Ensalada de situaciones Ronda 7, Año 2014

Ensalada de situacionesRonda 7, Año 2014ObjetivoEscribir un texto basándose en el género propuesto, trabajar conjuntamente los textos publicados y elegir un texto ganador de la ronda.Reglas• Se pueden publicar hasta tres textos por usuario.
• El texto puede ser cuento, prosa poética, poesía, etc.
• El texto debe tener una longitud máxima de 1000 palabras, sin contar el título.
• Cada texto debe tener un título.
• Antes de publicar, se recomienda revisar gramática y ortografía. Para verificar que el formato sea el correcto conviene Previsualizar antes de publicar.
• Durante las dos primeras semanas del juego se publican textos. Durante la tercera semana se pueden editar los textos la cantidad de veces necesarias, además de seguir publicando. La cuarta semana del juego es para votar.
• Durante las semanas de publicación y edición de texto se recomienda leer y comentar los textos publicados para colaborar en la corrección de los mismos.
• La edición de textos se debe realizar en el mensaje en que fue publicado y se recomienda escribir un nuevo mensaje avisando que se modificó el original.
• La votación la pueden realizar los usuarios que hayan comentado, al menos, los cuentos elegidos.
• Al votar se eligen tres textos, al primero se le otorga tres puntos, al segundo dos puntos y al tercero, un punto.
• Si al finalizar la ronda de votación se produjera un empate, durante la siguiente semana se desemparatá. En ese caso se podrá elegir sólo entre los textos finalistas.
• El autor del cuento ganador propondrá el género literario a usar en la ronda siguiente (la deberá enviar por mensaje privado al coordinador del juego).Cronograma
· Etapa de publicación de textos: Desde el 5 de Agosto y durante dos semanas
· Etapa de edición y publicación de textos: Desde el Lunes 17 de Agosto y hasta el 24 de Agosto
· Etapa de votación: Desde el Lunes 24 de Agosto hasta el Lunes 31 de AgostoEl género propuesto Lidyfeliz, ganadora de la anterior ronda es:TERROR
hace 3 años, 2 meses
BUENO, A AFILAR EL LÁPIZ, CEPILLAR LOS COLMILLOS Y RECOGER SANGRE!! ———- Mensaje agregado a las 17:46 ———- Mensaje anterior a las 14:25 ———-ELLACuando los vecinos, alertados por los gritos procedentes del exterior, abandonaron el abrigo de sus hogares, ya era demasiado tarde. Una macabra línea roja horadaba la nieve desde la puerta entreabierta de una de las casas hasta la falda de la montaña, haciendo presagiar el desastre.
Los cristales de las ventanas estaban rotos. En la pared, huellas de sangre.
Entraron con angustia, dispuestos a enfrentarse al mismísimo Diablo y encontraron el cuerpo de la anciana que la habitaba, tendido en el suelo y abierto a lo largo. Le habían vaciado las cuencas de los ojos y extraído las vísceras. La imagen era dantesca. Superada la conmoción inicial, iniciaron el registro de todas las estancias. Pero no hallaron a los tres niños que vivían con la anciana. Ella, la Bestia que nadie había visto pero de la que todos hablaban, se los había llevado.
Tras una acalorada discusión, decidieron organizar una exploración.
Partieron al alba, encontrando valor en sus ansias de venganza.
No fue difícil seguir el rastro. Las huellas eran profundas y numerosas las ramas quebradas y hojas salpicadas de sangre. Todas las pistas apuntaban hacia la cumbre del Cerro Blanco. El grupo se dividió en dos. Atrás quedaron los más débiles.
Cerca del mediodía hallaron la cueva donde convergían todas las sospechas.
Cuatro hombres se adentraron en la oscuridad. Sus armas eran un hacha, dos martillos y un cuchillo de carnicero. Enfocaba el primero la linterna cuando, de repente, una sombra con forma humana se abalanzó sobre ellos con furia desatada. Arañó sus rostros, les mordió los brazos, rugió como alimaña acorralada. Los hombres, tras pelear duramente con Ella, al fin lograron reducirla. La sacaron a rastras, atada con una cuerda por pies y manos, colocando en su boca un toallón para evitar las dentelladas. Por si intentaba huir, le cortaron el tendón de Aquiles.
¡Muerte a la Bestia!, gritaban enardecidos. Al anochecer, la quemarían en la plaza.
Luego entraron dos mujeres para buscar a los niños. Segundos después, sus voces estallaron en gritos desgarrados. Habían encontrado sus cuerpos mutilados.
Ya se disponían a abandonar la cueva cuando una de ellas creyó escuchar un débil llanto. Deshizo sus pasos y, tras una roca, descubrió un bebé de pocos meses, desnudo, sucio, cubierto con una piel de lobo. Dudó. Si denunciaba su presencia, lo matarían. No soportaría ver cómo mataban a un bebé. Y decidió dejarlo allí, a sabiendas de que igual moriría de hambre o devorado por los lobos.
Anochecía. Un extraño fulgor teñía de ocre el horizonte cuando la Criatura abandonó su cuna de heces y paja, gateó hasta un trozo de carne olvidado en un rincón y comenzó a devorarlo con avidez. Por sus mejillas sonrosadas resbalaban lágrimas sin consuelo. Aún sentía el calor de los besos que Ella le daba, pero Ella ya no estaba.
hace 3 años, 2 meses
ELLA de Lidy
Bien, LIdy, tiene todos los elementos que debe tener un cuento de terror (lo estuve investigando). No sé si me dió miedo. Puede ser que me predisponga a no dejarme intimidar, conociendo el género antes de empezar a leer. Por supuesto, mataron a la bestia pero queda su descendencia, que sobrevivirá… pero me dió un poco de pena ese bebe; no pude evitarlo porque para las lágrimas de un bebé al que le matan a la madre (por muy “Bestia” que ella fuera) no me había prevenido. De todos modos un buen cuento, aunque yo no sea buena lectora.
Voy a hacer el intento de escribir en esta ronda; nunca escribí un cuento de terror. Creo que, de escribirlo, tendría que ser sobre algo que me de miedo, de verdad (y miedos no me faltan) … En fin, al menos estoy segura de que no lo voy a escribir de noche
hace 3 años, 2 meses
Gracias Ana. Por haber leido y comentado.
El cuento de terror debe transcurrir en un ambiente y un clima de terror o escalofriante pero no necesariamente debe generar miedo. Como escritores leemos en dos o más niveles: el inmediato que nos puede producir distintos sentimientos o emociones y uno más mediato que nos lleva a leer midiendo el ritmo, disgustándonos con los errores ortográficos, fijándonos en el uso de la puntuación, la acentuación, el fraseo.
Creo que a nosotros no nos debiera producir miedo, porque tenemos ese otro nivel que nos distancia de esa emoción.
Escribí de noche: vas a ver que no te va a dar miedo. En todo caso tratarás de que nos lo dé a nosotros.
hace 3 años, 2 meses
Creo que sería mi debut en el género… voy a ve qué sale en estos días.
Ella - Lidy: qué cuento! En un momento por el medio se me hizo un poco predecible, pero eso se vio totalmente compensado con lo del bebé, al igual que a Ana también me agarró de sorpresa. Un giro interesante y terrorífico, resolviste muy bien la historia! Te felicito
hace 3 años, 2 meses
Disculpen compañeros, pero leyeron esto?
Avatar de Bombero08
Bombero08
Administrador
Hace 4 Horas
#1 Cierre de psicofxp
Como decía Kriminal…
Como todos habrán notado, de un tiempo a esta parte el sitio anda para atrás. Innumerables problemas técnicos hacen que navegar por el foro sea una tortura más que un placer. Lo sabemos y poco podíamos hacer más que pensar en un cambio o un cierre. Cuando hace un año comenzamos el proceso de cerrar la empresa sabíamos que iba a ser muy difícil sostener el sitio sin estructura ni medios económicos.
Inicialmente habíamos pensado en hacer una migración a otro hosting, pero con el correr de las semanas y los meses nos fuimos dando cuenta que era bastante más difícil de lo que pensábamos. No solamente por temas técnicos, sino porque a lo largo de sus 14 años de vida psicofxp involucró a otras personas y otras circunstancias que no nos es posible dejar de lado.
Por esa razón, hemos tomado la difícil decisión de cerrar psicofxp. No inmediatamente por supuesto y ni siquiera en los próximos días, pero en algunas semanas o quizás un poco más, el sitio no va a seguir estando online.
En los próximos días haremos algunos otros cambios para que el sitio deje de estar público y solo se puedan ver los temas estando logueados.
En el pasado han surgido otros foros o comunidades, algunos prosperaron más y otros menos. Nuestra intención es darles espacio y difusión para que muevan sus comunidades a otro lugar, sea Facebook, Taringa o algún foro que creen ustedes.
—————— ********* —————
Como dice una conocida canción. todo tiene un final.. todo termina y psicofxp no es la excepción, no sabemos todavía a ciencia cierta, o la fecha exacta de que esto suceda, por eso trataremos de estar el tiempo suficiente para que quienes quieran puedan ir migrando a sus sitios, facebook, foros, comunidades, blogs.. que los puedan difundir aca los nuevos lugares de encuentro…
Gracias a todos por estar y por hacer de ésta la mejor comunidad…
gracias.Qué vamos a hacer? Yo no puedo vivir bien sin mis grupos
Propongan alternativas, por favor
hace 3 años, 2 meses
Lidy, a continuación dejo lo que puse en “Propuestas” de este foro:
"Pasamos las rondas al grupo del facebook y listo! Así que porfa compas, quien todavía no se haya creado una cuenta facebook y se haya unido al grupo psicofxp de face, hágalo ahora! ¡Salten del Titanic que todavía están a tiempo!———- Mensaje agregado a las 06:07 ———- Mensaje anterior a las 06:05 ———-Por un lado mejor, así no dependemos de un sitio que no cuida a sus usuarios; ya ni editar se podía. Ahora, reitero, asegúrense de tener un usuario de Facebook y haberse unido al grupo de literatura. ¡Estoy convencido que el cambio será para bien, a no desesperar!
hace 3 años, 2 meses
Es una malísima noticia, pero habrá que asumirlo. Seguiremos en el Facebook, pero ya dije alguna vez que no me gusta para nada, que no se puede comparar con la estructura de un foro. Pienso que es gracias al Facebook que están desapareciendo todos los foros, pero bueno, ahora eso es lo de menos. No tengo problemas en seguir escribiendo ahí; ya muchos estamos agregados en la página y después veremos cómo lograr que ingrese gente nueva, que siempre es un estímulo. Por mi parte, conozco otros foros, sobre todo uno donde escribo cuando puedo (que no puedo mucho) en el que, pienso, recibirían a este grupo más que bien, pero habría que adaptarse. Para continuar con los juegos tal como en psico creo que, por ahora, es mejor el facebook. Con respecto a cuidar a los usuarios, le tengo más miedo al Facebook que de repente cambia todo sin avisar y ni siquiera estoy muy segura de entenderlo bien… Creo que en Psico nos trataron siempre con más respeto. Igual estamos en contacto.
hace 3 años, 2 meses
Estoy de acuerdo Ana. Yo siempre me sentí protegida y respetada y por qué no, también querida. Yo quiero mucho a todos mis compañeros de Literatura.
Abrí un feis ayer, invité a pocas personas, pero no sé bien como se maneja el tema de psicofxp. Para mi que veo Biografía, Información, Amigos, que me hablen de muro es chino adelantado.
Espero además que no nos roben los textos. Esto es algo que pasa seguido en feis según me dice mi hija, porque comparten y comparten y al final perdés la pista de lo tuyo.
Me perdonás: esto es una mierda!.
hace 3 años, 2 meses
Lidy, Ana, quizá me expresé mal. La gente de este foro en particular es extraordinaria, de todo punto de vista. Yo me siento bárbaro aquí. El problema es la gente de arriba, que hace rato no le dan pelota a un foro tan lindo como este y se nota, por la cantidad creciente de bugs y problemas, por ejemplo, de las ediciones que se te borra todo. Sin ser un informático, sospecho que hubiera sido un problema fácil de resolver si se hubiese querido.
Lidy, creí que ya te habías hecho un face antes. Si ya tenés cuenta, andá a y hacé clic en “unirte”. Y ahí ya todos te vamos a mandar solicitudes de amistad. Ánimo que vamos a seguir escribiendo!
hace 3 años, 2 meses
OJO DE LECHE
Me levanté sintiendo una terrible pesadez y la sensación de haber soñado algo espantoso; por suerte no me acordaba de nada aunque sentía el espanto en mi interior. El ojo derecho comenzó a picarme. Lo froté enérgicamente con la mano. No tenía tiempo para ninguna molestia: era el primer día en mi nuevo trabajo y mi cuerpo no iba a estropear la felicidad que sentía. Me metí en la ducha en un intento de quitarme de encima el calor. Bajo el agua todo parecía lejano. Los nervios dieron paso a cierto nerviosismo. Salí húmeda de la ducha, coloqué la toalla alrededor como túnica romana y me observé en el espejo. Mi ojo estaba rojo: lo había empeorado. Parecía drogada. Me acerqué al espejo para verlo mejor. y abrí el párpado inferior con mi dedo índice. Lo noté ligero, sobresalido hacia afuera. Lo cerré fuerte para mantenerlo dentro. Lo había visto. Estaba algo fuera de la cuenca. No, aquello no era real. El ojo no se podía salir solo de su sitio. El terror se apoderó de mi y el corazón comenzó a bombear contra la caja torácica y mi respiración era cada vez más acelerada. Los oídos comenzaron a silbarme. Todo daba vueltas a mi alrededor. Abrí los ojos y la visión borrosa me devolvió una imagen horrible. Mi globo ocular colgaba sobre mi mejilla. Las arcadas me provocaron un fuerte ardor en el estómago vacío. ¿De donde saqué la sangre fría para agarrar aquella cosa que antes había formado parte de mí, era viscosa y blanda a la vez? Estaba recubierta por una capa de un líquido resbaladizo. Lo sostuve con mis dedos formando una pinza y lo metí en su lugar. Después de eso vomité.
Debía ir al hospital. Me puse lo primero que encontré y unos anteojos de sol para ocultar aspecto. Como lo había colocado de cualquier manera, pupila y el iris no estaban en su lugar habitual. Llegué al centro de salud en diez minutos. Había una larga cola en urgencias. No podía esperar. Notaba como se iba resbalando de su lugar. El lagrimal segregaba un extraño líquido húmedo, pero no eran lágrimas.
La enfermera me preguntó qué me pasaba. Me quedé paralizada; ella perdía la paciencia y me pidió que contestara. Entonces le dije que se me había metido una astilla en el ojo. La mujer con mala cara, le dijo a una compañera:
—Pasala, tiene una astilla en un ojo –quitándole importancia a lo que me pasaba. La otra sonrió y agarrándome del brazo me arrastró hasta una puerta. Quedé sola ante un hombre fuerte, de mi misma estatura, que tenía las mismas ganas de estar allí que yo. Me hizo sentar.
—Quítese los anteojos –ordenó. Le hice caso. El sudor se apoderó de mí y los nervios se divertían en mi estómago. Notaba las nauseas. Bajé la cabeza para que cuando él levantara la vista no viera mi ojo.
—¿Qué le pasó? –todavía no me había mirado. Temblorosa, le confesé mi situación. Lo observaba mientras iba contándole. Su expresión apenas cambió; solo asentía. Cuando terminé de contarle, suspiré. Parecía que no había escuchado nada.
—Siéntese en la camilla –me levanté tambaleándome. El papel que cubría la camilla produjo un crujido seco. El hombre se levantó. Su expresión mostró espanto cuando me vio. Bajé la cabeza avergonzada:
—¿Pero qué le pasó?– preguntó despavorido. Se tapó la boca en un intento de evitar el vómito. Salió corriendo. Unos segundos después dos hombres con una camilla me acostaron en ella. Desviaron la mirada para no ver el ojo que colgaba sobre mi cara. Los que esperaban se espeluznaron al verme. Cuando salí a la calle el sol me cegó y cerré los párpados. Fue extraño. El aire me rozó la cavidad y tirité. Entramos en la ambulancia. La sirena se puso en funcionamiento, el motor rugía. Se movía tanto de un lado a otro que vomité. El mareo era cada vez más fuerte; la cara de los enfermeros mostraba una expresión de asco: me sentí avergonzada. Una fuerte sacudida hizo que la camilla corriera hacia delante. Choqué contra el asiento del acompañante y mi ojo se desprendió. Cayó rodando por mi cuerpo. Se levantaron: con las manos intentaban frenar la caída inminente del globo ocular que se movía como una bolita de pin ball. Yo los observaba con pánico, pero no me movía. Era como si estuviera viendo una película, una espectadora. Aquel ojo no era mío. Los hombres se movían tan rápido que me era imposible verlos. Pero el ojo caía hasta que golpeó en el suelo. Chillaron para que el conductor parara la ambulancia. Lo hizo con un fuerte frenazo: el ojo se perdió entre los asientos. No pude más. Todo aquello era demasiado para mí y por fin perdí la conciencia y descansé.
Nadie me supo explicar la caída de mi ojo como si se tratara de los dientes de leche. Pasé por cientos de médicos, estuve en congresos, en laboratorios, no sé cuántos interrogatorios, pruebas médicas, análisis: nunca supieron el porqué. Al principio quería una respuesta, después lo único que quería era seguir con mi vida.
Me colocaron un ojo biónico, lo más parecido al ojo humano. Pero no era lo mismo. Durante mucho tiempo me levantaba sintiendo un pavor horrible, salía corriendo de la cama para comprobar que el izquierdo seguía ahí. Hubo noches en las que apenas dormía porque me levantaba al baño a cada momento. Cada día era superar el miedo a perder el otro, al sentimiento de impotencia ante lo que podía suceder. Todo parecía normal, hasta que un día después de muchos años me levanté una mañana calurosa, con el pijama sudado y cansada. Fui al espejo como hacía todas las mañanas. Mi boca se desencajó. Otra vez, no! Otra vez, no. No soportaría volver a vivir la misma situación. Agarré una tijera y me rasgué la carne de las muñecas.
hace 3 años, 2 meses
OJO DE LECHE de Lidy
Lidy, se nota que estás en tu salsa. Este me resultó mas horroroso que el otro; terrible esa imagen en la ambulancia, todos pendientes del ojo que caía. Me gusto que no se viera (o nombrara) a la sangre por ningún lado; en cambio es interesante como lograste que pudiera imaginar, al tacto, la viscosidad de ese ojo caído. Por otro lado, a pesar de lo disparatado de la situación, creo está emparentada de alguna manera con la realidad. El espejo, cuando el ánimo no acompaña, suele mostrar lo que no queremos ver. Desde ese punto de vista, me impactó más que el cuento anterior; quiero decir que pude meterme más en él. Aunque ahí tampoco se ve sangre, tal vez yo hubiese elegido abrir el gas y acostarme a esperar el final, en vez de rasgarme la carne de las muñecas, claro que no causaría el mismo efecto. Muy bueno, Lidy; que tremendo ese miedo a que se repita. Vos decís que no tiene que dar miedo, pero este cuento me lo dio.———- Mensaje agregado a las 21:57 ———- Mensaje anterior a las 16:18 ———-AL TERMINAR EL DÍA
Era tarde, volvía de estudiar con una amiga y la calle estaba desierta y helada; nunca había sentido tantos deseos de llegar pronto a mi casa. Me había levantado temprano y la jornada se me estaba haciendo interminable. El portero no andaba rondando la entrada del edificio como todas las noches. Me llamó la atención su ausencia, pero no le dí importancia. Ya me encontraba bajo techo; en unos minutos más estaría calentando el agua para hacerme un café. Toqué el botón del ascensor, que estaba detenido en el sexto piso. Aunque tardó un poco más de la cuenta, tampoco me pareció raro. Seguro, alguien había dejado la puerta abierta; después se acordó, y volvió a cerrarla. Cuando se detuvo en planta baja lo abordé con toda la intención de que nada me detuviera; toqué el botón del noveno y me dispuse a buscar las llaves en la cartera.
Fue en ese momento cuando me dí cuenta de que no subía; el jodido artefacto se estaba yendo hacia el subsuelo. Otra demora, pensé. Quién podría llamarlo a esas horas. El ascensor llegó al final del trayecto y volvió a subir sin que nadie tocara la puerta. Me preparé para bajar en el piso nueve, pero al llegar a él, no se detuvo. Siguió subiendo los dieciocho pisos y me vino la idea de que no iba a parar más y que saldríamos disparados de la torre, atravesando el techo. Llevaba varias noches durmiendo poco y estudiando, y los nervios se negaban a asistirme. Las piernas me temblaban, pero me obligué a guardar la calma. No me extrañó cuando volvió a bajar hasta el sótano sin que nadie subiera. Los botones de comando parecían haber enloquecido y no respondían a mi orden de frenar. Tampoco debía sonar el de la alarma, porque nadie acudía. Ya no me interesaba en qué piso me dejara; quería salir de ahí como fuese, pero el aparato seguía ascendiendo y descendiendo y las nauseas ya no me permitían mantenerme en pie. Me senté en el piso, abrí la cartera y busqué mi celular. Debía llamar a alguien que viniera a mirar desde afuera qué se podía hacer para que el endemoniado trasto dejara de pasearme de una punta a la otra del edificio. Por supuesto, no había señal. No podía esperar otra cosa. El pánico superó al cansancio que había sentido un rato antes y me convencí de que iba a tener que pasar toda la noche así. Gritar era inútil; el tono de mi voz era apenas audible porque el miedo me había cerrado la garganta, así que me recosté en el piso, en posición fetal, intentando contener la angustia.
No puedo calcular cuantos días pasaron; todavía estoy aquí, de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo. Grité sin voz, golpeé las puertas con los puños y a patadas; no sé que parte mía que todavía me cuida impide que me estrelle la cabeza contra estas cuatro paredes. Creo que entré en otra dimensión, una en la que no hay vecinos ni gente que se acerque a mirar lo que está pasando. Tal vez también afuera hayan cambiado las cosas. Tal vez el mundo no sea el mismo que era cuando subí al ascensor, hace ya mil años. Me deslizo por las paredes, me caigo y vuelvo a ponerme en pie. El calor es sofocante, aunque cuando subí estábamos en pleno invierno.
Me enrosco como una culebra sobre este metro cuadrado. Creo que hasta intenté rezar; no estoy segura; en todo caso, fue al principio. Ahora sólo espero, ya no sé qué. Tal vez que el ascensor se detenga; tal vez que la conciencia me abandone para no ver cómo se acerca el final.
hace 3 años, 2 meses
 

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