porque no deseo volver a encontrarme con ella en la oscuridad de alguna fría madrugada.
7 years, 3 months ago
Muy real y muy fantástico. Interesante relato de un hecho que puede ser real. La mente, en algunas oportunidades, nos juega ciertos laberintos de los cuales creemos haber salido sin darnos cuenta que aún seguimos dando vueltas sin encontrar la salida.———- Mensaje agregado a las 23:18 ———- Mensaje anterior a las 23:16 ———-Perdón, el anterior comentario fue al cuento de Nesravazza.———- Mensaje agregado a las 01:40 ———- Mensaje anterior a las 23:18 ———-Increíble historia la tuya Craig. Fácil de leer y entender. Solamente he de criticar alguna que otra cosa sin importancia.
La tanatofilia no existe como palabra. Si la tanatofobia.
Tampoco las honderas. Hay hondas y en algunos países resorteras. Quizas las honderas son una cruza entre estas dos.
Y por último supongo que “exhuastiva” es solo un error de tipeo.
Perdón, pero eres el último ganador y seremos muy exigentes contigo.
( Es una broma, nada más.)
7 years, 3 months ago
Muy buen relato Craig. Al principio no me gustó mucho pero después noté que iba yendo de menor a mayor. Excelente el final. Respecto de Tanatofilia, la observación que hizo el compañero Pepo no sé si está en lo correcto. Puede que el termino no se encuentre en el diccionario de la R.A.E. , la verdad es que no lo sé ni tampoco me molestaré en buscarlo. Pero puede que sea un término médico o algo por el estilo.
7 years, 3 months ago
Muchas gracias muchachos por sus comentarios y los errores que me marcaron. ¿Así que “honderas” no existe? Qué pena, así le decíamos de pequeños a las hondas…
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Lidy, Despistada, Harakiri… ¿Siguen en el planeta tierra…?
7 years, 3 months ago
Hola, no se Lidy, pero esta despistada y Don Harakiri,anduvieron recorriendo laas calles de Buenos Aires durante diez días.
Estábamos en un hotel que TENÍA WIFI!!, pero estaba tan lleno, que la mayor parte de las horas que teníamos libres era imposible entrar a internet.
Ricardo un poco más noctámbulo, anduvo por el lobby y también se conectó, yo cuando podía me ocupé de la moderación, cosa que no se acumularan mensajes sin ver, o que mis compañeros tuvieran demasiado que hacer.
Pero ni siquiera entré por estos lares.
Así que recién estoy leyendo, y pensando que podría escribir sobre realismo mágico.
No algo como lo que Uds. han planteado. Creo que mi inspiración Tenderá un poco más al estilo García Marquez (¡Pavada de Pretensión!! jajajajaja)
Veremos que se me ocurre.
Mientras tanto vayan sabiendo que estamos de vuelta en casa, así que prontito tendrán más novedades para este Boletín!!! jajajajaja (Los más jóvenes ni idea de que estoy hablando!!! seguro!!!)
7 years, 3 months ago
De la Ceca a la Meca. En general cuando vamos tantos días a Buenos Aires es porque nuestra agenda viene “cargadita”!!!
El principal motivo de nuestro viaje fue el primer cumpleaños y bautismo de mi última nieta.
Cumplió el 16 y la bautizaron el 18. Por como están las cosas, muchas de las vituallas fueron casera, así que esta mami cocinó para las cazuelitas, guisito de lentejas (3 kilos de lentejas!!!! SOCORRO!!!) y lomo al champignon (cinco kilos de carne y cinco bandejas de champignones fileteados!). Algunas compras, bahhhhh dos días a full haciendo de maitre, ayudante, niñera etc., luego el domingo la fiesta.
Hara tuvo que sacar el pasaporte, ya que en noviembre si nos tomamos vacaciones “en serio”.
Además cambiamos de abogado en algunos asuntos pendientes, ya que quien estaba a cargo por problemas personales nos había abandonado un poco.
Otra cosa que hice fue tratar de cobrar unos honorarios, pero las vueltas que dan ahora, para peor estando jubilada hicieron que fuera asidua visitante de AFIP y ARBA, así como de los pasillos tribunalicios (ni cinco me pude traer!!!, giros ordenados, pero…smile no voy a aburrirlos con las “nuevas normas” jajajajaja.
Lo lindo fue encontrarnos con algunos amigos, y por supuesto con la familia, pero “pasear”, nada de nada.
Tampoco crean que la pasamos mal, pero no fueron exactamente vacaciones.
Para peor tendré que viajar sola en septiembre a ver si logro cobrar algo de lo pendiente.
7 years, 3 months ago
Reconozco que este género me resulta sumamente difícil porque me voy para los tomates del género mágico. Veré qué puedo escribir.———- Mensaje agregado a las 14:10 ———- Mensaje anterior a las 14:06 ———-DESPISTADA Yo estaba esperando el mail de comienzo de ronda, hasta que se me ocurrió investigar en el foro. Bueno vine, ví y todavía no vencí. jajaja Qué lindo lo pasaste en Buenos Aires! Espero que no hayas sufrido mucho el frio. Por acá todavía es una heladera mojada. Hasta nevó!!
Si podés escribir algo a lo García Marquez es que la tenés clara, compañera. Es el creador del género. Un abrazo para los dos.———- Mensaje agregado a las 14:16 ———- Mensaje anterior a las 14:10 ———-REBECA, LA NIÑA DE LA CALLE TILCARA- NÉSTOR Es una muy buena historia, me gustó, ese misterio en el que entra el protagonista, en medio de la realidad y la cotidianeidad de una runión familiar y su regreso a casa. Muy bien escrito.———- Mensaje agregado a las 14:27 ———- Mensaje anterior a las 14:16 ———-ONTOLOGÍA DE LOS RECTÁNGULOS - CRAIG Fascinada por el tema porque yo misma soy una tanatofílica, como te habrás dado cuenta. Muy interesante el planteo y cómo vas deslizándote despacio desde el realismo a un clima mágico de una manera perfectamente normal. Me encantaría leer ese libro. y brindar con vos y con la de la guadaña a la que le diste una conveniente personificación
“ la idea siempre se fascinó”: cambiarías el ‘se’ por un ‘me’?
“exhuastiva” = exhaustiva
“ iba hacia la tumba del muerto” me parece que iba hacia el cajón en el velatorio, sino sería el entierro.———- Mensaje agregado a las 14:35 ———- Mensaje anterior a las 14:27 ———-QUERIDO PEPO : es cierto que no está en el diccionario pero debe estarlo en diccionario argentino, porque deben ser muy pocos los chicos de los 50' y 60' que no hayamos jugado con honderas.
Por otra parte no es cierto que TANATOFILIA no exista en el diccionario, el tema es que la RAE considera un sólo significado: tendencia al suicidio.
Como psicóloga lo he utilizado en informes con ese sentido y también con el sentido que le da Craig: una tendencia casi morbosa a tratar de la manera que sea sobre la muerte, incluso la propia.
Por eso le dije a Craig que yo era tanatofílica: en ambos sentidos.
Perdoná en todo caso el neologismo.———- Mensaje agregado a las 18:01 ———- Mensaje anterior a las 14:35 ———-A ver si esto que escribí entra en el género…
INQUISICION
Sabe que algo malo va a pasarle. Lo presiente. Con esa clarividencia animal que la acompaña desde que nació. Afortunadamente, su madre no la censura cuando le advierte que se prepare para una calamidad, cuando sueña que se avecina una catástrofe, cuando no quiere salir porque sabe que la tormenta eléctrica será devastadora. No sólo no se lo recrimina sino que siempre la escucha con atención. Un día, cuando era chica, estando ella presente, le dijo a una amiga que su hija parecía un radar, y notó cierto orgullo en su voz.
Ahora, una vez más, ese sexto sentido no le indica nada bueno. Intuye peligro y tiene la sensación de que será condenada por algo de lo que ni siquiera la acusaron. Que la van a castigar sin remedio.
Se concentra y cerrando los ojos, trata de recordar aquellas acciones que terminaron en desastres -pequeños- pero por los que siente alguna culpa; a decir verdad, no demasiada: una tarde cortó una flor para su madre y sin querer rompió el tallo; otro día estaba jugando en el jardín y entró a la casa ensuciando el piso con barro, cierta noche probó unas frutillas que estaban preparadas para adornar una torta…ese tipo de cosas. Nada muy importante. No recuerda ningún otro hecho que merezca un castigo y, sin embargo, el temor se apodera de ella, cada vez más.
Abre los ojos. El cielo empieza a cubrírsele. Ésa es la señal. Estrépitos. El piso tiembla. Piensa en su papá y sus hermanos que están trabajando en las minas, agradece a todos el amor que le dieron y los cierra nuevamente, con total entrega. Se concentra. Está preparada. Llegó la hora.
El zapato de Margarita, la señora de la limpieza, baja como un tornado sobre la pequeña hormiga clarividente que entró, por última vez, a la cocina.
7 years, 3 months ago
Hola Lidy, tanto tiempo sin discutir contigo me ha provocado una pequeña parálisis mental transitoria (espero).
Primeramente y ante todo comentaré (¡que presuntuoso!) INQUISICIÓN.
Lo leí cinco veces o quizás más y no se si aún lo he entendido.
La relatante (ya que vamos a inventar palabras hagámoslo con todo), ¿es la hormiga?. Si es así, es un cuento corto de los que me gustan a mí. El final, buenísimo.
La palabra tanatofilia no existe como tal en el diccionario de la RAE, si está tanatofobia como fobia a la muerte. Si es un neologismo no lo se.
Con respecto a las “honderas” de los años 50 y 60 que refieres quizás tengas razón y también quizás yo haya jugado con peloteras y lo ignoraba.
Por último no tengo nada que perdonar a tan insigne Marplatense.
Un abrazo enorme.
Pepocarozo.
7 years, 3 months ago
PEPO: el narrador es la hormiga
Tanatofilia existe, buscalo en google porque la RAE no tiene todos los términos especializados de psicologìa y psiquiatría: es tendencia al suicidio. Un abrazo.
7 years, 3 months ago
Que no!!!, que voy a poder escribir como el Gavo!!!
Solamente que busqué alguna idea que “algo” tuviera que ver con su estilo.
Pero, parece que no lo he conseguido!!!
Igual, como de alguna forma lo he parido pues aquí va.
Uds. dirán si al menos respeta la consigna———- Mensaje agregado a las 17:07 ———- Mensaje anterior a las 17:06 ———-LA ELEGIDA
La había estafado; tenía tanta bronca que ni podía llorar. Se encerró en la habitación decidida a no escuchar excusas, disculpas, ni pedidos de perdón. Abrió su notebook; buscó afanosamente un tour que tuviera vacantes y saliera ya. No importaba el destino; sólo quería que fuera lejos y de muchos días. Lo encontró; la página destacaba en rojo: “Dos últimos lugares” y pregonaba “treinta días para una experiencia mágica”. Destino: Machu Picchu. Salía el jueves de Ezeiza, en tres días. Le asombró el bajo precio del “todo incluido”: aéreos, hoteles, guías, transportes, trenes…
Tenía el pasaporte recién emitido, habían planeado un viaje al Caribe… Sacudió la cabeza alejando la idea; puso toda su atención en la pantalla. Ofrecían asesoramiento por chat las veinticuatro horas. Ingresó al sitio y esperó, impaciente, que se comunicara un operador. Un minuto después ingresó Esteban. Leía la información que él enviaba sin mayor interés
En la pantalla se mostraban nombres de muchos lugares: Lima, Nazca, Machu Picchu, Señor de Sipan, Chavín De Huántar, Arequipa, Cuzco, Puerto Maldonado Nada importaba; podrían informarle que irían a Marte, sin objetarlo. Lo único que deseaba era desaparecer sin que pudieran localizarla, darse un respiro, no dar explicaciones.
Suministró los datos que le pedían, salvo los de la tarjeta de crédito: si pagaba con ella, “él” podría encontrarla. Consultó si podía abonar en efectivo en la Agencia. El operador respondió que sólo si lo hacía ese mismo día antes del cierre, a las diecisiete. Miró su reloj: las doce pasadas. “Ahí estaré. ¿No corro riesgo de perder la reserva?” “Hasta esa hora la esperamos” escribió Esteban. Agradeció y se despidió.
Cerró la tapa de la máquina; bajó una maleta del último estante del placard. Casi sin elegir, fue llenándola de ropa sport. Recordó una insistente recomendación del operador: calzado cómodo. Buscó dos pares de borceguíes que guardaba del viaje de egresados, y comprobó que tenía en buen estado otros tres pares de buenas zapatillas.
Finalmente en menos de una hora tenía todo listo.
Volvió a la máquina, buscó un hotel en el centro, llamó y reservó una habitación para esa misma tarde. Se vistió de prisa, tomó lo que tenían guardado en verdes para el viaje proyectado, hasta el último dólar, y la tarjeta de débito personal. En menos de media hora se encontraba instalada en el hotel. Fue caminando hasta la agencia, que quedaba apenas a dos cuadras. Terminó los trámites y volvió al hotel con los vouchers en la cartera.
Se recostó y se dio permiso para llorar su desilusión, un ratito nada más. Se asombró al darse cuenta de que en verdad no lloraba por él; las lágrimas tenían raíz en ella misma, no en la traición. Era como si le hubieren amputado el amor por ese hombre que hasta hacía apenas unas horas le llenaba el alma.
Respiró hondo; pensó que debía hablar con su madre, para que no se preocupara, pero sin darle detalles. Le dijo que viajaba por el trabajo y que podría tardar quizás más de un mes. Evitó nombrarlo. Creyó advertir que su madre comprendía.
Durante el vuelo se fue distendiendo; al bajar en Lima se sentía otra. Dejó que la llevaran como de la mano durante el primer tramo del viaje, pero al encontrarse en medio de las ruinas sintió un llamado del desierto.
Contra todas las reglas, por la noche, llevando sólo una mochila, se alejó del campamento, guiada sólo por la luz de una luna increíble. Estaba segura de ir hacia su destino. Se sentía plena y segura adentrándose en lo desconocido.
Tras una derruida muralla distinguió una pequeña hoguera, y a su vera, sentado sobre una piedra, un hombre que la miraba fijamente y la atraía como si ella careciera de voluntad. Llegó hasta él; sin decir palabra se sentó en la misma piedra y le tendió una mano, que él tomó con fuerza. Notó que una cálida laxitud la invadía. El hombre le sirvió una bebida caliente. Ella estaba helada, y el brebaje le infundió un calor confortante.
Alzó la vista al cielo y se maravilló del negro intenso, claveteado de luces titilantes. Se volvió al hombre; iluminados por el fuego, sus ojos eran tan negros como el cielo y también parecían titilar.
Sin cruzar una palabra, él volvió a tomarla de las manos e hizo que se levantara; pasó un brazo sobre sus hombros y echaron a caminar por un sendero irregular. Llegaron a una choza restaurada; para entrar debieron agacharse, porque la puerta era baja. Una vez dentro, se encontró envuelta en sus brazos, y sintió que la besaba como nunca lo hiciera ninguno en su vida. No sentía necesidad de hablar, pero sí de ser amada sin cuestionamientos ni prejuicios. Fue perdiendo la conciencia en una sensación de placer infinito.
Despertó sola sobre un jergón mullido; un rayo de sol entraba por una abertura en el techo. Lo buscó; no estaba en la choza. Salió; tampoco lo vio en el sendero ni junto a los restos de la hoguera. Entendió que debía ser así. La magia no podía enfrentar la luz del sol; pertenecía a la noche y a las estrellas.
Supo que jamás volvería a verlo, pero que esa noche ella había renacido a la vida. Allá abajo observó una columna de humo y a sus compañeros que se habían distribuido en círculos llamándola. Les silbó para que la descubrieran. Bajó a los saltos, llena de felicidad y de algo más, algo que habitaba en sus entrañas.
El guía indio la miró asombrado y le dijo: “Fuiste elegida por Chikan*; jamás podrás abandonar estas tierras”.
Ella sonrió y respondió: “No lo haré. Pronto Chikan volverá a estar en mis brazos”, mientras acariciaba dulcemente su vientre.
El indio le dijo: serás bienvenida en mi casa.
Ella le agradeció con una sonrisa.
La excursión ya debía partir. Se despidió de sus compañeros de viaje, y allí quedó feliz en la espera del prodigio concebido.
*Chikan: Nombre de origen quechua: Único, distinto a todos.
7 years, 3 months ago
LA ELEGIDA - DESPIS: Vaya que te mandaste una historia de realismo mágico a 200 kms. por hora. Muy buen relato. Pero te pido un favor: es tan interesante que me gustaría que le dieras aire, que lo extendieras, que lo lentificaras un poco. Es demasiado lindo para leerlo tan rápido como una crónica. Por supuesto que me encantó. No te voy a decir una cosa por otra, pero son tantas las cosas que hace y le pasan que merece más palabras.
7 years, 3 months ago
Gracias Lidy, tanto por lo rápido de tu respuesta, como por lo que me dices, ¡Pero que tiene mil!!
No se, quizás, con tiempo lo repase y lo ponga en otro lado, ya que aquí las reglas no nos dejan pasarnos.
Creo que hay un lugar de hasta mil quinientas, sin votación..
Veremos. Mientras tanto tendrá que quedar así salvo que cambiemos las reglas
7 years, 3 months ago
Hola amigos, aqui les dejo mi trabajo, espero que les dé gusto a ustedes leerlo como a mi crearlo, ando con muy poco tiempo, pero no quería dejar pasar esta oportunidad. Les dejo un abrazo y hasta cualquier momento.
Parada del buen amor
Una atmósfera amorosa flotaba en Parada del buen amor, un pequeño pueblito al costado de la ruta que llevaba al norte del país, una zona desértica e inhóspita más apropiada para el desgano y la apatía que para el amor la pasión y la algarabía que se contagiaban nada más llegar allí.La explicación la daban los lugareños a quien la pidiera y tuviera tiempo de escuchar la increíble historia de Ámbar y Juan Germán, quienes habían inaugurado esa maravillosa forma de vivir.
Ámbar era una mujer de buen porte, de piel cobriza herencia de su madre norteña, cabello rubio e inmensos ojos azul celeste, legado de un hippie nórdico que acertó pasar por allí y dejar su simiente un carnaval de los 50.
Su oficio era el de tarotista y lectora de horóscopos en su tiempo libre consejera sentimental. Criada en la peluquería de su madre, creció escuchando mil historias de amor, traiciones, celos, abandonos y algún que otro final feliz.
Ya adolescente devoraba poemas y cuentos, mientras aprendía a pintarse las uñas y arreglarse el largo cabello sollozaba gustosa escuchando las radionovelas, imaginándose protagonista cualquier papel le sentaba siempre y cuando triunfara el amor..
A los 18 años escuchó embelesada por primera vez la voz del joven galán de Pasión prohibida, la nueva novela de la radio, dotado de una voz profunda y varonil, de intensos matices y sensuales dejos en su decir, el se llamaba Juan Germán Figueras, el ruiseñor de la tarde su único y gran amor.
Se enamoró locamente de cada uno de sus personajes, no se perdió un sólo capítulo, cada día era mayor su devoción. Había recortado cuanta imagen de su ídolo salía en las revistas, las tenía perfectamente ordenadas en un álbum, que dormía a su lado por las noches. Dormida y despierta soñaba con esa media sonrisa socarrona y esos ojos negros de mirada electrizante.
Pasó el tiempo, ella se convirtió en una hermosa mujer de ondulantes caderas y sensual balanceo, codiciada por todos los jovenes casaderos, a quienes desdeñaba uno por uno sin razón válida. Ninguno despertaba en ella algo parecido a lo que sentía por Juan Germán.
Se quedo sin madre ni abuela, cultivó sus dotes de tarotista y horoscopera, de vez en cuando le daba gusto a la lujuria con algún hombre que la persiguiera pero no se decidió jamás por ninguno.
Se quedó soltera y a los 55 años era aún una bellísima mujer, de risa franca y alegre, siempre bien dispuesta a ayudar a quien padeciera mal de amores.
Ya hacía muchos años no se sabía nada del galán de la radio, sus días de gloria habían pasado y en aquel remoto rincón de la tierra no se sabía que había sido de él, ella no se había amargado ni desesperado, sus cartas le decían que algún día el aparecería en su vida para darle su amor, ella era paciente y constante en su espera.
Un día escuchó que se había instalado a la entrada del pueblo la carpa de La liga de gigantes, una troupe de lucha libre que recorría el país librando combates ficticios para divertir a grandes y chicos, esto no era particularmente atractivo para ella, salvo cuando dijeron : “con la exclusiva participación de Juan Germán Figueras en la locución y relato de los combates.”
Creyó morir allí mismo, sólo al oír ese nombre su corazón había saltado de emoción, al fin había llegado.
Esa tarde, se dio un largo baño perfumado, se peinó con esmero, se puso su mejor vestido, rojo y escotado, estrenó zapatos altos y partió a la carpa, palpitando de anhelante emoción, al fin estarían frente a frente.
Una vez allí se instaló en primera fila, entre niños chillones que se subían a los asientos y derramaban sus bebidas, ella estaba ausente a todo, esperando que saliera el, su ruiseñor.
Se apagaron las luces y sobre el ring, enfundado en un opaco traje gris, apareció un hombre que en nada se parecía a esas fotos que ella guardaba, lo recorrió de arriba abajo detalladamente, estaba algo pasado de peso, su cabello era ralo y casi blanco, sus ojos rodeados de profundas arrugas, pensó que quizás se había equivocado, hasta que escuchó su voz anunciando el primer combate y volvió a tener 18 años, a ser joven y hermosa y el su apuesto galán, desaparecieron las arrugas y los kilos de más, al fin había venido por ella para vivir su gran amor.
Juan Germán, una vez desaparecidas la radionovelas, se dedicó a la locución de avisos comerciales y a animar combates, nunca se casó, en ese momento viajaba por todo el país con la troupe de gigantes, como locutor y cocinero ya que esa era su otra pasión, la buena mesa. Se había acostumbrado a esa vida de hombres solitarios e itinerantes.
Apenas subido al ring, sintió que se hundía en un mar azul celeste que lo envolvió al instante, escuchó su nombre en boca del ángel rubio que lo visitaba en sueños desde su época de galán, ahora comprendía que era esta hermosa mujer que lo miraba arrobada y decía su nombre una y otra vez.
Desde ese momento no se separaron nunca más, pasaron una semana íntegra sin salir del bus en que viajaba Juan Germán, se amaron de memoria, del derecho y del revés.
Desde ese tiempo el pueblo comenzó a oler a rosas y todos allí vibraban con esa onda amorosa, los que estaban distanciados se sentían impelidos a perdonar y arreglar sus desacuerdos, las solteronas conseguían novio, los viudos esposa y todos vivían abocados a hacer felices a los demás.
Se marchó la troupe de los gigantes con una nueva integrante, Ámbar acompañaba a Juan en la presentación de los combates, juntos emanaban pasión y ternura tales que hasta los rudos boxeadores terminaban abrazados y besándose con el público en largas noches de alegría, bebiendo y lanzando vivas por el amor.
7 years, 3 months ago
ME PRESENTO
Soy un vampiro. Hace más de un mes que mi maestro me convirtió en lo que ahora soy. Durante todo este tiempo me ha enseñado cómo utilizar los inmensos poderes que poseo. No es frecuente que un vampiro neófito como yo adquiera tal cantidad de habilidades en tan poco tiempo. Pero fui mordido por uno de los antiguos, y anteriormente él lo había sido por uno de los «primeros». Al beber la sangre de mi mentor adquirí los poderes que él poseía pero, siendo más joven que él, los puedo desarrollar en toda su plenitud. No pueden imaginarse en lo más mínimo lo que soy capaz de hacer. Les diré, por ejemplo, que podría cruzar de un salto el Gran Cañón del Colorado o recorrer bajo el agua, sin emerger para respirar, el Canal de la Mancha que une Francia y Gran Bretaña. Puedo provocar un huracán devastador o incendiar, con el solo uso de mis manos, el bosque más extenso jamás conocido. En fin, soy lo que los humanos podrían considerar un dios. Mi maestro se llama Ramsés, y como su nombre lo indica es egipcio.
Con más de quinientos años es uno de los vampiros más antiguos que deambulan por este mundo. Es cierto que existen otros más longevos, aunque pocos; no se dejan ver y están fuera de circulación. Se dice que han desarrollado tal autocontrol que apenas necesitan alimentarse: incluso con una sola víctima pueden saciarse durante toda una semana.
Las leyendas dicen que los vampiros sólo salen de noche y que duermen durante el día. Ambas afirmaciones son falsas. Es cierto que preferimos la noche al día, pero por la seguridad que nos proporciona la oscuridad. Por otro lado, de noche es más fácil cazar, pues las potenciales víctimas están más indefensas al escoger esas horas en las que el sol se ha ocultado. Los vampiros no necesitamos dormir. Sólo en las primeras semanas de nuestra nueva existencia, en las que se va produciendo la adaptación de nuestro cuerpo a la nueva realidad, se produce una somnolencia durante la cual cada una de las células vivas de los órganos del ser humano, mueren. La sangre se filtra por los distintos orificios corporales y se sustituye, primero, por la que nos ofrece nuestro mentor y después por las primeras víctimas que éste caza para los iniciados. En poco tiempo nada en nosotros está vivo, y de lo que fuimos en nuestra anterior vida queda únicamente el caparazón corporal.
El hecho de que la envoltura exterior no sea objeto de putrefacción, como lo son los órganos internos, es porque la riega la sangre.
Salvo los vampiros milenarios que ya no precisan del alimento diario, el resto ha de alimentarse diariamente para seguir conservando el cuerpo tal como era.
Los muertos vivientes tenemos una temperatura corporal muy inferior a la de los mortales, y ello es debido a que el corazón, tras la muerte física, deja de bombear la sangre produciéndose un enfriamiento paulatino pero constante del cuerpo. Con la ingestión de sangre caliente se recupera parte de la temperatura corporal pero no la que se tenía en vida.
Volviendo al tema de mi tutor, Ramsés, tengo que reconocer que, a pesar de la cólera inicial que le tenía por haberme transformado en lo que ahora soy, le estoy profundamente agradecido por haberme dado una vida (o quizás habría que denominarla «no vida») más plena en todos los sentidos que la anterior. Antes era un mortal más, sin mayor aspiración que llegar vivo al final de cada día. Ahora soy un ser superior a cualquier criatura que camine, vuele o nade. Soy un ser casi perfecto, lo único que no puedo hacer es convertirme en invisible (pero ya lo lograré). Por mi juventud he superado incluso al gran Ramsés, pero a él le debo lealtad y gratitud por lo que ahora soy. Nunca le fallaré.
Lo único que me preocupaba era el conocer cómo se podía destruir a un vampiro. Ramsés me enseñó que la única manera posible es a través del calor excesivo.
Aunque toleramos el calor de forma directa sobre nuestros cuerpos, una exposición prolongada podría llevarnos a nuestra destrucción. También influye lo fuerte que uno sea, ya que a mayor fortaleza, más intensa y prolongada en el tiempo deberá ser la exposición al calor para que se produzca la «muerte» del vampiro…
Ah! No quiero olvidarme: mi nombre es Seraphim———- Mensaje agregado a las 13:27 ———- Mensaje anterior a las 21:05 ———-PARADA DEL BUEN AMOR - SONIA: Qué lindo, pero… ¡qué lindo! Sonia. Una historia de amor con tintes mágicos. Me dejó un sabor dulce y esperanzador. Valió la pena esperar para leerlo. Te felicito.
Hay mucho que corregir en acentuación y puntuación, pero sé que si lo leés con detenimiento te vas a dar cuenta de los ‘él’, cambiar algún ‘novela de radio’ por ‘radionovela’ y varias comas. Pero la verdad que tenés un lenguaje lleno de hermosos adjetivos del que no abusás.
7 years, 3 months ago
Gracias Lidy , por leer y señalarme los err
ores, espero haberlos corregido a todos. Apenas disponga algo más de tiempo me pongo al día con la lectura y comentario Besos y buen finde
7 years, 3 months ago
LEO MI MUERTE
Esta mañana, me desperté antes de que sonara el reloj, con una fuerte jaqueca, me dolía todo el cuerpo y había pasado una pésima noche de pesadillas horrorosas. Oscilante, salí de la cama y fui al baño, me aseé y enfilé hacia la cocina. Todavía mareada, me hice el desayuno. Eran apenas las 8.00 de la mañana y debía estar en sesión a las 11. Necesitaba despejarme de los feos sueños; para distraerme decidí hojear las noticias.
Me fijé en el piso junto a la puerta: el diariero todavía no había venido. El diario de ayer todavía estaba sobre la mesa sin abrir.
Me puse los guantes quirúrgicos, (me da un terrible asco ensuciarme con la tinta) me senté, y mientras tomaba el café con leche, acerqué el diario y, literalmente, me ahogué al ver uno de los titulares principales. Tosí, escupiendo la bebida y la tostada. Lo leí nuevamente con ojos desorbitados. No podía creer lo que decía: “Fuentes policiales revelaron que LIDIA CASTRO ES EL NOMBRE DE LA MUJER ASESINADA”. Decía muy poco más: que me habían encontrado sin vida, dos días antes, a las doce de la noche, en el pasaje Pareja; había sido terriblemente golpeada, ahorcada con una gruesa soga y rematada con un balazo en la cabeza. Morí instantáneamente. No se sabía si era un crimen pasional o un robo con ensañamiento. Recién hoy, aclaraba el diario, pudieron descubrir la identidad de la muerta de 65 años, por el ADN, ya que mis huellas dactilares habían sido limadas hasta hacer desaparecer cualquier vestigio de piel.
No podía creer lo que estaba leyendo. Era inverosímil. Alguien con mi nombre figuraba en los registros de ADN. Me saqué los guantes sucios de tinta y los tiré a la basura. Corrí al baño y ahí estaba yo, en el espejo: eran mis ojos, mi boca, mi nariz, era yo. Viva. No había marcas en mi cuello ni agujero de bala en la cabeza. Algo andaba mal. Muy mal. ¿Tendría una hermana gemela desconocida, con mi mismo nombre y mi ADN? Debía llamar a la policía de inmediato y aclarar este asunto.
Marqué el 911. Me temblaban las manos sudorosas y el corazón era una Ferrari. Cómo iba a hablar en ese estado, no lo sabía. Esperé mientras respiraba profundamente. Al fin, más tiempo después que el deseado, me contestaron:
—¿Cuál es su emergencia?
— ¡¡¡En el diario de ayer dice que estoy muerta!!!
— Dígame su nombre señora por favor.
— Lidia Castro
— ¿Está en peligro?
— No sé, señorita. En el diario dice que me mataron de un balazo.
— Déme más información. ¿Qué diario leyó y cuándo?
— En el diario Crónica, de ayer.
— ¿Ud está en algún tipo de tratamiento?
— Sí, pero ¿que tiene que ver eso? Debe haber un error; dice que la policía ya descubrió de quien era el cadáver de Villa Urquiza y pusieron mi nombre. ¿Qué tengo que hacer? Estoy muy nerviosa.
— Debe ser otra persona.
— Pero es mi nombre y la calle donde yo vivo. Me mudé hace una semana.
— Déme su número de DNI para confirmar; el teléfono ya lo tengo. Enseguida la llamo.
Pasaron dos horas. La angustia me retorcía el estómago y me bloqueaba la garganta. No podía parar el temblequeo de mis manos ni estar sentada: caminaba sin detenerme por todo el departamento.
Ring. Ring.
— Señora, ¿es usted Lidia Castro?
— Sí, sí. ¿Preguntó?
— Sí. Quédese tranquila. No tenemos ninguna denuncia o informe de hallazgo sobre un cuerpo en Villa Urquiza. Debe ser un malentendido.
— Pero ¿cómo un malentendido? Mi nombre en el diario, toda la gente que me conoce pensará que morí. ¡Es inaudito!
— Cálmese. Llamé también al diario y no tienen ningún dato.
Colgué enojada, confusa y con temor. Pero respiré aliviada.
Volví al diario. Releí la noticia. Era claro. Todo era muy claro. ¿Cómo podían decir que no había nada? Ni en mis peores momentos de alucinación estando internada, había llegado a inventar esto.
Me fijé en la primera página. La fecha estaba mal. Julio 31 de 2013. Pero si el diario de hoy todavía no llegó!
Hoy tiene que ser 29, si ya compré los ñoquis! ¡Claro que ahora uno puede mandar a imprimir lo que sea! Pero no es para nada gracioso.
¡Quién me está jugando una mala pasada? Seguro que es Pedro, ese imbécil. No se aguanta que lo haya abandonado y con el carácter violento que tiene, quiere volverme loca. ¿Qué dijo cuando le devolví el anillo? “A mí nadie me deja y sigue viviendo”.
Tengo que serenarme; estas cosas me sacan de eje, me provocan un acceso a la manía y yo, al psiquiátrico otra vez, no entro. Me voy a preparar, voy a sesión y después al diario. ¡Esto no puede quedar así!
Ya duchada, vestida, peinada y algo maquillada, Lidia llama a la oficina y avisa que llegará tarde, toma su cartera y sale del departamento. En la puerta de calle se da cuenta de que nadie camina por el pasaje. Siente aprensión. El hombre sale del automóvil estacionado, se acerca a ella; lo reconoce de inmediato. No tiene tiempo ni de gritar: él le pega con una gruesa soga en la espalda y las piernas hasta hacerla caer; después pasa la soga alrededor de su cuello y aprieta fuerte. Ella está desmayada y casi no respira. Pedro saca un revolver 22 del bolsillo y lo pone contra la base de la nuca. Dispara. Después lima la yema de sus dedos.
7 years, 3 months ago
Lidy, me hiciste asustar. Al empezar, pensé que era verdad. Después me di cuenta de que no.
Le falta el título, muchacha.¡No nos asustes más!
7 years, 3 months ago
Esta mañana empecé a escribir un cuento.
Empezaba así: Maria de las Angustias; María Candelaria y María Felicitas eran tres hermanas de mediana edad.
De pronto, me pareció como que el crepitar de los leños, tenía letra, y que esa letra debía ir en mi cuento. Así nació el que ahora van a leer, que juro me fue casi dictado, o nació con voluntad propia: EN CRUCERO
María Emilia, María Macarena y María Paz eran tres hermanas de entre veinte largos y treinta y cinco años, que vivían casi confinadas en su casa del barrio de Belgrano, cuidando a su madre Doña María de los Remedios (quien en verdad no necesitaba para nada que la cuidaran, pues era aún joven y sana). Doña Remedios, como le decían los vecinos, había enviudado cuando María Paz tenía alrededor de quince años, y ella cuarenta y algo.
Nunca se supo bien por qué pero, desde el día en que falleció su esposo, hacía de eso ya como quince años, Doña Remedios no había vuelto a salir de la casa. Algunos decían que había sido tan feliz que perder a su compañero le había quitado el placer de vivir. Otros, en cambio, creían a pie juntillas que su experiencia había sido tan mala que, una vez liberada, no quiso caer en la tentación de conocer otro hombre.
Así, las tres Marías debieron asumir las cuestiones del normal funcionamiento de un hogar a su más temprana edad. Vivían bien de las rentas que producían cuatro propiedades que pertenecían a la familia desde tiempo inmemorial. Además, se manejaban con mucha austeridad; gastaban poquísimo en vestuario, y nunca salían en plan de diversión o de vacaciones.
Pero (siempre hay un pero), con la excusa de que se podían realizar las compras y todos los trámites bancarios, pagar las facturas sin salir de casa, y hasta educarse mediante una computadora, lograron que su madre accediera a que cada una tuviera su máquina y un servicio de Internet de máxima velocidad.
Remedios gozaba de buena salud, pero recibía la atención de sus hijas como frágil viejecita. Tenía una gran pasión: su huerta-jardín. A diario pasaba revista a sus plantas, flores y hortalizas, y durante horas se entretenía quitando yerbajos, regando, y armando almácigos como para que su jardín fuera siempre una fiesta de color.
Cierto día, por pura curiosidad, hizo que sus hijas le explicaran el funcionamiento de esas pantallas que de sus vidas habían desplazado casi totalmente al televisor. Ella también se entusiasmó con ese mundo hasta entonces desconocido, y compró una Tablet para su uso personal. Su día transcurría entre el jardín y su nuevo chiche. Pronto conocía el mundo internauta más que sus propias hijas. Se inscribió en un foro de jardinería, e intercambiaba experiencias y conocimientos con fanáticos de los vegetales. Descubrió que Internet le permitía ingresar en un mundo donde podía revivir su juventud.
Y, ¡oh casualidad!, un día se asombró con el Nick de un forista. Era el mismo que el de un compañero del nacional: Muliñan. El sobrenombre nació de su genealogía tan heterogénea. El padre era gitano, la madre rusa, los cuatro abuelos tenían a su vez abuelos de cuatro continentes. El perfil coincidía con lo que ella recordaba de él, quien entre paréntesis la había tenido bastante embobada en aquellos tiempos. De pronto, Remedios había dejado de ser Doña Remedios para sentirse Mey, como le decían entonces. Sus hijas asistían a la transformación casi sin creerlo.
Repentinamente, comenzó a recibir cremas y cosméticos o ropa interior insinuante. Un día les dijo que irían de compras. ¡Quería elegir un nuevo vestuario! Hubo un revuelo entre las hermanas. ¡Qué bicho le habría picado a la madre!
Empezaron a oírla cantar, y hasta jurarían que, encerrada en su habitación, hablaba con alguien. Un día se conjuraron para espiar la Tablet en el dormitorio. No encontraron en el historial nada raro. Sin embargo, algo en la habitación les despertaba cierta inquietud. Todo el lugar olía a un perfume sensual; percibían como si alguien estuviera contemplándolas. Además, la amplia cama estaba toda desarreglada, y las almohadas mostraban cada una un hueco que hubiera albergado una cabeza.
No encontraban explicación para esos hechos. María Macarena, que era quien más sabía de informática, se apresuró para instalar un programa espía. Apenas terminaba de hacerlo cuando debieron salir precipitadamente, pues escucharon que se cerraba la ducha del baño.
Mientras preparaban el desayuno, las tres no hacían más que tratar de encontrar la explicación de lo que habían visto, porque todas habían sentido lo mismo: la habitación era un santuario de luna de miel.
Remedios apareció en la cocina, resplandeciente, cubierta por un hermoso negligé. Besó a cada una, como raras veces lo hacía, y preguntó si no tendrían ganas de planear un viaje. Ninguna podía articular palabra.
Mientras tanto, Remedios no dejaba de hablar, de forjar proyectos, intentando convencerlas de que sería bueno para ellas embarcarse en un crucero. Hasta tenía los datos de tres o cuatro que podrían resultarles atractivos. Les dejó impresos con datos para que los evaluaran. Llenó una jarrita con café y otra con leche, armó una bandeja con tostadas, mermelada, manteca y ¡dos tazas! Les dijo: “Desayuno en mi cuarto”. Y fue a recluirse, presurosa. Al llegar a la puerta se volvió: “Recuerden que esta tarde nos vamos de compras”. Entonces advirtieron la alianza en el dedo anular.
A una, las tres cayeron sobre sus sillas. Sus caras eran la viva imagen del desconcierto. Apenas tomaron un café, mientras se miraban como si hubieran sido transportadas a otro planeta.
Asumiendo el comando, Macarena encendió su máquina y se conectó al programa espía. Vieron que su madre ingresaba al foro de jardinería y “llamaba”: MULIÑAN. Un hombre de la edad de su madre, buen mozo y agradable, se asomó a la pantalla de la Tablet. “Hola Mey”, “Hola Muli”. “¿Café?” “Por supuesto, ¡qué buen aspecto tienen esas tostadas!”
¡SALIÓ DE LA PANTALLA Y ABRAZÓ A MEY! Ella lo besó apasionadamente. Le sirvió el café y untó una tostada, mirándolo, arrobada. María Emilia, María Macarena y María Paz se sintieron desmayar. Lograron recomponerse y, tomando los impresos, comenzaron a discutir cuál crucero les gustaba más.
7 years, 3 months ago
JAJAJAJA!!!! Todo es posible en la dimensión desconocida, HARAKIRI… Mirá vos que ya tenía escrito el cuento cuando me entero del tema del psicólogo (mi profesión) abusador (nada que ver conmigo) de Villa Urquiza, (mi barrio)!!! Tendré poderes precognitivos, quizás?———- Mensaje agregado a las 19:36 ———- Mensaje anterior a las 19:33 ———-EN CRUCERO - DESPISTADA Muy bueno, compañera!! Me mantuviste en vilo todo el cuento; el toque fantástico muy bien utilizado. Te tengo que felicitar a vos o a quien te lo dictó? jaja
7 years, 3 months ago
MúsicaSaqué del armario la 5ª Sinfonía de Beethoven, versión Carlos Kleiber, y puse el CD en el equipo de audio. Cerré los ojos y comencé a escuchar. El sonido me llegaba limpio, neto. ¡Qué hermosura! “¿Cómo se le habrá ocurrido a Beethoven este comienzo impactante: ta ta ta táaa…?”, me pregunté “¿Qué fue lo que quiso expresar en realidad?”
—Qué quieres que te diga —dijo Beethoven a mis espaldas—. Estaba muy enojado. Tenía mucha rabia. Repetir las notas expresa eso, cómo te explicaría…
Hablaba en alemán. Nunca entendí ese idioma, con esos sonidos a veces sibilantes, a veces guturales. Pero teniéndolo ahí a Beethoven era muy distinto; comprendía cada palabra.
—Sí, creo saber lo que quieres decir —respondí, también en alemán—. Estabas muy enojado contra la vida, contra el destino, sobre todo porque te estabas quedando sordo.
Seguimos escuchando juntos la sinfonía.
—¿Dónde está la orquesta? ¿Y el director? ¡Suena magnífica! La oigo a la perfección, aunque estoy sordo. ¿Cómo puede ser? Pero te pregunto otra vez: ¿dónde está la orquesta?
—Este… Bueno, no sé si explicarte. No lo comprenderías. La ciencia y la tecnología han avanzado mucho desde tu época, después de que fallec… digo, después de que compusiste tus obras.
—La verdad, ¿qué importa? Nunca creí que pudiera sonar así —dijo, y observó todo alrededor—. Tienes un mobiliario muy curioso. Nunca he visto algo parecido.
—En otra oportunidad te lo explico. Ahora sigamos escuchando.
—Sí, sigamos. Pero estoy muy asombrado.
Terminó la sinfonía.
—¡Qué silencio! ¿Nadie aplaude?
—Podemos aplaudir nosotros —le dije y comencé a hacerlo; él me imitó—. La belleza como ésta muchas veces me hace lagrimear, pero llega un momento en que me satura. Te invito a pasear un poco.
Salimos. Las cosas más comunes lo dejaban estupefacto. Subió al automóvil con aprensión, aunque se dio cuenta de que era un vehículo. Lo puse en marcha.
—¡Se mueve! ¿Dónde están los caballos? Ah, ya entiendo. Es parecido al ferrocarril, ese nuevo invento.
Todo le asombraba: los caminos de asfalto, los edificios altos, los semáforos… Cuando volvimos a casa, necesitó que le indicara cómo usar el baño.
Le hice escuchar obras de algunos compositores modernos, que le ocasionaron reacciones muy variadas.
Al fin, devolví el CD con la 5ª sinfonía a su estante, y Beethoven se retiró por donde había venido.
Mañana pienso escuchar la Sinfonía Renana, de Schumann. Espero tener otra conversación interesante.
7 years, 3 months ago
RUIDOS NOCTURNOS - CRAIG: Qué querés que te diga. La idea me parece excelente y me produjo escalofríos de solo pensar que debería entrar en esa habitación… y eso que no soy miedosa para nada! Pero es como que se quedó corto, un final imprevisto pero sin la habitual fuerza de tus escritos. No hay caso, sos escritor de cuentos largos y nouvelles, Craig. Con lo chico estás como encorsetado. Y me dejó con ganas.
Te marqué algunas cosas para que consideres. Un abrazo. Lidia
No sé qué dirá el maestro Harakiri pero me parece que es: distinta de las otras; A eso no lo sabemos: creo que debería ser Eso no lo sabemos; y si bien por lo que sabemos son inofensivos, debemos encerrarlos para que molesten: (hay dos sabemos, con pocas palabras de separación) y ¿no será: encerrarlos para que no molesten?;al meses dos veces: al menos…;———- Mensaje agregado a las 16:33 ———- Mensaje anterior a las 16:11 ———-MÚSICA - HARAKIRI: APLAUSOS!!! Muy pero muy bueno, original, interesante, emotivo cuento de realismo fantástico. Cómo envidié al protagonista hablando con el Maestro. Viviría plena de dicha si me pasara algo así. Y en ningún momento dudé de que fuera verdad. Te felicito, un montón.
7 years, 3 months ago
Gracias por tu comentario, Lidy. Eso sí, me has atribuido también otro cuento, que en realidad escribió Craigbale, ja ja.
7 years, 3 months ago

MAR DE ENERO
Soy un hombre invisible.
Claro, lo digo metafóricamente. Si usted me cruza en la calle, y me dirijo a usted, es probable que me vea. Pero, si yo no le hablo, lo más seguro es que no se percate de mi presencia.
Es que soy de esas personas que pasan por el mundo sin pena ni gloria. Nadie me recordará. Mi voz apenas se oye. Desde que tengo uso de razón, se me ignora. En reuniones de trabajo, casi tengo que gritar para hacerme oír. Soy invisible en ese sentido.
En la época del colegio tuve un solo amigo. Desde aquellos días, no he disfrutado esa intimidad con nadie, ni siquiera con las pocas novias que he tenido la suerte de tener.
Mi amigo se llamaba Germán. Era un chico de nieve. Sí, así como lo oyen. No, esta vez no es metáfora. Literal. Imagínense un muñeco de nieve algo flaco y desgarbado. Imagínenlo caminar y hablar. Bueno, algo así era mi amigo.
Como era raro como yo, nos hicimos grandes amigos, y no tardamos en contárnoslo todo y abrirnos nuestro corazón. Él no podía exponerse mucho tiempo al sol, sobre todo en verano (ya se imaginarán las razones), por lo que jugábamos dentro, en habitaciones con aire acondicionado, generalmente a juegos de mesa. En su defecto, veíamos una y otra vez películas de Hitchcock (Vértigo era nuestra favorita) o westerns de Ford.
Él era un chico muy solitario. Sus padres, también de nieve, murieron cuando era pequeño. Por lo que supe, un buen día fueron a la playa y hacía tanto, tanto calor, que se disolvieron en la arena.
Algunos días después de nuestra graduación del secundario, Germán vino con una proposición. “Quiero ver el mar”, me dijo. Tenía una expresión sombría. “Quiero saber qué vieron mis padres antes de desaparecer.” “Bueno, un día de estos iremos”, le dije. “No. Tiene que ser hoy”, respondió, ante mi consternación. “Hace calor, Germán. Estamos en pleno enero… ¿estás loco?” Pero Germán estaba decidido. “Es importante que me acompañes… Si no quieres, te entenderé. Iré yo solo.”
No me quedó otra opción que acompañarlo. “Si quieres, te busco una manta”, le dije camino a la playa. El sol estaba pegando muy fuerte. “No”, contestó. “Estoy bien.”
En la playa no había gente. Eran las dos de la tarde. Arriba de nuestras cabezas, había un cielo límpido, sin una sola nube. Ocasionalmente, alguna gaviota planeaba sobre nuestras cabezas.
“Me voy a meter al agua”, me dijo de pronto Germán. Y, antes de que le pudiera decir nada, exclamó: “Siempre voy a estar solo, y eso lo sabes. Además, no soporto la vida que llevo, una vida que evita el calor y el sol. Jamás nadie podrá abrazarme por mucho tiempo. Estoy harto de todos estos cuidados que llevo… ¿Para qué? ¿Cuál es el punto? No hay otra cosa que desee más que liberarme… mezclarme con el mar…”
Sus quejas no eran nuevas; yo sabía de primera mano lo que sufría. De modo que me limité a abrazarlo un largo rato. Incluso, creo haber sentido, a través de las gruesas capas de nieve que conformaban su pecho, los fuertes latidos de su corazón de hielo.
Entonces, giró sobre sus talones y, luego de desnudarse, y agitar su mano en mi dirección una última vez, corrió por la playa y se metió en el agua. Nadó y nadó, y pronto se perdió de vista.
Esa fue la última vez que vi a mi amigo de nieve.
Al poco tiempo, conocí una chica invisible. Amor a primera vista. Y, como la gente no reparaba mucho en nosotros, no teníamos cómo celarnos o preocuparnos por el resto.
Un día, en la playa, le conté la historia de mi amigo de nieve.
“Así que aquí mismo te despediste”, dijo mi novia invisible. “Aquí mismo.” “Pobre… ¿Y, lo extrañas?” “Mucho, sobre todo cuando vengo aquí.” Mi novia se quedó mirando el ir y el venir del oleaje. Luego preguntó: “¿Qué dices? ¿Se habrá disuelto?” El sol bajaba, dibujaba guirnaldas sobre el agua. Yo pensaba. “¿Se disolvió o no?”, preguntó irritada mi novia. Seguí pensado.
“No. Se hizo mar”, fue mi respuesta.———- Mensaje agregado a las 15:45 ———- Mensaje anterior a las 03:31 ———————————————————————————
Gracias Lidy por lo comentarios de mi cuento (y no de Hara jajaja). Para las frases dudosas, tendremos que contar con el Enciclopédico Harakiri para que nos desasne.
7 years, 3 months ago
MAR DE ENERO - CRAIG: Qué cuento, Craig!! Hermoso, maravilloso, tierno, sensible, original y triste. Me hizo acordar a aquel chico que llamaban de cristal, que vivía dentro de un burbuja para evitar cualuier contaminación. Si eso fue real, posible… por qué no puede ser verdad la historia de German? Y en cuanto a que el protagonista es invisible, siempre me pareció que si no hablábamos o interactuábamos con los demás, llegaríamos a ser invisibles. Y ya no nos sentiríamos obligados a tener buena cara o decir cosas lindas. Después de todo, somos un punto en el universo, y también un cuerpo más entre los 7.000 millones que se arrastran en el planeta (seguramente muchos más porque estas son estadísticas de 2011)
Te felicito. Muy buen cuento de realismo mágico.
7 years, 3 months ago
Lidyfeliz
No sé qué dirá el maestro Harakiri pero me parece que es: distinta de las otras; A eso no lo sabemos: creo que debería ser Eso no lo sabemos;
El maestro Harakiri debió recurrir a Internet para contestar estas dudas. Si bien yo prefiero “distinto de”, la otra locución es aceptada. Más información acá:
En cuanto “A eso no lo sabemos”, no consulté, pero pienso que debe ser “eso no lo sabemos”, por esta razón: si cambiamos el fraseo: “no sabemos eso”, queda claro que “eso” es complemento en acusativo. No podría ser sujeto ya que el verbo está en plural de segunda persona. Y uno “sabe eso”, no “sabe a eso” (excepto que usemos la acepción de “sentir el gusto&rdquosmile
7 years, 3 months ago
Harakiri
Cerré los ojos y comencé a escuchar. El sonido me llegaba limpio, neto. ¡Qué hermosura! “¿Cómo se le habrá ocurrido a Beethoven este comienzo impactante: ta ta ta táaa…?”, me pregunté “¿Qué fue lo que quiso expresar en realidad?”
—Qué quieres que te diga —dijo Beethoven a mis espaldas—. Estaba muy enojado.
Waw que problema tan difícil el de fonetizar el inicio de la quinta de Beethoven, el ta ta ta táaa, suena una onomatopeya tan… infantil, sin embargo, es correcta me la imagine a la perfección. Esta cita de arriba se me hace simplemente genial, lo mejor del cuento. En si es sencillo pero no deja de ser disfrutable en toda su extensión, me gustó muchísimo.
7 years, 3 months ago
CAJAS
Cuando estoy aburrido, salgo a comprar. Lo que sea. A veces se me pone en la cabeza a idea de comprar algo, y no hay forma de que pegue un ojo hasta que haya comprado el objeto de mi deseo. Puede ser un helado en cucurucho, un disco compacto, pasando por ropa…, hasta cosas mucho más grandes y sofisticadas.
Me aburro con frecuencia, por lo que compro con frecuencia. Lo que sucede es que tengo mucho tiempo libre… ¿Por qué? Eso no viene al caso. El tema es que soy rico en tiempo. El ser rico en tiempo trae sus consecuencias…, una de ellas, es pensar. Y uno debe tener bien firme a la mente, cerca de uno, para que no se acostumbre a ir por derroteros misteriosos, oscuros, y destape más de una olla. Entonces compro, y la voz de mi mente se calla.
Uno de los problemas del comprar son las cajas. Sobre todo si, como yo, se compran cosas grandes como lavarropas y lavavajillas con frecuencia. Mire, es que me da flojera tirar la basura. Y no tengo empleada doméstica. Pero no es por ahorrar, no se crea, no soy en absoluto tacaño. Yo soy muy celoso de mi privacidad, es eso. Me molesta la presencia de otro, que me esté examinando las cosas…, me da pánico el solo pensar que alguien pueda estar husmeando mi baño… ¡Ay!
Desde hace aproximadamente un mes mi departamento está lleno de cajas, muchas más que de costumbre, lo que ya es decir. En las últimas semanas compré dos heladeras, un televisor, una máquina de coser Singer, dos lámparas de pie, un microondas, un escritorio para la computadora, dos ventiladores pequeños, un teléfono, una pequeña vitrina de cristal, pequeñas esculturas de madera todas muy New Age, cuatro pares de zapatos, un juego de té de porcelana… y alguna otra cosa que no me viene a la mente.
Ya he tirado algunas cajas, pero no termino de deshacerme de una para que aparezcan, en su lugar, varias más. Un amigo me dijo alguna vez que estaba convencido que esos folletos que te dan en la calle tienen la habilidad de reproducirse por su roce en la billetera. ¿A quién no le ha pasado de llegar a un punto en el que abre la cartera o la billetera o la mochila y se encuentra con un verdadero nido de folletos? Uno recibe folletos en la calle, y unos cuantos, pero el número no tiene relación con la cantidad inmensa de papelerío que encuentra a la postre en su billetera.
Bueno, la misma teoría de reproducción de papeles por roce de mi amigo puede aplicarse a las cajas. No hay otra manera de explicarlo. Tiro una caja. Aparece otra. Entro al baño y saco varias que hay encima del inodoro. Cuando regreso, hay otras tantas cubriendo la ducha. ¡Qué cajerío! Hay tantas cajas, que ya no encuentro los muebles del comedor, por lo que ceno sobre una caja grande que hace las veces de mesa, y me siento sobre una pequeña que hace las veces de silla. Como no veo mis estanterías, dejo mis libros sobre cajas alargadas y bajas. A la basura, la tiro en cajas. Mucho más práctico.
Cajas, cajas, cajas, y cajas. No hay manera que desaparezcan… Supongo que es cuestión de acostumbrarse. Es esto o comprar menos; y yo no pienso comprar menos. Las cajas son, digamos, la cáscara del sistema capitalista, su mal necesario. Te gustan los productos, pues bueno, a lidiar con su corteza. Y yo de buena gana me aguanto la corteza. Por suerte, desde chico he tenido la inteligencia de evitar la autocompasión o la queja hueca, y hacerme cargo de mis elecciones, y de lo que estas elecciones conllevan.
Así que, más allá de si las cajas se reproducen o no, o si compro mucho o poco, mañana, a la vuelta del supermercado, intentaré sacar un poco más de ellas. Lo que es ahora voy a dormir; he tenido un día duro sacando muchas cajas.
De modo que, con su permiso, me meteré en mi caja-cama. Buenas noches.
7 years, 2 months ago
LAS CAJAS - CRAIG JAJAJAJA!!! Me río porque tengo temporadas de compradora compulsiva. Y menos mal que ya no hay Todo x 2 pesos porque mi departamento sería como el desastre después de un tsunami.
Me encantó, aunque no creo que sea realismo mágico, es realismo… A mucha gente le pasa lo mismo. Un día había comprado 3 juegos de sábana, 1 acolchado, una frazada, dos almohadas y las coloqué en el lado derecho de la cama de dos plazas; estuve durmiendo incómoda en el lado izquierdo durante dos semanas hasta que encontré lugar donde guardar todo eso. Trato de que no me den cajas, salvo con los zapatos.
Un relato muy pero muy divertido. Te sugiero que lo postees cuando venga el género comedia o humor. Un abrazo.
y mi la voz: la voz de mi mente…
7 years, 2 months ago
Lidy, gracias por tu comentario, me hiciste reír con tu anécdota de las sábanas.
Mira, seguramente fui yo quien se expresó mal. No me va bien explicar cuentos, pero me parece necesario. Lo fantástico del cuento es que las cajas se multiplican, son más de las que deberían ser. Por más que uno compre seguido, si uno tira, como el personaje, algunas cajas, es imposible, por ejemplo, que sean tantas como para tapar la mesa y los muebles del comedor. El personaje sacaba cajas del inodoro, y aparecían otras en la ducha. Es decir, por roce o por lo que fuera, las cajas se multiplicaban.
Tal vez fui demasiado sutil en el cuento (para no decir tibio) con la explicación. Por eso creo que este cuento entra en le género, porque tiene su elemento mágico. Es algo más sutil que en mis cuentos anteriores, pero creo que la magia está.
En la etapa de edición, intentaré cargar las tintas sobre la cantidad de cajas, sus multiplicaciones.
Gracias enormes por leer.———- Mensaje agregado a las 21:35 ———- Mensaje anterior a las 21:33 ———-Ah, amplié un poco y modifiqué ​ONTOLOGÍA DE LOS RECTÁNGULOS.
7 years, 2 months ago
Comienzo con los comentarios:LA NIÑA DE LA CALLE TILCARA: Se agradece que decidieras contarnos un cuento de miedo, con lo que me gustan los cuentos de este tipo. Entonces decidí atribuir el suceso a un exceso de alcohol de mi parte y dejé que el recuerdo de aquel episodio (como tantos otros en la vida humana) se perdiera en los pliegues de mi memoria para siempre. Con tu permiso, esta frase la guardaré en un documento que tengo llamado “Frases útiles”; te puse justo debajo de una frase de Flaubert: El autor debe estar en su obra como Dios en el universo: presente en todas partes, pero en ninguna visible. Así de mucho me gustó tu expresión de los “pliegues de la memoria”.
En cuanto a la historia en sí, lo de la niña fantasma es algo que vi muchas veces, es que soy fanático de las películas de terror. Pero.. ¿hay alguna historia original, todavía, esperando ser desempolvada? Muy bien relatado, con alguna referencia de la historia argentina reciente.———- Mensaje agregado a las 18:02 ———- Mensaje anterior a las 17:57 ———-INQUISICIÓN: Lidy, me hiciste reír con tu cuento. Me veía venir algo para el final, tu manotazo final tan característico. Y vaya si vino, esta vez en forma de zapato. Narrás cuentos pequeños como nadie. Excelente.
“La presentía”: ¿No será lo presentía?
Y sí, para mí entra en el género.———- Mensaje agregado a las 18:08 ———- Mensaje anterior a las 18:02 ———-LEO MI MUERTE: Este fue el primer cuento que leí, porque no tenía título, y me asusté (al igual que Harakiri) pensando que era algo que le había pasado a la autora. Cuento con imágenes fuertes (eso de limar los dedos me secó la garganta, y tengo una garganta resistente). Un cuento aterrador, propio de pesadilla, una profecía que se cumple. Me encantó por su surrealismo, por sus imágenes, y su causticidad (¿se dice así? Si no, la invento ahora: las imágenes de Lidy se lo merecen).———- Mensaje agregado a las 18:23 ———- Mensaje anterior a las 18:08 ———-LA ELEGIDA: La magia no podía enfrentar la luz del sol; pertenecía a la noche y a las estrellas. Hermosa frase. La historia de una huida, de una mujer que comienza una nueva vida. Se ve que te gusta narrar momentos de ruptura, hace poco contaste el cambio de una mujer al verse en el espejo. Jergón, no sabía que se decía así a los colchones de paja, ampliaste mi vocabulario. En cuanto al final, me parece que termina a las apuradas, no se condice el tempo a lo que venía siendo el relato. Pero es algo que no te puedo achacar, a mí me pasa todo el tiempo. Un relato que se merece ser más largo y darle más palabras al último cuarto.
Muy buen relato.———- Mensaje agregado a las 18:29 ———- Mensaje anterior a las 18:23 ———-MÚSICA: Este es uno de los primeros cuentos que leí, se lee solo. Me reí, me encantó el encuentro con el personaje famoso y la exposición del personaje famoso a (supongo) una Argentina a principios del siglo XXI. Excelente!———- Mensaje agregado a las 18:29 ———- Mensaje anterior a las 18:29 ———-Bueno… luego sigo.
7 years, 2 months ago
Querido Criag, lo mismo dijo Lidy, que el cuento da para mucho más, que debiera ser más largo
¡¡¡Pero tnemos nada más que mil palabras, y creo que usé hasta la última!!!
No se quizás en algún momento me ponga a hacerlo más comprensible pero entonces tendrá que ir en otro lugar
Gracias por el comentario. Es halagador viniendo de ti
7 years, 2 months ago
Índigo. Rouge et Noir IEl departamento de Matías era la típica sucesión claustrofóbica de rectángulos llamados cuartos de cualquier conjunto habitacional del centro de la Ciudad de México. Oscura, frágil, apretada y carente de toda privacidad audible desde cualquier lugar de los doce metros cuadrados que media la propiedad, sin embargo, eso no detenía a su madre de rentar la habitación del fondo a las estudiantes de la universidad. Para Matías el ir y venir de jóvenes féminas era una constante desde que tenía memoria, una monótona existencia de niñas grandes o mujeres niñas que poseían todas algo en común: precisamente lo común.
Muchachas anodinas de físico promedio, nombres básicos y conversaciones aburridas. Eran todas ellas cuerpos invisibles, opacos, sin novedad, sin gracia ni atractivo, llegaban y se iban en un semestre o dos, las menos, hasta que acababan los primeros años de la carrera; musitas o extrovertidas no eran más que una nube en la vida de Matías. La mayoría de las veces una nube tan pequeña y tan difuminada que no incitaban ni la más mínima atención, pero, entre todas las inofensivas nubes del cielo, siempre llega alguna que provoca la tormenta.
El segundo semestre del 2011, el de inicio de generación, parecía ser como cualquier otro, y como todos los anteriores trajo consigo una nueva inquilina para el cuarto del fondo. En la mente de Matías esto no era más que un cambio rutinario exento de consideración. Hastiado del fastidio que le producían todas las jóvenes estudiantes, pensó que la nueva chica no sería insólita y no valdría la pena gastar una mirada, un segundo de presentación o una falsa mueca de disgusto por su parte. Inclusive tuvo la intención de volverse invisible en el momento en que su madre abriera la puerta para dejar entrar a la nueva inquilina, escaparse del tedioso momento de la introducción, claudicar del puesto de guía en el tour alrededor del departamento y simplemente desaparecer de la vista de quienquiera que sea la nueva estudiante.
Pero planear es una quimera para todos aquellos inmersos en el destino de la fatalidad.
En el momento de la retirada, Matías se quedó paralizado al percibir un suave aroma frutal, un atractivo coctel de flores aromáticas que parecían abrir los sentidos para inyectarse, llenas de esencia, directamente en la sangre. En la puerta de entrada la madre de Matías, Amaranta, musitaba la misma perorata de presentación, acompañada de sutiles advertencias y una franca sonrisa; la interlocutora, impasible, asentía o negaba con la cabeza. Matías la vio conmocionado, el de ella era un rostro apático enmarcado en un halo de fuego, dos ojos negros, eternos, asesinos se posaron frágilmente en los ojos de Matías y sepultaron para siempre la apatía del muchacho con una nube de maravilla. La maravilla del aura, figura, aroma y color de la nueva chica. Amaranta la presento como Dalia y si todo marchaba bien viviría con ellos por los cuatro años que durarían sus estudios.
Dalia era sublime, una oda a las sensaciones, un análisis interminable a la curiosidad y como epíteto, la hermosura máxima jamás antes vista por los ojos de Matías. Su piel era de una tonalidad blanca, pura ,tersa como las nubes de primavera; su cabello era de un intenso escarlata reluciente, ondulado, un halo furioso que caía en cascadas de fuego enmarcando un rostro estilizado, delineado de manera salvaje por el destello de unos ojos negros, atrayentes, de los que no se podía escapar. A consecuencia de ellos, uno fallaba en ver la atracción más sobresaliente de Dalia: unas inmensas pero elegantes alas negras a la espalda; la diestra, de iridiscentes plumas azabaches que parecían reflejar el brillo de sus ojos, llegaba hasta el suelo, y la siniestra, estilizada, con terminación en punta que asemejaba más un ala de reptil que de ave con plumas negro mate, era visiblemente más pequeña y estaba engarzada a su espalda con finas costuras de estambre. Era pues Dalia, a pesar del nombre, una sinfonía de obsidiana contra la porcelana de la piel.
La Emoción en Matías era superlativa, por primera vez tenia ante si una mujer interesante, una ser que rompía con todo el tedio y la homogeneidad de la vida. Por primera vez se vio interesado en alguien, queriendo saber todo acerca de Dalia, conversar con ella, compartir el mismo tiempo, el mismo techo y el mismo aire; pero Dalia, nunca tuvo la misma necesidad de interactividad social que Matías. Si le dirigía la mirada fallaba en prestarle atención, nunca le concedió una palabra, un murmullo o un gesto. Devolvía interés con indiferencia, guiños con egoísmos, esperanza con decepción; sin embargo, el rechazo no dolió tanto a Matías como la revelación.
En un accidente totalmente intencionado, Matías espió por la puerta entreabierta de la habitación de Dalia la desconocida, pero deseada, desnudez de la chica. La revelación de sus curvas, la redondez de sus senos, la triangules de su entrepierna, la sensualidad de sus alas, fueron una exaltación para la mente, el cuerpo y los deseos más profundos del muchacho. Un cisma que lo destruyó y transformó en un ente visceral, nunca deseo más agarrar la piel de alguien, poseerla, absorber su aroma, deleitarse con el éxtasis eufórico de la carne. Cuando, atraído por los efectos mágicos de Dalia, Matías entró en la habitación, la chica volteó a verlo inmensa en la inmensidad de su desnudez y guió la vista de Matías directamente hacia sus ojos. El iris excitado de Dalia distorsionaba sus colores oscuros, en realidad no eran negros sino índigo, con una tormenta de atardecer lila relampagueando rayos purpuras. Sus ojos eran nubes conglomeradas de una hermosura y profundidad mil veces mayor a la del mar. Entonces, un revoloteo de colibríes saco a Matías de su absortación. Una parvada de plumas iridiscentes, como las de Dalia, lo empujaron fuera de la habitación y aún más allá del corredor que daba al cuarto del fondo. Por más que lucho, por más que corrió hacia Dalia los colibríes la envolvían y la ocultaban de su vista…
A pesar de haber vivido cuatro años bajo el mismo techo Matías nunca más volvió a ver a Dalia. Lo único que alcanzaba a percibir eran los colibríes que la seguían al entrar y salir de su habitación.
7 years, 2 months ago
ROUGE ET NOIR - EVANTAR: Qué regreso, compañero! Hermosísimo, imágenes imperdibles e inigualables de un omnisciente que si bien opina y juzga, se entremezcla con el protagonista hasta el punto de no poder discernir cual es cual. Tal vez es el autor que se coló magníficamente en el texto. Te felicito!!———- Mensaje agregado a las 19:58 ———- Mensaje anterior a las 01:36 ———-Ya tenemos que votar?
7 years, 2 months ago
Ahí me tiro a la pileta:EN CRUCERO - DESPISTADA: 3 puntos
PARADA DEL BUEN AMOR . SONIA: 2 puntos
ROUGE ET NOIRE . EVANTAR: 1 punto
Me faltaron puntos para Harakiri y Craig pero así es la cosa.
7 years, 2 months ago
Mi votación:
Música- Harakiri: 3 puntos
Crucero- Despistada : 2 puntos
Rouge et noire - Evantar : 1 punto​Felicitaciones a todos ha sido una hermosa ronda.
7 years, 2 months ago
Lo que es estar recontra sumida en problemas (por cierto no exactamente personales, no se asusten), que ni siquiera pude leer todos los cuentos, menos comentar y menos aún votar. Pido disculpas a quienes hicieron el esfuerzo, tanto de escribir, como de leer como de votar. Prometo que para la próxima ronda seré un poco más prolija, (aunque mis líos sigan en pié)
7 years, 2 months ago
EN CRUCERO - DESPISTADA: 3 + 2
PARADA DEL BUEN AMOR . SONIA: 2
ROUGE ET NOIRE . EVANTAR: 1 + 1Música- Harakiri: 3
Despiss, vas a tener que pasar sí o sí porque sos la ganadora!!! jejeje
Felicitaciones
7 years, 2 months ago
Vaya Lidy!!!, que son grandes y fuertes las felicitaciones!!!.
Bueno en serio muchas gracias.
Veremos sien la próxima ronda me puedo portar un poquito mejor. Hop y sin ir más lejos estoy confinada en la cama porque se me jorobó el tobillo, ayer me hizo casi llorar del dolor.
Mañana veré al deportólogo. Quizás “algo” me haga, (como sacarme el agua que parece que se juntó ahí, Tener el pié en alto algo hizo bajar la hinchazon, pero… UFA!! que aburrimiento
Y con todo lo que tendría que hacer!
Ahora me escapé un poquito pero tengo que volver a la posición pata p"arriba
7 years, 2 months ago
Uy que mal…yo tambien estoy con la pata en alto y con yeso..es
horrible!!
Felicitaciones por tan merecido triunfo y a ponerse bien..
Agradezco y valoro mucho los 2 puntos y los tomo como un gran
aliciente para seguir aprendiendo..
7 years, 2 months ago
Gracias Sonia. Estuve pensando en el próximo tema, tengo que consultar con Anitta si puede ser algo “específico”, o sólo un género
Y vamos p'a arriba, la pata y el ánimo, Ya llegará el día que, si sigues mejorando estés en el top.
Un abrazo
7 years, 2 months ago
Felicitaciones compañera! Merecidísimo lo tenés. No veo la hora que comience la próxima ronda para saber con qué género nos vas a desafiar!
7 years, 2 months ago
 

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