Ese country que aún suena - FLEURR

¿Que pasa que estan tan haraganes? ¡Vamos chicos, a escribir! Ese country que aún suena Perdone que le cuente esto, sé que no debe ser muy entretenido escuchar mi historia en medio de un hospital, pero tenga piedad de este pobre moribundo. Sí, sé que debí dejar de fumar hace tiempo, pero de qué vale quejarse ahora. Déjeme platicarle, desahogarme.La primera vez que lo presentí, fue a los quince años; estaba por dar mi primer beso a una de las chicas de la escuela, cuando un tirón en la camisa me sobresaltó. Como todo a esa edad, las interrupciones no son perdonadas: Anita me gritó “cobarde”, se dio media vuelta y me dejó ahí plantado. Pero, esa misma noche en casa, tendido en la cama como quien fracasó en un proyecto de añares, encontré la respuesta a esa primera intervención (por no decir intromisión). Y sé que sonará como que perdí el último hilo de cordura, pero nada más lejano. El hecho de que me tocara lidiar con el espíritu de mi tatarabuelo, fue culpa absoluta de mi abuela rezadora. Convencida de que los jóvenes nos codeábamos con la perdición a cada momento, rezó, oró, suplicó al pobre tata que me cuide y demás yerbas. Ilusa la vieja, no supo nunca que me lo mandó de verdad. ¿Que cómo era? Igualito a cuando murió, pero menos sepia. Y se plantó así, sentado en la guardilla de la ventana: sin anestesia ni preámbulos, me dijo que mis ancestros (sí, la abuela) rogaron por mi protección. No les voy a mentir que me llevó semanas entender que no había efectos especiales ni días de inocentes. El viejo había venido del más allá al más acá; y cuando digo “más acá”, se entiende que el tata se transformó en mi sombra. Si bien hacía más de cien años que la parca se lo llevó, estaba más actualizado que programa de chimento y más canchero que Maradona. A los dos meses nos llevábamos de maravilla, y para los veinte años, era mi mejor amigo. Siempre andaba con una camisa de jeans gastada, unos tejanos oscuros y su infaltable gorra escocesa. Y sí, amigo hospitalario, sé que me mira como preguntándomelo: fue con él que empecé a fumar. Me dijo que lo que más extrañaba de las mañanas campestres, era fumarse un buen pitillo en pleno invierno. A veces se colaba en las plantaciones de tabaco y se hacía sus propios cigarros: “Eran los mejores”, decía. Así me introdujo en parte de su mundo (frustrando las súplicas de mi abuela, que en paz descanse) y juntos comenzamos a entablar una amistad que, literalmente, no tenía tiempo. ¡La de andazas que hicimos con el viejo! Ya siendo dos tipos maduros, hemos bebido hasta caminar abrazados cantando jazz de los 80 o algún blues; bailado un country con señoritas de pechos grandes, hasta que el sol aparecía de improvisto, y volver, una vez más, atesorando momentos unidos por sangre. ¡Qué julepe nos dimos cuando una noche de pool nos cayó la tata, su mujer! En medio del billar la vieja se presentó enfurecida, gritando:—¡Pero a vos ni una eternidad te pudo enderezar! ¡Viejo sabandija! ¡Te mandaron a cuidar al nene y mirá, mirá! —Por todos los diablos, vieja. ¿No te bastó con amargarme la fiesta setenta años? Dejate de hinchar y volvé a entonar esos cánticos allá, en las nubes. Yo tengo cosas que concluir todavía. Y no fue fácil regresarla, menos delante de una veintena de grandotes que miraban sin entender ni jota.Esa noche me pregunté si el viejo se quedaría para siempre, y me sorprendí de sentirme enormemente angustiado ante la idea de su partida. —Pibe —así me solía decir— ,estuve un buen par de años aquí. Verte crecer y hacerte un hombre llevó su tiempo, y hubo momentos inolvidables. Sólo quiero que tengas presente que mi partida está cerca. Pero no es un adiós, es solo un hasta pronto. El tata se quedó un tiempo más, pero no mucho. Y a mi me costó imaginar cómo continuar sin él. Era mi compañero, mi cómplice. Le brotaban los silencios como hojas secas que se desprendían al nacer, pero sabíamos comprendernos más allá de las palabras. Nunca, en todos estos años, se lo conté a nadie. Ni siquiera a Laila, cuando me preguntaba quién era ese viejo que tenía de compinche. Era mi secreto, era mío y suyo, de nadie más. No sé si a otras personas les habrá sucedido, pero el tata fue mi mejor amigo. La mañana que no lo vi más, lloré como una criatura cuando le quitan un juguete. Pero después comprendí: la vida está ahí, no es más que eso que pasa mientras uno intenta analizar lo que no tiene explicación. Esa misma tarde le propuse a Laila que nos casemos, y pasados tres años teníamos dos hijos. ¿Dónde están? Se fueron del pueblo, querían progresar. Laila se enfermó en la época de la peste, y se fue nomás. Hoy me arrepiento de no haberle contado del tata; podría estar ahora bailando un country.Estos últimos años los pasé solo. Fumé como una chimenea, y terminé aquí. Suerte que usted me escucha, porque tenía ganas de contar mi historia. Me alegra que nos hayan puesto juntos en esta habitación, señor… ¿Fernández era su apellido? ¡Pucha que le pusieron anestesia!, lo durmieron todito pero, aun así, sé que está disfrutando de esta aventura. Y es que recuerdo, y se me hace un nudo en la garganta, verá usted, ese día que me desperté y vi la nota: “Pibe: esa que se llama muerte, es sólo una mujerzuela mal atendida; no le des más importancia de la que tiene. Los verdaderos lazos, jamás se cortan. Nos vemos en breve. Yo, la pasé en grande.”Frases:9) mañanas campestres14) Le brotaban los silencios como hojas secas que se desprendían al nacerPalabras: 947
11 years, 4 months ago
es solo un hasta pronto. … es sólo un hasta pronto.
Voy a releerlo por las dudas pero en verdad que está muy bien narrado.
10 years, 8 months ago
En realidad, en la oración “es solo un hasta pronto”, no debería ponerse tilde, ¿por qué?, porque se tilda “solo” cuando se presta a confusión; en este caso no hay ambiguedad en el término; claramente está expresando “solamente”.
Veré si puedo hacerte una revisión más tarde. ¿Vamos al cine hoy? (jajaa, qué colgado) smile
10 years, 8 months ago
Y sé que sonará como que perdí el último hilo de cordura …. Sé que parecerá que perdíno supo nunca que me lo mandó de verdad. …. Nunca supo que me lo mandó de verdad (pa no negar doblemente)No les voy a mentir que me llevó semanas … no le voy a mentir (porque arrancas contándoselo a alguien para seguir con la misma persona )¡La de andazas que hicimos con el viejo! … no estoy segura, ¿podría ser “tuvimos” envés de hicimos, también?bailado un country …. Bailando—Pibe —así me solía decir— ,est … —Pibe —así me solía decir—, est … no es más que eso que pasa mientras uno intenta analizar lo que no tiene explicación. … no es más que eso que sucede …o bien “ no es mas que la sucesión de hechos que ocurren mientras uno intenta analizar lo que no tiene explicación”.
Espero que te sirvan Flor!
10 years, 8 months ago
 

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