Andando - FLEURR

Fleurr: quiero primero que nada dejar unos pocos puntos en claro…
1.- Te respeto mucho por tus textos y tus comentarios respecto de los textos ajenos.
2.- No me resulta fácil encontrar algo en tus relatos que requiera cambios, siempre hay alternativas de redacción, pero que sean cambios necesarios, es otra cosa.
Tu cuento lo he encontrado en esta versión en el foro:Andando
Caminaba a paso veloz presa de la agitación. Hacía más tiempo del que podía recordar me encontraba en esa huída que consumía mis fuerzas y me dejaba exhausta.
El camino en penumbras parecía no tener fin. Era como estar en un bosque sin lobos, o por lo menos, sin los que yo conocía. Los lobos que allí habitaban no le aullaban a la luna, sino a mí. Podía sentirlos en mis oídos, una y otra vez, y aunque trataba de no escucharlos, me resultaba imposible.
Sentía que alguien me hablaba. Venía de algún atajo a los costados del camino. Me haló de un brazo y me arrastró hacia un lugar muy oscuro, abarrotado de gente. Luces de muchos colores me impedían ver. Una música ensordecedora que repercutía en mi cabeza no me dejaba pensar, mientras las personas allí reunidas agitaban sus cuerpos a un ritmo mecánico como si estuvieran en trance.
Logré escapar sin que nadie reparara en ello. Pero inmediatamente un gordo pelado de ojos celestes se plantó delante mío y comenzó a hablarme de lo que él calificaba como una oferta fabulosa: el secreto para eludir todos los males, el pasadizo hacia la felicidad, la solución a todos los problemas. No pudo continuar; miles de otros jóvenes empujaban en tropel para aproximarse y tomar las pequeñas bolsitas blancas que destellaban en sus manos.
Estaba aturdida. Retrocedí y choqué con un grupo de personas que conocía de toda mi vida, pero ellos no me reconocían a mi. Hablaban de autos, cheques, inversiones, solamente interesados en ganar dinero.
Me senté, desahuciada, y lloré amargamente. Me sentía perdida pero, por sobre todas las cosas, sola. Todos los caminos alternativos estaban repletos de gente, de cosas, de ofertas; pero el mío estaba vacío.
Podría ser fuerte, juntar valor y tomarlos. A cualquiera de ellos; pero tuve temor de los daños. Sabía que no tenían vuelta atrás. Mi cabeza me traía como latigazos las palabras que escuché lejanamente por algunos de los habitantes de estas islas negras: …tenés que ser normal…, ….sos una chica joven…, …dejale eso a los viejos….
Cerré los ojos. Sentía correr la sangre por mis venas, y a mi alma defenderse a gritos, a través del ritmo de mi corazón.
Me puse de pie y eché a andar. Caminé unos pasos y miré hacia atrás: lo único que divisé fue una mano extendiendo un inmaculado vestido negro, muy entallado, diminuto. Muchas manos pequeñas me llamaban invitándome a enfundarme en él.
Giré mi cabeza y seguí. Caminé muchas horas, muchos días, muchos años. Infinitas veces encontré los caminos alternativos, pero los pasé a todos de largo.
Un día muy poco particular, me detuve cansada a tomar aliento. Y fue en ese pestañeo somnoliento de la vigilia, cuando me topé con tus ojos de mar y tu sonrisa serena y, por primera vez, suspiré aliviada: valía la pena andar e, incluso, morir en el intento, si al final del camino me esperaba tu luz.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Mis sugerencias son: Los lobos que allí habitaban no le aullaban a la luna, sino a mí. Estos no le aullaban… Me haló de un brazo y me arrastró hacia un lugar muy oscuro, abarrotado de gente. Luces de muchos colores me impedían ver. Una música ensordecedora que repercutía en mi cabeza no me dejaba pensar …y me arrastró hacia la penumbra, abarrotada de gente, rasgada de luces multicolores que me cegaban. Una música ensordecedora repercutía en mi cabeza y no me dejaba pensar,… Retrocedí y choqué con un grupo de personas que conocía de toda mi vida, pero ellos no me reconocían a mí… que conocía de toda la vida, pero ellos no me reconocían… Mi cabeza me traía como latigazos las palabras que escuché lejanamente por algunos de los habitantes de estas islas negras: …tenés… Mi cabeza era sacudida a latigazos por palabras lejanamente escuchadas, de algunos de los habitantes de estas islas negras: …tenés la pena andar e, incluso, morir en el intento, … la pena andar, e incluso, morir en el intento, Quedo a la espera de tu evaluación de estos comentarios mios, que hago con afecto y respeto.
10 years, 7 months ago
Nuevamente gracias Atonau. Me haré un tiempito mañana para revisar segun lo que me decís. Gracias por tus palabras también. Que sigas muy bien =)
10 years, 7 months ago
 

Buscar mensajes