Análisis de un fundamentalista

El político que practica el fundamentalismo no es otra cosa que un fanático, sin embargo son distintos los objetivos de destrucción que ambos persiguen.
Esta definición cabe a los practicantes de esta ideología obtusa y fuera de época.
Los que ejercen esta teoría se basan en la infalibilidad de sus creencias, pues la consideran la verdad revelada; y aquel que no comulgue con su fanatismo será considerado un enemigo al que hay que destruir; a menos que este acceda a encolumnarse detrás del rebaño de conversos, dando pruebas de que su conversión sea digna de ser confiable, pero ¡cuidado!.. será siempre considerado un adventicio que deberá ser vigilado; este concepto es una condición ineludible cuando la conversión se efectúa en un ambiente de actividad netamente política. Los conversos no militantes deberán estar presentes cuando sean convocados, so pena de ser excomulgados y para los activos se exige la intervención permanente.
Basándose en su personal entender de cual es la verdad, el practicante adopta la postura de intransigencia y a pesar de su dogmatismo se torna totalitario, intolerante y anti-democrático.
Jamás negocia, considera que hacerlo es muestra de debilidad. La demagogia y el populismo, sumados ambos a métodos fascistas son su base ideológica.
En su elocuente oratoria orientada hacia la lucha anti-capitalista, pregonara el intento de dominación extranjerizante que ejercen los grupos concentrados que solo buscan el sometimiento de las masas trabajadoras. Concluye la perorata ofreciendo como única solución el aparato estatal.
Anuncios rimbombantes de obras faraónicas que algunas comienzan pero jamás se terminan, otras ni siquiera comienzan.
El uso y abuso de los medios audiovisuales es utilizado por el fundamentalista como el aparato propagandístico destinado al adoctrinamiento de la masa, pregonando la lealtad inalterable hacia el líder supremo, al que se debe obedecer y defender por sobre todas las cosas.
“El fin justifica los medios” es el aforismo que guía sus actos, “A grandes males grandes remedios” es otro proverbio que refrenda al anterior.
Un escueto razonamiento sobre la idiosincrasia de un fundamentalista, por supuesto que un análisis exhaustivo de estas personalidades requiere un estudio más profundo, pero con lo expuesto basta para encontrar similitudes con algún personaje que todos conocemos y sufrimos. ¿No?
hace 3 años, 9 meses
 

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