Cambiando las estrellas - EVANTAR

Cambiando las estrellasAmor significa colocar la propia felicidad en la felicidad de los otros.Pierre Teilhard de Chardin
Talía besa mi frente mientras las lágrimas anegan mi rostro al ver las estrellas. Ahí están ellas: Atenea, Minerva y Afrodita bañándose en la Vía Láctea donde el tiempo corre hacia la eterna juventud de las diosas. Más abajo, en el seno purísimo de Gea, las estrellas bañan la belleza de Bárbara, mi constelación terrenal inalcanzable; y aquí, entre Urano, Océano y Hades, estoy yo, un pobre esclavo que vino desde Decelia cargando escudos y pintando jarrones. El destino no me reserva nada. Las estrellas me mantienen cautivo de cualquier futuro y las mujeres como Bárbara me son… ¡ah! Pero Talía me besa la frente y eso me desconcierta.
¿Es que acaso un hombre puede alcanzar las estrellas?, ¿un esclavo robar su libertad?, ¿un niño cumplir sus sueños?
-Si -contesta Talía- de hecho por la noche era más factible lograrlo.
-¿Era?
-En el pasado el hombre lo hacia todo el tiempo pero ahora ha olvidado como.
-¿Me podrías decir como?
-N…
Talía no contesta. Mnemósine, que nos escuchaba desde las sombras, vigilando a su hija que se había enamorado de un mortal; en un acto de compasión permite a Talía que su mente entrenada para recordar que aquella magia era un secreto para cualquier mortal, rompiera sus tratos con el olimpo y se vea liberada para decirme:
-Dedica una breve mirada al firmamento, encuentra a las Moiras y con una uña, ciega su visión.
Luego, con sus ojos me indica el camino a seguir. Toda la noche trabaje para cambiar mis estrellas. Después, sumido en la somnolencia de quien no durmió recorro el largo viaje del día ante la mirada de Apolo hasta que llega la noche y cierro los ojos con un palpitar intenso en mi corazón.
“Por favor, por favor, por favor, por favor”.
Los abro hasta que Éter toca mi hombro “ya es de noche” me dice y volteo hacia las estrellas.
Con severas carcajadas y lágrimas, que recoge Talía, doy brincos y gritos de felicidad. “Se cambiaron, las cambie, cambie mis estrellas”.
Una toga blanca sin cadenas me lleva al lavadero de Bárbara. Entre estatuillas, laureles y desde una fachada antigua; Talía me observa con confusión. Se pregunta que es lo que había cambiado: ¿había pedido hacerme dios y escapar con ella?, ¿comprar una casa en el olimpo donde vivir?, ¿o hacerla mortal y darle una feliz vida terrenal a mi lado?; se veía con un vestido blanco y lirios en su cabello en una barca hacia Creta. Pero su sonrisa se desvanece al ver que busco a otra mujer.
El corazoncito de la musa se rompe en mil pedazos al enterarse de que no estaba cambiando las estrellas por ambición, por lujos ni por divinidad; sino por amor y amor hacia algo simple y mortal.
Mientras nos miraba, vi que en Talía no hubo una dura mirada de reproche sino una dulce sonrisa de alegría.
10 years, 8 months ago
y esto??????
hace mucho que no estoy al tanto de lo que pasa en el foro y menos aqui. Y hoy checando en mis suscripciones encuentro este tema que yo nunca cree que pasa que royo traen aqui????
que alguien me explique
10 years, 7 months ago
Es para el ebook evantar. Se ha posteado acá para que la persona asignada le realice las sugerencias y comentarios pertinentes.
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10 years, 7 months ago
Le di una repasada a este texto y no deseo cambiarle nada, aunque, por el momento.
Necesito otros ojos que vean lo que yo no vi o lo que ya estoy acostubmrado a ver.
Salu2
10 years, 5 months ago
 

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