Viejos Rencores - CRISBOQUITA

Debo reconocer que no había leído este cuento hasta ahora… que bueno es!!!VIEJOS RENCORES Enfurecido, como los peatones que putean la madrugada de cualquier lunes, Joaquín se puso el sobretodo y salió a la calle, dando comienzo a la cacería pues, la afrenta de la bestia no sería perdonada; lo despojó de su esposa, por supuesto que no habría perdón. Él la extrañaría… extrañaría su íntegra naturaleza; desde las pequeñeces existenciales como compartir con ella diariamente el viaje en colectivo y el atardecer de los días eternos, inundados por amargos mates y medialunas de grasa; hasta el severo conflicto que le proporcionaba su carácter voluble, pues el simple hecho de que una lapicera resbalase de su mano podía hacer mutar, que se parece tanto a matar, su alegría en incontrolable furia.Joaquín sabía que, ni eligiendo una vida ordinaria se sentiría tranquilo de dejar atrás su oscura retroactividad, su antigua identidad del sanguinario matador de gárgolas. Esperaba la obvia respuesta de alguna criatura desbordada por añejos rencores. Su único fin era pertenecer al ámbito de las personas normales, como el las consideraba. Por desgracia, dicho objetivo se había vuelto una quimera a partir de la muerte de su esposa, el único ser al que había logrado amar y de quien había recibido algo… algo, aunque ínfimo y fugaz.Con unas cuantas lanzas en mano (las necesarias), Joaquín se dirigió hacia la plaza central, en donde la bestia gris aguardaba. Al llegar, se detuvo a unos metros de su rival, que aparentaba una vulgar estatua del espacio público. Las afiladas miradas cortaban el aire, el ambiente se saturaba de desprecio, un solo objetivo preponderaba en las mentes de ambos personajes. La gárgola ejecutó el primer movimiento echándose a vuelo de manera bruta, sosteniendo un enorme pedrusco en cada una de sus monstruosas manos; le lanzó uno ferozmente a Joaquín, quien supo esquivarlo con audacia. Ahora era su turno, su oportunidad de tomarse revancha, de desagraviar al fantasma de su esposa… y, naturalmente, ¿Qué mejor manera de hacerlo que armado? Sujetó con fuerza sus tres lanzas y, a continuación las arrojó, una a una, con notoria destreza, propia de un cazador de gárgolas; tal fue la energía que empleó en estos lanzamientos, que quedó exhausto. La gárgola había muerto, las tres varas puntiagudas cumplieron su objetivo. Joaquín agonizaba, mas lo entendía perfectamente, hasta lo aceptaba. La muerte inminente es lo único que logra un humano al vengarse, eso decía su padre; estas palabras comenzaron a rondar por su mente, de manera intermitente. No había mucho más por hacer (y si había, el tiempo no alcanzaba pues, el rítmico péndulo temporal definía su vida).Joaquín moría un poco más a cada paso. Se encontró con los rutinarios rostros que otra vez regresan a sus hogares al amanecer, luego de otra asquerosa noche de efímeros placeres y agobiantes resacas, que acaso serían curadas por algunos tafiroles. Comenzó a pensar en ella, estaban por reunirse en la eternidad. Al cruzar el parque se transformó en perfume, luego en la vana sensación de que alguna vez había existido.
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Sugerencias:
movería la coma en la siguiente frase: a la cacería pues, la… dejándola así: la cacecía, pues
Agregaría una coma en: en colectivo y el atardecer para dejarlo así: en colectivo, y el atardecer
Cambiaría las comas por guiones en esta frase: mutar, que se parece tanto a matar, su… para dejarlo así: mutar -que se parece tanto a matar- su
Agregaría un “ser” en la frase: aparentaba una vulgar para dejarla así: aparentaba ser una vulgar
Eliminaría la palabra "personajes de la frase: en las mentes de ambos personajes.
10 years, 7 months ago
 

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