Ensalada de situaciones - Ronda 4, Año 2014

Ensalada de situacionesRonda 4, Año 2014ObjetivoEscribir un texto basándose en el género propuesto, trabajar conjuntamente los textos publicados y elegir un texto ganador de la ronda.Reglas• Se pueden publicar hasta tres textos por usuario.
• El texto puede ser cuento, prosa poética, poesía, etc.
• El texto debe tener una longitud máxima de 1000 palabras, sin contar el título.
• Cada texto debe tener un título.
• Antes de publicar, se recomienda revisar gramática y ortografía. Para verificar que el formato sea el correcto conviene Previsualizar antes de publicar.
• Durante las dos primeras semanas del juego se publican textos. Durante la tercera semana se pueden editar los textos la cantidad de veces necesarias, además de seguir publicando. La cuarta semana del juego es para votar.
• Durante las semanas de publicación y edición de texto se recomienda leer y comentar los textos publicados para colaborar en la corrección de los mismos.
• La edición de textos se debe realizar en el mensaje en que fue publicado y se recomienda escribir un nuevo mensaje avisando que se modificó el original.
• La votación la pueden realizar los usuarios que hayan comentado, al menos, los cuentos elegidos.
• Al votar se eligen tres textos, al primero se le otorga tres puntos, al segundo dos puntos y al tercero, un punto.
• Si al finalizar la ronda de votación se produjera un empate, durante la siguiente semana se desemparatá. En ese caso se podrá elegir sólo entre los textos finalistas.
• El autor del cuento ganador propondrá el género literario a usar en la ronda siguiente (la deberá enviar por mensaje privado al coordinador del juego).Cronograma
· Etapa de publicación de textos: Desde el Lunes 14 de Abril y durante dos semanas
· Etapa de edición y publicación de textos: Desde el Lunes 28 de Abril y hasta el 5 de Mayo.
· Etapa de votación: Desde el Lunes 5 de Mayo hasta el Lunes 12 de MayoEl género propuesto AnaAlonso, ganadora de la anterior ronda es:REALISMO PSICOLÓGICOBreve descripción:
Es una obra que enfatiza la caracterización interior de sus personajes, sus motivos, circunstancias y acción interna que nace y se desarrolla a partir de la acción externa. La novela psicológica “pospone la narración a la descripción de los estados de ánimo, pasiones y conflictos psicológicos” de los personajes
6 years, 7 months ago
Éste es un cuento que ya tenía escrito de hace mucho, pero creo que nunca lo publiqué en el foro, y también creo que cumple con los requerimientos del tema. Luego veré si puedo pergeñar algo nuevo.Las horas muertasTe conozco, sí. Y lo sé; sé que llamarás. Pasarán días, semanas, quizá meses. Pero llamarás. Con tal certeza en el alma dejaré transcurrir las horas en las tareas cotidianas, al parecer olvidado, pero al acecho del instante —no por esperado menos arbitrario— en que el solapado trino del teléfono anuncie el fin del plazo.
¿Cómo distinguiré de las otras esa llamada? ¿La hora, las circunstancias? No lo sé. Pero antes de levantar el tubo adivinaré el silencio revelador: “¡Hola, hola!”, y la callada por respuesta.
Y se repetirán las llamadas a intervalos cada vez más cortos, ¿para qué? Adulterarás con ansiedad —deseada, sí— mis horas muertas, vacías de sentido, privado de ti. Y todo, ¿para qué? Querrás saber si aún existo, si existo allí, si puedo existir sin tu presencia. Y bien, lo sabrás: puedo ahora y seguiré pudiendo entonces.
Pero no te bastará con saber de mi existencia y querrás confirmar —¿no lo sabes ya acaso?— si existes para mí, querrás oír mi voz (“¿Mónica?&rdquosmile desafiando el silencio. ¿Y por qué? Si sabes que no lo haré. Te conozco y me conoces, sé que me conoces y sabes que te conozco…
Y por fin un día oiré tu voz acariciante, mullida, de intento despojada de cualquier matiz perturbador, pronunciando las mismas palabras que si nos hubiésemos visto el día anterior:
—¿Bicho? ¿Cómo estás?
Y yo, ¡oh yo!, ¿qué responderé? Te conozco, sí, pero ¿me conozco? ¿Lograré mantener la decisión? ¿Cortaré sin contestar? ¿No habrán debilitado mi voluntad las llamadas sabiamente espaciadas? Oh, no lo sé. Pero si lo logro, ¿resistiré acaso otro asalto? ¿Y si no te veo más, ¡oh Dios!?
Hoy me digo: ¡qué importa!, pero en lo profundo no es así, no lo es, no. Y cuando arribe el momento decisivo, mi voz no obedecerá órdenes ya perimidas, ¿lo sé acaso? ¿Y si no fuese así, si por milagro resistiera? ¿Si durase mi rencor o triunfara el frío cálculo? Pero entonces oh no te vería más nunca nunca más…
Deseabas saber si te quería. Y rogabas mi sinceridad en gratuita ofensa. Qué fácil era responder: Sí, Mónica, te quiero, y mucho. Pero habría sido un engaño. Claro que te quiero, pero ¿acaso significa la palabra para ti lo mismo que para mí? No, y debieras saberlo ya, tantas veces lo hemos divagado. Pero sedienta de cariño exclusivo, incondicional, necesitas esa confirmación sutilmente falsa.
Tú sí me quieres. Me quieres ¿para qué, por qué, ante quién, con qué, como quién, hacia qué, hasta cuándo, cuánto, sin qué, desde dónde, contra quiénes, sobre qué, en dónde, según quién? ¡Ah, qué fácil es querer sin aditamentos! Se quiere o no se quiere, y punto. Y desearías que me mostrase tan simple como tú crees parecerlo. Pero no es así. ¡Ah, huye de los matices, de las grandes minucias!
Te molesta verme tan mesurado. Y cuando me descontrolo crees que los motivos declarados no son los verdaderos; debe haber otros ocultos que conoces mejor que yo. Por contraste, tus designios son transparentes, sólo estás por aclararlos de un momento a otro.
¿Por qué este sarcasmo? ¿Qué me obliga a este juego sin término, sin esperanza de encuentro? Los móviles de nuestros actos son más nimios de lo que nadie sospecha, y si lográramos exponerlos sin vergüenzas cada cual quedaría estupefacto.
¡Ah, Mónica! ¿Qué te impulsa a desconfiar de los seres más queridos para luego verte defraudada por un extraño? ¿Quién te prohíbe realizar tu vida en lugar de subsistir apenas? ¿Por qué tus anticipos de felicidad culminan en desilusión y en cambio tus grandes gozos son inesperados? Te sientes culpable, ¿de qué? ¿Has difundido los “secretos de familia”? ¿Expiarás tus culpas sobre la tierra para escarmiento de tus iguales y triunfo de tus mayores? ¡Ah, ya les mostrarás a ellos! Ten cuidado, no seas feliz, no te sorprenda en pecado la muerte.
Mónica, ¿podrás quizá tú hacerme las preguntas adecuadas? ¿Y cuáles serán mis respuestas? ¿O seguiremos para siempre esta burla, hasta que nuestras heridas ya no cicatricen? Qué haré de mis horas muertas…
6 years, 7 months ago
Abrir la mano.
El hombre quieto estaba triste, eso estaba claro. Allí, parado junto a la gran puerta, parecía una de esas estatuas de bronce que tratan de dar vida a las ciudades muertas. Sus ojos miraban hacia algún punto entre unos zapatos ni demasiado limpios ni demasiado nuevos. Una barba de muchos días sólo dejaba imaginar un rostro inexpresivo cargado de arrugas de expresión. El mundo se movía alrededor de un personaje inmóvil aparentemente sin importancia.
Para el hombre quieto, lo verdaderamente significativo en ese momento, era lo que le ocurría por dentro. Todo lo que sucedía fuera de él: las palomas a su alrededor, el sol de invierno calentando su espalda, los sonidos y los olores que diferencian un domingo de cualquier otro día. Nada tenía la menor trascendencia. Todo lo importante,todo lo bueno y todo lo malo ya le había pasado y era revivido una y otra vez dentro de su cabeza. Cerraba los ojos y veía tatuado detrás de sus párpados el momento en el que se enfrentó a la oscura realidad de ser un paria en la sociedad del bienestar. A la realidad de perder su trabajo, su casa, su vida. Justo antes de perder el amor y una familia, antes de perder a esos amigos que quizá, mirando ahora a la luz del tiempo, nunca lo fueron. A la realidad de perder, en definitiva, todo lo que tenía. Engañado por aquel destino que le prometió exactamente lo que le negó. Encontró, en cambio, la indiferencia, el engaño, la traición. Encontró repentinamente la necesidad de trabajar de sol a sol en aquello que nadie quería, a cambio de la mísera posibilidad de no morir de hambre. Ahora para todos estaba muerto, sólo era una vergüenza de la que renegar. Estaba siendo hostigado por la realidad de ser él mismo, por haber cometido un error que cambió su vida, un error que sólo la suerte no quiso que fuera un acierto. Ahora ni siquiera tenía la posibilidad de recurrir a trabajos no pagados o de dudosa legalidad, ya sólo le quedaba esta opción. Al menos sabía que nunca sería un delincuente, se lo había jurado a su madre y se lo había jurado a sí mismo.
El hombre quieto no tenía a donde ir, por eso permanecía ahí, inmóvil. Desesperado, esperaba que el hambre fuera insoportable para así poder soportar lo que estaba a punto de hacer. Mientras, pensaba en todo aquel camino recorrido para llegar a un lugar que nunca imaginó que existiera, un lugar como cualquier otro pero que durante el resto de su vida trataría de olvidar aun sabiendo que tratar de olvidar es la más triste forma de recordar.
Miraba con los ojos abiertos y no veía nada, solo aquel día en que lo tenía todo, aquel día en el que su mano estaba abierta, lista para acariciar un rostro amado. Pero ya no, ya no. Ahora su mano era una triste mano cerrada, cerrada como si quisiera rodearse a si misma, como si quisiera estrangularse, ahogarse, apretarse hasta desaparecer. Apretada hasta el punto de sentir como alguna de sus uñas dejaba, que ironía, una roja señal en la línea de la vida. Miraba ese puño que llamó a mil puertas que nunca se abrieron, o peor aún, que si se abrieron fue para volverse a cerrar. Para mermar su ilusión, para destruir su esperanza. Miraba ese puño que nunca empleó contra nadie y que ahora desearía emplear contra sí mismo. Si su mano estaba cerrada no era porque fuera una mano egoísta no dispuesta a dar, estaba cerrada porque era una mano orgullosa que no se atrevía a pedir.
El tiempo pasa inmisericorde y llegó el momento esperado por el desesperado. La mano trató de abrirse al mismo tiempo que la vieja puerta de madera. Las articulaciones de sus dedos parecían resentirse y quejarse como las bisagras del pesado portón. Sus tensos músculos hacían idéntica fuerza para abrir y para cerrar la que de antemano era una arrepentida garra.
Aunque hacía meses que tenía frío, el hombre quieto ahora sudaba. Mientras, el suelo de tarima del cercano edificio, crujía como asustado por el peso de decenas de cuerpos bien alimentados que se precipitaban atropelladamente con contenida prisa hacia el exterior. La mano cerrada se abrió y se alzó por fin delante de una cabeza agachada. Las gentes de bien que salían de misa, charlaban animadamente en cuanto se veían fuera del templo. Por sus rostros se veía que se sentían mejores. Se sentían redimidos de miles de pecados de los que en realidad, nunca se sintieron culpables. Sus sonrisas se alteraban sólo levemente al ver la figura de aquel hombre. Algunos sentían lástima por él, lástima por el alma sin duda perdida de alguien que se acercaba a la iglesia, no a rezar sinó a parasitar a gente tan decente y virtuosa como ellos mismos. La lástima entonces, se volvía todo reproche y miradas de desdén.
Una mujer armada de la autoridad que le confería su abrigo de visón, alcanzó a decir, satisfecha sin duda de su sutil ingenio: - ¡A trabajar los ponía yo a todos…! Cuando escuchó las palabras de aquella mujer que se creía bien vestida, el hombre quieto cerró la mano y no abrió la boca. No hizo nada, al menos nada que nadie pudiera ver desde fuera. Sabía que probablemente nunca podría dejar de llorar, llorar como lloran los que ya no tienen lágrimas, llorar solo, llorar por dentro. El hombre quieto hacía tiempo que estaba al corriente de que tratar de olvidar es la forma más triste de recordar.
6 years, 7 months ago
RumbosQuerida madre, me llevo los cuadros.Dejo el polvo de mi habitación,y la vergüenza de su pared desnuda.Te calmaría mi promesa de volver,mas no puedo garantizarlo.La vida a través de ti me ha dado alas:mi deber es honrarla a través de mis actos.Querida mamá, me ahorro tus lágrimas de despedida.Muchas de ellas se me han enquistado,y son hoy la tinta que escribe estas líneas.No me extraña que pienses en mi egoísmo.Sólo entenderías de querer para míla vida que no has tenido.Un extraño agradecimiento, pues bien lo sabes:tu me enseñaste a sonreírel primer día que me miraste.Pero la vida es corta, mamá;y los conflictos me han devastado.Tú te equivocas, y no lo ves;tal vez algún día entiendas esto que plasmo.Qué más da, quizás nunca lo hagas;incapaz de aceptar mi decisión errada.Por mis hijos me voy, y por mí también;a la inercia de los ciclos se le combate de pie.La vida hace tanto esfuerzo por conservarse,la sustancia que nos conserva se llama vida.Por eso me voy, mamá;hay algo en quedarme que estanca su curso.Tal vez seamos simples vectores,expresión de su voluntad a través de nosotros.Le agradezco dejarme ser parte de ella,te agradezco a ti el habérmela brindado.De ésta, mi manera: adiós mamá,sé que te tranquiliza mi despedida.La vida también apremia a quien deja vivirla.
6 years, 7 months ago
LAS HORAS MUERTAS de Harakiri
Excelente, Harakiri. No se puede pedir más introspección. El tono solemne del texto me recuerda a escritores de otras épocas. No es tu estilo, y se me ocurre que estás imitando a algún autor conocido (que yo no conozco o no reconozco en este momento) porque alguna vez propusiste ese juego de imitarlos, que muchos consideramos difícil o imposible. (Me encantaría poder escribir así, pero seguramente lo haré “a mi manera”) Este texto tiene párrafos enteros que podríamos enmarcarlos con ribete dorado. Me encantó sobre todo el cuestionamiento sobre todas las formas en que se puede querer y también el que sugiere sarcasmo. Entre otros conceptos, mostrás la interioridad de una persona atormentada por la indecisión. Realmente muy bueno, y excelente comienzo para la ronda.
ABRIR LA MANO de Mefisto
Real, psicológico… y triste, pero qué bien retratados los sentimientos. Desde adentro hacia fuera, se puede ver correr toda una vida que va terminar tal vez de la peor manera, probablemente por la mala suerte, pero sobre todo por la estupidez humana. Al protagonista de tu cuento lo único que le quedaba por perder eran sus principios. No puedo cuestionar los contenidos del texto, pero me pregunto si vale la pena defenderlos cuando no hay de qué; quiero decir, cuando la gente es tan tonta que ni siquiera puede apreciar la altura de una actitud. Un gusto leerte, Mefisto; creo que tu texto responde ampliamente a las características del género.
RUMBOS de manuceclararebeca
La poesía habla de una despedida; hay un agradecimiento explícito en ella, también, aunque menos evidente y más acotado, un reproche. No deja claro el conflicto que motiva la decisión de irse, al menos no queda claro para mí, y no me parece que haya habido intención de dejarlo claro, pero al ser una poesía creo que no hay necesidad de explicar; la poesía es la expresión de emociones, y eso está logrado. Creo que cumple con las premisas del género, y además es, por momentos, muy emotiva. Me gustó mucho, Clara; creo que voy a releerla después, porque había visto dos cuentos y venía a comentarlos, y me encontré con ella. Fue una grata sorpresa.
6 years, 7 months ago
Ana, cuando escribí ese texto hace años, no quise imitar a nadie. Me salió así, no más. Quise volcar al papel una catarsis de una situación que viví. La persona que retrato existe, y llegué a conocerla bastante bien.
6 years, 7 months ago
Mefisto: Me puso triste tu cuento, eso demostró que logró transmitirme los sentimientos de ese hombre. Harikiri: Hermoso cuento, el retrato de como la indecisión puede llegar a torturarnos. El hecho de no querer dejar ir a alguien aún cuando sabemos que lo mejor es permanecer separados.
6 years, 7 months ago
Las voces detrás del péndulo
Pisó con cuidado las baldosas flojas de la plaza; había llovido los últimos días y el barro subía con facilidad. Era martes y ya no circulaba gente a esa hora, por lo que el ruido del agua encharcada bajo sus pies pequeños se propagaba como un aplauso en la semiluz de la noche. El sujeto que es muchos llegó hasta uno de los bancos de la rotonda central y se dejó caer, exhausto.
Desde allí, con los ojos apenas entreabiertos, observó la torre del reloj. Suspicaz, miraba el vaivén del péndulo de bronce. No había tictac. Eso siempre le hacía pensar en la virtualidad del tiempo, en la ausencia de límites. Cualquiera que lo comprendiera, conocería la angustia. Se miró las manos, lisas, impolutas; le temblaban y pensó en la lenta procesión de la vejez hacia la muerte. ¿Cuántos años buenos le quedarían? Miró el péndulo. El péndulo lo sabía, sí, lo sabía y le devolvía la pregunta con su mirada de cíclope insondable, mudo. Nunca había respuestas, sólo un ejército de preguntas. El viejo lo sentía así.
Por su parte, a la mujer de ciudad no le interesaban esas problemáticas filosófico-cosmológicas, si total uno vive, se muere y no hay nadie a quien pedirle explicaciones, y todo al fin es inútil. El reloj del hotel era un vejestorio que ni siquiera hacía música. Si fuera por ella, lo haría volar y pondría uno digital, más práctico. Es más, en lugar del hotel pondría un shopping. A ese pueblo cavernícola no le vendría mal, se dice, se muerde las uñas. No deja de temblar.
El niño quiere decir unas palabras y los otros lo apartan. Se oye, muy desde el fondo, que afirma conocer el truco del péndulo, pero no hay caso, los mayores son presa de un debate impostergable. Un viento suave mueve los árboles frondosos del parque; está fresco, pero no demasiado. El suntuoso hotel por momentos vuelve a mostrar su fachada ruinosa; es como si los ojos tuvieran delante una cortina que se agitara con el movimiento de la mente. El péndulo, con el vaivén, también desaparece. Pero no tarda en estaquearse a la subjetividad.
Para el maleante, lo único que importa ahí es el bronce. De él podría sacar un buen dinero y cambiarlo por armas; en última instancia, si no alcanzara para ello, podría construirlas. Necesitaba varias: la lista de candidatos se engrosaba a diario. Primero había que matar al péndulo, ¡al péndulo antes que a nadie! Esa voz que hurga y espía. Se relamió. Cuando se percató del tacto de sus propias manos sobre su rostro pueril, de inmediato se echó a llorar.
Lloraba la mujer por un hijo desaparecido. No recordaba ya el nombre del niño y eso acrecentaba la angustia, la enfermaba de ira y de impotencia. Se lo habían arrebatado años atrás porque tenía problemas. El niño tenía pro-ble-mas, pro-ble-mas. ¡¿Cuáles eran esos pro-ble-mas, eh?! Ahora las lágrimas invisibles caían en algún lago seco de la memoria. En realidad, el muchacho adoptaba a la madre, porque era ella quien se había alejado. Las personas son producto del recuerdo: nadie existe. De súbito, el niño les grita a todos (a la madre, inclusive) que no se dejen engañar por el vaivén. Es un truco. ¡Es el truco de los martes!, grita. Los otros, naturalmente, no saben de qué habla porque volvieron atrás.
Pero no es el único desplazado. La esa-prostituta se pasea por ahí, entre los pasillos, quiere pedir ayuda y la voz no le sale. Tiene las piernas sangrientas porque se le rompió un plato. El muchacho intenta socorrerla, pero no hay accesos. El péndulo se encarga de cerrar las conexiones. La esa-prostituta sufre sin muerte en un rincón; no hay luz. Con asco, comienza a lamerse las heridas.
Regresa el primero, el viejo. El hotel majestuoso lo asombra y lo atemoriza. Lo que parece una noche interminable, tiende a la claridad. Ahora el frío se acentúa. Hay un vacío de horas que nadie puede recoger. Los otros se pierden por ahí y el niño aprovecha para hablar a solas con el viejo. Le cuenta que hay otra voz que ellos no conocen, que ni siquiera los que maniobran el péndulo advirtieron: es la voz contextual, le dice, que es como un globo. El viejo no comprende. Niega. El péndulo le hace pensar otra vez en la inexistencia, hasta en su propia nulidad. Tiemblan esas manos, pequeñas.
Ahora sí, con el alba, el velo de los ojos va haciendo que el péndulo monstruoso se disgregue en una lenta fusión con la realidad. Se desnuda la ilusión y debajo hay un sepulcro. El sujeto que es muchos pasó la noche en el banco y el reloj mental fue un suspiro; no le importa, no lo siente. Los pies no le llegan al suelo y los hamaca con cierta diversión. Ahora que está en la superficie, vuelve a ignorarlo todo, deja de conocer esa verdad de la que es testigo cuando los demás toman el control. Ignora la voz mayor, también. Solo mira. Su silencio es como el del cíclope.
Aburrido, el niño baja del banco y comienza a deambular por el recreo; en alguna hora cercana servirán el desayuno. Lo sabe porque empieza a sentir el calor del amanecer en la piel. No hay mucho para ver entre las baldosas húmedas del patio: los árboles que se yerguen por ahí, en realidad, están secos. Más allá hay otros muchachitos; algunos duermen, nadie los cuida. Otros ven en lontananza, quietos. La torre del hotel es ahora el ala oeste del psiquiátrico; en el tercer piso tiene su estudio el que maniobra el péndulo. Es un viejo con un reloj de bronce. No confiamos en él. Cree tener el control, pero nos desordeno con premura: a veces yo soy el niño, o soy su madre, o la mucama, o me proyecto como el viejo que fue su abuelo; sobre la marcha, invento otras voces o me impersonalizo. Hago que todos griten en simultáneo, si es necesario. Soy el mayor de todos y debo mantener la cohesión. Sé que a veces, después de terapia, el niño me presiente. La voz contextual, dice, el Dios de las acciones, el globo. Pero no es tan así, no; soy sólo otro huésped. Quizá alguien más esté por encima de mí, otra voz. Es confuso aquí dentro.
6 years, 7 months ago
Vitrubio, me gusto tu cuento, llegué a darle un sentido pero no sé si es el que habrás querido darle vos. Quizás ese sea tu objetivo, tal vez deba releerlo. Ni bien tenga tiempo lo hago, y te lo comento, aunque no me sienta autorizada a hacerlo, siendo que soy nueva en esto de escribir.
6 years, 7 months ago
Clara, muchas gracias por tu lectura. Sí, puede ser un cuento confuso, tiene sus pequeños indicios que llevan a una lógica, peeeero… smile En síntesis, es un niño esquizofrénico que se sienta en el patio del hospital después de una sesión de hipnosis y se le desatan todas las voces internas. Todos le temen al péndulo que ven, que en realidad es la memoria del reloj que usa el psiquiatra para inducil la hipnosis. Mientras tanto, se entrevé que hay una voz superior que engloba a las otras y que está incluso por encima de la del niño, y es la voz del que narra, la voz contextual. A su vez, hacia el desenlace, esta propia voz admite la posibilidad de que no sea más que otro huésped y que pueda existir otra aún mayor, que sería yo, quien la escribe.
Las horas muertas
Está narrado con una precisión exquisita. El recurso de la pregunta retórica invasiva nos permite entrar en la mente del personaje sin ningún esfuerzo. Me recuerda a la novela Adolfo, de Benjamín Constant (gran novela psicológica), por el contenido y la forma en que está escrita. Hay algunas frases que me parecieron antológicas, como esta: “Ten cuidado, no seas feliz, no te sorprenda en pecado la muerte”. Me encantó, responde a la consigna a la perfección. Abrir la mano
Qué dureza. Me transmitió una perfecta tristeza, un espíritu de abandono; por supuesto que por lo bien logrado que está. La descripción de los sentimientos y el impacto que genera en el protagonista el entorno son absolutamente descarnados y le dan una fuerza emocional enorme. El lector, mientras tanto, tiene que tragar saliva. Muy bien logrado.Rumbos
Bellísimo poema. Las despedidas son esos dolores dulces, afirma don Carlos Solari. Acá se ve un desprendimiento entre melancólico y estoico, que necesitó de mucha fuerza para llevarse a cabo. Creo que esa misma fuerza es la que lleva al yo poético a agradecer, a no sentir culpa en la despedida. Hay expresiones que tienen una gran carga emotiva, dulce por momentos, triste por otros. La inercia de los ciclos se combate de pie, bien dice. Me encantó.
6 years, 7 months ago
PSICÓPATA
Todo en él huele a chamusquina, a pantano y a estiércol poco estacionado; no hay profiláctico que nos preserve de su patética declaración de principios.
Él es lo que la vida quiso que fuera: sordo de ambos oídos, aunque escuche zumbar a una mosca a una cuadra de distancia. Se instala cómodamente en su “no puedo cambiar y así tienen que aceptarme” y olvida, o nunca supo que existe, la posibilidad de hacer algo para corregir sus actitudes. Como si su escalera careciera de travesaños, no alcanzará jamás la altura de decir: “perdón, fue un error, voy a tratar de que no se repita.” No, nunca lo hará.
Él tiene derecho a equivocarse y confundir a una hormiga con un elefante, porque para eso es ciego de los dos ojos, aunque también pueda ver a la mosca, además de oírla. Y si nos atropella por avanzar a toda costa, tendremos que soportarlo y comprender que, desafortunadamente, él no termina de entrar ni por casualidad en esa pavada de las responsabilidades. Eso queda para los demás, para los que caminan apoyando bien los dos pies y mirando por dónde van, para no llevarse a nadie por delante. Y es que él está más allá del bien y del mal, y así será por los siglos de los siglos, porque eso si, para su desgracia y la nuestra, él es inmortal, a quién se le podría ocurrir lo contrario. La vida le negará hasta ese descanso merecido que es la muerte. Pobrecito.
Como si no se bastara a sí mismo para defender a ultranza sus carencias, ahí están sus secuaces que cayeron en la red de tan indiscutibles encantos, siempre dispuestos a mostrar las uñas a quien se atreva a pedirle que por una vez al menos se baje del caballo y diga: “lo lamento”. No. Él enarbola sus defectos como si poseerlos lo hiciesen perfecto; alguien ante quien hay que inclinarse y festejarle (si es posible con mucho público, mejor) las humillaciones, las mentiras de las que se siente tan orgulloso. Entonces, sólo queda guardar las distancias para que su fetidez no nos alcance, para que no se contamine el johnson & johnson de nuestra ropita de todos los días con su Eternity berreta, que una ya colecciona en la vitrina la copa de oro, los diplomas y todas los honores otorgados a la reina del aguante, y no le hace falta, ni regalada, su ayuda para obtener otra condecoración, que para eso se las arregla sola y sin ninguna duda, demasiado bien.———- Mensaje agregado a las 14:18 ———- Mensaje anterior a las 14:10 ———-Cada vez me hago más lío con la edición. Quise borrar uno de los textos (porque salió repetido) y se borró el comentario que había hecho antes sobre el cuento de Daniel. Lo tengo en Word, así que vuelvo a copiarlo. Daniel, te decía que aunque ya explicaste tu cuento, tal vez te sirva saber cómo se lo vé desde afuera, o sea, mi lectura.
LAS VOCES DETRÁS DEL PÉNDULO de D.Vitrubio
Creo que se trata de una personalidad múltiple, o disociada, o esquizofrénica, como sea que se llame. Es una sola persona, yo no sabría decir cuál, que por momentos siente que es otra, o muchas. Imagino que debe ser tan difícil encontrarse en medio de toda esa confusión mental; lo cierto es que esa persona, o todas las que la habitan al mismo tiempo, están sufriendo de una manera u otra. Por momentos “se corre la cortina” y ven retazos de realidad, pero otra vez vuelven las alucinaciones, que son las que predominan. En la realidad de los que estamos del lado de afuera de la pared, esa persona se encuentra en un neuropsiquiátrico, en los preliminares de la sesión con el psiquiatra. Lo que más me conmueve es el sufrimiento y el miedo que hay en cada uno de los seres que lo habitan. Escrito en el estilo de Daniel, que por la elección de las palabras puede impresionar como un cuento fantástico, pero yo creo que es la más cruda realidad. Perdón si me equivoco.
6 years, 7 months ago
Este cuento participó alguna vez en una ronda y me parece que va con la consigna, así que acá va de nuevo.
Ana, me encantó tu lectura, gracias Volverán las oscuras golondrinas
Al día siguiente, volvió a despertar sobre la madrugada. La tormenta, afuera, caía en un lento fragor. Miró al techo, suspiró. Se revolvió incómodo y luego se detuvo a observar sin pestañear las manchas irregulares que habitaban las paredes: la humedad era un espíritu ubicuo y desproporcionado.
Se incorporó en la cama con esfuerzo y apoyó la nuca contra el respaldo. No hizo falta que encendiera el velador: allá afuera los relámpagos iluminaban la ciudad entera en blancos rabiosos e intermitentes. La cortina de la única ventana de la habitación estaba descorrida y mostraba un cuadro de naturaleza violenta: agua, electricidad y viento. “¡Basta de lluvia, por Dios!”, suplicó. Para peor, todo en abundancia. Daba la impresión de que la tormenta se copiara a sí misma una y otra vez.
Inusitadamente, deseó fumar. Era una pena que hubiera dejado el vicio años atrás, cuando aún vivía con Sara en Piedrabuena. Ahora ya estaba viejo y retirado de los vicios (aunque, si meditar fuera un vicio, ese podría ser el suyo). El tiempo lo había alejado del barrio, y también de Sara. Del barrio porque había decidido mudarse y ahora ocupaba una casucha de dos habitaciones en el centro de Tandil; de Sara porque llevaba veintisiete años muerta. Los años que transcurrieron hasta ahí, para Dante equivalieron a un montón de tierra acumulándose en los pliegues de un cuerpo, como objetos que de a poco van adornando un terreno cada vez más real e inconcebible: aniversarios de una muerte que asedian el submundo del amor sin la amante. El amor y la memoria comparten un dialecto impenetrable, y la vejez y la lucidez reunidas hacen de ello una condena perversa, deduce. Sí, eso mismo.
Un relámpago encendió de pronto la habitación. Ahora el hombre se concentraba en el dique lejano a través de la ventana, en el yugo del vendaval. No pudo evitar que acudiera a su mente la idea de “La Semana de Sara”. Otra vez, como cada noviembre, la tormenta del aniversario. Años más leves, años más bravos, pero siempre esa rima mefítica.
“Es posible que Sara piense, allá donde esté, que no soy más que un pobre viejo idiota… Y puede que sea así, pero es el camino a ser fuerte lo que me obliga a sobrevivir, Sara. Sólo eso: el último dedito agarrado a la cornisa. Me dispongo a olvidar, me dispongo a olvidar, me dispongo… En algún momento tendrá que pasar, ¿no? Por supuesto que sí. Para ella es fácil porque no está en mis zapatos, porque no fui yo el que se murió justo antes de que nos viniéramos a vivir a Tandil… Cada año la misma umbría, las mismas golondrinas negras del ocaso que vuelven para anunciarme que lo habitual es la añoranza —suspiró—. No soy más que un cobarde. Es que no sé, nena, tengo miedo de que al olvidarte traicione el amor que te tengo, ¿me entendés? Pero ya pronto, Sara. Tampoco íbamos a durar toda la vida. Hay que reconocerlo: ningún amor dura cien años. Ya pronto, Sara, y verás cómo cambia todo, hasta la casa, todo, todo. Pero ¡basta!, ¡basta!, que ya es tiempo”, monologó, veloz y oscilante como la sierpe de un río.
Ya harto de que las sábanas se le pegaran al cuerpo, y para salir un poco de aquel encierro, decidió bajar a la calle y caminar hasta el parque del dique, a pesar del vendaval. Se colocó cuatro hojas de diario dentro de la camiseta, se calzó un pulóver, un saco de lana y un camperón, tomó el paraguas, la bufanda y salió a la calle. Como de costumbre, olvidó peinarse y lavarse un poco la cara. Pero qué más daba.
Por el movimiento que había afuera intuyó que ya había amanecido hacía rato. ¿Serían las seis, las siete? No lo sabía, pero podía ser. Vio a dos muchachos pasar a su lado en remera deportiva y sin ningún tipo de reparo contra la lluvia. “¡Estos jóvenes cada vez están peor de la terraza!”, se dijo, meneando la cabeza y tocándose una sien. Siguió su ruta y, al poco rato, llegó al parque y se sentó en un banco a meditar. El dique se revolvía como una marea endiablada. Dante hacía fuerza para que el viento no le volara el paraguas. Lo pensó y quizá hubiera sido mejor permanecer en la cama, no fuera cosa de que pescara un resfrío por hacerse el corajudo.
Por la senda que bordeaba al parque principal de Tandil, una pareja de jóvenes se detuvo un momento a contemplar al hombre.
—Qué cosa este viejito, ¿no? Miralo ahí con su paraguas y tapado hasta las narices, pobrecito… —dijo la chica. A lo lejos, Dante rumiaba un atajo de palabras indescifrables, asentía, negaba, se cubría el rostro.
—¡Y con este sol que raja la tierra! —exclamó el joven.
—Añares así.
—Andá a saber qué se le pasará por la mente…
Y Dante empapado de pies a cabeza, tiritando mientras ve sobrevolar por encima de la turbulencia del dique, más allá del vaivén de los árboles, una bandada de golondrinas negras. Y una de ellas tiene el rostro de Sara, y las demás son todas las cosas que se fueron con ella para siempre; naturalmente inalcanzables, naturalmente sobre el cíclope tormenta, que es él, que es el dique y es su ojo. Entonces la ve allí, como ausente en un letargo injusto, en la agonía de esa danza maldita, y el hábito de decirse “no puedo, amor mío, no puedo. Un día más y quizá para mañana todo acabe. No puedo verte ahí y olvidarte… Mañana, mañana, golondrina”. Pero la gente pasa y no ve la tormenta ni las oscuras aves sobre la marea, ni el Tandil sin Sara. Sólo ven al viejo sentado en el banco, a Dante con paraguas y campera bajo el sol; sólo ven lo que el amor hizo de un hombre.
6 years, 7 months ago
Ayer dolía
La mañana como hoja en blanco,
como vieja yerba, como marea calma.
El reloj y este habitual recuerdo
de que ayer dolía y no saber la causa.
Tu ausencia, esta cómoda soledad,
el tic-tac que el brutal silencio calla.
Estas ganas de algo y esta esperanza,
anunciando el recuerdo de mañana.
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Este es un corto poema que creo, se adapta a la consigna.
———- Mensaje agregado a las 18:36 ———- Mensaje anterior a las 18:03 ———-
PSICÓPATA
​Una buena descripción de una persona no grata. El final me gustó porque habla de los imbéciles que sirven de amedrento de ciertas actitudes que caracterizan a los psicópatas.
Volverán las oscuras golondrinas
Muy conmovedor, me dieron ganas de ir a charlar con el viejito :,(.
Me gustan los relatos que tratan de esos sentimientos tan prolongados. El resistirse a olvidar demuestran que la magnitud de los sentimientos fue grande, o tal vez demuestran un amor que fue interrumpido en el mejor momento, que dejo muchas cosas por vivir y lo dejó ansioso de saber que hubiera ocurrido si su amante seguía con él a través de los años.
El titulo me gustó mucho, demuestra lo cíclico de los recuerdos, al volver una y otra vez.———- Mensaje agregado a las 19:32 ———- Mensaje anterior a las 18:38 ———-El viejo me hace acordar al personaje de Pablo Rago en “el Secreto de sus Ojos”, me recordó a ese tipo de amor.Las Voces detrás del Péndulo: Ahora sí, más claro. Me gusto mucho, bien descripto el conflicto mental. Sentí pena por el tormento de ese niño. Muy bien logrado. La primera vez lo había leído apurada fruto de la conciencia que me dice que tengo que terminar un trabajo de la Facu para hoy smile.
6 years, 7 months ago
VOLVERÁN LAS OSCURAS GOLONDRINAS de D.Vitrubio
Recuerdo este cuento: precioso, y es un gusto volver a leerlo. Es muy emotivo. Adhiero al comentario que te hizo Clara (Emma Sanz), yo no sabría decirlo mejor.
AYER DOLÍA de Emma Sanz
Refleja un estado de ánimo; me gusta. Es la suma de pequeños o grandes detalles que hacen que una mañana sea especial, porque el dolor del pasado parece haber quedado atrás.———- Mensaje agregado a las 11:38 ———- Mensaje anterior a las 10:00 ———-SIN ANESTESIA
Queda acá nomás, en la otra cuadra, te dice el muchacho de la bicicleta, y le das las gracias antes de salir corriendo. Desde la esquina ya lo ves: los hospitales siempre lucen igual, con varios taxis enfilados y una ambulancia en la puerta. ¿En que habitación estará? Qué mal, con el apuro te olvidaste de preguntar. No querés detenerte a pensar en eso, ya lo averiguarás al entrar, ahora lo importante es serenar los latidos del corazón y cambiar la cara, no se tiene que notar que estás mal, porque eso a él le haría peor, nunca soportó verte preocupada. Si es que puede notarlo, claro, porque la verdad es que no sabés mucho de su estado. El aviso te lo dio una voz desconocida por teléfono. Te habló del accidente y que no quería asustarte, pero era mejor que fueras enseguida porque estaba bastante grave. Ahora el semáforo se pone en rojo, y te llama la atención el muchachito que también está esperando para cruzar; tiene una bufanda con el mismo punto que estabas practicando cuando sonó el teléfono. Justo esa noche pensabas tomarle las medidas; tiene los brazos tan largos que seguro no va a haber lana que alcance para tejer las mangas. Brazos fuertes, de hombre que no puede estar un rato sin hacer nada, siempre martillando acá o serruchando allá. Fuertes brazos para cobijarte en ellos cuando las tareas del día van terminando y llega la hora del descanso. ¿Por qué no habrás atinado a pedir más explicaciones? Tal vez si lo hubieras hecho no tendrías ahora esta incertidumbre. Encima este capricho de venir sola, cuando podías haber llamado a cualquiera de tus hijos, Pero no, en lo único que pensaste fue en salir volando. Y cuánto hubieses dado para que nada de esto fuera verdad y poder estar todavía sentada al lado de la estufa calculando los puntos que tenías que montar en la aguja; levantándote de vez en cuándo para revolver el guiso en la cacerola, que tiene que estar a punto, y la mesa puesta para cuando él llegue. Es que no se puede hacer todo a la vez, te lamentás recordando el olor a quemado al que casi no prestaste atención al apagar el fuego de la hornalla, mientras te ponías el abrigo. El chico de la bufanda mira su reloj. Te das cuenta de que perdiste la noción del tiempo. Parece que hubieras tardado varios siglos en llegar, aunque el hospital no puede quedar a más de media hora de tu casa. Una mamá tiene a su hijo tomado muy fuerte de la mano, nunca se sabe con qué pueden salir estos chicos, y el tránsito está terrible hoy, los autos no terminan de pasar.
El semáforo se pone en verde, y cruzás la calle. El asfalto parece de algodón. En la siguiente avenida vas en diagonal para hacer más rápido, desafiando a los autos que tocan la bocina mientras te gritan cosas que en otro momento te darían vergüenza, pero ahora no estás en condiciones de registrar. Le das el nombre al señor uniformado de la mesa de informes. El traje que tiene puesto es gris, con botones al tono. La tela parece liviana para el frío que hace. El hombre tiene el pelo un poco crecido, se nota que lleva varios días durmiendo mal. Dios sabrá por qué ahora te da por prestar atención a estos detalles mientras él consulta su cuaderno y te dice al fin, después de quién sabe cuántos eternos minutos, que tu marido está en terapia intensiva, que pronto lo llevarán al quirófano y que vayas a hablar con el Doctor… No terminás de escuchar el nombre porque mientras el cielo raso se va cayendo en cámara lenta los sonidos se apagan y de pronto el vacío, plaf. Tu cabeza que pega en el piso, y es lo último que escuchás antes de desaparecer detrás de la cortina sorda que te protegerá por un rato de la verdad que, más tarde o más temprano, va a terminar con tu amable rutina para instalarte definitivamente y sin anestesia en esta nueva realidad.
6 years, 7 months ago
¡Qué bien se te ve!
La película policial que el DVD enviaba al televisor era atrapante, pero Juanjo miraba sin ver. Se paró y caminó hacia el balcón, apartó mecánicamente las cortinas y salió a apoyarse en las barandas para ver, alternativamente, a la gente caminando en la calle y a las nubes corriendo en el cielo.
Mariano no estaba y eso le daba la oportunidad de pensar en su compañero sin esconder emociones. Pero no era nada fácil. Los recuerdos de aquella noche siempre volvían cuando él quedaba solo en la casa.
La casa era un departamento sobre la avenida, cerca de la facultad, donde ambos estudiaban. Mariano estaba en el tercer año de económicas y Juanjo, por décima vez, en el primer o segundo año de alguna de las carreras de la universidad.
Cuando Mariano estaba en la casa Juanjo se sentía bien. Lo miraba y admiraba pero solo de reojo. Conversaba con él animadamente, disfrutaba de su compañía. Pero nunca le haría saber que por él sentía más que amor fraternal.
Por eso sufría cuando Mariano no estaba. Porque se acentuaba su soledad o porque se lo imaginaba con alguna compañera y entonces se moría de ganas de sorprenderlo al regresar, pero recordaba como le había ido la primera vez que intentó eso con su anterior compañero de departamento y dejaba caer la idea como agua entre las manos.
Volvió al sillón. Cambió la película por una comedia romántica o un drama. Lloró con intensidad sin secarse las lágrimas y llevando hacia abajo la comisura de los labios. Mariano, al verlo, diría lo de siempre: “Otra vez llorando por esas películas de mina que ves vos”.
Se imaginó a Mariano entrando, dejando caer la mochila sobre la silla, algo cansado pero siempre alegre. Imaginó también que sentía perfume de mujer cuando, al saludarse, chocaban y apretaban sus manos. Qué se iba a duchar y él se quedaba en el living, de pié, dando pasos hacia el baño y volviendo atrás.
Finalmente se decidiría, abriría con naturalidad la puerta del baño. El ruido del agua y la televisión taparían todo. El vapor se convertiría en tinieblas. Correría la cortina, lo miraría. Juanjo sonreiría como hace casi siempre, sin mover los labios. Mariano lo regañaría diciéndole que enseguida terminaría y estiraría la mano para cerrar las cortinas. Y ese, ese sería el momento.
No pudo seguir volando porque otra vez los recuerdos de aquella noche lo privaron de otra imagen, de otra sensación y de otros sonidos. Aquella vez era Adrián, que se había quedado dormido viendo televisión en su cuarto. Él se acercó, acarició su rostro, Adrián se despertó y lo rechazó: arrugó su juvenil frente y quiso retirarse. Juanjo lo abrazó, Adrián se escapó, pero fue tomado nuevamente. Quedó boca abajo mientras Juanjo lo sostenía con una mano en la cabeza y con la otra en los brazos, cruzados en la espalda. Forcejearon un rato hasta que no se movió más.
Por todos esos recuerdos, otra vez volvieron las lágrimas. El departamento estaba en silencio. Con la lengua recogió lágrimas saladas y las saboreó con delicadeza. Escuchó el ascensor.
Juanjo, apurado, buscó el control remoto. Presionó “play”, avanzó unos capítulos y se arrojó al sillón. La llave buscó varias veces la posición y el movimiento correcto hasta que la puerta se abrió y Mariano entró.
Juanjo fingía interés en la película. Tenía el rostro mojado y una sonrisa oculta nacía en su boca. Mariano vio sus lágrimas, negó con la cabeza, dejó la mochila en la silla y fue a ducharse. Juanjo amagó a levantarse pero se arrepintió: prefería esperar el mejor momento. En el televisor comenzaban a subir los títulos finales. Luego, el ruido blanco o el sonido del agua de la ducha.
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6 years, 7 months ago
QUE BIEN SE TE VE de Wallp
Aunque bien podría ser un cuento de suspenso, también explora los pensamientos de uno de las protagonistas. Buena historia. No sé si está escrito así a propósito, para que queden dudas, pero no puedo decidir si a su anterior compañero de habitación terminó matándolo, violándolo, o simplemente abandonó su decisión de tener algo con él después de doblegarlo en una pelea. Quiero decir que si bien es violento, no me parece que lo sea como para llegar a una violación o algo peor. Si esa era tu intención, tal vez tendrías que agregar algo que incremente la violencia. Y en el final, supongo que espera la música del fin de la película para entrar al baño (ya que se escucha el agua de la ducha) o todo lo contrario, pero bueno, como ya dije, me parece un cuento de suspenso.
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6 years, 7 months ago
¡Gracias Ana!
Estuve leyendo los cuentos y la verdad me gustaron mucho. ¡Qué calidad! Espero pronto poder comentarlos.
6 years, 7 months ago
Ana, Clara, ¡gracias por sus lecturas! Me gusta cómo analizan los cuentos. Dejo un par de comentarios que tenía escritos y no llegué a postear. Mañana leo los que me quedan Psicópata
Hay maneras y maneras de retratar a una persona; cada escritor tiene sus artificios. En lo personal, me hubiera costado mucho armar un sujeto tan concreto y verosímil en tan pocos párrafos. Me encanta cómo está narrado, con un desprecio que no se esconde y que a la vez tiene su estética, su forma personal. Además, el realismo psicológico está representado no solo por la persona a la que se describe, sino por quien describe, que se ve afectado por lo que narra; de la historia, que acá no importa demasiado, se podrían extraer algunos hechos para armar o se podrían establecer algunas conjeturas. Creo que todos podemos decir que alguna vez conocimos una persona así, sin embargo –por lo menos a mí– cuando se intenta poner en papel a estas gentes, cuesta, cuesta el cambio de soporte: de la realidad a lo simplemente verosímil. En este relato, ese ejercicio está logrado con maestría. Me encantó.
Ayer dolía
Otro poema, cortito y al pie. Me gustó porque, como en el anterior, hay una gran nostalgia contada con imágenes muy nítidas, sin demasiado rebusque, como una flecha. En cuanto a la estructura, quizá podrías haber escrito seis líneas más y convertirlo en un soneto, pero eso queda a criterio del que escribe, claro. Tengo un par de sugerencias. Donde dice “vieja yerba” cambiarlo por “yerba vieja” para acentuar la aliteración con el sonido de be; lo mismo donde dice “y este habitual recuerdo”, poner “y el habitual recuerdo”. Por último, vi que los versos son de 10-12-10-12, salvo en el anteúltimo, que contando las sinalefas suma 11, para reducirlo a 10 se le podría sacar la “y” y poner una coma.
6 years, 7 months ago
Por lo que llegué a leer, esta ronda viene con cuentos de un nivel deslumbrante! Comento los primeros, ni bien pueda sigo con el resto y publico el mío, aún en construcción.Las horas muertas - Harakiri: un cuento que dice “realismo psicológico” por donde se lo mire, no lo escribiste con miras a esta consigna pero tranquilamente pareciera que sí. Se llega a sentir la abrumadora desesperación que genera en el protagonista la incertidumbre, muy bien lograda.Abrir la mano - Mefisto: otro cuento muy fiel al género: apenas se conoce qué es lo que ha ocurrido, pero sí se comprende en profundidad lo que siente el protagonista. Me encantó el tema que elegiste, (lamentablemente) muy realista; y también la forma en que lo desarrollaste, logra causar en el lector empatía con el hombre.Rumbos - Emma: excelente poema; en frases breves plasmaste con gran habilidad ideas para nada sencillas. Me quedo en especial con algunas de ellas, por ejemplo “Por mis hijos me voy, y por mí también; a la inercia de los ciclos se le combate de pie”, y “La vida también apremia a quien deja vivirla”.Las voces detrás del péndulo - D. Vitrubio: primero pensaba que se trataba de varias personas distintas relatando lo que pensaban al observar un reloj de péndulo, pero a medida que avanza el cuento esa idea se iba tornando difusa, hasta que con lo del psiquiátrico se me esclareció definitivamente, y le encontré completo sentido a la frase “el sujeto que es muchos”, la cual percibía que tenía una importancia especial pero no podía determinar cuál era. Comprendí que había una voz, una personalidad, que el niño intuía como superior a las demás, y que sobre el final ésta aludía al narrador. Pero se me aclaró por completo el panorama con lo que mencionás en tu explicación: la hipnosis. Un tema central (la esquizofrenia) y una forma de desarrollar la historia que vuelven al cuento realmente interesante e inquietante, lo que teniendo en cuenta mis preferencias personales es sinónimo de atrapante a más no poder. En fin, me volaste la cabeza, Daniel. Excelente.
6 years, 7 months ago
Comento lo que se escribió hasta ahora.Mefisto2009 – Abrir la mano.
Interesante alegato social, muy bien escrito. “Se sentían redimidos de miles de pecados de los que en realidad, nunca se sintieron culpables.”: sorprendente imagen, entre otros aciertos. Se llega a sentir como propia la desesperación del protagonista.EmmaSanz – Rumbos.
Hermoso poema. Será que no se me da la poesía, pero me encantaría verlo pasado a prosa, que incluso me parece una forma más adecuada para las características del texto.D.Vitrubio – Las voces detrás del péndulo.
Cuento bastante misterioso, que de a poco nos va revelando el tema. “El sujeto que es muchos…”: acá comienza uno a inquietarse. Sabemos que el escritor quiere decirnos algo, pero habla en chino. ¿Qué alegoría hay acá? Lo primero que me viene a la mente es una serie de personas leyendo un libro o más vale una historieta, y cada cual interpretando a su manera lo que ve. Me recuerda el estilo de J. J. Saer. Un poco más adelante pienso: ¿es la metáfora de alguien sometido a tratamiento psiquiátrico? Ahí mi impresión se vuelca al modelo Padre-Adulto-Niño de E. Berne.
Todo un logro lo que has plasmado. Una serie de imágenes lleva a un tema, como Istar, de D’Indy (en vez de tema y variaciones, variaciones y tema). Excelente. La explicación de tu cuento, impagable.
Un comentario: “Era martes y ya no circulaba gente a esa hora, por lo que el ruido del agua encharcada bajo sus pies pequeños se propagaba como un aplauso en la semiluz de la noche.” Sería mejor poner “Era martes; ya no circulaba…”, porque de lo contrario la circunstancia de ser martes parece influir en el resto.
(Si alguien no sabe de qué estoy hablando, San Google nos llevará a “El Limonero Real”, de Saer, a “Games People Play”, de Berne, o a D’Indy y su poema sinfónico).Ana Alonso – Psicópata.
Impecable retrato psicológico que se me ocurre es de una persona a quien conociste muy bien. Impactante por su crudeza y sarcasmo.D.Vitrubio – Volverán las oscuras golondrinas.
Recuerdo bien este cuento, de otra ronda. Es como una película del interior del personaje. Lo hace sentir como si nos ocurriera a nosotros.
Observación: en este caso, hatajo va con hache.EmmaSanz – Ayer dolía.
Brevísimo y asombroso poema, que en tan pocas palabras dice tanto. Acá sí, la forma de poema le queda de maravillas.AnaAlonso – Sin anestesia.
Buenísimo. Has descrito con precisión cosas que por desgracia nos han sucedido a casi todos.Wallp – Qué bien se te ve.
Pintás con maestría una situación que debe darse más a menudo de lo que se piensa. En este stio, un recorrido del subforo “Amor y Pareja” nos revelará casos muy parecidos. No sé si recuerdan que toqué este tema de manera similar hace unas cuantas rondas.
Concuerdo con Ana en que dejás un par de hilos inconclusos, sobre todo el primero, donde el resultado de la lucha no se revela. El segundo caso es más claro: irá postergando la decisión ad infinitum.
6 years, 7 months ago
D.Vitrubio
Psicópata
Hay maneras y maneras de retratar a una persona; cada escritor tiene sus artificios. En lo personal, me hubiera costado mucho armar un sujeto tan concreto y verosímil en tan pocos párrafos. Me encanta cómo está narrado, con un desprecio que no se esconde y que a la vez tiene su estética, su forma personal. Además, el realismo psicológico está representado no solo por la persona a la que se describe, sino por quien describe, que se ve afectado por lo que narra; de la historia, que acá no importa demasiado, se podrían extraer algunos hechos para armar o se podrían establecer algunas conjeturas. Creo que todos podemos decir que alguna vez conocimos una persona así, sin embargo –por lo menos a mí– cuando se intenta poner en papel a estas gentes, cuesta, cuesta el cambio de soporte: de la realidad a lo simplemente verosímil. En este relato, ese ejercicio está logrado con maestría. Me encantó.
Gracias, Daniel. Si, ella también tiene “lo suyo” Quería que se notara sin extenderme en el personaje; me encanta que se entienda eso.———- Mensaje agregado a las 09:26 ———- Mensaje anterior a las 09:18 ———-
Harakiri
Ana Alonso – Psicópata.
Impecable retrato psicológico que se me ocurre es de una persona a quien conociste muy bien. Impactante por su crudeza y sarcasmo.
El personaje, en rasgos generales está basado en alguien que conocí muy bien, con detalles que corresponden a personas con características similares. Gracias por comentar, Harakiri.
Estoy probando las “citas”; hacía mucho que no las utilizaba———- Mensaje agregado a las 09:42 ———- Mensaje anterior a las 09:26 ———-Daniel, me encantó el comentario que hiciste de la poesía de Emma. Creo que este foro está en deuda con las poesías. Tendría que haber un tema (juego o consigna) para desarrolllarlas. Sonetos, poesía con rima o versos libres. Teníamos los acrósticos, pero quedaron atrás. En fin, sólo una idea al pasar.
6 years, 7 months ago
AnaAlonso
Daniel, me encantó el comentario que hiciste de la poesía de Emma. Creo que este foro está en deuda con las poesías. Tendría que haber un tema (juego o consigna) para desarrolllarlas. Sonetos, poesía con rima o versos libres. Teníamos los acrósticos, pero quedaron atrás. En fin, sólo una idea al pasar.
Ana, es una idea genial. Te propongo algo: ¿te animas a armar las bases? Siempre se pidio un juego así y en épocas de gran concurrencia del taller con motivo de no sobrecargar no se hizo, pero creo que este es el momento.
6 years, 7 months ago
Anita, se me ocurren varias posibilidades, pero tendría que pensarlo un poco más. ¿te las comento en privado, o armamos un tema para saber con cuántos interesados contamos? Por ahora te mando un privado, a ver qué opinás
6 years, 7 months ago
Harey, muy buena tu lectura. Lo fuiste desglosando de a poco, como sacándole las capas a una cebolla La verdad que cuando lo terminé de escribir para mí estaba clarísimo el cuento, pero después lo miré un poco más de afuera y se me ocurrió que podía pasar por un mamotreto en mandarín básico. Por suerte, no. Gracias por tu devolución.
Ricardo, ¡gran análisis! Curiosa la idea de la historieta; enseguida se me vino a la mente una historia digna de las viejas weird tales. Tuve que googlear a Berne y a D'Indy (estoy escuchando algo ahora mismo). En cuanto a El limonero real, es una gran novela, especialmente por cómo está estructurada la historia; lo último que leí de Saer fue El entenado, que me encantó. Todavía me debo algunos de sus libros.
Gracias por notar el pifie de hatajo. Con respecto a lo de “Era martes y ya no circulaba gente”, es precisamente la intención que mencionás, que por ser martes no había movimiento. Los martes son los días de terapia; el cuento ocurre después de la terapia de hipnosis, por lo que todo lo que hay en el parque son niños quietos, en un estado como de letargo, supongo que medicados también. Gracias por semejante lectura.
Ana, qué buena idea. Me encantaría que haya un juego para desarrollar poesía. ¡Byron, agarrate!
6 years, 7 months ago
Espero tener tiempo de publicar un texto (todavía no empecé). Mientras tanto paso a comentar:
Harakiri- Las horas muertas: El amor y las dudas, siempre grandes aliados; muy buen desarrollo de un pensamiento conflictuado.
Mefisto – Abrir la mano: Terriblemente buena tu historia. Tiene, además del aspecto psicológico, una muy lograda denuncia social. Te felicito.
Emma –Rumbos: Me gustó, es realmente hermoso, además de contar una historia. Mi verso preferido: “a la inercia de los ciclos se le combate de pie".
Daniel – Las voces detrás del péndulo: Un cuento en varios niveles, todos ellos interesantes, muy bueno, con frases que me gustaron mucho, como “no tarda en estaquearse a la subjetividad“, y “Hay un vacío de horas que nadie puede recoger“. Felicitaciones.
Ana – Psicópata: Excelente realismo psiquiátrico. De estos sujetos detestables lo único positivo que puede decirse es que son enfermos. Muy bien escrito, como es habitual en ti.
Daniel –Volverán las oscuras golondrinas: El amor le hizo cosas terribles a ese hombre; este tipo de conflicto psicológico tan profundo, y tan bien contado, me puso triste. Excelente.
Emma – Ayer dolía: Hermosa forma de describir una sensación tan difícil de explicar. Me gustó mucho.
Ana – Sin anestesia: La reacción de una persona ante una situación límite está muy bien hecha; me gustó el suspenso que se mantiene hasta el final.
Wallp - ¡Qué bien se te ve!: Es un muy buen cuento de suspenso, además de interesante desde el punto de vista psicológico. Interpreto que quería tener sexo con Adrián, pero al resistirse terminó matándolo y ahora, aunque tiene miedo, quiere volver a intentarlo con Mariano. Todo un alma atormentada. Muy buen cuento.
También voto por un concurso de poemas; yo para eso soy de madera, pero sería un gusto leer, opinar (con o sin fundamento) y votar (arbitrariamente).
6 years, 7 months ago
Comento los cuentos que me faltabansmilesicópata - AnaAlonso: un sujeto despreciable retratado por alguien que no disimula para nada su aversión, al contrario, le da rienda suelta mediante metáforas bastante agresivas. Lo más interesante es el juego entre el análisis de la psicología del personaje descripto y las expresiones que dejan entrever la situación emocional de la narradora. Realmente muy bueno.Volverán las oscuras golondrinas - D. Vitrubio: también adhiero al comentario de Emma, tanto el cuento como el título me transmitieron lo mismo. Me quedé pensativa en la parte de la pareja, no sé si a todos les ocurre pero más de una vez me he quedado mirando en la vía pública a alguien con caracterísiticas similares al viejito de tu cuento, pensando qué le estaría ocurriendo, cuál sería su historia. Pero qué puede hacer uno, tal vez darle al extraño una charla de colectivo para pasar unos minutos de contacto social agradable. Aunque haya voluntad de ayudar o de comprender, uno sólo ve un ápice, la punta del iceberg. Ve el paraguas, pero no ve la tormenta. Gran cuento, Daniel, me encantó.Ayer dolía - EmmaSanz: sinceramente, por lo que leí hasta ahora me gustan muchísimo tus poemas. Como dije en el comentario de “Rumbos”, volcás de forma concisa pensamientos muy profundos, cada verso es una idea distinta muy clara y estéticamente bien representada. Felicitaciones!Sin anestecia - AnaAlonso: muy fuerte, muy real; me gustó mucho. Me pareció excelente el final: “…la verdad que, más tarde o más temprano, va a terminar con tu amable rutina para instalarte definitivamente y sin anestesia en esta nueva realidad.” Podemos vivir días y días prácticamente iguales, pero si ocurre un episodio de estas características todo da un vuelco y cada minuto es, por un lado, diferente uno del otro, y, por otro, distinto a cualquiera de la vida que llevábamos hasta el momento. Vaya, esta ronda me está poniendo reflexiva; me parece buenísimo, porque es una de las cosas que amo de la literatura.¡Qué bien se te ve! - Wallp: interesante exposición de las emociones de un muchacho que atraviesa una situación sumamente conflictiva. El deseo de volver a intentar algo que probablemente su compañero rechazaría con firmeza y que la vez anterior terminó de la peor manera (también interpreté la muerte de Adrián), pero que de todas formas está seguro de que no podrá reprimir por siempre. Muy buen cuento.
Digo exactamente lo mismo que Claudyo en cuanto a agregar una ronda de poemas. Me parece bárbaro que se implemente una, para disfrutar de leer e intentar escribir.
6 years, 7 months ago
BICI
Sos tan sofisticada, me pedías tanto cosas difíciles y raras, que recién ahora, lejos de tus exigencias, puedo hacer algo simple, que me gusta, y disfrutarlo sin pensar.Lanzado en velocidad, mirando solo la pista, el viento en la cara y los pedales respondiendo suavemente, puedo sentir las piernas que, cansadas, piden más.Los rivales pueden pedalear más fuerte y más rápido, pero yo lo hago mejor, con la ligereza de la libertad, con la liviandad de la mente despojada. Ir hacia adelante y nada más, sin pasado ni presente. Me veo allí, un segundo en el futuro, y voy hacia él, con el cuerpo despreocupado de las leyes de la naturaleza, dejando atrás a la mente y el alma.El placer del vacío, la maravilla de la nada.El mundo quiere acercarse y no lo dejo, ya tendrá su hora, cuando decida someterlo y usarlo como felpudo, y entonces viviré en una fiesta perpetua, con orgías diarias de trabajo gratificante y deliciosa rutina.El silencio es música, la soledad una página en blanco donde todo está escrito.Quedaste atrás, mujer, junto al nudo gordiano de emociones, cálculos y luchas. Lo atravesé con mi bicicleta y lo corté en pedazos. Ahora puedo ver que eran unas insignificantes hilachas las que dejaron estas grandes cicatrices. Pero las marcas son buenas, estoy orgulloso de ellas porque son un trofeo de guerra que siempre me harán recordar que soy feliz a pesar de todo.La bandera a cuadros me hace frenar pero no me detiene; la medalla y la copa son pequeñas, pero suficientes para desatar una alegría enorme y pura. Festejo el dolor de los calambres, la indiferencia del público, el viento frío, tu lejanía.Mi euforia no se detendrá porque la desgracia no existe, el Universo es una risa y yo soy su mejor carcajada.
6 years, 7 months ago
BICI de Claudyo
Qué buen símbolo, la bicicleta, para resumir esa sensación de libertad y poder. Sobre ella podemos sentir que él cuerpo va más rápido que el pensamiento; Sobre una bicicleta yo me siento como cuando tenía doce años, con la misma agilidad; es una gran aliada cuando se trata de dejar atrás una historia que debe ser superada. En este caso, la carrera y el triunfo van en paralelo con la necesidad de pasar a otra cosa, pasar los propios límites tramposos sin dejar que nos distraigan. El verdadero triunfo no es cruzar la bandera antes que los otros sino hacerlo más rápido que el deseo de detenerse a repetir errores. Perdón, pero me encanta andar en bicicleta y fue una verdadera compañera en momentos difíciles para mí, por eso me fui un poco por las ramas. Del cuento puedo decir, además, que siento que tiene las palabras exactas, ni una más ni una menos, para ir directo al centro de la emoción, que es ni más ni menos que la celebración de la vida, a pesar de todo. Si me detengo a analizar, tal vez diría otros conceptos más académicos, pero prefiero dejar aquí mi primera impresión al leerlo. Hermoso, muy hermoso.
6 years, 7 months ago
Gracias, Ana. No sé si el cuento se adapta estrictamente a la temática, pero me salió así. Veo que moví en ti alguna fibrita emocional que andaba por ahí, me alegro mucho que te haya gustado.
6 years, 7 months ago
Bici - Claudyo: terminé de leer sintiéndome contenta por el hombre, nunca en una pareja alguno de los dos debe hacer que el otro haga cosas que le disgusten, le resulten incómodas, o lo priven de algo que le apasione, y menos aún, el otro asentir. Lamentablemente es común que eso ocurra, conozco más casos de los que querría . Pero el protagonista de tu cuento se libera de esa relación insana y disfruta en su individualidad de hacer lo que ama, andar en bicicleta a alta velocidad, todo un símbolo de libertad sin reservas. Como es usual en tus textos, muy buena la selección de palabras, hay varias frases con las que quedarse. Genial cuento, Claudyo.
6 years, 7 months ago
“Los rivales pueden pedalear más fuerte y más rápido, pero yo lo hago mejor, con la ligereza de la libertad, con la liviandad de la mente despojada. ”Ir hacia adelante y nada más, sin pasado ni presente. Me veo allí, un segundo en el futuro, y voy hacia él, con el cuerpo despreocupado de las leyes de la naturaleza" GENIAL CLAUDYO!
Me quedo con esa parte. Cualquier cosa que nos haga sentir lanzados en el Universo vale la pena hacerla, y esa sensación que se siente quedó expresada claramente en la anterior cita.
Plasmas exactamente lo que algunos amigos me han contado que sienten cuando terminan con una relación enferma.
6 years, 7 months ago
Amigos, a partir de hoy pueden editar y también seguir publicando.
Esto del realismo mágico está pa chuparse los dedos
6 years, 7 months ago
Gracias, Emma. Veo que mi cuento ha gustado mucho; lo que nadie me dice es si entra en el concepto de realismo psicológico. Me salió bastante etéreo y simbólico, creo yo.
6 years, 7 months ago
Yo creo que sí entra, Claudyo. Describe el estado de ánimo del protagonista; no lo hace en forma exhaustiva pero sí intensa. Creo que lo que predomina es la euforia. Me parece más que suficiente.
6 years, 7 months ago
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De igual a igual
Era uno de mis pocos placeres: apoyar suavemente la planta de los pies sobre el arena húmeda y avanzar bordeando la costa del mar en vacaciones. Siempre vinimos a descansar al mismo sitio, pero desde que perdí la vista, la playa y el mar se hicieron mágicos. Adoro ese murmullo constante del océano, como el susurro de una madre balanceando a su hijo en brazos; el arena escondiéndose entre los dedos; el juego de adivinar el clima y la hora del día según la temperatura y la humedad del piso arenoso y la seguridad de que, durante el período de descanso, Mary estaría todo el tiempo a mi lado.
Durante los meses laborales, Mary, por sus actividades, me deja solo gran parte del día. Se me hace difícil conocer sus horarios tan dinámicos; y cierto es que abandoné la pretensión de controlarlos; y que, con más dificultad, abandoné también la pretensión de ser el único hombre en su vida.
Como durante el año me muevo en la vieja casa de siempre, la que he visto con mis ojos desde sus inicios y con las manos y la intuición desde hace una década, en vacaciones me gusta descubrir. Por eso, cada vez elegimos un hotel diferente, pues prefiero no conocer previamente los lugares donde nos hospedaremos.
Aquella vez, caminábamos por la playa como todas las tardes: Mary del lado de la costa, ya que insiste en que podrá guiarnos para esquivar la bruma y evitar mojarnos los pies. Sin embargo, la velocidad y la profundidad a la que se hunde mi bastón me indican cuán cerca estoy del mar; finalmente yo soy capaz de sentir el agua antes que ella, y así mis pies jamás se mojan, aunque mi retirada no sea lo suficientemente veloz ni brusca para evitar que los suyos se empapen. Pero ella sí se encarga de advertirme, cuando se acaba la playa y comienza la zona rocosa, que por seguridad debemos finalizar el paseo.
Atardecía. Mary sostenía mi brazo izquierdo y caminaba sin ritmo constante. Y entonces tuve la misma sensación amarga y conocida, fue como si los meses laborales hubieran invadido la playa: sentí la respiración de una tercera persona. Por encima del arrullo del mar, movida por el viento del océano, sumando notas a nuestras dos respiraciones, alguien más aspiraba y espiraba rápido.
La primera vez que tuve esa sensación fue en casa, hace algunos años, un día sábado. Mary me había asegurado que estábamos solos pero yo sabía que alguien más se encontraba en el living. Instintivamente me arrojé hacia la fuente de calor que estaba a su lado, en el sillón, y ella me detuvo bruscamente, me llevó a la cama, me habló de fiebre y delirios y me preparó un té. No sentí más la extraña respiración. Pero solo duró ese día, porque con el tiempo, la sensación se hizo familiar, como el aroma de las plantas en la mañana o el ruido del tránsito en la calle. Otras veces escuché voces ahogadas, hilos zigzagueantes de eses y palabras empujadas con suaves soplidos. Y Mary, tan perspicaz y consciente de mi fina percepción, consiguió una pequeña pizarra y un marcador para conversar en siencio, y entonces, del otro, solo quedó la respiración, tranquila generalmente y agitada en ciertas ocasiones.
Una vez, cuando mi cuerpo indicaba que dormía, sentí el estrepitoso ruido de sus cuatro labios chocándose, de sus paños de ropa frotándose y de sus miradas controlándome, presionando el aire hacia mí, que yacía inmóvil con los ojos cerrados, aunque despierto y atento.
Pero en vacaciones las situaciones triangulares se detenían, por eso me fastidiaba mucho sentir invadido este espacio, tan amplio y público como era la playa, tan pequeño y privado como había sido hasta ahora.
«Estamos solos, esta parte de la playa es muy solitaria», me respondió Mary, titubeando y sin dirigir su rostro hacia mí, sabiendo que no le creía.
Así comprendí la razón de su paso irregular y por qué varias veces tardó en responderme a preguntas simples o no entendió algún comentario: con seguridad arrastraba a alguien más y estaban conversando a mis espaldas, como tantas veces. Si conversaban, lo hacían con la pizarra, que Mary había comenzado a llevar colgando del cuello, pues el único murmullo presente era el del mar y el de nuestras tres respiraciones.
Elegí no hablar más. No para facilitar su diálogo sino —y me cuesta saber qué razón pesaba más— para que mis palabras no murieran desechadas y para oír y sentir en detalle lo que ellos hicieran. Fue fácil acomodar los sonidos al primer y al segundo plano. Al fondo envié el ruido de las olas solapándose, las respiraciones y el chillido de la arena al recibir nuestro peso. Y adelante solo quedaron los sonidos de la comunicación y las preguntas internas.
¿Por qué Mary lo invitó a él a la playa? ¿Cuánto tiempo más caminaremos? ¿Por qué Mary, cada tanto, se detiene y gira su rostro hacia atrás? Fue uno de esos movimientos, con su cabellera cortando el viento en miles de pequeñas brisas, el que me hizo prestar atención a los pasos viejos. Y, con esfuerzo, noté que alguien más venía detrás de nosotros tres. No parecía caminar siempre, pero mantenía una distancia constante. ¿Será un amigo del amigo de Mary? ¿Estarán Mary y el hombre que nos acompaña nerviosos por su presencia? ¿Habrá algún problema? ¿O será que esa persona puede ayudarme? ¿Acaso necesito ayuda?
Me pareció que algo no estaba bien entre Mary y su amigo. Ella escribió con rapidez y casi sin levantar el trazo alguna palabra en la pizarra. Luego comenzó a caminar más rápido arrastrándome del brazo. Mis pies levantaban arena hacia atrás. Ya no esquivábamos el agua sino que corregíamos la dirección como podíamos. Sólo la respiración de Mary y la mía, agitadas, se oían sobre el mar. A lo lejos, nuestras pisadas seguían siendo escudriñadas por alguien más. Mi bastón apenas si se hundía y la mayor parte del tiempo se arrastraba, como mi cuerpo se arrastraba tras el brazo de Mary.
Finalmente, Mary me soltó. Sentí sus talones golpeando la arena húmeda primero y la arena seca después. Se había ido su amigo, se fue ella, pero estaba el otro, el que estuvo leyendo las pisadas como se lee un libro escrito en braille, acercándose cada vez más. Lo mismo que el mar, cuyas olas abrazaban mis pantorrillas y hacían flamear con fuerza mi bastón, que ya no tenía arena donde hundirse y golpeaba las piedras.
Aquel hombre me gritó: el sonido rebotó en las rocas y se deshizo con la espuma de las olas al retirarse. Venía hacia a mí, igual que el mar. Lo sentí detenerse, volver un poco, avanzar de nuevo, y cada vez estaba más cerca, más arriba. Cuando sus brazos húmedos y espumosos rodearon mi cuello, hablamos de igual a igual.
_———- Mensaje agregado a las 17:26 ———- Mensaje anterior a las 17:24 ———-_
De igual a igual
Era uno de mis pocos placeres: apoyar suavemente la planta de los pies sobre el arena húmeda y avanzar bordeando la costa del mar en vacaciones. Siempre vinimos a descansar al mismo sitio, pero desde que perdí la vista, la playa y el mar se hicieron mágicos. Adoro ese murmullo constante del océano, como el susurro de una madre balanceando a su hijo en brazos; el arena escondiéndose entre los dedos; el juego de adivinar el clima y la hora del día según la temperatura y la humedad del piso arenoso y la seguridad de que, durante el período de descanso, Mary estaría todo el tiempo a mi lado.
Durante los meses laborales, Mary, por sus actividades, me deja solo gran parte del día. Se me hace difícil conocer sus horarios tan dinámicos; y cierto es que abandoné la pretensión de controlarlos; y que, con más dificultad, abandoné también la pretensión de ser el único hombre en su vida.
Como durante el año me muevo en la vieja casa de siempre, la que he visto con mis ojos desde sus inicios y con las manos y la intuición desde hace una década, en vacaciones me gusta descubrir. Por eso, cada vez elegimos un hotel diferente, pues prefiero no conocer previamente los lugares donde nos hospedaremos.
Aquella vez, caminábamos por la playa como todas las tardes: Mary del lado de la costa, ya que insiste en que podrá guiarnos para esquivar la bruma y evitar mojarnos los pies. Sin embargo, la velocidad y la profundidad a la que se hunde mi bastón me indican cuán cerca estoy del mar; finalmente yo soy capaz de sentir el agua antes que ella, y así mis pies jamás se mojan, aunque mi retirada no sea lo suficientemente veloz ni brusca para evitar que los suyos se empapen. Pero ella sí se encarga de advertirme, cuando se acaba la playa y comienza la zona rocosa, que por seguridad debemos finalizar el paseo.
Atardecía. Mary sostenía mi brazo izquierdo y caminaba sin ritmo constante. Y entonces tuve la misma sensación amarga y conocida, fue como si los meses laborales hubieran invadido la playa: sentí la respiración de una tercera persona. Por encima del arrullo del mar, movida por el viento del océano, sumando notas a nuestras dos respiraciones, alguien más aspiraba y espiraba rápido.
La primera vez que tuve esa sensación fue en casa, hace algunos años, un día sábado. Mary me había asegurado que estábamos solos pero yo sabía que alguien más se encontraba en el living. Instintivamente me arrojé hacia la fuente de calor que estaba a su lado, en el sillón, y ella me detuvo bruscamente, me llevó a la cama, me habló de fiebre y delirios y me preparó un té. No sentí más la extraña respiración. Pero solo duró ese día, porque con el tiempo, la sensación se hizo familiar, como el aroma de las plantas en la mañana o el ruido del tránsito en la calle. Otras veces escuché voces ahogadas, hilos zigzagueantes de eses y palabras empujadas con suaves soplidos. Y Mary, tan perspicaz y consciente de mi fina percepción, consiguió una pequeña pizarra y un marcador para conversar en silencio, y entonces, del otro, solo quedó la respiración, tranquila generalmente y agitada en ciertas ocasiones.
Una vez, cuando mi cuerpo indicaba que dormía, sentí el estrepitoso ruido de sus cuatro labios chocándose, de sus paños de ropa frotándose y de sus miradas controlándome, presionando el aire hacia mí, que yacía inmóvil con los ojos cerrados, aunque despierto y atento.
Pero en vacaciones las situaciones triangulares se detenían, por eso me fastidiaba mucho sentir invadido este espacio, tan amplio y público como era la playa, tan pequeño y privado como había sido hasta ahora.
«Estamos solos, esta parte de la playa es muy solitaria», me respondió Mary, titubeando y sin dirigir su rostro hacia mí, sabiendo que no le creía.
Así comprendí la razón de su paso irregular y por qué varias veces tardó en responderme a preguntas simples o no entendió algún comentario: con seguridad arrastraba a alguien más y estaban conversando a mis espaldas, como tantas veces. Si conversaban, lo hacían con la pizarra, que Mary había comenzado a llevar colgando del cuello, pues el único murmullo presente era el del mar y el de nuestras tres respiraciones.
Elegí no hablar más. No para facilitar su diálogo sino —y me cuesta saber qué razón pesaba más— para que mis palabras no murieran desechadas y para oír y sentir en detalle lo que ellos hicieran. Fue fácil acomodar los sonidos al primer y al segundo plano. Al fondo envié el ruido de las olas solapándose, las respiraciones y el chillido de la arena al recibir nuestro peso. Y adelante solo quedaron los sonidos de la comunicación y las preguntas internas.
¿Por qué Mary lo invitó a él a la playa? ¿Cuánto tiempo más caminaremos? ¿Por qué Mary, cada tanto, se detiene y gira su rostro hacia atrás? Fue uno de esos movimientos, con su cabellera cortando el viento en miles de pequeñas brisas, el que me hizo prestar atención a los pasos viejos. Y, con esfuerzo, noté que alguien más venía detrás de nosotros tres. No parecía caminar siempre, pero mantenía una distancia constante. ¿Será un amigo del amigo de Mary? ¿Estarán Mary y el hombre que nos acompaña nerviosos por su presencia? ¿Habrá algún problema? ¿O será que esa persona puede ayudarme? ¿Acaso necesito ayuda?
Me pareció que algo no estaba bien entre Mary y su amigo. Ella escribió con rapidez y casi sin levantar el trazo alguna palabra en la pizarra. Luego comenzó a caminar más rápido arrastrándome del brazo. Mis pies levantaban arena hacia atrás. Ya no esquivábamos el agua sino que corregíamos la dirección como podíamos. Sólo la respiración de Mary y la mía, agitadas, se oían sobre el mar. A lo lejos, nuestras pisadas seguían siendo escudriñadas por alguien más. Mi bastón apenas si se hundía y la mayor parte del tiempo se arrastraba, como mi cuerpo se arrastraba tras el brazo de Mary.
Finalmente, Mary me soltó. Sentí sus talones golpeando la arena húmeda primero y la arena seca después. Se había ido su amigo, se fue ella, pero estaba el otro, el que estuvo leyendo las pisadas como se lee un libro escrito en braille, acercándose cada vez más. Lo mismo que el mar, cuyas olas abrazaban mis pantorrillas y hacían flamear con fuerza mi bastón, que ya no tenía arena donde hundirse y golpeaba las piedras.
Aquel hombre me gritó: el sonido rebotó en las rocas y se deshizo con la espuma de las olas al retirarse. Venía hacia a mí, igual que el mar. Lo sentí detenerse, volver un poco, avanzar de nuevo, y cada vez estaba más cerca, más arriba. Cuando sus brazos húmedos y espumosos rodearon mi cuello, hablamos de igual a igual.
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6 years, 7 months ago
Ahí edité una oración de mi cuento, que tenía una palabra repetida y un pequeño error de tiempo.
Wallp: muy buen personaje, con una historia que tiene suspenso y un final sujeto a interpretación (entiendo que La Parca lo alcanza). Detalles: en el primer párrafo usás dos veces “el arena”. En el penúltimo párrafo repetís la palabra arena (podrías poner “golpeando la arena, húmeda primero y seca después&rdquosmile. La expresión “sus cuatro labios” suena rara, parece redundante, ya que es un beso normal, y de una primera lectura hace pensar en un doble sentido que no tiene. En el primer párrafo el “estaría” no sé si es tiempo correcto, creo que iría mejor “estaba”.
6 years, 7 months ago
DE IGUAL A IGUAL de Wallp
Qué cuento tan misterioso. Se me ocurre pensar que el hombre ciego (que ya era controlador antes de quedar ciego (“abandoné la pretensión de controlarlos”) se vuelve cada vez más desconfiado hasta alucinar con otro hombre que los acompaña. Tal vez el hombre que los sigue en la playa exista realmente y puede que los siga por varias razones; o bien porque quiere robarles o algo así, o porque advierte algo en las maniobras de ella que lo pone alerta. Es difícil saber si ella quiso abandonarlo ahí o todo lo contrario, trató hasta último momento de salvarlos a los dos. Es un cuento de misterio o suspenso que deja muchas conjeturas para que el lector las complete. Mucho más me cuesta creer que ella conviviera con un hombre escribiéndole en una pizarra. Pero bueno, tampoco hay nada, más que el sentido común, para decidir que eso no es posible. Y sin embargo pasan tantas cosas que no tienen sustento racional, aunque cueste creerlas. O sea que es muy difícil decidir qué pasó en realidad. En todo caso, creo que la convivencia con una persona de esas características termina enfermando a la otra.
Frases que me gustan:
“Otras veces escuché voces ahogadas, hilos zigzagueantes de eses y palabras empujadas con suaves soplidos.” Una imagen muy auditiva.
“estaba el otro, el que estuvo leyendo las pisadas como se lee un libro escrito en braille” (por la relación con la ceguera del protagonista)
Frases que donde algo me suena mal:
“Pero ella sí se encarga de advertirme, cuando se acaba la playa y comienza la zona rocosa, que por seguridad debemos finalizar el paseo.” (creo que tendría que ser “donde por seguridad”)
“Elegí no hablar más. No para facilitar su diálogo sino y me cuesta saber qué razón pesaba más para que mis palabras no murieran desechadas y para oír y sentir en detalle lo que ellos hicieran.” (y me cuesta saber que razón pesaba más tendría que ir entre paréntesis)
Tampoco me gusta la expresión “cuatro labios” por las mismas razones que expone Claudyo.
En síntesis, por estar presentado en una ronda donde se pide realismo psicológico, tengo que pensar que todo ocurre en las mentes de los protagonistas. Pero queda poco claro.
6 years, 7 months ago
TELGOPOREstaba en un hotel en París, en el barrio de Montparnasse. Mi valija yacía sobre una cama de una plaza, sin abrirse. Me encontraba sentado en el borde de ella, contemplando el paisaje parisino a través de la ventana. A María nunca le había gustado París. “Es un cliché”, me decía. “Y pretensiosa… es una ciudad demasiado consciente de su belleza.” Sin embargo, me acompañaba. Ella estaba enamorada del báltico. Recuerdo cómo disfrutaba caminar por las calles de Tallin. Lo que más disfrutaba, sin embargo, eran los . Más precisamente, las habitaciones de los hoteles. Era una muy buena fotógrafa. Había publicado varios libros de fotografía. Elegía con cuidado el a hospedarse. Entonces, invitaba a gente que pasaba en la calle. Era muy complicado, porque tenías que convencer a los empleados del hotel que dejaran pasar a las personas, y convencer a las mismas personas. Pero María no tenía problemas en convencer. Seguramente, toda esa parafernalia de trípodes y bolsos ayudaba. Hacía sentar a la gente en una silla. También, pero menos frecuentemente, sobre un borde de la cama o sobre un sillón. Siempre, a las espaldas de la persona, se veía una ventana. Al costado, había un velador. Ponía iluminación de modo que se veía un solo costado del modelo. El aspecto final que entregaban era algo melancólico. Ella pensaba en una “obra”, me decía. “No temo repetirme.” Siempre hacía las mismas fotos, y nunca sacaba en exteriores. Ya no estaba conmigo. Un día, muy cerca de cumplir dos años de relación, habíamos discutido fuertemente. “No guardo misterios contigo, quédate tranquila”, le dije en un momento. “Justamente”, dijo ella. “No guardas misterios. Quizá, nunca los guardaste. Algo me atrajo de ti. Pero tal vez, detrás, no hay nada. Quizá, tu interior sea de telgopor, y eso que espero que aparezca, simplemente nunca estuvo allí.” Muy seguido vuelvo a sus libros de fotografía. Paso las páginas lentamente, me quedo mucho tiempo en cada foto. Intento develar qué hay en la parte luminosa del rostro de las personas, para así deducir su misterio. Tal vez, si encuentro su misterio, sepa por qué es que yo no tengo esas sombras, por qué, según ella, sea tan plano. Por algo, en todo el tiempo que estuvimos juntos, ella jamás quiso tomarme fotos. “Tal vez, tu interior sea de telgopor.” Realmente, hay que reconocerle la capacidad de construir frases hirientes. Mejor dicho, ahora las comenzaba a considerar hirientes. Antes, me habían desconcertado. ¿No es mejor, acaso, si alguien decide compartir su vida con otra persona, ver claramente en su interior, sin zonas distorsionadas ni oscurecidas, ni secretos de ningún tipo? Bueno, eso no pensaba mi novia, por lo visto, y yo, cada día que pasaba, era más escéptico sobre este razonamiento. Era probable que fuera de telgopor, no lo sabía. Nunca había tenido ninguna curiosidad artística de ningún tipo. Si había foie gras, caviar, y milanesas con papas fritas, me decantaba por las milaneses y las papas fritas. Entre música sinfónica o la música pop de la radio, elegía sin la mínima sombra de duda la música pop. Entre Stephen King, Borges, y Tolstoi, me quedaba con Stephen King. Tampoco me gustaba usar ropa muy selecta. Con mis viejas amadas remeras viejas de algodón, mis pantalones cortos y mis ojotas, estaba más que satisfecho. No tenía curiosidad por aprender nada. Ni idiomas, ni geografía, ni cultura; jamás cultivé, que yo recordara, una afición por algo. Si me llevaban a la ópera, era muy probable que acabara dormido. Tampoco tenía preocupaciones ecológicas de ninguna especie, y no me importaba especialmente el hambre en el África ni el comer carne animal ni que en España se masacrara a los toros y se hiciera de ello un gran espectáculo. Simplemente, pensaba, el mundo se nos había dado de esa manera, y había que ser maduro y aceptarlo. Me había limitado a ir a la universidad como se me había exigido, me había recibido de biólogo en los plazos esperados, y tenía un como dios mandaba. Y listo. Si tenía que entretenerme, me alcanzaba con la televisión y Michael Jackson. Nada que fuera muy sofisticado. Sí, lo sé, estoy divagando. Por gustos y preferencias culturales y de vestimenta no se puede definir a nadie; eso es superficial, y hasta perezoso. Los humanos somos más complejos… bueno, tal vez, acabo de dar en el clavo. Los humanos, se supone que somos complejos. Tal vez yo no lo era tanto. Mi alma, mi espíritu si prefieren llamarle, mi sensibilidad, todo estaba anquilosado. Dentro de mi ser, había aire. Si uno posaba su oído sobre mi pecho, escucharía un largo wuuuuuuu, el ruido del danzar del viento dentro de una larga tubería. Así de vacío. Vacío como una placa de telgopor. Y mi novia se había percatado a tiempo, y me había dejado. Coloqué en mi regazo su último libro publicado, y comencé a mirarlo. Habitaciones de IV, se llamaba. Por título, las fotos llevaban un número, que continuaba la serie de los libros anteriores. María me dijo alguna vez que no quería guiar las emociones de la gente, bajo ninguna circunstancia. Si ponía Crepúsculo, o Luz clara, o Soledad, ya estaba induciendo las cosas de alguna manera. Así que les ponía el número correspondiente, y asunto resuelto. De haberme sacado una foto a mí, con este sistema se hubiese ahorrado poner como título Telgopor o Tubería, supongo. Me quedé observando una foto, la Cuatrocientos quince. Mostraba a una señora cuarentona, vestida con un sencillo vestido florido y el pelo pajizo, recogido en un rodete. A través de la ventana se veía un cielo encapotado. Por más que me esforcé, su rostro no me dijo nada. No se podía decir que estuviera relajado ni tenso. Su mirada no transmitía nada en particular. Las sombras que cubrían la mitad de su rostro, incluso, parecían mucho más débiles que las de las otras fotografías; parecían flotar sobre su rostro. Daba la impresión de que se alejaban, que evitaban todo contacto con ese cuerpo, como si quisieran dejar en claro que nada tenían que ver con él. Me dije que tal vez ella se me pareciera. Una mujer de telgopor. Tal vez esa era la imagen que le entregaba a mi novia. Estuve un rato largo observando aquella foto. Intenté buscar mi alma en ella. Luego me resigné, y cerré el álbum. Decidí dar un paseo y dejarme de cuestiones existenciales, aquello nunca había sido mi fuerte. Era mi primer día en París, después de todo, y debía aprovecharlo. Salí y me metí en el primer café que encontré.
6 years, 7 months ago
TELGOPOR de CraigBaleMe encantó la historia, la ambientación, las características de los personajes. Al estar escrita en primera persona y en pasado, mientras leía tuve continuamente la impresión de que la historia iba a concluir en un “ahora” en el cuál iba a haber algún cambio en la situación, así que para mí el final fue sorpresivo, aun cuando no hubo ese cambio, y aun cuando, por toda la lógica del relato, no podía haberlo. Me resultó interesante esa expectativa que despertó en mí, como una pelea entre el entendimiento y el deseo de que algo sucediera para que la situación del protagonista cambiara para mejor. Por otro lado, creo que están detalladas con maestría las dos personalidades, ella enamorada de los claroscuros, el aparentemente tan llano, aunque su deseo de mostrarse sin reservas me parece respetable. Es un hermoso cuento, lo leí varias veces y lo disfruté cada vez.
6 years, 7 months ago
Ana, gracias por tus palabras y por tu lectura tan atenta. Sí, los personajes son bastante distintos… o quizá no. A mí, el personaje que habla no me parece tan tan plano como le hicieron creer.
6 years, 7 months ago
Lo prometido es deuda. Este cuento, a diferencia del otro que envié, es totalmente nuevo, sin uso.TornillosEstaba en el galpón, intentando reparar un artefacto doméstico, cuando llegó mi hijo preadolescente. Traía una llave especial que le había mandado comprar en la ferretería. Observé que en la otra mano tenía algo envuelto en papel de diario. También me lo dio. Lo abrí, y encontré unos cuantos tornillos de bronce que no le había pedido, y que por el momento no me servían para nada.
—¿Y esto? —inquirí.
—Me los curré en la ferretería. El viejo los había dejado sobre el mostrador.
Quedé anonadado. ¿Era eso lo que había aprendido en casa? Estuve varios segundos sin poder contestarle, pero al fin me limité a decir:
—Eso está mal. No lo vuelvas a hacer.
¿Qué opción me restaba? ¿Retarlo con severidad y forzarlo a volver a la ferretería a devolver los tornillos, e incluso acompañarlo para que pasara vergüenza frente al ferretero, a algún posible cliente y, sobre todo, frente a mí? No tenía sentido; habría sido un tremendo error. ¿Ir solo yo, devolver los tornillos, y explicar que mi hijo se los había llevado por error? Sería darle demasiada importancia al asunto, pues el valor del material era despreciable.
Mi hijo asintió y se fue probablemente a ver televisión. Pero yo me quedé meditando. ¿Dónde podría haber aprendido a “currar” cosas? De seguro que en la escuela, adonde no siempre se encontraba buen material humano. Uno no sabía qué y de quién aprendían los chicos.
Pero pronto me acometió una gran duda: ¿estaba queriendo enseñarle a mi hijo honradez en un entorno donde escasea tanto? ¿No lo estaría preparando mal para su vida en el futuro, en un mundo donde desde los gobernantes hasta el último orejón del tarro coimean, roban, estafan…? ¿Quién no ha mentido alguna vez, escudándose quizá en que eso no dañaría al otro? ¿No existirá un límite para la honradez, donde quien lo sobrepase dejará de ser una buena persona para convertirse en un idiota útil?
Me vino a la memoria una escena que había presenciado hacía años. Las fichas para el subte habían aumentado de sesenta a ochenta centavos. Frente a la boletería, un hombre exhibía unas cuantas fichas y decía:
—¿Qué haré con estas fichas ahora? Las compré a sesenta centavos.
El de la boletería, conteniendo la risa, le contestó:
—No se preocupe. Yo se las compro a sesenta centavos y le vendo otras a ochenta.
Ante mi vista habían comparecido las dos caras de la moneda. ¿Cuál sería el justo medio?
Dejé seguir las cosas, pero vigilando un poco más de cerca la educación y las actitudes de mis hijos. Y pienso que dio buen resultado no privarlos de la escuela de la calle. Cuando llegó el momento en que se enfrentaron con la droga, sabían todo lo necesario y no cayeron en la tentación de probarla y, si cayeron y no lo sé, fue sólo eso: una prueba. Ahora son personas honestas a las que ya ni les indigna el comportamiento de los políticos, porque saben que es inevitable. Mantienen a su familia con su trabajo ¿O quizá habría sido mejor que fueran diputados o hábiles intermediarios? No lo sé.
Recordé esto cuando hoy, revisando algo en el galpón, me topé con los dichosos e inservibles tornillitos, que descansan en la paz de los justos.
6 years, 7 months ago
CraigBale
Ana, gracias por tus palabras y por tu lectura tan atenta. Sí, los personajes son bastante distintos… o quizá no. A mí, el personaje que habla no me parece tan tan plano como le hicieron creer.
Claro, por eso dije “aparentemente” tan llano, y que su deseo de mostrarse sin reservas me parece muy respetable.———- Mensaje agregado a las 11:02 ———- Mensaje anterior a las 23:02 ———-TORNILLOS de Harakiri
¿Quién no se habrá visto frente a un dilema parecido? Los benditos tornillos no iban a llevar a la ruina al vendedor; tampoco eran un objeto de poco valor económico pero de gran valoración afectiva. La vida nos pone muchas veces en estas situaciones en las que debemos actuar en forma imprevista y a veces lo que hay que poner en la balanza carece del peso suficiente para hacer que se incline hacia algún lado, así que nos paralizamos. Creo el “no lo hagas más” tuvo las proporciones adecuadas para esa situación. No fue reírse y festejarle la ocurrencia, tampoco avergonzarlo con reproches desmedidos. “Está mal, no lo hagas más” Suficiente para que el chico entienda, Con cuántas minucias como ésta se va forjando la educación de un hijo. A la larga, terminamos consultándolos, y son ellos los que nos señalan la medida de importancia de algún asunto. Muy lindo, muy cotidiano y no sé si de la vida real, pero me hizo sentir como si fuera yo la que estaba mirando los tornillos y reflexionando.
6 years, 7 months ago
TIEMPOS MODERNOS
No tenía más que problemas en la oficina. Camila es una compañera, es discapacitada. Un día nos cruzamos en el centro, y yo ondeé mi mano en dirección a ella y seguí caminando. Al día siguiente, en la oficina, se comentaba que yo la quise evitar.
“Camila está indignada…”, me dijo Luis, un compañero. “Piensa que no quisiste darle un beso porque no querías que te vieran con una mujer en silla de ruedas… Dice que, con lo superficial que eres, no le sorprende.”
“¿Qué?”, dije. “Eso es lo más estúpido que escuché. Tú ya me conoces. Lo que trato de evitar son las charlas de ocasión. Yo te veo en la calle. Nos damos la mano. ¿Cómo estás? Muy bien. ¿Tu familia? Perfecto. Mira, deberíamos salir a comer algún día. Sí, claro. Yo te llamo. No, no, yo te llamo. Sí, y llamemos a Miguel. Vamos a una parrilla, yo invito. ¿Pero vas a llamar, no? Por supuesto, luego nadie llama. A eso le llamo charlas de ocasión, charlas para salir del paso. Son superficiales, horribles. Es una lucha por sacarse un peso de encima. Por eso es que no voy a ninguna fiesta, porque ese tipo conversación se multiplica por metro. Pero nada tiene que ver con su discapacidad, ¿cómo se le ocurre?”
“Bueno, Camila está convencida que es por eso. Yo, de ti, la invito a tomar un café, y le explico lo de tu complejo por las “charlas de ocasión”.
“¿Te parece?”
Luis terminó su café.
“Me parece. El jefe está muy duro con el tema de la discriminación, y con el abuso de género. Tu caso es difícil, porque, al parecer, has discriminado nada menos que a una persona en silla de ruedas… que da la casualidad que es mujer. Si llegara a ser lesbiana, caerías en triple penalidad, ya que te podrían acusar, además, de homofóbico… ¿Me explico?”
“¿Y es lesbiana?”
“No sé. Pero invítala a algún lado y cálmala. Yo sé lo que te digo.”
Así que, esa misma tarde, invité a Camila a un café que está a media cuadra de la oficina. Le expliqué mi problema con las charlas de ocasión, le dije que me dan alergia las conversaciones superfluas. Que ni por asomo la había discriminado, que no había cosa que me repugnara más que la discriminación y el abuso de género. Ella pareció entender, y la expresión en su rostro se relajó. Hablamos animadamente de esto y aquello. A la media hora, pegué la cuenta y salimos.
La acompañé a la farmacia. Para mi sorpresa, salió disparada a la zona de preservativos y tomó una caja.
“Es evidente que hay química entre nosotros, ¿no crees?”, me dijo. “Estando a esta altura de la cultura y la evolución en occidente, no creo que te sonrojes porque sea la mujer la que tome la iniciativa en estos asuntos. Ahora mismo vamos a mi departamento.”
Me quedé de una pieza. Por supuesto, dada la circunstancia, había sido más que amable y atento con ella de que lo que soy habitualmente en otras situaciones, pero jamás pensé en la reunión del café como una cita. Ni se me pasó remotamente por la cabeza que ella pudiera tener feeling conmigo.
“¿Pasa algo?”, me preguntó. “Tranquilo, no te preocupes… No pretendo nada más que sexo… ¿Qué, crees que me voy a enamorar, así como así? ¡Qué ingenuo!”
“No claro”, balbucí. “Lo que pasa, es que no creí que la conversación que tuvimos llegara a tanto…”
“Sí, claro”, me interrumpió. “Es por eso… Sí, entiendo. No quieres tener sexo con una “discapacitada”… Claro, cómo no se me ocurrió. Más siendo tú. Somos pocos y nos conocemos mucho…”
“¡Deja de decir estupideces, me ofendes!”, espeté, practicando mi mejor cara de indignación. “Vamos a tu departamento, ya mismo”, dije, arrebatándole la caja de preservativos y dirigiéndome a la caja. “Al menos, resultó que no es lesbiana”, pensé.
Al otro día se me acercó Fabiana.
“El jefe está enojado contigo”, me dijo.
Interrumpí mi trabajo en la base de datos.
“¿Qué pasó, ahora?”
“Dice que ayer te fuiste con una tromba a la caja de una farmacia, no lo saludaste y le arrebataste su turno… él estaba antes.”
Claro. Ese día estaba demasiado nervioso con las presiones de Camila. Tranquilamente podría haber sucedido.
“Dice que es porque es gay, y tú no querías que te vieran saludando a un gay”, continuó Fabiana.
“¿Así que el jefe es gay? Mira, no sabía. ¿Qué le pasa a la gente, hoy en día? ¡Cuánta susceptibilidad! De haberlo evitado, lo habría hecho por medio de un saludo con la mano, un saludo “olita”, como lo llamo yo, para evitar una conversación de ocasión. Pero nada más lejos de la realidad. No lo vi, eso es todo.”
“Bueno, yo lo invitaría a un café, para que se le pase el enojo… Digo, si no quieres ponerte en contra al jefe, nada menos…”
“Sí claro”, dije. “Ya mismo lo invito. Esto es inaudito.”
Esa misma tarde lo invité a un café, y pude recomponer la relación. A la salida, me preguntó si lo podía acompañar a la farmacia.
“La farmacia…”, pensé. “La coartada moderna para el sexo.”
Enseguida se me vino a la mente la escena del día anterior con Camila en la farmacia. Le dije que no, que estaba apurado. Se enojó, y, por la expresión en su rostro, me iba a echar algo en cara, por lo que le dije:
“En media hora tengo una cita con Camila… No quiero pensar que vas a dejar sin cita a una mujer con… bueno, con capacidades diferentes, ¿no? Más con tu enorme conciencia social…”
El jefe me dijo que no había problema alguno, que me deseaba lo mejor, y me felicitaba y bendecía nuestra relación.
En fin, las cosas van mejorando, y yo estoy profundamente enamorado de Camila. Ella no se quiere casar, pero sé que la voy a convencer. Ahora, fiesta no va a haber. Ni en mil años.
6 years, 7 months ago
TIEMPOS MODERNOS de CraigBaleTiempos modernos y tiempos de siempre. La complejidad de las relaciones humanas tomadas con mucho humor y con mucho de verdad. Me parecieron escenas conocidas, con otros ingredientes, con otros personajes, pero escenas cotidianas que encajan en lo absurdo sin alejase demasiado de lo real. Tu observación de las conductas de las personas es muy aguda, con un lente que las amplifica y muestra al desnudo los detalles, pero al mismo tiempo las caricaturiza. Me parece genial la caracterización de los protagonistas, en especial la del central, tan conciente él de la hipocresía de ciertas actitudes, y su forma de actuar tratando de conformar a todos que va a terminar en lo insólito, la relación con Camila. Eso si, sin fiesta, o sea, sin encuentros forzados donde la gente habla trivialidades
6 years, 7 months ago
Otra noche
Lenta, paulatinamente, cruzó el umbral de su habitación. Encaró hacia la cocina arrastrando los pies, enfundados en pantuflas grises. Oír la fricción de la goma corrugada contra el piso de baldosas iba purgando de a poco su somnolencia, representaba su nexo con el mundo al que le era indiferente si eran las 4 de la madrugada o si el sol se hallaba en su cenit; fuera de uno mismo, del desconectar del sueño o del stand-by de la modorra, el todo está ahí, encendido. Como se lo encuentra igual tanto antes como después de la desconexión, no es difícil imaginarlo presente mientras se está ausente, impasible durante horas y horas en las que uno se escapa de la dimensión que físicamente lo alberga, ahí firme, sin descanso, en imperturbable vigilia permanente. Qué horrible, pensaba, qué horrible estar en su lugar.
Ya algo despabilada, se acercó a la caja de té y seleccionó uno de entre todos los sobrecitos de brillantes colores, demasiado alegres para esa hora. Mientras esperaba a que rompiera el hervor del agua, acarició a su gato, como siempre acurrucado sobre el televisor, a punto de hacer precipitar la antena al vacío. “Prrrr, prrrrr”, la vibración se propagaba desde el interior del animalito hasta su mano, a la vez que las eses delineadas por su cola amenazaban de lo peor al anticuado dispositivo. Bueno, no, en realidad nada de eso estaba pasando. Así que, si quería, podía imaginar que la antena caía en un instante estrepitoso, que su voz resonaba en un regaño, que Toulouse se apresuraba a esconderse debajo del sofá y mirarla culpable.
En realidad, todo lo que hacía era yacer en la cama, toquetear el borde de la sábana, y mirar el techo visualizando todo lo que hace horas se imaginaba que en unos segundos se levantaría a hacer. “El dormir está subestimado”, pensó. “O por ahí sea que yo, desde que a mi pesar dejé de experimentarlo, lo sobreestimo. Lo cierto es que no veo a nadie de quienes lo explotan a diario valorarlo tanto como lo valoraría yo.”
Pasaron unos inestimables minutos. Giró sobre sí, trazando un tirabuzón con las sábanas, y encendió la luz del velador. Se disponía a levantarse, puerta, cocina, té, agua, gato, etcétera. Pero no, no podía; los músculos pesados, las articulaciones atrofiadas, los tendones comprimidos. Y, de yapa, la corrosión mental de verse en unas horas teniendo que ir al trabajo en ese estado en el que le dolía hasta permanecer en reposo. Otra vez.
Y mientras no lograba juntar fuerzas para dejar la cama, sitio de placer convertido en cárcel, la presencia del todo se le imponía ineludible. Eso era lo que más la atormentaba: el todo adoptándola, ella fusionándosele. Ella pasando a formar parte de esa masa amorfa siempre despierta, que rodea a quienes plácidamente y sin esfuerzo se escabullen de la realidad, a quienes no están privados de ese derecho natural de todo ser vivo sintiente a desatarse de la vida por un rato. Se preguntaba qué habría hecho para ganarse ese destierro, porqué algún anónimo juez supremo la habría condenado a ese estado de consciencia sin pausa, cuál sería la causa de que esa capacidad de abstracción temporaria con la que había nacido ahora le resultase tan lejana como si no la hubiese poseído nunca.
Pero más la desesperaba lo que tenía por delante. Ya había perdido la cuenta de las noches pasadas, y no tenía manera de estimar cuántas le quedaban por venir. ¿Podría mantenerse cuerda si continuaba impedida de fugarse de su consciencia? Esas horas de deambular por la casa durante los primeros días y esas horas de erosionar el colchón durante los últimos terminaban provocando en su cabeza un verdadero revoltijo de problemas laborales, preocupaciones sociales, rencores no curados, reproches, culpas, dudas, miedos. Un cóctel de la propia mente que nadie querría tomar, pero que a ella se lo bajaban por la garganta a fuerza de embudo. “Definitivamente, no es posible convivir a tiempo completo con uno mismo”, pensaba. “El propio cuerpo, lleno de sabiduría darwiniana en un intento de ser obediente al papel que le toca en los planes de autoperpetuación de la especie, lo desaconseja: se fatiga, duele, pesa. Te dice ‘no seas idiota, ¿qué tan lejos creés que vas a llegar?’”.
Y de repente, como una daga certera que rasga en sus cavilaciones, el sonido. Quebró el silencio de imprevisto, abriéndose paso en el aire en un conjunto de diestras ondas tan sinusoidales como despiadadas. Lo escuchó, y cerró los ojos mientras se sentía derrumbarse por dentro. El cantar de los primeros pájaros de la mañana, símbolo de renacer y de esperanza en cualquier libro o película, era para ella símbolo de tragedia. Y ni hablar del rayo de sol que unos minutos más o menos vería asomarse, sutil y grácil, a través de las rendijas de su persiana. Ambos le anunciaban que ya estaba, que ya no había tiempo, que ya no tenía oportunidad. Se había hecho de día y ella no había pegado un ojo, lo que equivalía a decir que otra noche más había sido marginada de los-que-duermen, otra noche más había perdido una pizca de su cordura, y otra noche más había formado parte del todo, el cual día tras día la iba incorporando a sí con suavidad y contra su voluntad, en ese ritual antinatural conocido como insomnio.
6 years, 7 months ago
Craig – Telgopor: Tuvimos ideas afines: mujer sofisticada, hombre simple (en apariencia); el resultado de la relación, previsible. Tu cuento, claro, es totalmente distinto; tiene una atmósfera atrayente y el perfil psicológico del personaje principal está más desarrollado, detallando una simplicidad engañosa. Me gustó mucho, te felicito. Me voy a tomar un café.
Harakiri – Tornillos: Una nimiedad hace de disparador: el miedo que tenemos los padres está siempre ahí, listo para explotar. Muy buen cuento, lleno de las cuestiones que nos desvelan todos los días.
Craig – Tiempos modernos: El mundo siempre parece estar contra uno y ataca de los modos más impensados; lo “políticamente correcto” ejerce su dictadura. Bien por el protagonista que se adapta y termina disfrutando de la vida que se llevó por delante. Me resultó muy ameno, con un humor negro bien logrado.
Harey – Otra noche: Tu cuento me dio sueño, pero en este caso es bueno, producto de ponerme en el lugar del personaje, cuyo sufrimiento conozco muy de cerca. Los insomnes somos así, nos arrastra la vida de las narices a un lugar al que no vemos porque tenemos los ojos cerrados tratando, sólo tratando, de dormir. Muy bien desarrollado el aspecto psicológico y muy bien contada la histora. Excelente, Harey.
A todos: Quería señalar alguna cuestión técnica para ayudar a mejorar los textos y no encontré nada. Los felicito.
6 years, 7 months ago
OTRA NOCHE de Harey
Muy buena la descripción de una noche de insomnio, te lo dice una experta. Supongo que no dormir alguna noche es algo que les pasa alguna vez a todos, pero no dormir por muchas noches seguidas, tener que ir a trabajar sin dormir, enfrentar la hora de ir a acostarse con terror, sabiendo que ya se ensayaron todas las maneras de atrapar el sueño y que aun así te vas a pasar la noche tratando de encontrar otro truco, es algo que solo les pasa a algunos. Si me preguntan a qué le tengo miedo, bueno, ya saben la respuesta. Me pareció muy buena tu descripción, sobre todo cuando la protagonista imagina todo como va a pasar, porque tal vez ya pasó; seguro pasó la noche anterior, o esa misma noche, más temprano. Y los sonidos y las luces del amanecer… no se podría expresar mejor lo que significan. Es muy misterioso el sueño. Es uno de los bienes más preciados que puede poseer una persona…y eso está muy bien contado.
Por aportar algo, creo que esta frase quedaría mejor sin repetir la palabra “uno”. Yo la leo, y la segunda, y la tercera vez me parecen innecesarias: “Como uno lo encuentra igual tanto antes como después de la desconexión, no es difícil imaginarlo presente mientras uno está ausente, impasible durante horas y horas en las que uno se escapa de la dimensión que físicamente lo alberga, ahí firme, sin descanso, en imperturbable vigilia permanente.”
6 years, 7 months ago
Claudyo, Ana, gracias por sus comentarios, me alegro de que les haya gustado, aunque tal vez haya hecho que revivan momentos para nada gratos… mis disculpas. Tengo la suerte de decir que no viví una seguidilla de varias noche en vela, pero cada tanto me ocurre durante una o dos y las sufro mucho, imaginarme lo que es enfrentar varias consecutivas me da escalofríos. Y bueno, a partir de ahí creé este cuento.
Se me pasó totalmente por alto esa repetición; voy a dejar el tercer “uno” que creo que es el más necesario. Gracias por corregírmelo, Ana!
6 years, 7 months ago
De igual a igual - Wallp: más realismo psicológico imposible. Un hombre ciego que parece ser buena persona pero tiene, digámosle, sus mambos, y no necesariamente por ciego. Complejo de inferioridad, paranoia, rasgos de controlador, incluso (según lo interpreté) alucinaciones. Intrigante y con final a libre interpretación, dos cosas que me gustan mucho.
Telgopor - CraigBale: espero que no se haya convencido del todo porque no, yo tampoco lo creo “llano”. Me gustó la ambientación: París, habitaciones de hotel, y, para terminar, un café afuera. Lo interpreté como un respiro tras el fin de una relación no muy grata, encerrada entre cuatro paredes. Lindísimo cuento.
Tornillos - Harakiri: me resultó verdadermente interesante la reflexión del padre: “¿estaba queriendo enseñarle a mi hijo honradez en un entorno donde escasea tanto?” Trabajo difícil la transmición de valores, es imposible hablar de blanco y negro en un mundo con tantos matices. Muy bien planteado, me dejó pensando.
Tiempos modernos - CraigBale: una historia desopilante que tranquilamente podría ser real, con un humor muy particular que me encantó. En cuanto a lo psicológico, que sería cómo vive el protagonista esas situaciones en las que se encuentra metido, no podría sentirme más identificada. Vade retro conversaciones de compromiso, suposiciones sin confirmar que se dan por hecho, chusmeríos, imposiciones sociales… Muy bueno, lo disfruté mucho.
6 years, 7 months ago
Aquí van mis votos:
Mefisto - Abrir la mano: 3 puntos
D. Vitrubio - Las voces detrás del péndulo: 2 puntos
Harey - Otra noche: 1 punto
Quizás estos cuentos me parecieron más “psicológicos” y los voté por eso, pero los demás también son excelentes, incluidos los poemas de Emma. Felicitaciones a todos.
6 years, 7 months ago
Anittaa
Amigos, comienza la votación ¿Les armo el archivo?
Si, Anita, creo que hace falta el archivo, Si no conté mal, son catorce cuentos. Me parece que es mejor tenerlos todos juntos en un Word. Si no es mucha molestia, claro.
6 years, 7 months ago
Acá está el archivo.Consideré un margen de tolerancia de 10% - 15% igual que hicimos en Nuevo Nuevo Juego Literario por el límite de palabras.Eso sí, me volví loca pa controlar que haya tres textos por persona. Casi colapso Este es el link al archivo:
6 years, 7 months ago
¡Gracias Anita! Y si, me equivocaba, son quince. Y todos muy lindos. Veré de pasarles la lupa para poder votar.———- Mensaje agregado a las 00:12 ———- Mensaje anterior a las 16:33 ———-Todos los textos me parecieron muy buenos y algunos realmente hermosos; los leí muchas veces y no me canso de leerlos, pero me pregunto a cuáles quiero votar, y parece que algunos levantaran la mano.3 puntos para BICI de Claudyo
2 puntos para RUMBOS de Emma
1 punto para TORNILLOS de Harakiri
En los tres encontré algo muy genuino que me conecta de una manera directa con ellos.
FELICITACIONES PARA TODOS
6 years, 7 months ago
Perdonen que no participé en esta ronda. Había comentado tres cuentos pero la calidad de todo lo que escribieron me inhibió para escribir algo decente. Todo buenísimo!
Por otra parte, estuve por Buenos Aires, viendo a médicos y no es la más grata tarea, lo saben bien!. La próxima espero poder participar. Un abrazo a todos.
6 years, 7 months ago
Nunca es trabajo fácil elegir a quiénes votar, pero sin exagerar esta es una de las rondas en las que más me costó hacerlo. Todos los cuentos fueron buenísimos, hay varios más a los que tranquilamente podría haber incluido en los votos, pero bueno, hay que decidirse por tres. Felicitaciones a todos!3 puntos para Las voces detrás del péndulo - D.Vitrubio2 puntos para Abrir la mano - Mefisto20091 punto para Rumbos - EmmaSanz
Lidy, espero que te haya ido bien con los médicos, y ojalá podamos leerte en la próxima.
6 years, 7 months ago
¿Ya estamos en voteishon? Voy a tratar de leer antes del finde y comentar lo que me queda (época de finales jeje). ¡Saludos!
6 years, 7 months ago
No hay caso, No puedo ponerme de acuerdo con ningún médico. Así que por ahora y recuperada la computadora que se había quedado muda ciega por tener Windows XP ya fenecido, ahora tengo el Chrome que parece que solucionó el problema técnico. Sigo con la pierna a rastra, pero sigo. No podría haber participado de esta ronda. Son muy buenos para mí. En serio!
6 years, 6 months ago
Lidy, solucionados los problemas técnicos, espero que también resuelvas los de salud; ya le vas a encontrar la vuelta. Y no digas que no podrías haber participado; si lo hubieras hecho, seguro lo tuyo habría sido brillante. Fijate que ahora está en cuerso “Una foto…”. Todavía queda una semana para escribir. La foto está interesante.
Por otro lado, me pregunto, la mayoría de los que participamos se habrá olvidado de que acá hay que votar, o no se atreverán a elegir. Hay muy pocos votos hasta ahora.
6 years, 6 months ago
Gracias, Ana. Lo que pasa es que antes, tiempo ha, me llegaban las notificaciones de los juegos que empezaban y ahora no y como ando tan complicada en lo personal, me olvido que hay que pasar, entrar y ver. Un abrazo.
6 years, 6 months ago
El ganador es “Mefisto”. Felicitaciones para todos los que participaron en esta ronda.
SaludotesssssssssssssMefisto - Abrir la mano: 3 + 2 + 2 = 7
D. Vitrubio - Las voces detrás del péndulo: 2 + 3 = 5
Harey - Otra noche: 1 punto
BICI de Claudyo 3
RUMBOS de Emma 2 + 1
TORNILLOS de Harakiri 1
Volverán las oscuras golondrinas 3
Tiempos modernos 1
6 years, 6 months ago
Ya le mandé mensaje para conocer el género que eligió para la nueva ronda.
Veremos con qué nos deleita y a la brevedad abriré la ronda.
Pueden seguir las novedades en
6 years, 6 months ago
Yuju! Sólo decir que gracias pero no sé si demasiado merecido, ando de tiempo peor que de rodillas y no he podido comentar…
si además hubiera botado Vitrubio habría como mínimo empatado conmigo.
En fin, muy buena ronda, espero que no se arrepientan por votar mi cuento cuando sepan el próximo género. Un abrazo.———- Mensaje agregado a las 07:38 ———- Mensaje anterior a las 07:27 ———-Anittaa te he mandado ya dos mensajes con el género propuesto pero no sé si te llega porque no me aparece enviado. Si te llega házmelo saber para no seguir mandándote mensajes repetidos. Un beso.
6 years, 6 months ago
 

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