Ladrones de ilusiones - ETERNAUTA3X

LADRONES DE ILUSIONES.// En tantos años de trayectoria como investigador privado jamás había tenido un caso similar. Un sujeto, que decía representar a una fundación sin fines de lucro, me encomendó algo que en ese momento me pareció descabellado: averiguar las razones por las cuales Papá Noel no estaba entregando sus regalos en un pequeño pueblo llamado Monte Bello, en la provincia de Tucumán. Ahora que lo pienso no sé si me impactó más la naturaleza de aquel pedido o la increíble coincidencia de tener familiares y amigos en el pueblo mencionado.
-Señor, no quiero parecerle descortes, pero…¿está usted dentro de sus cabales? No creo que Santa se haya ausentado solo en esa localidad. La crisis golpea a toda la provin… - Comprendo sus razonamientos Sr. Ibarburu pero en este caso en particular deberá recurrir más a su corazón que a su cerebro- me dijo mientras abría su maletín para sacar unas carpetas que depositó en mi escritorio. -Aquí le dejo algunos datos sobre la actividad comercial y social del pueblo. Seguramente le serán de gran utilidad. Por unos instantes quedé descolocado. Como advirtiendo mis vacilaciones ante tan extraña situación, el hombre metió la mano en el bolsillo interior de su saco y extrajo una chequera: -Esto es para sus gastos de traslado y estadía. Cualquier indicio que pueda brindarnos le aseguro que nos será de gran utilidad y será recompensado generosamente. En ese momento podría haberle hecho cientos de preguntas pero cuando vi el monto del cheque solo pude pensar que hablaba en serio con lo de ser generoso y que debía razonar más con el corazón: ¡con el corazón del bolsillo! El sol de la tarde calcinaba a todo aquel que se animase a desafiarlo. Con Ricky, mi asistente, permanecimos en el hotel durante varias horas y aprovechamos el tiempo para analizar la documentación suministrada por aquel hombre misterioso. Pudimos constatar que algo no andaba bien. Las ventas en tiendas y jugueterias del pueblo se mantenían, en los últimos años, en un muy buen nivel. Entre ellas se destacaba en especial una jugueteria que al aproximarse la fecha de los reyes magos más que duplicaba sus ventas con respecto a sus competidores. Aunque eso podía deberse a la aplicación de una agresiva estrategia comercial. Pero lo llamativo era que, a pesar de no percibirse una desacelaración de las ventas, todos los niños y muchos grandes comenzaran a manifestar sentimientos de bronca y tristeza por no haber recibido ni un regalo de Papá Noel. ¿ Cómo podía explicarse las cientos de cartas de niños, donde, en vez de pedirle a Papá Noel, se le recriminaba su ausencia, su olvido?. Que un adulto no crea en él es más que comprensible. Yo mismo he renegado de él consciente que su existencia era la expresión más certera de como un modelo económico puede imponernos su filosofía consumista. Por ello fue que la pregunta de mi asistente me impactó como si me hubiesen partido un ladrillo en la cabeza: -¿ Y si alguien está intentando perjudicar a Santa? En la noche del 24 Ricky y yo fuimos invitados a esperar la navidad con mi familia. Varios de mis primos estaban también presentes con sus respectivas familias así que se imaginarán el bullicio y la algarabía que reinaba esa noche en casa de mi tía. Debo confesar que hacía mucho tiempo que dejé de adjudicarle tanta trascendencia a la navidad. Esa fecha prefería pasarla solo, cenando en algún barcito de mala muerte alejado de las zonas más pobladas. En verdad que llegué a detestar tanto festejo y descontrol, tanta pirotecnia y promiscuidad confluyendo en unas horas como si de ello dependiese la vida por venir. ¿ Acaso no se daban cuenta que hicieran lo que hicieran todo seguiria igual, que el mundo continuaria siendo la misma porqueria de siempre? Pasadas las cuatro de la mañana solo Ricky y yo permanecíamos en el salón, acostado cada uno en un sillón, junto al árbol navideño. Él ya dormía profundamente. Cuando parecía que yo seguiría sus pasos sentí que alguién me habló susurrando: -Despierta Joaquín. Cuando abrí los ojos vi debajo del árbol decenas de regalos. Me incorporé como impulsado por un resorte. No terminaba de salir de mi asombro cuando escucho tras de mi la voz que me despertó, pero ahora era bien grave y decidida. Al darme vuelta me topé con una larga barba blanca que cubría una prominente barriga. Aquel hombre, vestido de rojo y de casi dos metros de altura, me dijo: - Debes ayudarme Joaquín. En segundos veras entrar dos sujetos. Vienen a robar estos regalos para beneficio de unos pocos y perjuicio de muchos. Sé lo que piensas de mi pero te diré que a todos nos llega la hora de creer en lo que no vemos . La fé no está debajo de una piedra o detrás de un árbol. Son solo símbolos, metáforas. Yo mismo soy un símbolo de esperanza y fé. Debes buscarla en tu propio interior y en el de los buenos hombres. Pero para ser un buen hombre ayuda mucho que a los niños nadie les robe sus ilusiones, sus fantasías y sus anhelos. Muchos me dirán seguramente que todo aquello fue un sueño pero les puedo asegurar que la trompada que recibí de uno de esos tipos fue muy real. Lo que los delincuentes no podían imaginar, al ver mi contextura física, era mi destreza para ciertas artes marciales. En un par de minutos pase a controlar la situación y con ayuda de Ricky y de mis primos, despiertos por el alboroto de la pelea, pudimos dominarlos hasta el momento en que llegó la policía. Luego confesarían pertenecer a una organización delictiva que en los últimos años se había especializado en robar los regalos navideños para revenderlos en ocasión de los Reyes Magos. Ricky me observaba atento y en calma. - ¡Tu corazonada en cuanto a Santa era muy cercana a la realidad!, le dije aún conmocionado por lo sucedido. - Lo sé jefe, lo sé.
10 years, 8 months ago
Edu te cuento. Estuve viendo tu cuento y no hay errores más que olvidos de tildes y cuestión de guiones de diálogo. Y acomodé los dialogos ya que me tengo en mi cabecita (hueca jaja) que escribis desde el cel por lo tanto no te permite separarlos. Y “deseseleración” que es desaseleración (sólo un error de tipeo). Y también le agregué en el final " -Lo sé jefe, lo sé –expresó convencido de sus presentimientos., porque al bajarlo quedaba colgado solo.
Te las dejo marcadas en color, vos fijate si las aceptas o no.
Saludos. Ladrones de ilusiones En tantos años de trayectoria como investigador privado jamás había tenido un caso similar. Un sujeto, que decía representar a una fundación sin fines de lucro, me encomendó algo que en ese momento me pareció descabellado: averiguar las razones por las cuales Papá Noel no estaba entregando sus regalos en un pequeño pueblo llamado Monte Bello, en la provincia de Tucumán. Ahora que lo pienso no sé si me impactó más la naturaleza de aquel pedido o la increíble coincidencia de tener familiares y amigos en el pueblo mencionado.
-Señor, no quiero parecerle descortés, pero… ¿está usted dentro de sus cabales? No creo que Santa se haya ausentado sólo en esa localidad. La crisis golpea a toda la provin… -Comprendo sus razonamientos Sr. Ibarburu pero en este caso en particular deberá recurrir más a su corazón que a su cerebro -me dijo mientras abría su maletín para sacar unas carpetas que depositó en mi escritorio-. Aquí le dejo algunos datos sobre la actividad comercial y social del pueblo. Seguramente le serán de gran utilidad. Por unos instantes quedé descolocado. Como advirtiendo mis vacilaciones ante tan extraña situación, el hombre metió la mano en el bolsillo interior de su saco y extrajo una chequera: -Esto es para sus gastos de traslado y estadía. Cualquier indicio que pueda brindarnos le aseguro que nos será de gran utilidad y será recompensado generosamente. En ese momento podría haberle hecho cientos de preguntas pero cuando vi el monto del cheque sólo pude pensar que hablaba en serio con lo de ser generoso y que debía razonar más con el corazón: ¡con el corazón del bolsillo! El sol de la tarde calcinaba a todo aquel que se animase a desafiarlo. Con Ricky, mi asistente, permanecimos en el hotel durante varias horas y aprovechamos el tiempo para analizar la documentación suministrada por aquel hombre misterioso. Pudimos constatar que algo no andaba bien. Las ventas en tiendas y jugueterías del pueblo se mantenían, en los últimos años, en un muy buen nivel. Entre ellas se destacaba en especial una juguetería que al aproximarse la fecha de los reyes magos más que duplicaba sus ventas con respecto a sus competidores; aunque eso podía deberse a la aplicación de una agresiva estrategia comercial. Pero lo llamativo era que, a pesar de no percibirse una desaceleración de las ventas, todos los niños y muchos grandes comenzaran a manifestar sentimientos de bronca y tristeza por no haber recibido ni un regalo de Papá Noel. ¿Cómo podía explicarse las cientos de cartas de niños, donde, en vez de pedirle a Papá Noel, se le recriminaba su ausencia, su olvido? Que un adulto no crea en él es más que comprensible. Yo mismo he renegado de él consciente que su existencia era la expresión más certera de como un modelo económico puede imponernos su filosofía consumista. Por ello fue que la pregunta de mi asistente me impactó como si me hubiesen partido un ladrillo en la cabeza: -¿Y si alguien está intentando perjudicar a Santa? En la noche del 24 Ricky y yo fuimos invitados a esperar la navidad con mi familia. Varios de mis primos estaban también presentes con sus respectivas familias así que se imaginarán el bullicio y la algarabía que reinaba esa noche en casa de mi tía. Debo confesar que hacía mucho tiempo que dejé de adjudicarle tanta trascendencia a la navidad. Esa fecha prefería pasarla solo, cenando en algún barcito de mala muerte alejado de las zonas más pobladas. En verdad que llegué a detestar tanto festejo y descontrol, tanta pirotecnia y promiscuidad confluyendo en unas horas como si de ello dependiese la vida por venir. ¿Acaso no se daban cuenta que hicieran lo que hicieran todo seguiría igual, que el mundo continuaría siendo la misma porquería de siempre? Pasadas las cuatro de la mañana sólo Ricky y yo permanecíamos en el salón, acostado cada uno en un sillón, junto al árbol navideño. Él ya dormía profundamente. Cuando parecía que yo seguiría sus pasos sentí que alguien me habló susurrando: -Despierta Joaquín. Cuando abrí los ojos vi debajo del árbol decenas de regalos. Me incorporé como impulsado por un resorte. No terminaba de salir de mi asombro cuando escucho tras de mí la voz que me despertó, pero ahora era bien grave y decidida. Al darme vuelta me topé con una larga barba blanca que cubría una prominente barriga. Aquel hombre, vestido de rojo y de casi dos metros de altura, me dijo: -Debes ayudarme Joaquín. En segundos veras entrar dos sujetos. Vienen a robar estos regalos para beneficio de unos pocos y perjuicio de muchos. Sé lo que piensas de mi pero te diré que a todos nos llega la hora de creer en lo que no vemos. La fe no está debajo de una piedra o detrás de un árbol. Son sólo símbolos, metáforas. Yo mismo soy un símbolo de esperanza y fe. Debes buscarla en tu propio interior y en el de los buenos hombres. Pero para ser un buen hombre ayuda mucho que a los niños nadie les robe sus ilusiones, sus fantasías y sus anhelos. Muchos me dirán seguramente que todo aquello fue un sueño pero les puedo asegurar que la trompada que recibí de uno de esos tipos fue muy real. Lo que los delincuentes no podían imaginar, al ver mi contextura física, era mi destreza para ciertas artes marciales. En un par de minutos pasé a controlar la situación y con ayuda de Ricky y de mis primos, despiertos por el alboroto de la pelea, pudimos dominarlos hasta el momento en que llegó la policía. Luego confesarían pertenecer a una organización delictiva que en los últimos años se había especializado en robar los regalos navideños para revenderlos en ocasión de los Reyes Magos. Ricky me observaba atento y en calma. -¡Tu corazonada en cuanto a Santa era muy cercana a la realidad! -, le dije aún conmocionado por lo sucedido. -Lo sé jefe, lo sé –expresó convencido de sus presentimientos.
10 years, 7 months ago
Hola Anitta! Gracias por el trabajo de analizar mi texto. Acepto tus correcciones y en cuanto a tu sugerencia del final: no quedaría mejor “ expresó satisfecho de(o ”con&ldquosmilesus presentimientos”? Otra cosita, te acordas que en mi otro relato separastes con renglones en blanco las tres partes principales? Aquí también hay tres partes. Las identificas?
10 years, 6 months ago
Hola eternauta!
Primero: me encantó la calidéz de tu relato!!!!
Segundo: yo lo separaría en el párrafo: “La noche del 24…” y finalmente también lo separaría en “Muchos me dirán…”
Tercero: Estoy totalmente de acuerdo a las separaciones por diálogos que te sugirió anittaa.
Cuarto: me encantó la calidéz de tu relato!!!! Ah! ya te lo había dicho, jajaja!
Felicitaciones!
un beso
10 years, 6 months ago
Jajaja! Gracias por tus cuatro puntos Betty! En la noche del 24 inicia una de las partes, está bien. Pero esa sería la final. La otra, la del medio, comienza en… Besos Betty!
10 years, 6 months ago
Eternauta: no te voy a discutir sobre tu escrito, pero de todas formas, la segunda parte que yo te marco, a mi paraecer, también tendría que llevar una separación, porque es el descenlace, me entendés?
bueno, igual te perdono!!!!
JAJAJA! un beso!!!!—–Agregado el 27/1/2010 a las 07 : 41 : 51—–
Pregunta: ¿porqué publicaste acá y no en la publicación de usuarios?
besos!
10 years, 6 months ago
Respuesta: En diciembre Anittaa creo un juego cuya consigna era escribir una historia de navidad. Mi cuento junto con el de Mae(Hacmae en realidad) salieron ganadores. Todos los relatos que ves en este subforo PROYECTO E-BOOK han salido ganadores de todas las rondas de juegos del año pasado. Además del ganador del concurso literario que organizó Psicofxp y de los dos ganadores de los cuentos de navidad que ya te mencioné. Volviendo a mi cuento las separaciones tratarian de diferenciar distintos tiempos y espacios del mismo. En la primera parte estan en una oficina y se puede suponer que lejos del lugar de los hechos. La segunda parte ya sería en Tucumán,transcurre en el hotel y se inicia cuando dice El sol de la tarde y la tercera parte sería en la casa de la tía del protagonista en la noche del 24. Lo que vos me señalas como última parte es parte del desenlace, tenes razón,pero está muy conectado a lo que viene sucediendo en el relato. La trompada de uno de los ladrones viene inmediatamente después del discurso de Papá Noel. Quizás el verdadero desenlace podría marcarse cuando la policía llega al lugar. Besos!
10 years, 6 months ago
Eternauta acá vuelvo a postear tu texto. Esta vez con las separaciones y el final que sugeriste. También ya pasé a color automático los cambios qye te había sugerido y vos amablemente aceptaste.
Te dejo saludos.Ladrones de ilusiones
En tantos años de trayectoria como investigador privado jamás había tenido un caso similar. Un sujeto, que decía representar a una fundación sin fines de lucro, me encomendó algo que en ese momento me pareció descabellado: averiguar las razones por las cuales Papá Noel no estaba entregando sus regalos en un pequeño pueblo llamado Monte Bello, en la provincia de Tucumán. Ahora que lo pienso no sé si me impactó más la naturaleza de aquel pedido o la increíble coincidencia de tener familiares y amigos en el pueblo mencionado.
-Señor, no quiero parecerle descortés, pero… ¿está usted dentro de sus cabales? No creo que Santa se haya ausentado sólo en esa localidad. La crisis golpea a toda la provin…
-Comprendo sus razonamientos Sr. Ibarburu pero en este caso en particular deberá recurrir más a su corazón que a su cerebro -me dijo mientras abría su maletín para sacar unas carpetas que depositó en mi escritorio-. Aquí le dejo algunos datos sobre la actividad comercial y social del pueblo. Seguramente le serán de gran utilidad.
Por unos instantes quedé descolocado. Como advirtiendo mis vacilaciones ante tan extraña situación, el hombre metió la mano en el bolsillo interior de su saco y extrajo una chequera:
-Esto es para sus gastos de traslado y estadía. Cualquier indicio que pueda brindarnos le aseguro que nos será de gran utilidad y será recompensado generosamente.
En ese momento podría haberle hecho cientos de preguntas pero cuando vi el monto del cheque sólo pude pensar que hablaba en serio con lo de ser generoso y que debía razonar más con el corazón: ¡con el corazón del bolsillo!
El sol de la tarde calcinaba a todo aquel que se animase a desafiarlo. Con Ricky, mi asistente, permanecimos en el hotel durante varias horas y aprovechamos el tiempo para analizar la documentación suministrada por aquel hombre misterioso. Pudimos constatar que algo no andaba bien. Las ventas en tiendas y jugueterías del pueblo se mantenían, en los últimos años, en un muy buen nivel. Entre ellas se destacaba en especial una juguetería que al aproximarse la fecha de los reyes magos más que duplicaba sus ventas con respecto a sus competidores; aunque eso podía deberse a la aplicación de una agresiva estrategia comercial. Pero lo llamativo era que, a pesar de no percibirse una desaceleración de las ventas, todos los niños y muchos grandes comenzaran a manifestar sentimientos de bronca y tristeza por no haber recibido ni un regalo de Papá Noel. ¿Cómo podía explicarse las cientos de cartas de niños, donde, en vez de pedirle a Papá Noel, se le recriminaba su ausencia, su olvido? Que un adulto no crea en él es más que comprensible. Yo mismo he renegado de él consciente que su existencia era la expresión más certera de como un modelo económico puede imponernos su filosofía consumista. Por ello fue que la pregunta de mi asistente me impactó como si me hubiesen partido un ladrillo en la cabeza:
-¿Y si alguien está intentando perjudicar a Santa?
En la noche del 24 Ricky y yo fuimos invitados a esperar la navidad con mi familia. Varios de mis primos estaban también presentes con sus respectivas familias así que se imaginarán el bullicio y la algarabía que reinaba esa noche en casa de mi tía. Debo confesar que hacía mucho tiempo que dejé de adjudicarle tanta trascendencia a la navidad. Esa fecha prefería pasarla solo, cenando en algún barcito de mala muerte alejado de las zonas más pobladas. En verdad que llegué a detestar tanto festejo y descontrol, tanta pirotecnia y promiscuidad confluyendo en unas horas como si de ello dependiese la vida por venir. ¿Acaso no se daban cuenta que hicieran lo que hicieran todo seguiría igual, que el mundo continuaría siendo la misma porquería de siempre? Pasadas las cuatro de la mañana sólo Ricky y yo permanecíamos en el salón, acostado cada uno en un sillón, junto al árbol navideño. Él ya dormía profundamente. Cuando parecía que yo seguiría sus pasos sentí que alguien me habló susurrando:
-Despierta Joaquín.
Cuando abrí los ojos vi debajo del árbol decenas de regalos. Me incorporé como impulsado por un resorte. No terminaba de salir de mi asombro cuando escucho tras de mí la voz que me despertó, pero ahora era bien grave y decidida. Al darme vuelta me topé con una larga barba blanca que cubría una prominente barriga. Aquel hombre, vestido de rojo y de casi dos metros de altura, me dijo:
-Debes ayudarme Joaquín. En segundos veras entrar dos sujetos. Vienen a robar estos regalos para beneficio de unos pocos y perjuicio de muchos. Sé lo que piensas de mi pero te diré que a todos nos llega la hora de creer en lo que no vemos. La fe no está debajo de una piedra o detrás de un árbol. Son sólo símbolos, metáforas. Yo mismo soy un símbolo de esperanza y fe. Debes buscarla en tu propio interior y en el de los buenos hombres. Pero para ser un buen hombre ayuda mucho que a los niños nadie les robe sus ilusiones, sus fantasías y sus anhelos.
Muchos me dirán seguramente que todo aquello fue un sueño pero les puedo asegurar que la trompada que recibí de uno de esos tipos fue muy real. Lo que los delincuentes no podían imaginar, al ver mi contextura física, era mi destreza para ciertas artes marciales. En un par de minutos pasé a controlar la situación y con ayuda de Ricky y de mis primos, despiertos por el alboroto de la pelea, pudimos dominarlos hasta el momento en que llegó la policía. Luego confesarían pertenecer a una organización delictiva que en los últimos años se había especializado en robar los regalos navideños para revenderlos en ocasión de los Reyes Magos. Ricky me observaba atento y en calma.
-¡Tu corazonada en cuanto a Santa era muy cercana a la realidad! -, le dije aún conmocionado por lo sucedido.
-Lo sé jefe, lo sé –expresó satisfecho de sus presentimientos.
10 years, 6 months ago
Edu, ¡me encantó el cuento!
Acá dejo algunos detalles. Hay un par que están asentados en gustos míos, fijate qué pensas que te puede servir:Ladrones de ilusiones
En tantos años de trayectoria como investigador privado jamás había tenido un caso similar. Un sujeto, que decía representar a una fundación sin fines de lucro, me encomendó algo que en ese momento me pareció descabellado: averiguar las razones por las cuales(1) Papá Noel no estaba entregando sus regalos en un pequeño pueblo llamado Monte Bello, en la provincia de Tucumán. Ahora que lo pienso no sé si me impactó más la naturaleza de aquel pedido o la increíble coincidencia de tener familiares y amigos en el pueblo mencionado.
-Señor, no quiero parecerle descortés, pero… ¿está usted dentro de sus cabales? No creo que Santa se haya ausentado sólo en esa localidad. La crisis golpea a toda la provin… (2)
-Comprendo sus razonamientos Sr. Ibarburu, (3) pero en este caso en particular deberá recurrir más a su corazón que a su cerebro -me dijo mientras abría su maletín para sacar unas carpetas que depositó en mi escritorio-. Aquí le dejo algunos datos sobre la actividad comercial y social del pueblo. Seguramente le serán de gran utilidad.
Por unos instantes quedé descolocado. Como advirtiendo mis vacilaciones ante tan extraña situación, el hombre metió la mano en el bolsillo interior de su saco y extrajo una chequera:
-Esto es para sus gastos de traslado y estadía. Cualquier indicio que pueda brindarnos le aseguro que nos será de gran utilidad y será recompensado generosamente.
En ese momento podría haberle hecho cientos de preguntas, (4) pero cuando vi el monto del cheque sólo pude pensar que hablaba en serio con lo de ser generoso y que debía razonar más con el corazón: ¡con el corazón del bolsillo!
El sol de la tarde calcinaba a todo aquel (5) que se animase a desafiarlo. Con Ricky, mi asistente, permanecimos en el hotel durante varias horas y aprovechamos el tiempo para analizar la documentación suministrada por aquel hombre misterioso. Pudimos constatar que algo no andaba bien. Las ventas en tiendas y jugueterías del pueblo se mantenían, en los últimos años, en un muy buen nivel. Entre ellas se destacaba en especial una juguetería que al aproximarse la fecha de los reyes magos más que duplicaba sus ventas (6) con respecto a sus competidores; aunque eso podía deberse a la aplicación de una agresiva estrategia comercial. Pero lo llamativo era que, a pesar de no percibirse una desaceleración de las ventas, todos los niños y muchos grandes comenzaran a manifestar sentimientos de bronca y tristeza por no haber recibido ni un regalo de Papá Noel. ¿Cómo podía explicarse las cientos de cartas de niños, donde, en vez de pedirle a Papá Noel, se le recriminaba su ausencia, su olvido? Que un adulto no crea en él es más que comprensible. Yo mismo he renegado de él (7) consciente que su existencia era la expresión más certera de cómo (smile un modelo económico puede imponernos su filosofía consumista. Por ello (9) fue que la pregunta de mi asistente me impactó como si me hubiesen partido un ladrillo en la cabeza:
-¿Y si alguien está intentando perjudicar a Santa?
En la noche del 24 Ricky y yo fuimos invitados a esperar la navidad con mi familia. Varios de mis primos estaban también presentes con sus respectivas familias así que se imaginarán el bullicio y la algarabía que reinaba esa noche en casa de mi tía. Debo confesar que hacía mucho tiempo que dejé de adjudicarle tanta trascendencia a la navidad. Esa fecha prefería pasarla solo, cenando en algún barcito de mala muerte alejado de las zonas más pobladas. En verdad que llegué a detestar tanto festejo y descontrol, tanta pirotecnia y promiscuidad confluyendo en unas horas como si de ello dependiese la vida por venir. ¿Acaso no se daban cuenta que hicieran lo que hicieran todo seguiría igual, que el mundo continuaría siendo la misma porquería de siempre? Pasadas las cuatro de la mañana sólo Ricky y yo permanecíamos en el salón, acostado cada uno en un sillón, junto al árbol navideño. Él ya dormía profundamente. Cuando parecía que yo seguiría sus pasos sentí que alguien me habló susurrando:
-Despierta Joaquín.
Cuando abrí los ojos vi debajo del árbol decenas de regalos. Me incorporé como impulsado por un resorte. No terminaba de salir de mi asombro cuando escucho tras de mí la voz que me despertó, pero ahora era bien grave y decidida. Al darme vuelta me topé con una larga barba blanca que cubría una prominente barriga. Aquel hombre, vestido de rojo y de casi dos metros de altura, me dijo:
-Debes ayudarme Joaquín. En segundos veras entrar dos sujetos. Vienen a robar estos regalos para beneficio de unos pocos y perjuicio de muchos. Sé lo que piensas de mi (10) pero te diré que a todos nos llega la hora de creer en lo que no vemos. La fe no está debajo de una piedra o detrás de un árbol. Son sólo símbolos, metáforas. Yo mismo soy un símbolo de esperanza y fe. Debes buscarla en tu propio interior y en el de los buenos hombres. Pero para ser un buen hombre ayuda mucho que a los niños nadie les robe sus ilusiones, sus fantasías y sus anhelos.
Muchos me dirán seguramente que todo aquello fue un sueño (11) pero les puedo asegurar que la trompada que recibí de uno de esos tipos fue muy real. Lo que los delincuentes no podían imaginar, al ver mi contextura física, era mi destreza para ciertas artes marciales. En un par de minutos pasé a controlar la situación y con ayuda de Ricky y de mis primos, despiertos por el alboroto de la pelea, pudimos dominarlos hasta el momento en que llegó la policía. Luego confesarían pertenecer a una organización delictiva que en los últimos años se había especializado en robar los regalos navideños para revenderlos en ocasión de los Reyes Magos. Ricky me observaba atento y en calma.
-¡Tu corazonada en cuanto a Santa era muy cercana a la realidad! -, le dije aún conmocionado por lo sucedido.
-Lo sé jefe, lo sé –expresó satisfecho de sus presentimientos.
(1)Mi tendencia es tratar siempre de ablandar los conectores. Por ende, en mi opinión “por las que” es un poco más suave que “por las cuales”.
(2)La interrupción no agrega mucho así, optaría por poner la palabra “provincia” entera…
(3)Agregaría la coma.
(4)Como la frase es larga, también mandaría esa coma.
(5)Por lo mismo de (1) sugiero “a todo el que”
(6)Esa frase me suena no muy bien construida.
(7)Tenemos “en él” y “de él” muy cerca. Propongo :” Yo mismo he renegado, consciente de que su existencia era la expresión más certera de cómo un modelo económico puede imponernos su filosofía consumista.”
(smileEl “como” es “cómo”.
(9)Por lo mismo de (1) sugiero “Por eso”
(10) “De mí”, con tilde. Y ya que estamos le mandamos una como después.
(11) “sueño, pero”.—–Agregado el 3/2/2010 a las 02 : 12 : 44—–
Edu, ¡me encantó el cuento!
Acá dejo algunos detalles. Hay un par que están asentados en gustos míos, fijate qué pensas que te puede servir:Ladrones de ilusiones
En tantos años de trayectoria como investigador privado jamás había tenido un caso similar. Un sujeto, que decía representar a una fundación sin fines de lucro, me encomendó algo que en ese momento me pareció descabellado: averiguar las razones por las cuales(1) Papá Noel no estaba entregando sus regalos en un pequeño pueblo llamado Monte Bello, en la provincia de Tucumán. Ahora que lo pienso no sé si me impactó más la naturaleza de aquel pedido o la increíble coincidencia de tener familiares y amigos en el pueblo mencionado.
-Señor, no quiero parecerle descortés, pero… ¿está usted dentro de sus cabales? No creo que Santa se haya ausentado sólo en esa localidad. La crisis golpea a toda la provin… (2)
-Comprendo sus razonamientos Sr. Ibarburu, (3) pero en este caso en particular deberá recurrir más a su corazón que a su cerebro -me dijo mientras abría su maletín para sacar unas carpetas que depositó en mi escritorio-. Aquí le dejo algunos datos sobre la actividad comercial y social del pueblo. Seguramente le serán de gran utilidad.
Por unos instantes quedé descolocado. Como advirtiendo mis vacilaciones ante tan extraña situación, el hombre metió la mano en el bolsillo interior de su saco y extrajo una chequera:
-Esto es para sus gastos de traslado y estadía. Cualquier indicio que pueda brindarnos le aseguro que nos será de gran utilidad y será recompensado generosamente.
En ese momento podría haberle hecho cientos de preguntas, (4) pero cuando vi el monto del cheque sólo pude pensar que hablaba en serio con lo de ser generoso y que debía razonar más con el corazón: ¡con el corazón del bolsillo!
El sol de la tarde calcinaba a todo aquel (5) que se animase a desafiarlo. Con Ricky, mi asistente, permanecimos en el hotel durante varias horas y aprovechamos el tiempo para analizar la documentación suministrada por aquel hombre misterioso. Pudimos constatar que algo no andaba bien. Las ventas en tiendas y jugueterías del pueblo se mantenían, en los últimos años, en un muy buen nivel. Entre ellas se destacaba en especial una juguetería que al aproximarse la fecha de los reyes magos más que duplicaba sus ventas (6) con respecto a sus competidores; aunque eso podía deberse a la aplicación de una agresiva estrategia comercial. Pero lo llamativo era que, a pesar de no percibirse una desaceleración de las ventas, todos los niños y muchos grandes comenzaran a manifestar sentimientos de bronca y tristeza por no haber recibido ni un regalo de Papá Noel. ¿Cómo podía explicarse las cientos de cartas de niños, donde, en vez de pedirle a Papá Noel, se le recriminaba su ausencia, su olvido? Que un adulto no crea en él es más que comprensible. Yo mismo he renegado de él (7) consciente que su existencia era la expresión más certera de cómo (smile un modelo económico puede imponernos su filosofía consumista. Por ello (9) fue que la pregunta de mi asistente me impactó como si me hubiesen partido un ladrillo en la cabeza:
-¿Y si alguien está intentando perjudicar a Santa?
En la noche del 24 Ricky y yo fuimos invitados a esperar la navidad con mi familia. Varios de mis primos estaban también presentes con sus respectivas familias así que se imaginarán el bullicio y la algarabía que reinaba esa noche en casa de mi tía. Debo confesar que hacía mucho tiempo que dejé de adjudicarle tanta trascendencia a la navidad. Esa fecha prefería pasarla solo, cenando en algún barcito de mala muerte alejado de las zonas más pobladas. En verdad que llegué a detestar tanto festejo y descontrol, tanta pirotecnia y promiscuidad confluyendo en unas horas como si de ello dependiese la vida por venir. ¿Acaso no se daban cuenta que hicieran lo que hicieran todo seguiría igual, que el mundo continuaría siendo la misma porquería de siempre? Pasadas las cuatro de la mañana sólo Ricky y yo permanecíamos en el salón, acostado cada uno en un sillón, junto al árbol navideño. Él ya dormía profundamente. Cuando parecía que yo seguiría sus pasos sentí que alguien me habló susurrando:
-Despierta Joaquín.
Cuando abrí los ojos vi debajo del árbol decenas de regalos. Me incorporé como impulsado por un resorte. No terminaba de salir de mi asombro cuando escucho tras de mí la voz que me despertó, pero ahora era bien grave y decidida. Al darme vuelta me topé con una larga barba blanca que cubría una prominente barriga. Aquel hombre, vestido de rojo y de casi dos metros de altura, me dijo:
-Debes ayudarme Joaquín. En segundos veras entrar dos sujetos. Vienen a robar estos regalos para beneficio de unos pocos y perjuicio de muchos. Sé lo que piensas de mi (10) pero te diré que a todos nos llega la hora de creer en lo que no vemos. La fe no está debajo de una piedra o detrás de un árbol. Son sólo símbolos, metáforas. Yo mismo soy un símbolo de esperanza y fe. Debes buscarla en tu propio interior y en el de los buenos hombres. Pero para ser un buen hombre ayuda mucho que a los niños nadie les robe sus ilusiones, sus fantasías y sus anhelos.
Muchos me dirán seguramente que todo aquello fue un sueño (11) pero les puedo asegurar que la trompada que recibí de uno de esos tipos fue muy real. Lo que los delincuentes no podían imaginar, al ver mi contextura física, era mi destreza para ciertas artes marciales. En un par de minutos pasé a controlar la situación y con ayuda de Ricky y de mis primos, despiertos por el alboroto de la pelea, pudimos dominarlos hasta el momento en que llegó la policía. Luego confesarían pertenecer a una organización delictiva que en los últimos años se había especializado en robar los regalos navideños para revenderlos en ocasión de los Reyes Magos. Ricky me observaba atento y en calma.
-¡Tu corazonada en cuanto a Santa era muy cercana a la realidad! -, le dije aún conmocionado por lo sucedido.
-Lo sé jefe, lo sé –expresó satisfecho de sus presentimientos.
(1)Mi tendencia es tratar siempre de ablandar los conectores. Por ende, en mi opinión “por las que” es un poco más suave que “por las cuales”.
(2)La interrupción no agrega mucho así, optaría por poner la palabra “provincia” entera…
(3)Agregaría la coma.
(4)Como la frase es larga, también mandaría esa coma.
(5)Por lo mismo de (1) sugiero “a todo el que”
(6)Esa frase me suena no muy bien construida.
(7)Tenemos “en él” y “de él” muy cerca. Propongo :” Yo mismo he renegado, consciente de que su existencia era la expresión más certera de cómo un modelo económico puede imponernos su filosofía consumista.”
(smileEl “como” es “cómo”.
(9)Por lo mismo de (1) sugiero “Por eso”
(10) “De mí”, con tilde. Y ya que estamos le mandamos una como después.
(11) “sueño, pero”.
10 years, 6 months ago
eternauta3x
Respuesta: En diciembre Anittaa creo un juego cuya consigna era escribir una historia de navidad. Mi cuento junto con el de Mae(Hacmae en realidad) salieron ganadores. Todos los relatos que ves en este subforo PROYECTO E-BOOK han salido ganadores de todas las rondas de juegos del año pasado. Además del ganador del concurso literario que organizó Psicofxp y de los dos ganadores de los cuentos de navidad que ya te mencioné. Volviendo a mi cuento las separaciones tratarian de diferenciar distintos tiempos y espacios del mismo. En la primera parte estan en una oficina y se puede suponer que lejos del lugar de los hechos. La segunda parte ya sería en Tucumán,transcurre en el hotel y se inicia cuando dice El sol de la tarde y la tercera parte sería en la casa de la tía del protagonista en la noche del 24. Lo que vos me señalas como última parte es parte del desenlace, tenes razón,pero está muy conectado a lo que viene sucediendo en el relato. La trompada de uno de los ladrones viene inmediatamente después del discurso de Papá Noel. Quizás el verdadero desenlace podría marcarse cuando la policía llega al lugar. Besos!
Eduardo ( o Alejandro?) mi pregunta es la siguiente: Vos me contaste que tu cuento fue premiado, verdad? entonces, porqué hay que hacerle correcciones?, no estaban hechas en su momento?
un beso!
la despistada Betty!
10 years, 6 months ago
Jaja! Así es Betty! Como el escrito formará parte del e-book la idea es que sea lo más pulido posible para que logre una presentación aceptable, acorde a los canónes literarios vigentes, jaja! En realidad son sugerencias. Cada autor decide si las acepta o no. Besos// Spectre acepto todas tu sugerencias menos la que termina con la palabra provincia interrumpida. Quiero dar a entender que el protagonista no logra terminar la oración. Saludos
10 years, 6 months ago
 

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