Van Helsing no está para salvarnos - CRAIGBALE

Bueno, aquí está mi aporte para el concurso. A la historia la hice en un ratito, porque ni bien vi la foto pensé: esta tiene que tratar de vampiros. Y me encantan las historias de vampiros.Antes de ir a la yugular me gustaría hacer un par de aclaraciones, si me permiten.Van Helsing es un conocido caza vampiros. Apareció en la novela Drácula de Bram Stoker, y se le han dedicado muchas películas, la última del 2004 protagonizada por Hugh Hackman.Los pueblos en la historia, desarrollada hace un par de siglos, son ficticios.No los molesto más. A leer y clavar estacas. Saludos, Craig. VAN HELSING NO ESTÁ PARA SALVARNOS Un gran frente de tormenta iba adueñándose del cielo nocturno, que todavía exhibía algunas de las constelaciones y una gigante luna preñada, cuyo fulgor caía sobre las mansas aguas del lago Toluca y dibujaba todo tipo de guirnaldas plateadas sobre el oleaje. A los lejos, un cuervo graznaba. El viento murmuraba una lóbrega canción en el roce contra las ramas de los frondosos pinos y abetos del bosque.«Es el fin –pensó Kathleen, sentada sobre el borde de un vetusto muelle de madera quejumbrosa. Sus pies colgaban en el aire–. De nada sirve huir cuando todo está perdido.»De súbito escuchó un veloz galope en dirección sur. Y luego un relincho. Volteó y se enderezó. El viento frío hacía bailotear el camisón azabache en torno a su cuerpo, como un lánguido fantasma. Se cruzó los brazos debajo de los pechos y enfiló hacia la costa, procurando no pisar las oxidadas cabezas de los clavos que sobresalían en el piso. Los tablones de madera, bajo sus pies, no paraban de crujir.Por el serpenteante camino de tierra que bordeaba el lago en dirección a Boulder se vislumbraba la figura de un hombre montando un caballo. Venía a toda velocidad. «Von Peltzer –se dijo Kathleen–. Dios mío.»Se limpió alguna lágrima que todavía rodaba por sus mejillas y aguardó a la vera del camino, con los brazos cruzados y los hombros encogidos. El viento laceraba su cuerpo con cada ráfaga. Von Peltzer detuvo el caballo a metros de ella y saltó al piso de grava con habilidad gatuna. Se acercó y la envolvió en sus brazos.–Pensé que nunca ibas a escapar –dijo ella, con voz aterciopelada–. Me siento una cobarde.–Chst –chistó él–. Ahora tenemos que pensar en mantenernos con vida.–¿Ha quedado alguien en el pueblo? –Su aliento se transformaba en vaho.–Me temo que no.Ella se apartó. El rostro de Von Peltzer lucía un color ceniciento. –¿Cómo sé que no has sido mordido? –preguntó Kathleen. Se sintió miserable por hacerlo.Él se quitó su saco y la envolvió con él.–Tendrás que confiar –dijo, y saltó al caballo–. Si nos apuramos, tal vez encontremos amparo en Nuven. –Y le tendió una mano.Luego de una pequeña vacilación, ella aceptó y subió con él. A estas alturas, si no confiaba en Von Peltzer no podía hacerlo en nadie más.El caballo se incorporó en sus patas traseras, relinchó y salió disparado, dejando una densa nube de polvo tras de sí.–Me iba a tirar al lago –dijo Kathleen entre sollozos–. Era la única alternativa que me quedaba.Von Peltzer se volvió. –Viveremos. Así tenga que hacer lo imposible, viveremos. –En el cielo, una nube relumbró–. Los dos.Para cuando llegaron al pueblo las nubes preñadas habían estrangulado todo el resplandor lunar. El viento arreciaba con fuerza y hacía danzar las copas de los pinos. El cielo refulgía e iluminaba furtivamente el paisaje, y segundos más tarde el fuerte rugido de los truenos hacía vibrar el suelo, como si de la pisada de un gigante se tratara.Nuven se veía desierto. Muchas de las casas estaban incendiándose; el fuego crepitante salía de las ventanas y umbrales y lamía con voracidad los aleros. La catedral estaba casi completamente destruida; apenas la campana era lo que quedaba en pie. Por todas partes había cadáveres de animales, trozos de madera y cruces sangrientas. Una vaca solitaria mugía desesperada dentro del corral. Un potrillo gemía enloquecido y saltaba sobre sus patas delanteras.–Han acabado con todos los pueblos de la zona –dijo Von Peltzer.–¿Nadie es capaz de detenerlos? –preguntó Kathleen. –Lamentablemente, no podemos contar con ningún Van Helsing que los detenga. Supongo que nada se puede hacer.De súbito observaron a alguien salir de una carreta salvajemente incrustada contra la fachada de una construcción y acercarse hacia ellos.–¡Gracias a Dios! –exclamó el hombre de barba desmañada y prendas raídas–. ¡Ayuden a este pobre hombre a escapar de aquí! ¡Los vampiros están acabando con todos los pueblos! Ahora…En ese momento, desde algún lugar, una joven mujer saltó sobre él y lo lanzó contra el piso. A continuación abrió la boca mostrando unos oblongos y relucientes colmillos, y mordió el cuello de la suplicante víctima.Peltzer saltó del caballo, ante los gritos desesperados de Kathleen. Sacó una cruz de plata del saco que le colgaba del hombro y se la enseñó a la vampiro. La cruz fulguró.La mujer se echó hacia atrás, lanzó un grito desgarrador y a continuación se tiró al piso en una postura fetal. Peltzer aprovechó para sacar una estaca de madera del saco y clavársela, con ayuda de un martillo, en el lado izquierdo de la espalda. La vampiro volvió a gritar, y Kathleen supuso que de sobrevivir ese aullido reverberaría eternamente en sus sueños. Peltzer repitió el proceso con el viejo y volvió al caballo, dejando tras de sí un par de cuerpos reducidos a cenizas.–¡No vuelvas a intentar una locura así! –gritó Kathleen–. ¡No eres ningún caza vampiros!Von Peltzer observó horrorizado que unas sombras de ojos relucientes salían de las construcciones y se agazapaban en torno a ellos. Su caballo volvió a relinchar.–Tranquilo, Peter –le susurró, y le pasó la mano por el cuello. Luego se volvió a Kathleen–: Iremos hacia el bosque.–No –respondió ella, y miró hacia la cerrada arboleda: estaba convencida que en la oscuridad de los pinos los aguardaban ansiosos–. Es mejor que sigamos el camino hacia el norte. Meternos allí sería un error mortal.–¿Y si los otros pueblos están como este?–No lo sé. Supongo que hay que intentarlo. –Suspiró–. Además, siempre se puede esperar al amanecer. Nunca lo olvides. –Está bien.Von Peltzer sacudió las riendas y Peter salió disparado.Sobre sus cabezas, un zigzagueante rayo surcó el cielo encapotado, y, antes que el trueno rugiese, cayeron las primeras gotas de lo que sería un verdadero diluvio.BALE, Craig. 1000 palabras. Córdoba, septiembre de 2009.
10 years, 10 months ago
Bueno, van las primeras sugerencias de corrección:
De súbito escuchó un veloz galope en dirección sur.

¿Escuchó el galope que iba hacia el sur, o escuchó un galope que venía desde el sur?
Y luego un relincho.
Volteó y se enderezó.

Me parece que estas acciones son parte de lo mismo y deberían estar separadas por punto y seguido, no por punto aparte.
El viento frío hacía bailotear el camisón azabache en torno a su cuerpo, como un lánguido fantasma.

Acá tengo dudas, pero en la primera lectura me da la impresión de que el comparativo se aplica al cuerpo y en realidad sería al camisón.
Se cruzó los brazos debajo de los pechos y enfiló hacia la costa, procurando no pisar las oxidadas cabezas de los clavos que sobresalían en el piso.

Sugiero: “Cruzó los brazos debajo de sus pechos…”
Los tablones de madera, bajo sus pies, no paraban de crujir.
Me parece que corta un poco la sensación de movimiento o avance que traía la oración anterior, con eso de bajo sus pies. ¿Qué tal “Los tablones de madera no paraban de crujir con sus pisadas”?
Por el serpenteante camino de tierra que bordeaba el lago en dirección a Boulder se vislumbraba la figura de un hombre montando un caballo. Venía a toda velocidad.

¿Venía o venían?
«Von Peltzer –se dijo Kathleen–. Dios mío.»

¿Cuál es la emoción que le generó a Kathleen al verlo? Ese “Dios mío”, ¿es de sorpresa? ¿de alegría? No se sabe, y después hay lágrimas…
Se limpió alguna lágrima que todavía rodaba por sus mejillas y aguardó a la vera del camino, con los brazos cruzados y los hombros encogidos.

¿Qué generó la lágrima? ¿Por qué “todavía rodaba” si antes no supimos que lloraba? ¿Aguardó en general o lo aguardó a él?
–Chst –chistó él–.

Creo que habría que usar una u otra, o el chst, o el chistó él.
–¿Ha quedado alguien en el pueblo? –Su aliento se transformaba en vaho.

¿El aliento de quién? ¿Y qué significa o por qué sucede eso?
Ella se apartó. El rostro de Von Peltzer lucía un color ceniciento.

Como el rostro de él lucía ceniciento ella dudó y se apartó. Si es así, ¿no debería ser inverso el orden? Ella ve el rostro blanquecino y entonces se aparta. Sino dá la impresión de que el rostro luce ceniciento como reacción a que ella se aparte.
–¿Cómo sé que no has sido mordido? –preguntó Kathleen. Se sintió miserable por hacerlo.
Él se quitó su saco y la envolvió con él.

Para que el “hacerlo” no quede lejos quizá conviene que sea una misma oración: “-preguntó Kathleen, sintiéndose miseráble por dudar de él / por hacerlo”.
Él se quitó su saco y la envolvió con él.

Se repite él haciendo referencia a dos cosas diferentes.
–Tendrás que confiar –dijo, y saltó al caballo–. Si nos apuramos, tal vez encontremos amparo en Nuven. –Y le tendió una mano.

El guión debe ir antes del punto final (y la “y” en minúscula).
Luego de una pequeña vacilación, ella aceptó y subió con él.

¿Pequeña vacilación o corta vacilación? Sugiero: “ella tomó su mano y subió…”.
A estas alturas, si no confiaba en Von Peltzer no podía hacerlo en nadie más.

En realidad, por lo que narra la historia, no había nadie más. O sea, no le quedaba otra que confiar en él.
–Viveremos. Así tenga que hacer lo imposible, viveremos. –En el cielo, una nube relumbró–. Los dos.
Lo mismo respecto del guión. Además, creo que la cursiva es innecesaria. Sugiero: “…imposible, viviremos -en el cielo, una nube relumbró: los dos.”.
El viento arreciaba con fuerza y hacía danzar las copas de los pinos. El cielo refulgía e iluminaba furtivamente el paisaje, y segundos más tarde el fuerte rugido de los truenos hacía vibrar el suelo, como si de la pisada de un gigante se tratara.

Se repiten sonidos.
Nuven se veía desierto.

¿Desierto o desolado y destruído?
La catedral estaba casi completamente destruida; apenas la campana era lo que quedaba en pie.

“casi completamente” me resulta raro, contradictorio. Si no estuviera el casi, lo que sigue después del punto y coma aclara que solo la campana quedaba en pie (y se podría omitir el “era&rdquosmile.
Por todas partes había cadáveres de animales, trozos de madera y cruces sangrientas.

“Todas partes”, ¿hace referencia a otros lugares diferentes de la catedral? ¿A qué refiere las cruces sanguientas?
Una vaca solitaria mugía desesperada dentro del corral. Un potrillo gemía enloquecido y saltaba sobre sus patas delanteras.

¿Era cubana la vaca? ¡Perdón! No me pude resistir.
El potrillo, ¿está también en el corral? Si es así se podría unir la oración para que no se lea tan entrecortado.
–Lamentablemente, no podemos contar con ningún Van Helsing que los detenga. Supongo que nada se puede hacer.

¿Por qué ese orden en la última oración? ¿No es más claro “Supongo que no podemos hacer nada” o “Supongo que sólo nos queda huir”?
De súbito observaron a alguien salir de una carreta salvajemente incrustada contra la fachada de una construcción y acercarse hacia ellos.

Se repite “De súbito”. Si eso que pasó fue sorpresivo creo que conviene narrar la acción en sí, y no el hecho de observarlo. Ejemplo: “Sorpresivamete, alguien salió… y se acercó hacia ellos”.
–¡Gracias a Dios! –exclamó el hombre de barba desmañada y prendas raídas–. ¡Ayuden a este pobre hombre a escapar de aquí! ¡Los vampiros están acabando con todos los pueblos! Ahora…

Creo que se podría eliminar la parte de que están acabando con todos los pueblos. ¿Por qué el habría de saber eso? Y si lo supiera, ¿sería lo que más le preocuparía o solo querría salir de allí como sea?
En ese momento, desde algún lugar, una joven mujer saltó sobre él y lo lanzó contra el piso.

Si dice “desde algún lugar” es porque no la vieron hasta caer sobre el. O sea, creo que habría que cambiar “saltó” por “cayó”.
Sacó una cruz de plata del saco que le colgaba del hombro y se la enseñó a la vampiro. La cruz fulguró.
La mujer se echó hacia atrás, lanzó un grito desgarrador y a continuación se tiró al piso en una postura fetal. Peltzer aprovechó para sacar una estaca de madera del saco y clavársela, con ayuda de un martillo, en el lado izquierdo de la espalda.

Hay muchos sacos y sacares. Y además, ¿de dónde salió el martillo? ¿Lo sacó del saco también? Mejor omitirlo o reemplazarlo por una piedra.
La vampiro volvió a gritar, y Kathleen supuso que de sobrevivir ese aullido reverberaría eternamente en sus sueños.

¿De sobrevivir quién? ¿La vampiro o Kathleen? Si, entiendo que se refiere a Kathleen, pero…
Peltzer repitió el proceso con el viejo y volvió al caballo, dejando tras de sí un par de cuerpos reducidos a cenizas.

Para no repetir “tras de sí” y para ahorrar un par de palabras sugiero cambiarlo por “detrás”.
–Tranquilo, Peter –le susurró, y le pasó la mano por el cuello.Luego se volvió a Kathleen–: Iremos hacia el bosque.

Tengo dudas con esta oración. Si la primer parte termina con dos puntos “iremos” debe ir en minúscula, pero a la vez, se refiere a otra persona, una separación de punto sería correcta.
–No –respondió ella, y miró hacia la cerrada arboleda: estaba convencida que en la oscuridad de los pinos los aguardaban ansiosos–.

Sería “convencida de que” o en todo caso “sabía que”.
Es mejor que sigamos el camino hacia el norte. Meternos allí sería un error mortal.

Me parece que estas oraciones deben estar invertidas, primero la referencia negativa hacia el bosque, y luego la propuesta del norte, sino da la impresión que ir hacia el norte sería un error mortal.
–No lo sé. Supongo que hay que intentarlo. –Suspiró–. Además, siempre se puede esperar al amanecer.

“intentarlo -suspiró-. Además…”
Sobre sus cabezas, un zigzagueante rayo surcó el cielo encapotado, y, antes que el trueno rugiese, cayeron las primeras gotas de lo que sería un verdadero diluvio.

Me parece que sobra una coma y falta un de: “Sobre sus cabezas, un zigzagueante rayo surcó el cielo encapotado y, antes de que el trueno rugiese, cayeron las primeras gotas de lo que sería un verdadero diluvio.”
Sobre los logares: Primero se menciona el nombre del lago, Tuluca, luego a Boulder, del que no se sabe nada más después. En Nuven sí, allí suceden los hechos principales. ¿No será bueno quitar a Boulder o al menos aclarar que el lago separa un pueblo de otro?
Estoy extasiado con las imágenes que proyecta este cuento (lo que en mi comentario no se aprecia ya que solo me detuve en las posibles correcciones). Es como ver una película. Muy bueno.
10 years, 8 months ago
Gracias Walll por tomarte el laburo!!!!!!!!!!!!! Ni bien llegue a mi ciudad coy a tomar nota de las corecciones y mando la versión “mejorada”
10 years, 7 months ago
VAN HELSING NO ESTÁ PARA SALVARNOS Un gran frente de tormenta iba adueñándose del cielo nocturno, que todavía exhibía algunas de las constelaciones y una gigante luna preñada, cuyo fulgor caía sobre las mansas aguas del lago Toluca y dibujaba todo tipo de guirnaldas plateadas sobre el oleaje. A los lejos, un cuervo graznaba. El viento murmuraba una lóbrega canción en el roce contra las ramas de los frondosos pinos y abetos del bosque.«Es el fin —pensó Kathleen, sentada sobre el borde de un vetusto muelle de madera quejumbrosa. Sus pies colgaban en el aire—. De nada sirve huir cuando todo está perdido.»De súbito escuchó un veloz galope en dirección sur. Y luego un relincho. Volteó y se enderezó. El viento frío hacía bailotear el camisón azabache en torno a su cuerpo, como un lánguido fantasma. Cruzó los brazos debajo de los pechos y enfiló hacia la costa, procurando no pisar las oxidadas cabezas de los clavos que sobresalían en el piso. Los tablones de madera, bajo sus pies, no paraban de crujir.Por el serpenteante camino de tierra que bordeaba el lago en dirección a Boulder se vislumbraba la figura de un hombre montando un caballo. Venía a toda velocidad. «Von Peltzer —se dijo Kathleen—. Dios mío.»Se limpió alguna lágrima que todavía rodaba por sus mejillas y aguardó a la vera del camino, con los brazos cruzados y los hombros encogidos. El viento laceraba su cuerpo con cada ráfaga. Von Peltzer detuvo el caballo a metros de ella y saltó al piso de grava con habilidad gatuna. Se acercó y la envolvió en sus brazos.—Pensé que nunca ibas a escapar —dijo ella, con voz aterciopelada—. Me siento una cobarde.—Chst —chistó él—. Ahora tenemos que pensar en mantenernos con vida.—¿Ha quedado alguien en el pueblo? —Su aliento se transformaba en vaho.—Me temo que no.Ella se apartó. El rostro de Von Peltzer lucía un color ceniciento. —¿Cómo sé que no has sido mordido? —preguntó Kathleen. Se sintió miserable por hacerlo.Él se quitó su saco y la envolvió con él.—Tendrás que confiar —dijo, y saltó al caballo—. Si nos apuramos, tal vez encontremos amparo en Nuven. —Y le tendió una mano.Luego de una breve vacilación, ella aceptó y subió con él. A estas alturas, si no confiaba en Von Peltzer no podía hacerlo en nadie más. El caballo se incorporó en sus patas traseras, relinchó y salió disparado, dejando una densa nube de polvo tras de sí.—Me iba a tirar al lago —dijo Kathleen entre sollozos—. Era la única alternativa que me quedaba.Von Peltzer se volvió. —Viveremos. Así tenga que hacer lo imposible, viveremos. —En el cielo, una nube relumbró—. Los dos.Para cuando llegaron al pueblo las nubes preñadas habían estrangulado todo el resplandor lunar. El viento arreciaba con fuerza y hacía danzar las copas de los pinos. El cielo refulgía e iluminaba furtivamente el paisaje, y segundos más tarde el poderoso rugido de los truenos hacía vibrar el suelo, como si de la pisada de un gigante se tratara.Nuven se veía desolado. Muchas de las casas estaban incendiándose; el fuego crepitante salía de las ventanas y umbrales y lamía con voracidad los aleros. La catedral estaba casi completamente destruida; apenas la campana era lo que quedaba en pie. Por todas partes había cadáveres de animales, trozos de madera y cruces sangrientas. Una vaca solitaria mugía desesperada dentro del corral. Un potrillo gemía enloquecido y saltaba sobre sus patas delanteras.—Han acabado con todos los pueblos de la zona —dijo Von Peltzer.—¿Acaso nadie es capaz de detenerlos? —preguntó Kathleen. —Lamentablemente, no podemos contar con ningún Van Helsing que los detenga. Supongo que nada se puede hacer.De súbito observaron a alguien salir de una carreta salvajemente incrustada contra la fachada de una construcción y acercarse hacia ellos.—¡Gracias a Dios! —exclamó el hombre de barba desmañada y prendas raídas—. ¡Ayuden a este pobre hombre a escapar de aquí! ¡Los vampiros están acabando con todos los pueblos! Ahora…En ese momento, desde algún lugar, una joven mujer saltó sobre él y lo lanzó contra el piso. A continuación abrió la boca mostrando unos oblongos y relucientes colmillos, y mordió el cuello de la suplicante víctima.Peltzer saltó del caballo, ante los gritos desesperados de Kathleen. Sacó una cruz de plata del saco que le colgaba del hombro y se la enseñó a la vampiro. La cruz fulguró.La mujer se echó hacia atrás, lanzó un grito desgarrador y a continuación se tiró al piso en una postura fetal. Peltzer aprovechó para sacar una estaca de madera del saco y clavársela, con ayuda de un martillo, en el lado izquierdo de la espalda. La vampiro volvió a gritar, y Kathleen supuso que, de sobrevivir, ese aullido reverberaría eternamente en sus sueños. Peltzer repitió el proceso con el viejo y volvió al caballo, dejando tras de sí un par de cuerpos reducidos a cenizas.—¡No vuelvas a intentar una locura así! —gritó Kathleen—. ¡No eres ningún caza vampiros!Von Peltzer observó horrorizado que unas sombras de ojos relucientes salían de las construcciones y se agazapaban en torno a ellos. Su caballo volvió a relinchar.—Tranquilo, Peter —le susurró, y le pasó la mano por el cuello. Luego se volvió hacia Kathleen—: Iremos hacia el bosque.—No —respondió ella, y miró hacia la cerrada arboleda: estaba convencida que en la oscuridad de los pinos los aguardaban ansiosos—. Es mejor que sigamos el camino hacia el norte. Meternos allí sería un error mortal.—¿Y si los otros pueblos están como este?—No lo sé. Supongo que hay que intentarlo. —Suspiró—. Además, siempre se puede esperar al amanecer. Nunca lo olvides. —Está bien.Von Peltzer sacudió las riendas y Peter salió disparado.Sobre sus cabezas, un zigzagueante rayo surcó el cielo encapotado, y, antes que el trueno rugiese, cayeron las primeras gotas de lo que sería un verdadero diluvio.BALE, Craig. 993 palabras. Córdoba, septiembre de 2009. ¿A alguien se le ocurre una alternativa a “la vampiro”?Wallp: Gracias otra vez por tomarte el laburo. Has sido muy detallista, cosa que agradezco. Creo que hay muchas sugerencias que responden a una cuestión de gustos; no gramaticales o de estilo. Están buenas, por supuesto, pero en muchos casos dejé lo que ya estaba porque considero que sino el relato perdería mi estilo y la frescura. También estuviste atento a alguna supuesta contradicción que me marcaste. Quizá haya cosas sin explicar, o explicadas a medias, pero es un riesgo que me gusta correr. Creo que tampoco hay que explicar todo todo el tiempo, sino el relato perdería (otra vez) fluidez, al menos a mi entender. Sí corregiría una contradicción medular, que afecte la lectura. Pero, si vos o los chicos lo leen y entienden el esqueleto de la trama, creo que la misión ha sido cumplida. Atento a próximas respuestas. Sigo modificando.
10 years, 7 months ago
Craig, de vampiro exactamente no se me ocurre nada. Pero podés probar con otra cosa como “bestia”, etc. ¿Qué te parece?
10 years, 7 months ago
Anba. No quiero modificar la palabra “vampiro” en sí, sino su femenino: la vampiro. No sé si ese término existe. Evantar me había sugerido VAMPIRESA“, PERO ME PARECE QUE ESE TERMINO ALUDE A UNA VAMPIRA PRINCESA ALGO ASÍ. También se me ocurrió ”la vampira“, o ”mujer-vampiro“. No sé. Es todo un tema. Por lo pronto me sigo quedando con ”La Vampiro".
A los interesados, éstas son las opciones. A votar!!! ajajaja.
a) La Vampiro
b) La Vampira
C) La Vampiresa
d) La Bestia
e) La Mujer-vampiro
10 years, 7 months ago
Vampiresa es el femenino de vampiro, tanbien tienes sinónimos pero si no quieres cambiar, vampiresa es la opción. Dado que ser vampiro es algo permanente hasta la muerte, si fuera algo temporario, como la mujer Maravilla, queda mejor lo de mujer vampira. Pero al ser permanente, deja de ser “mujer” humana para convertirse en Vampiresa.
PD: Otro detalle, vampiresa es una princesa o algo parecido del vampiro, nota que el vampiro original se refiere a uno del sexo masculino, la vampiresa, jamás llega a ser la jefa del grupo está subyugada al vampiro jefe. Historia medio machista, pero así es el la idea de la novela. Es correcta la palabra Vampiresa(Apología de un chupa sangre como yo, jajaja)
10 years, 7 months ago
 

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