Un viejo amigo en Low Bridges

Aclaración: los superíndices no se pueden señalar en el procesador del foro, pero en la edición para libro habrá que señalarlos como corresponde. Otro aparte: esta es la edición que hice al texto, y quisiera aclarar que sólo entra porque no me parece que esté desprolijo el relato, pero auto asqueo del lenguaje y el tono que empleé para hacerlo, jeje, demasiado americano; demasiadísimo, men.
Un viejo amigo en Low Bridges Se ha encontrado el pequeño diario en un estado deplorable. Cuando la policía entró a la habitación, todo el mobiliario estaba intacto, al igual que las restantes pertenencias del detective. En el manuscrito hay breves pasajes que resultan ilegibles. Rudolph “Silent”1 Anderson, el viejo y ambicioso defensor de la ley, comenzó escribiendo:Si todo sigue como hasta ahora, pronto seré un hombre rico. Malcom no se entregará, y eso me da ventaja. Por otra parte, nadie reclama a la señora Clemens, y eso también es beneficioso. Todo comenzó en la mañana del 2 de noviembre, cuando me dirigía hacia el restaurante Majestic, ubicado en la intersección de la Segunda Avenida y la calle 32 de Manhattan, a encontrarme con un colega. El frío me obligaba a encogerme en el abrigo. Era insoportable, por lo que decidí tomar un atajo atravesando el blanco y silencioso parque Low Bridges. El viento era intenso allí, y de los árboles caían pequeñas borlas de nieve esponjosa. Tras pasar el primer puente del parque y adentrarme en el pinar que conduce a la avenida, comencé a oír los hachazos de Malcom Randall (aquí hay una tachadura sobre el apellido, pero se lee claramente). “¡Crash!, ¡crash!, ¡crash!”, sonaba. Parecía provenir de la parte baja del bosque. Me asom酅….(oración poco legible, habla de unas joyas)………, sus manos y su cabeza estaban separadas del cuerpo. Malcom, con el rostro ensangrentado, sonreía… (Un gran borrón imposibilita la lectura, la última letra termina en una larga línea declinante)Sonreía con malicia, casi con enfermo placer. Lo reconocí enseguida por su larga cabellera rizada, el rostro lampiño y la vieja cazadora roja de cuero. No podía creer que aún mantuviera……. (tachadura) …… desde el instituto. Me descubrió allí parado y, a decir verdad, en un principio no supe cómo reaccionar. Me armé de coraje (a veces me jacto de mi valentía, pero la verdad es que suelo ser un poco imbécil para estas cosas) y bajé empuñando la Desert, decidido a volarle los sesos ante el mínimo movimiento. Me acerqué y arremetí con violencia contra su rostro, derribándolo con el puño. Desde el piso me miró, secándose la sangre del labio. Miré el cuerpo de la mujer, hecho pedazos; la reconocí al instante: era la señora Clemens, la mujer que vendía salchichas en la esquina de Park Avenue. La conocíamos, tanto Malcom como yo, desde los primeros años del colegio. —Malcom… Rió nerviosamente y se relamió. —Rudolph, tanto tiempo… ¿se te antoja un poco de carne, viejo lobo? —rió más fuerte. Su mirada parecía poseída por un demonio. —Se me antoja encerrarte para siempre, psicópata. ¿Cuántos asesinatos tienes ya en tu haber, eh? ¿Siete? ¿Diez, tal vez? Malcom miró el cuerpo destrozado y……. (doble tachado) ……. rápido volvió la vista hacia mí. —Es gracioso, mi viejo amigo…, porque en realidad ya llevo catorce con esta vieja bruja. ¿Te acuerdas de la vez que me intoxiqué con una de sus apestosas salchichas? Más de una semana de vómitos y diarrea… ¡Oh!, sí, ¡vaya que he cagado! –rió con ganas. —Malcom, vamos, arriba; iremos al destacamento, el comisario Halley se enorgullecerá de mi hallazgo. Es extraño, siempre supe que te volvería a ver en algún momento de mi vida, pero jamás imaginé que sería en esta situación tan…, cómo decirlo: “comprometedora”. Me sorprende que un hombre que posea semejante fortuna, no esté en su casa disfrutando de un partido de béisbol en pantalla gigante, con una cerveza y una mujer al lado. Creo que…—¡Te haré rico! —interrumpió velozmente—. Te llegará un cheque mensual de diez mil dólares… ¿Qué te parece,” Rudy”? Durante, hm, veamos, ¡cinco años! ¿Eh?, ¿no es una oferta tentadora? —dijo asintiendo nerviosamente.Francamente, estuve a punto de negarme. Hacía años que no recibía una suma superior a los dos mil dólares mensuales; el trabajo de detective nunca fue bien pago, y menos en estos tiempo que corren. Lo miré y me mordí el labio. Guardé el arma. Permanecí un largo rato meditándolo y luego asentí. —No quiero volver a verte, Malcom, ¿me entiendes? No quiero ver tu rostro enfermo nunca más. Me callaré sólo por un tiempo. Mientras reciba el dinero no irás a la cárcel, pero…—¿Pero, qué? –levantó una ceja.—Pero la otra condición es que durante estos cinco años no cometas un solo asesinato. ¡Ni uno! —rugí—. O, por lo menos, en este condado… ¿Entendido?Malcom rumió lentamente la propuesta. Aceptó, de momento. En ese momento saqué la cámara y tomé algunas fotos; necesitaba una garantía de pago. Lo invité a que se largara y llamé a la policía para que se encargara del cadáver de la señora Clemens. Disfruté plenamente de mis tres hermosos meses de adinerado. Sí que los he disfrutado… En un principio temí que Malcom no cumpliera; pero es un hombre de palabra, y odia tanto a los mentirosos como a los corruptos. Gracias, viejo amigo, has reforzado el concepto que siempre tuve de tu persona. Rudolph “Silly”2 Anderson La hoja se halló con esta firma. La cabeza de Rudolph descansaba sobre la hoja y sus dos manos amputadas, sobre la Desert. Este hecho, sumado al notable cambio de la caligrafía a mitad de la hoja y a la cantidad de cuadernos en los que el detective había apuntado un minucioso análisis del psicópata, indica que fue Malcom Randall quien se tomó el atrevimiento de completar la historia que había comenzado a escribir el detective. No tenemos la absoluta certeza de que los acontecimientos se hayan dado de la forma en que él los relata en el diario de Rudolph, pero es una línea viable. Las fotos son otro cabo que no se pudo salvar: no se ha encontrado ninguna. Malcom ahora está prófugo y se lo considera altamente peligroso. Se estima que su táctica consiste en seducir a los codiciosos, para luego amputarles manos y cabeza (quizá por algo metafóricamente “capital”); como si los sometiera a una prueba moral. Se dice que lo hace porque detesta su propia fortuna…
———————————————————————————————————-1. Silencioso 2. Tonto
10 years, 7 months ago
¡Dany!
Finalmente pude ver el cuento. Me pareció interesante, pero coincido en tu comentario sobre el lenguaje…es medio jodido, pero es lógico aceptarlo en base a la historia.
Te paso unos pocos comentarios:Un viejo amigo en Low Bridges
Se ha encontrado el pequeño diario en un estado deplorable. Cuando la policía entró a la habitación, todo el mobiliario estaba intacto, al igual que las restantes pertenencias del detective. En el manuscrito hay breves pasajes que resultan ilegibles. Rudolph “Silent”1 Anderson, el viejo y ambicioso defensor de la ley, comenzó escribiendo:
Si todo sigue como hasta ahora, pronto seré un hombre rico. Malcom no se entregará, y eso me da ventaja. Por otra parte, nadie reclama a la señora Clemens, y eso también es beneficioso.
Todo comenzó en la mañana del 2 de noviembre, cuando me dirigía hacia el restaurante Majestic, ubicado en la intersección de la Segunda Avenida y la calle 32 de Manhattan, a encontrarme con un colega. El frío me obligaba a encogerme en el abrigo. Era insoportable, por lo que decidí tomar un atajo atravesando el blanco y silencioso parque Low Bridges. El viento era intenso allí(1), y de los árboles caían pequeñas borlas de nieve esponjosa. Tras pasar el primer puente del parque y adentrarme en el pinar que conduce a la avenida, comencé a oír los hachazos de Malcom Randall (aquí hay una tachadura sobre el apellido, pero se lee claramente). “¡Crash!, ¡crash!, ¡crash!”, sonaba. Parecía provenir de la parte baja del bosque. Me asomé……….(oración poco legible, habla de unas joyas)………, sus manos y su cabeza estaban separadas del cuerpo. Malcom, con el rostro ensangrentado, sonreía…
(Un(2) gran borrón imposibilita la lectura, la última letra termina en una larga línea declinante)
(3)
Sonreía con malicia, casi con enfermo placer. Lo reconocí enseguida por su larga cabellera rizada, el rostro lampiño y la vieja cazadora roja de cuero. No podía creer que aún mantuviera……. (tachadura) …… desde el instituto. Me descubrió allí parado y, a decir verdad, en un principio no supe cómo reaccionar. Me armé de coraje (a veces me jacto de mi valentía, pero la verdad es que suelo ser un poco imbécil para estas cosas) y bajé empuñando la Desert, decidido a volarle los sesos ante el mínimo movimiento (4).
Me acerqué y arremetí con violencia contra su rostro, derribándolo con el puño. Desde el piso me miró, secándose la sangre del labio. Miré el cuerpo de la mujer, hecho pedazos; la reconocí al instante: era la señora Clemens, la mujer que vendía salchichas en la esquina de Park Avenue. La conocíamos, tanto Malcom como yo, desde los primeros años del colegio.
—Malcom…
Rió nerviosamente y se relamió.
—Rudolph, tanto tiempo… ¿se te antoja un poco de carne, viejo lobo? —rió más fuerte. Su mirada parecía poseída por un demonio.
—Se me antoja encerrarte para siempre, psicópata. ¿Cuántos asesinatos tienes ya en tu haber, eh? ¿Siete? ¿Diez, tal vez?
Malcom miró el cuerpo destrozado y……. (doble tachado) ……. rápido volvió la vista hacia mí.
—Es gracioso, mi viejo amigo…, porque en realidad ya llevo catorce con esta vieja bruja. ¿Te acuerdas de la vez que me intoxiqué con una de sus apestosas salchichas? Más de una semana de vómitos y diarrea… ¡Oh!, sí, ¡vaya que he cagado! –rió con ganas.
—Malcom, vamos, arriba; iremos al destacamento, el comisario Halley se enorgullecerá de mi hallazgo. Es extraño, siempre supe que te volvería a ver en algún momento de mi vida, pero jamás imaginé que sería en esta situación tan…, cómo decirlo: “comprometedora”. Me sorprende que un hombre que posea semejante fortuna, no esté en su casa disfrutando de un partido de béisbol en pantalla gigante, con una cerveza y una mujer al lado. Creo que…
—¡Te haré rico! —interrumpió velozmente—. Te llegará un cheque mensual de diez mil dólares… ¿Qué te parece,” Rudy”? Durante, hm, veamos, ¡cinco años! ¿Eh?, ¿no es una oferta tentadora? —dijo asintiendo nerviosamente.
Francamente, estuve a punto de negarme. Hacía años que no recibía una suma superior a los dos mil dólares mensuales; el trabajo de detective nunca fue bien pago, y menos en estos tiempo que corren. Lo miré y me mordí el labio. Guardé el arma. Permanecí un largo rato meditándolo y luego asentí.
—No quiero volver a verte, Malcom, ¿me entiendes? No quiero ver tu rostro enfermo nunca más. Me callaré sólo por un tiempo. Mientras reciba el dinero no irás a la cárcel, pero…
—¿Pero, qué? –levantó una ceja.
—Pero la otra condición es que durante estos cinco años no cometas un solo asesinato. ¡Ni uno! —rugí—. O, por lo menos, en este condado… ¿Entendido?
Malcom rumió lentamente la propuesta. Aceptó, de momento. En ese momento (5) saqué la cámara y tomé algunas fotos; necesitaba una garantía de pago. Lo invité a que se largara y llamé a la policía para que se encargara del cadáver de la señora Clemens.
Disfruté plenamente de mis tres hermosos meses de adinerado. Sí que los he disfrutado… En un principio temí que Malcom no cumpliera; pero es un hombre de palabra, y odia tanto a los mentirosos como a los corruptos(6). Gracias, viejo amigo, has reforzado el concepto que siempre tuve de tu persona.
Rudolph “Silly”2 Anderson
La hoja se halló con esta firma. La cabeza de Rudolph descansaba sobre la hoja y sus dos manos amputadas, sobre la Desert. Este hecho, sumado al notable cambio de la caligrafía a mitad de la hoja y a la cantidad de cuadernos en los que el detective había apuntado un minucioso análisis del psicópata, indica que fue Malcom Randall quien se tomó el atrevimiento de completar la historia que había comenzado a escribir el detective. No tenemos la absoluta certeza de que los acontecimientos se hayan dado de la forma en que él los relata en el diario de Rudolph, pero es una línea viable. Las fotos son otro cabo que no se pudo salvar: no se ha encontrado ninguna. Malcom ahora está prófugo y se lo considera altamente peligroso. Se estima que su táctica consiste en seducir a los codiciosos, para luego amputarles manos y cabeza (quizá por algo metafóricamente “capital”); como si los sometiera a una prueba moral. Se dice que lo hace porque detesta su propia fortuna…
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1. Silencioso
2. Tonto
(1)Se podría omitir el “allÍ”
(2)Me parece que “Un” va en minúsculas.
(3)Sacaría el punto y aparte. Dejaría el comentario seguido a la frase, como en los casos anteriores. Salvo que implique en el “original”, un punto y aparte.
(4)Me suena raro “ante el mínimo”. Más natural: “ante el menor”. Pero quizás fue eso lo que quisiste decir , marcar esa diferencia.
(5)Al tener ya “momento” en la frase anterior, como última palabra, se podría obviar el “En ese momento”, o cambiarlo por alguna otra expresión.
(6)La palabra “corrupto”, me suena un poco fuera del registro. Creo que en este registro “de traducción” habría otra palabra. Me sonó muy argento.
Y otra cosa: yo quitaría las negritas. Atraen demasiado la atención, y con los paréntesis queda perfectamente claro su uso. Otra opción es dejarlas entre paréntesis, y en lugar de poner negrita, sacarle la itálica para que se vea claramente que es un comentario fuera de lo escrito.
Bueno, espero que te sirva, ¡te mando un abrazo!
10 years, 7 months ago
No es ningún descrédito que sea americano Vitrubio. Si es malo el texto, es porque lo escrbiste mal en todo caso. Esas idioteses les meten en letras y después todos los autores salen igual, escriben los mismos temas hiper trillados y pareciera que los sacaran del molde. Los sacan súper estructurados. ¿Escribir americano? Para mí es un orgullo (es este momento estoy sacando pecho). Así que no te lamentes para nada haberlo escrito in that way, men..
10 years, 5 months ago
CUanto odio que rezumás, hermano!!!!!!!!!!!!!!!!
Era una simple sugerencia la mía.
Con respecto a tu crítica, no creo que haya mucho que agregar. Todo lo que me echás en cara es lo que me enorgullece. ¿Billy? No entendí. Yo no voy a criticar tus textos. He leído pocos y son, a mi criterio, sosos. No tienen nada de original, ninguna metáfora plausible y chorrean grasa. Apenas pude leer uno de una foto algo de “Lucila en blanco y negro” y me pareció malo. Frases largas, palabras rebuscadas, estructurado, un texto, a mi entender, de gente que ha estudiado mucho el lenguaje y ha perdido frescor. Es más, usaré tu texto (con tu permiso, obvio) para enseñarselos a quien quiera estudiar letras, para advertile lo que le puede pasar si lo toma muy en serio. Entiendo que tu ego, tan chico y volátil, se haya arrugado a tal extremo con un simple pinchazo…. ni siquiera fue un golpe. Si buscás autoestima en la escritura, un consejo: BUSCALA EN OTRO LADO, NO ES TU FUERTE.
Mi ultimo cuento habla de gente vanidosa como vos, el otro de escritores rebuscados como vos, y alguno más tambien hay elementos de gente como vos, que para mí son una inspiración (lamentablemente, abundan). Si mis relatos no son originales, no sé que se pueda decir de los tuyos. De todas maneras, yo escribo para divertirme. ¿Podés decir lo mismo?
No voy a seguirte el juego de chusmerío barato. Ya has expulsado a Dixie Dreg, mi mayor inspiración en este foro, un autor muy lejos de tu inoperancia. Tambien hgas agredido a Maxi el ROmano, has faltado el respeto a Angela (segun me dice, no vuelve) y ahora te la agarrás conmigo. Sos deplorable. Pero conmigo no va a ser tan fácil. YO no me pienso ir. Soy mucho más chico que vos, pero retóricamente estoy varias leguas por encima. Asi que replica para el público, exponé, lucite,eso te encanta.
Pero conmigo no cuentes para seguirte el juego. “Escritor”.
10 years, 5 months ago
 

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